Que es el TDA-h

Debido a la gran cantidad de informaciones, controversias, errores, mitos, que se pueden encontrar en Internet, en publicaciones escritas, en prensa, etc. acerca de lo que es o no es el TDA-h, hemos elegido un documento clínico consensuado por un grupo multidisciplinar de profesionales reconocidos en su campo, para que sirva de referencia a todos aquellos profesionales interesados, afectados, familias e instituciones y permita un mejor conocimiento y tratamiento del Déficit de Atención con o sin Hiperactividad.
Puede ver el texto integro a continuación, O bien descargarlo en formato pdf, pulsando aqui.
|
CONSENSO MULTIDISCIPLINAR EN TDAH INFANCIA , ADOLESCENCIA Y ADULTOS PRESENTACIÓN : Julio 2005 |
INTRODUCIÓN
El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es una entidad
clínica con una
prevalencia entre la población infanto-juvenil de un 5 al 7%, de los cuales el
50% mantiene los
síntomas en edad adulta. Sus repercusiones son diversas, pero las más llamativas
son alteraciones del
aprendizaje escolar y de relación social, en un entorno cada vez más exigente en
comunicación y
nivel de conocimiento .
Aunque el TDAH siempre ha existido, son dos los factores que están favoreciendo
su conocimiento: la
preocupación social, a nivel personal, familiar y de relaciones y el incremento
de los conocimientos
científico-cognitivos en todas sus disciplinas, alcanzándose un momento donde
ambos sectores, social
y profesional, interactúan con exigencias mutuas. Los profesionales expertos en
TDAH al parametrizar
los síntomas y signos dándoles estructura facilitan un diagnóstico sistemático,
y a su vez transmiten a
la sociedad que este cuadro es una entidad con un orden y sentido en sus
manifestaciones clínicas que
permiten un tratamiento.
Si se mira atrás lo avanzado es mucho, pero los profesionales sensibles a su
entorno deben seguir
dando respuestas a las demandas que diariamente se les plantean. Es una
responsabilidad imposible
de inhibirse. En esta tarea de progreso se impone periódicamente una revisión y
concreción de los
conocimientos y prácticas. El instrumento es el Consenso de Especialistas y el
método la Evidencia
Científica.
Con esta intención el Grupo de Consenso Multidisciplinar para el TDAH formado
por profesionales
reconocidos en su campo se ha consolidado con el objetivo común de la
elaboración de un documento
clínico que sirva de referencia a todos aquellos profesionales interesados,
afectados, familias e
instituciones y permita un mejor conocimiento y tratamiento del Déficit de
Atención.
Este documento se irá revisando a la luz de que vayan apareciendo las nuevas
evidencias científicas y
abarca con un amplio análisis el TDA con o sin HIPERACTIVIDAD manifiesto desde
las edades más
tempranas , pasando por la adolescencia y sin olvidar las características
diferenciales en la fase
adulta.
Dr. José-Ramón Valdizán
Coordinador del Grupo de Consenso TDAH Multidisciplinar
GRUPO CONSENSO TDAH MULTIDISCIPLINAR
• Dr. D. JOSÉ J. BAUERMEISTER -Ph.D.-Psicólogo Clínico. Professor, Department of
Psychology University of Puerto Rico. San Juan, PR 00927.
• Dr. D. FRANCISCO X. CASTELLANOS M.D. -Brooke and Daniel Neidich Professor
of Child and Adolescent Psychiatry and Professor of Radiology / Director of
Research,
NYU Child Study Center.
• Dr. ENRIQUE BAUZANO POLEY - Neurólogo y Neurofisiólogo Clínico. Jefe de
Servicio de Neurofisiología Clínica del Complejo Hospitalario Universitario
Carlos
Haya ( Málaga ).
• Dr. PEDRO BENJUMEA PINO - Psiquiatra Infantil . Profesor titular de
Psiquiatría en
la Universidad de Sevilla . Responsable Unidad de Psiquiatría Infantil en el
Hospital
Virgen de Macarena ( Sevilla ).
• Dra. ESTHER CARDO JALÓN – Neuropediatra . Neuropediatra Adjunto del
Hospital Son Llàcer de Mallorca. Responsable Coordinación Programa Estudio e
Investigación TDAH en las Islas Baleares.
• Prof. MIGUEL CASAS -Psiquiatra. Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital
Vall
d’ Ebrón , Catedrático de Psiquiatría de la UAB y Presidente del Consejo Asesor
en
Salud Mental de la Generalitat de Catalunya.
