Beads / Perles

UN POCO DE HISTORIA

La historia de las joyas comienza en la Prehistoria; nuestros ancestros fabricaban collares y adornos con pequeños objetos que se recogían del entorno: piedras y huesos pequeños, dientes y plumas de animales, trozos de madera…

En Egipto, 2.500 años antes de nuestra era, aparecieron las primeras cuentas de vidrio creadas por el hombre. Se han encontrado en sarcófagos, sobre momias que llevaban puestas collares de cuentas, en dibujos que representaban la imagen de los sopladores de vidrio. El emperador Augusto invitó a los vidrieros egipcios a Italia y se instalaron en Venecia en el siglo XI. A partir del siglo XIII fueron aislados por los dux en la isla de Murano con objeto de que guardaran los secretos de la fabricación del vidrio fundido, cuya tradición ha perdurado hasta nuestros días.

A finales del siglo XV, las cuentas de vidrio se consideraban objetos de valor y servían como moneda de cambio en algunas transacciones comerciales con África y Asia, principalmente en el comercio de especias.

Las cuentas se fabrican y utilizan en casi todas las culturas de todos los continentes; a menudo están cargadas de significados sociales o religiosos.

En los años 20 del siglo XIX nació en Europa una verdadera admiración por las cuentas o perlas semipreciosas y su función pasó a ser fundamentalmente decorativa. En la segunda mitad del siglo XX, el desarrollo de la industria petroquímica cambió por completo varios siglos de tradiciones gracias a la invención de los materiales plásticos, que permitieron producir una gran cantidad de cuentas a buen precio. Algunos industriales, que en principio intentaban imitar las verdaderas cuentas, desarrollaron su imaginación y comenzaron a utilizar estos materiales nuevos para obtener como resultado cuentas sintéticas de “fantasía”. Las tiendas especializadas ofrecen hoy un amplio abanico de cuentas de todos los materiales, tanto artificiales como naturales.

Descripción:

En general, la palabra cuenta designa a cualquier pequeña esfera atravesada por el centro de un lado a otro por un taladro en forma de túnel cilíndrico, por el que se pasar el hilo de enfilar. En la actualidad se denomina cuenta a cualquier objeto que se pueda ensartar, sea cual sea su forma. En la mayoría de los casos las cuentas son redondas, pero también las hay tubiformes, discoidales, ovaladas, cilíndricas, cúbicas, con forma de lágrima, de figuras (hojas, flores, estrellas, corazones, animales)… Las hay de colores muy variados, mates o brillantes, lisas o multicolores, transparentes, translúcidas u opacas. Su superficie puede ser lisa, acanalada, punteada, granulada, cincelada…

Técnicas y Materiales de Fabricación:

Para la fabricación de cuentas se utilizan una gran cantidad de elementos y materiales diferentes, así como diversas técnicas. Existen cuentas artesanales labradas de barro, vidrio y cerámica; cuentas talladas de madera y piedras semipreciosas; cuentas hechas con molde de vidrio, plástico, resina y metal…

Cuentas labradas: para su fabricación se utiliza una combinación de elementos naturales, como la sílice, los óxidos metálicos, el barro, la sosa y la potasa, que proceden del suelo y se transforman y funden por cocción a muy altas temperaturas.

De vidrio: Son fabricadas a mano por artesanos que siguen la tradición de los maestros vidrieros. La pasta de vidrio se compone principalmente de sílice a la que se añaden otros compuestos en proporciones que forman parte del secreto de fabricación: el fundente (sosa o potasa), que disminuye la temperatura de fusión de la sílice; los óxidos metálicos de hierro, cobre, cobalto o antimonio, que proporcionan el color al vidrio, y, en ocasiones, el agente de opacidad (fluoruro o tierra), que quita la transparencia al vidrio. La mezcla se introduce durante 16 horas a 1.300 grados en un crisol en el que se va volviendo líquida. Posteriormente, por medio de una vara el vidrio se recoge del crisol y se estira en forma de barras que más tarde se trabajan con soplete sobre una barra de cobre para darle la forma final. El vidriero puede incluir en la cuenta papel de oro o plata y enrollar hilos de vidrio de diferentes colores para decorarlas con pequeños motivos. Así, las cuentas se fabrican por unidades. Italia, Francia, Méjico o la República Checa son ejemplos de lugares donde aún se fabrican estas cuentas destinadas a la costura y a los creadores de joyas. Se encuentran por unidades en tiendas especializadas.

