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El camino, de Miguel Delibes
Como la gran mayoría de las obras de este autor, la acción se desarrolla en
un pueblo de Castilla, de esa Castilla de los años cuarenta y cincuenta,
de esa Castilla sobria, dura, adusta, muchas veces miserable, pero siempre
real y descarnada, fiel reflejo de la vida rural. En un lenguaje
conciso y claro, impregnado de sutil ironía, el escritor narra las
inquietudes de Daniel, el Mochuelo, un chaval de once años, que se
enfrenta a la angustia que le produce la marcha de su pueblo natal para ir
de interno a la ciudad, a estudiar el Bachillerato y hacerse un hombre
de provecho.
Daniel, el Mochuelo, se retrotrae y recuerda las últimas vivencias
que se le vienen a la memoria antes de cumplir con la voluntad de su
padre: nos deleita con las aventuras vividas con Roque, el Moñigo, y
Germán, el Tiñoso; nos conmueve con sus primeros anhelos amorosos; nos
hace sonreír y reflexionar con las grandezas y
miserias de sus convecinos: las Guindillas, don José (el cura, que era un
gran santo), Paco (el herrero), Quino (el manco), y tantos otros.
Todos los libros que he leído de Delibes, me producen la sensación de
estar visionando una película, donde veo claramente, no ya los paisajes
que describe, sino los rasgos tanto físicos como psicológicos de todos
sus personajes. Creo que da mucho trabajo hecho a los guionistas
de sus obras cuando se quieren llevar al teatro o la cine, tal es el
caso de Los santos inocentes, El disputado voto del señor Cayo, El
príncipe destronado (llevada al cine como La guerra de papá),
Cinco horas con Mario, Las ratas, ...
Ediciones Destino, Colección Destinolibro,
volumen 100. 37ª edición, julio de 2001. 221
páginas.
Este libro ha sido un detalle de Diego
Ayuso, de los Ayuso de Villacastín
(Segovia). 15-01-2002.
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