• Dr. JOSEP CORNELLÀ CANALS – Paidopsiquiatra - Vicepresidente de la Societat
Catalana de Psiquiatría Infantil - Ex Presidente de la Sociedad Española de
Medicina del
Adolescente - Responsable Territorial del Programa "Salut i Escola" en Girona y
Miembro del Consejo Asesor en Salud Mental y Drogas del Departament de Salut de
la
Generalitat de Catalunya. Girona.
• Dr. MÁXIMO ETCHEPAREBORDA -Neuropediatra . Director Científico del Centro
de Neurodesarrollo Interdisciplinar RED CENIT ( Valencia ) . Director Clínica de
Neurodesarrollo en Argentina.
• Dr. ALBERTO FERNÁNDEZ JAÉN - Pediatra y Neurólogo Infantil . Responsable
Unidad de Neuropediatría en la Clínica La Zarzuela (Madrid ).
• Dr. MAXIMINO FERNÁNDEZ PÉREZ – Pediatra – Responsable Plan Piloto TDAH
institucional en Asturias y Coordinador Grupo de Trabajo en TDAH de la
Asociación
Española de Pediatría en Atención Primaria . Pediatra en Centro de Salud La
Felguera ,
en Langreo ( Asturias).
• Dra. Mª ÁNGELES IDIAZÁBAL ALECHA – Neurofisióloga Clínica – Instituto
Neurocognitivo INCIA . Clínica Ntra. Sra. del Pilar ( Barcelona ).
• DR. ÀLEX LLUSENT GUILLAMET- Paidopsiquiatría.
Colaborador del Programa "Salut i Escola" del Departament de Salut de la
Generalitat de Catalunya. Girona.
• Dr. JACINTO L MARTINEZ ANTÓN -Neuropediatra. Jefe de la Unidad de
Neuropediatría del Complejo Hospitalario Universitario Carlos Haya (Málaga).
• Dr. ANTONIO MARTÍNEZ BERMEJO - Neuropediatra . Ex Presidente de la
Sociedad Española de Neurología Pediátrica ( S.E.N.P.). Jefe Sección
Neuropediatría
Hospital La Paz ( Madrid ).
• Dr. FRANCISCO MONTAÑÉS - Psiquiatra Infantil . Jefe de la Unidad de
Psiquiatría y
Responsable en Funciones del Programa de Psiquiatría Infantil en el Hospital de
Alcorcón ( Madrid ) . Coordinador de Programas Post-grado en Psiquiatría
Infantil en la
Universidad Complutense ( Madrid ).
• Dr. FERNANDO MULAS DELGADO - Neuropediatra . Jefe de la Sección de
Neuropediatría del Hospital Universitario La Fé ( Valencia ). Director del
I.N.V.A.N.E.P. ( Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica ). Director de
los Cursos
Internacionales de Actualización en Neuropediatría y Neuropsicología Infantil
(Valencia).
• Dr. JOSÉ-ANTONIO MUÑOZ YUNTA–Neuropediatra – Jefe de la Unidad de
Neuropediatría del Hospital del Mar ( Barcelona ). Director Fundació FADED
( Barcelona ).
• Dr. MANUEL NIETO BARRERA -Neuropediatra . Director de las Jornadas TDAH
para la Asociación de Neurociencias Andaluza (A.N.D.A).
• Dr. JOSEP ANTONI RAMOS-QUIROGA- Psiquiatra – Coordinador del Programa
Integral de TDAH en Adultos. Hospital Vall d’ Hebrón (Barcelona ).
• Dr. JOSÉ SANTOS BORBUJO - Neuropediatra . Jefe Unidad Neuropediatría del
Hospital Universitario de Salamanca.
• Dr. JOSÉ-RAMÓN VALDIZÁN USÓN – Neurólogo y Neurofisiólogo Clínico - Jefe
de Servicio de Neurofisiología Clínica. Responsable de la Unidad de Trastornos
Neurofuncionales. Hospital Universitario Miguel Servet ( Zaragoza ). Director
Científico de la Fundació Mas Casadevall (Girona ).
• Dr. JULIÁN VAQUERIZO MADRID - Neuropediatra . Jefe de la Unidad de
Neuropediatría del Complejo Hospitalario Universitario de Badajoz . Director de
las
Jornadas Internacionales sobre Hiperactividad en Badajoz. Director del Centro
CADAN
de Atención al Neurodesarrollo ( Badajoz ).
TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD (TDAH):
BASES PARA EL CONSENSO DIAGNÓSTICO Y TERAPÉUTICO MULTIDISCIPLINAR
TDAH EN LA INFANCIA
Sin causa específica conocida, se acepta que es una condición o patrón de
comportamiento inadaptado de base neurobiológica, iniciado generalmente en la
infancia, cuyos síntomas básicos son de carácter cognitivo-conductual:
1. Falta de atención. Tienen dificultad para centrarse en una
sola tarea de trabajo
o estudio. Al concentrar la atención dirigida y consciente en crear, aprender,
organizar o completar una tarea muestran dificultades. Particularmente afectada
la atención de trabajo. Poseen atención automática en actividades de su interés.
2. Hiperactividad. Presentan una hiperactividad sin
finalidad. Propensos al
movimiento, sin poder permanecer quietos ante una tarea determinada o no.
Sus formas de expresión son motoras en cualquiera de sus extremidades o del
habla. Lo mismo sucede en adolescentes y adultos hiperactivos.
3. Impulsividad. Falta de control de sus reacciones o
pensamientos inmediatos.
Dependen demasiado de su estado de ánimo con baja tolerancia al
aburrimiento. Falta de planificación y previsión.
Subtipos
Según el síntoma dominante:
• Tipo con predominio del déficit de atención, suelen tener dificultades en la
lecto-escritura y matemáticas, con un proceso cognitivo más lento. Suelen ser
hipoactivos con menor alerta cortical y más auto-controlados en interacciones
sociales. Menos propensos al trastorno negativista desafiante.
• Tipo con predominio de la
impulsividad-hiperactividad. Se presenta
mayormente en niños de 5 a 8 años de edad aproximadamente. No se observa
un patrón claro de falta de atención , sino de síntomas de
hiperactividadimpulsividad.
• Tipo combinado, donde predominan tanto
síntomas de desatención como
de impulsividad-hiperactividad. Dificultades en lecto-escritura y matemáticas.
Sus síntomas aparecen más tempranamente. Mayor grado de iniciativa social,
pero menor auto-control en interacciones sociales. Pueden ser emocionalmente
inestables, con facilidad para cambios de carácter y más propensos al trastorno
negativista desafiante y al trastorno de conducta.
Condiciones para el diagnóstico
Es importante para poder establecer el diagnóstico correcto que exista una
capacidad
mental normal o superior, que el trastorno se haya iniciado ya en edades
tempranas,
que la sintomatología aparezca en diferentes situaciones familiares, colegio,
entorno
extrafamiliar, y que no exista explicación para esta sintomatología que debe
permanecer al menos, durante seis meses, en dos o más situaciones distintas,
juego
e interacciones sociales (por ejemplo, colegio/trabajo y familia).
Prevalencia
Entre el 3 al 7% de la población infantil presentan alguno de los síntomas del
TDAH.
Más frecuente en varones. Un 50% muestra síntomas en edad adulta.
Etiología
Este Trastorno puede ser debido a diversas causas: genéticas, complicaciones pre,
peri y post natales y otros factores ambientales como: fumar durante el
embarazo,
envenenamiento con plomo, etc. .
La mayor causa en nuestro entorno es genética con un 57% de probabilidad de que
padres TDAH tengan un hijo con cuadro similar, si permanece en edad adulta la
carga
genética se considera que es mayor.
Trastornos comórbidos
Son síntomas que coexisten con el cuadro principal que se presentan en el mismo
periodo de tiempo:
• Trastorno de ansiedad
• Trastorno negativista-desafiante
• Apatía
• Trastorno del aprendizaje escolar
• Trastorno de conducta
• Trastornos depresivos
• Tics
Trastornos asociados más frecuentes
• Trastorno específico del lenguaje
• Discoordinación motora y/o disfunción motora fina distal
• Disfasias del desarrollo
• Trastorno de Tourette
• Epilepsia generalizada-ausencias simples
Trastornos del sueño asociados
• Insomnio de inicio y/o mantenimiento
• Enuresis
• Piernas inquietas
• Movimientos periódicos durante el sueño
Posibles repercusiones personales y sociales
Diversas, las más frecuentes son:
• Retraso en el aprendizaje escolar
• Dificultad en la comprensión lectora
• Inestabilidad en las relaciones con amigos y compañeros
• Baja autoestimaDesorganización
• Violaciones a leyes de tránsito
• Accidentes automovilísticos
• Riesgo a tener relaciones sexuales tempranas
• Paternidad o maternidad temprana y a contraer enfermedades de transmisión
sexual.