Las cuentas de rocalla son otro tipo de cuentas de vidrio realizada también artesanalmente y con los mismos componentes pero con diferente técnica: el vidrio fundido se cuece en el crisol con ayuda de un cazo y se estira en forma de tubo que después se corta en cilindros. Estos cilindros son envueltos y rellenos con una mezcla de arena, cal y carbón de leña, se les da vueltas a 800 grados en una máquina giratoria con forma de doble cono en la cual las cuentas adquieren su forma redondeada. Cuando se enfrían se les quita la arena. Mediante un procedimiento suplementario con calor se consigue la coloración.

Las cuentas africanas de vidrio se fabrican a partir de una pasta de vidrio reciclado pulverizado mezclado con agua; se les da forma a mano a través de una caña y finalmente se cuecen en un horno a unos

800 grados. Estas cuentas son muy bastas, irregulares y opacas; sus colores varían entre el verde agua claro y el verde azulado.

De barro: Son el resultado del modelado de una pasta de arcilla y agua. El grabado y perforado se realiza con un palito de madera. Posteriormente se dejan secar y por último se cuecen en un horno de alfarería. Su color depende de la tierra de donde proceden, aunque pueden ser pintadas; el inconveniente es que son muy frágiles.

De cerámica: Son cuentas de barro recubierto de un esmalte compuesto por sílice, fundente y óxidos metálicos que dan los colores. Posteriormente se cuecen en el horno a temperaturas superiores a los 1.000 grados. El color, el brillo y la resistencia del esmalte son proporcionados por la combinación de determinadas variables como son elementos químicos y el calor. Se decoran con motivos variados y multicolores, comúnmente geométricos.

Cuentas talladas: se consiguen trabajando materiales como la madera, los huesos o la piedra mediante medios mecánicos.
Las cuentas de madera maciza se tallan de forma artesanal. En el caso de maderas menos nobles se utiliza una técnica más instrumental que emplea tornos automáticos, lo que permite reducir el coste de fabricación. La madera puede teñirse, barnizarse o pintarse.

Cuentas moldeadas: Las hay de vidrio, plástico, resina y metal. Son fabricadas mediante procedimientos industriales; existen de formas y aspectos distintos así como de diversas calidades en el material que repercuten su precio. El plexiglás produce cuentas transparentes.

De plástico: son las más comunes; proceden de la industria petroquímica y de las tecnologías modernas. En parte, han destronado y suplantado a las otras cuentas ante el gran público al ser más ligeras y más baratas por producirse en serie y en grandes cantidades. Se fabrican mediante la inyección en los moldes de material líquido plástico a unos 200 grados. El plexiglás produce cuentas transparentes.

De resina de síntesis: adoptan una gran variedad de formas y aspectos según la composición química de la mezcla (textura y coloración) y los tratamientos físicos o mecánicos por los que se les hace pasar (troquelado, acabado, pulido y pátina).

De vidrio: el procedimiento de fabricación es el mismo que el seguido para las cuentas de vidrio labradas, lo único que cambia es que en vez de ser el propio artesano el que da forma a las cuentas, esto es hecho por moldes de metal sobre los que se vierte la pasta fundida.

De metal: Se obtienen por aleación de diferentes metales que se funden y se moldean con la intención de imitar a los metales preciosos normalmente. Su precio varía en función de la proporción de metales nobles o de metales más comunes que contengan. Sus colores y acabados (dorado o plateado, brillante o mate, aspecto de metal envejecido…) dependen de la aleación.