Diagnóstico diferencial
Se aconseja descartar:
• Disfasia del desarrollo
• Abuso de sustancias
• Esquizofrenia o psicosis
• Hipertiroidismo
• Problemas de conducta reactivos al entorno
• Retraso intelectual
• Hipoacusia
• Trastorno del espectro autista
• Dislexia
• Desnutrición
• Intoxicación por plomo
• Trastornos ansiosos
• Trastornos depresivos
• Otros trastornos psiquiátricos (TOC, Trastorno límite de la personalidad,
trastorno bipolar, …)
Algunos de los exámenes diagnósticos biomédicos no rutinarios que se pueden
realizar, según situación clínica:
No existe prueba diagnóstica biomédica específica ni marcador genético,
analítico,
neurorradiológico o neurofisiológico.
• Es fundamental comenzar con una buena historia clínica, recogiendo
antecedentes personales familiares, así como anamnesis completa de los
síntomas que presenta y cronología de los mismos.
• Seguido de una buena exploración neurológica básica.
• Aunque se han descrito diversas alteraciones
en la resonancia magnética
cerebral no existe un patrón único. De todas formas, es aconsejable su
utilización en casos de nula respuesta al tratamiento combinado
(farmacológico/cognitivo conductual/reeducativo) o ante la presencia de
síntomas neurológicos asociados o antecedentes personales de riesgo
neurológico.
• Las pruebas neurofisiológicas facilitan la
valoración de la actividad cortical y la
respuesta a los tratamientos:
o Cartografía cerebral
o Potencial evocado cognitivo P300 (que permite evaluar a priori la
repuesta al tratamiento con Metilfenidato)
o Polisomnograma nocturno en TDAH: en situaciones con alteraciones
del sueño , o la existencia de descargas paroxísticas.
En las pruebas de laboratorio analíticas se puede realizar estudio
hematológico y bioquímicos generales, oligoelementos, así como hormonas
tiroideas,
en este caso ante sospecha clínica.
• Pruebas neuropsicológicas.
• Estudios genéticos
SOBRE EL TRATAMIENTO : TERAPIA MULTIDISCIPLINAR
La mejor respuesta se obtiene con la combinación de la medicación específica,
los
métodos conductuales enriquecidos con técnicas cognitivas.
Tratamiento farmacológico
Aunque se desconoce la etiología que origina el TDAH, por sus resultados, la
medicación de elección es el Metilfenidato de liberación inmediata, que inhibe
la
recaptación de la dopamina, aumentando su nivel.
• Con resultados positivos en un aproximado 80% de los casos.
• La dosis se debe administrar gradualmente, para que el niño reciba el mínimo
necesario y a su vez alcanzar el mayor beneficio terapéutico según sus
necesidades cotidianas.
• Tener en cuenta que la dosis terapéutica no es estándar, y que las propias
características del tracto digestivo infantil obligan a plantear tratamientos
individualizados, preferiblemente con dos o tres tomas al día en niños de corta
edad. Las tomas pueden ser de diferentes concentraciones, para ajustarse a las
necesidades específicas del paciente durante situaciones de su actividad diurna
que requieran mayor o menor concentración y esfuerzo.
• La dosis aconsejada oscila entre 0,6 y 1 mg /Kg /día, pero que deberá
ajustarse
de acuerdo a la respuesta terapéutica.
• Existen presentaciones de Metilfenidato de liberación prolongada. Pueden ser
de
utilidad dependiendo de las circunstancias de los pacientes o del entorno socio-
familiar (especialmente cuando no existe la garantía de que se recuerden las
distintas tomas de fármaco) siempre teniendo en cuenta que la curva de
liberación del fármaco se ajuste al ritmo fisiológico y no interfiera con el
apetito
en las horas de comida, merienda y cena , sin alterar tampoco el sueño de inicio
del paciente.
• Los padres tienen que dispensar el medicamento tal como ha sido recetado y
observar cuidadosamente cualquier reacción del niño.
• Como responsables del niño o niña los padres deciden en última instancia la
toma de medicación, por lo cual deben exigir una buena información actualizada
y adecuada al caso.
Tal observación generalmente incluye la participación de los profesores.