MÁS HISTORIA SOBRE LOS ABALORIOS

La fascinante historia de los abalorios se expande por todo el obre, presentes en todas las culturas y épocas a lo largo de la historia. Este texto analiza las técnicas utilizadas por los artesanos de todo el mundo en la elaboración de los abalorios, se aproxima alas zonas de origen y examina la forma en que se emplean los abalorios, no sólo como adornos, sino también como talismanes, como moneda o como una muestra de riqueza o poder.

CÓMO SE HACEN:

La elaboración de cuentas ha sido una técnica muy valorada en todo el mundo desde los primeros tiempos.

En el antiguo Egipcio la creación de cuentas se dividía entre gremios especializados de acuerdo con los materiales y las técnicas empleadas, y un sistema similar de trabajo se sigue empleando actualmente en la India.

Hoy en día se siguen utilizando las técnicas inventadas por los egipcios y los romanos y muchas fórmulas se han mantenido en riguroso secreto durante siglos: en la Venecia renacentista se castigaba con pena de muerte a quienes divulgaran secretos comerciales.

Actualmente, en Jablonec, centro de producción de cuentas y abalorios en la República Checa, la exportación está severamente controlada a pesar de la gran demanda, ya que en un taller típico solo hay 80 trabajadores cualificados capaces de producir 240 piezas al día cada uno.

Cuentas Manufacturadas:

Las primeras cuentas se hicieron a partir de materiales utilizados para otros fines: huesos de animales cazados o trozos de herramientas de piedra. La tosquedad en la técnica del tallado derivaba de las propias herramientas.

Actualmente muchas cuentas se realizan a mano a partir de trozos de conchas de las playas del Pacífico hasta cuentas de porcelana diseñadas especialmente para el mercado europeo de la moda.

Agujereado de las cuentas:

Una vez conseguida la forma, la cuenta debe perforarse.

Un agujero en forma de cono, perforado por ambos lados, es habitual en las cuentas precolombinas.

Las cuentas de cristal o abalorios hechos a mano se elaboran en torno a un alambre que, una vez retirado, deja un agujero.

El agujero en cuentas de cristal soplado es una burbuja de cristal.

Las cuentas actuales de metal, piedra, plástico y madera son agujereadas desde un lado con taladro eléctrico o láser.

Producción en Serie:

La aparición de materiales baratos como el cristal popularizó el empleo de las cuentas. Durante el Renacimiento se experimentó un gran incremento en la producción de cara a la exportación y hoy en día miles de cuentas de madera se producen en tornos cada hora.

El procedimiento del vaciado permitió la producción de cuentas esféricas idénticas.

En 1985 Daniel Swarovski inventó un procedimiento automático para obtener cuentas de cristal. Incluso en la actualidad el método es guardado con tanto celo que los trabajadores no tienen acceso a algunas zonas de la fábrica.

Acabado:
Cuando ya tienen una forma las cuentas se colocan en una especie de torno giratorio para igualar las imperfecciones y pulimentarlas. Distintos acabados se aplican a las cuentas de cristal, madera o plástico lisas.

Varios tratamientos y sustancias añadidos al barril producen efectos distintos: el papel de lija pulimenta la madera, la piel confiere un brillo suave al plástico...

Las capas concéntricas de cristal de color en las cuentas de muchos colores son eliminadas en distinta cantidad al ser pulidas creando un efecto de dos o tres tonos.

El acabado realza las cuentas lisas y con frecuencia estos matices son añadidos durante esta fase final

Color:
El color puede ser parte del material de la cuenta (natural o artificial) o añadirse una vez terminada ésta. Las cuentas son coloreadas con óxidos, barnices y pinturas.

Se mezclan óxidos que son aplicados a las cuentas de cerámica. De esta forma es coloreada también la madera, cubierta por un barniz o tinte que ni siquiera un experto puede distinguir.

Las piedras preciosas son teñidas o tratadas con calor para realzar sus colores.

SUS ORÍGENES:

Europa:

La elaboración de cuentas, existente en Francia desde el 38.000 a. C., floreció con los romanos, bizantinos y vikingos.

En el norte de Europa, las cuentas de azabache británicas fueron muy populares en la época victoriana.

Actualmente se elaboran cuentas de gran calidad a partir de maderas locales y porcelana.

Difíciles de distinguir del cristal veneciano, muchos abalorios se hicieron en Ámsterdam entre 1550 y 1750 y se llevaron a África y América del Norte.

En Oyonnax, al sur de Francia, el comercio de cuentas de plástico se reemplazó a otras industrias durante el siglo XIX.

Grecia produce filigranas de plata, collares que alivian la tensión nerviosa y otros de cerámica con decoraciones coloristas.

La industria romana del cristal evolucionó hasta el surgimiento de un centro de producción de cuentas y abalorios en la isla veneciana de Murano, que dominó el mundo del comercio de cuentas desde el renacimiento.

La comercialización de barras de cristal explica la similitud entre cuentas de distintos países.

El coral fue trabajado en Nápoles durante siglos.

Bohemia y Moravia se destacaron por la elaboración de cuentas de cristal. La zona fue colonizada en el siglo XIV por los venecianos que huían del dominio de los dux.

Actualmente el consorcio estatal que se apoya en el centro de producción de cuentas y abalorios de Jabonec está especializado en cuentas de cristal. Neu Gablonz, en Baviera, es el centro más destacado de la industria de la joyería de moda europea. Artesanos y judíos refugiados, trabajadores del metal, cortadores y pulidores de Jablonec se integraron en este sector después de 1945. Unos agentes recogen las cuentas elaboradas por los trabajadores, en cuyas fábricas también se talla el cristal y prensan las cuentas.

Wattens, en el Tirol Austríaco, es la cuna de las cuentas de cristal Swarovski.

Las Américas:

En América del Sur y Central han existido antiguas y sofisticadas tradiciones en cuanto a la fabricación de cuentas y abalorios.

Las cuentas de América de Norte, hechas a partir de materiales como plumas o conchas, fueron reemplazadas por otras importadas de Europa cuando el continente fue colonizado.

Las cuentas fueron introducidas en las Américas por comerciales y exploradores, como Colón, cuyo primer gesto al llegar a tierra en 1492 fue ofrecer cuentas a los indios arawak.

Los indios utilizaban para las cuentas y sus ornamentos rocalla, turquesas, coral y plata.

Los abalorios y cuentas antiguos de la época precolombina son muy apreciados: las cuentas de jade de los mayas y los olmecas, el cristal de roca de los tairona y el oro.
Actualmente en algunas zonas de Perú se hacen a mano cuentas de cerámica, que luego son vidriadas y decoradas, incorporando con frecuencia diseños aztecas o mayas.

En Ecuador son muy populares los collares de cuentas de cristal dorado.

Los bosques de lluvia tropicales de América del Sur proporcionan el material sin refinar de muchas cuentas de madera valiosas, incluido el palo de rosa, la caoba y el tulipero.

África:

Las cuentas de cristal, que primero fueron desarrolladas por los antiguos egipcios, llegaron a África desde la India hacia el año 22 a.C. en manos de comerciantes árabes. Después de 1680 numerosas cuentas de cristal europeas llegaron al continente.

En África, huesos, semillas y judías son base de adornos baratos. Durante siglos se han elaborado cuentas de hueso tallado y de metal forjado. Las cuentas de cristal o de metal son populares en África, donde surgieron las cuentas de cristal en polvo en el siglo XVI.

India:

Los ornamentos a base de cuentas tienen un papel importante en la vida de la India, empleándose con metales preciosos o en imitaciones baratas.

La India importó cuentas en el pasado, pero actualmente produce grandes cantidades de cuentas bien terminadas, sobre todo en plata y madera, a un coste más reducido que las venecianas o las checas.

Los recursos naturales de la India en piedras semipreciosas, como el cuarzo, han sido muy valorados y se han utilizado para el comercio durante siglos.

Japón:

Japón es el centro de la industria de las perlas y, aunque carece de la tradición europea en cuanto al comercio de las cuentas, posee un sector de fabricación de lámparas muy refinado con cuentas de plástico de muchos colores y acabadas al estilo veneciano producidas a gran escala por los japoneses.

Japón inventó el cultivo de perlas de cara a la comercialización a comienzos del siglo XX y en la actualidad factura el 70 por 100 de la producción mundial. También exporta coral, porcelana de gran calidad, cuentas ojime y rocalla.

China:

Elaboradas desde la edad de bronce, las cuentas chinas han circulado por todo el mundo. Las rutas de la seda china existieron desde el año 200 a. C. al 1000 d. C.; a través de ellas se intercambiaban productos locales por plata, jade y coral.

Durante la dinastía Ming se realizaron trabajos en “cloisonné” y la porcelana azul y blanca se remonta al siglo VIII.

En china desde el neolítico se ha utilizado el jade de la zona de Khotan, en el centro de Asia Y muchas de las llamadas perlas de río son chinas.

El Lejano Oriente:

Las fábricas que producen cuentas a gran escala copian con pocos gastos los modelos indios y europeos.

En las fábricas de Corea se hacen cuentas de metal.

Filipinas, centro de una industria joyera creciente, produce cuentas fabricadas con conchas, cuernos y huesos.

El artesano, que recibe una paga muy pequeña, trabaja en casa y los intermediarios le suministran los materiales y recogen las cuentas semanales.

Para la decoración de las cuentas se utilizan el coral y el nácar. En Java se utiliza el hueso del rudraksha para las cuentas empleadas en rosarios hindúes.

SUS POSIBILIDADES:

Aunque nuestra forma de vestir ha cambiado mucho con el paso de los siglos, el concepto básico de la cuenta o abalorio no lo ha hecho.

Signo de una posición social determinada, riqueza, belleza y veneración religiosa, las cuentas han servido para las mismas funciones en muchas culturas distintas desde el pasado más remoto hasta la actualidad.

Las Cuentas y la Oración:

En inglés la palabra cuenta, "bead", deriva de "biddan" (orar) y "bede" (oración). Los rosarios con cuyas cuentas se sigue el número de oraciones, son utilizados por más de la mitad de las religiones del mundo: hinduismo, budismo, islam y catolicismo.

Un rosario católico tiene 150 cuentas agrupadas de 10 en 10, que representan el número de oraciones. Las cuentas eran originalmente de pasta de pétalo de rosa o sándalo. Un rosario budista del Tíbet incorpora cuentas de coral y turquesa y, al igual que el rosario indú, tiene 108 cuentas. Una cuenta mayor señala el comienzo y final de un ciclo de oraciones

Riqueza del Bolsillo:

La utilización de cuentas responde también a una ostentación y a una fortuna de riqueza. La cadena de oro del rey Enrique VIII representaba el poder regio y podía venderse en tiempos difíciles, ya que cada eslabón tenía el valor de media moneda.

Las tribus nómadas, desde los turcaza en el este africano hasta los visigodos en la Europa de los siglos IV al VIII se han adornado con cuentas que significaban riqueza, adaptándose así a un estilo de vida viajero.

Un cinturón de conchas de caurí es en algunas islas del Pacífico una forma de moneda y, como un diamante, incremente su valor a l cambiar de manos.

Símbolos de Posición Social:

La utilización de cuentas y joyas con cuentas como símbolo de estado pueden indicar riqueza, rango, edad, estado civil y posición social.

Las cuentas indican los valores de distintas sociedades, sobre todo en África, donde una carta de amor de una chica zulú tiene un complejo lenguaje basado en cuentas de colores, existiendo 40 palabras para distintos tipos de trabajos masai a base de cuentas.

Los vestidos y joyas con cuentas ocupan un lugar destacado en la vida de una chica africana wodaabe y están hechos especialmente para mostrar su estatus en la ceremonia de cortejo.

Además, en algunos lugares, como en el estado indio de Nagaland, los colores y estilos de las cuentas responden a tradiciones y significados complejos.