En los pacientes donde el tratamiento habitual no dé los resultados perseguidos
(alrededor de un 20 % según la estadística) , el médico se puede platear la
posibilidad
de utilizar otros tratamientos en monoterapia o bien combinados con el
Metilfenidato ,
en dependencia de la situación y evolución clínica del paciente.
Mitos y realidades acerca de la medicación estimulante
• Mito: Los estimulantes llevan a la adicción más adelante en la vida.
Realidad: Los estimulantes ayudan a muchos niños a concentrarse y puede
ayudar a prevenir adicciones y otros problemas emocionales posteriores.
• Mito: Una buena respuesta a un fármaco estimulante comprueba que una
persona tiene TDAH.
Realidad: La mejoría clínicamente significativa sólo es detectable en personas
con TDAH.
• Mito: La medicación se debe dejar cuando el niño llega a la adolescencia.
Realidad: Dependerá de la evolución clínica.
Situaciones especiales a valorar antes de la prescripción de Metilfenidato.
1. Diagnóstico incierto de TDAH
2. Entorno familiar muy desestructurado
3. Uso actual de drogas y/o alcohol de forma habitual en el paciente o su
familia
4. Historia de tráfico de drogas y/o delincuencia en el paciente o su familia
5. Falta de cooperación y reconocimiento del problema
6. Falta de aceptación de otras formas de intervención
7. Dificultad para controlar el uso de los estimulantes
Otros tratamientos farmacológicos que han demostrado su utilidad y que se
encuentran disponibles en el mercado español:
Cuando el Metilfenidato no produce la respuesta adecuada como tratamiento de
primera elección, se pueden probar otros fármacos que han demostrado su utilidad
aunque no sean tan específicos:
-Nortriptilina. Durante muchos años se ha considerado como el fármaco de
segunda elección.
- Venlafaxina.
-Topiramato.
-Risperidona
-Clonidina
-Reboxetina
-Valproato sódico
-Gabapentina
-Otros
Tratamientos no suficientemente probados científicamente:
-Dietas restringidas
-Megavitaminas
-Ajuste quiropráctico
-Adiestramiento visual (optometría)
-Gafas de color especial
-Flores de Bach
Sobre todas estas opciones debe exigirse una buena información.
Orientaciones generales:
• Apoyo emocional: en función de la comorbilidad que presente.
• Apoyo psicopedagógico.
En muchos casos, estos alumnos pueden beneficiarse de la máxima "menos es más":
si el alumno demuestra eficiencia en 10 problemas, no es necesario asignar 20.
• Las modificaciones en el currículum también pueden incluir:
1. Una mezcla de actividades de alto y bajo interés.
2. Materiales computarizados de aprendizaje.
3. La simplificación y aumento de presentaciones visuales.
4. La enseñanza de destrezas para la organización y estudio.
5. El uso de estrategias para el aprendizaje.
6. El uso de referencias visuales para la instrucción auditiva.
Sobre el tratamiento ante el sentido de la responsabilidad:
1. Identificar sus potencialidades y debilidades.
2. Desarrollar expectativas realistas.
3. Fomentar las potencialidades, dándole un ambiente y oportunidades para
tener éxito. Hay que estructurar las situaciones con cuidado para lograr tener
éxito.
4. Asignar tareas específicas.
5. Cultivar sus intereses especiales.
6. Actividades que no forman parte de un plan de estudios (deportes, artes).
Sobre los hábitos de vida
Todas las acciones deben conducir a desarrollar una personalidad estable con
autoestima y responsable de sus actos, teniendo en cuenta que en mayor o menor
grado, en dependencia del tratamiento y apoyo, siempre tendrán un nivel de
déficit de
atención.
1. Estos niños necesitan una ambiente familiar regular y ordenado.
2. Establecer, con a familia, una buena política de sanciones.
3. También necesitan un ambiente ordenado con horarios y funciones concretas,
deberes, juegos, descanso, comidas basados en las rutinas, tanto a nivel
familiar, escolar y extraescolar.
4. Estabilidad emocional.
5. Apoyo afectivo destinado al desarrollo de su personalidad.
6. Control de amistades evitando las influencias manipuladoras.
7. Respeto a sus opiniones.
SUGERENCIAS:
Primera: Los Pediatras, Psicólogos Clínicos,
Psicólogos Escolares, y otros
profesionales de la salud debidamente entrenados son los profesionales que
pueden
iniciar una evaluación para el Trastorno por Déficit de Atención con
Hiperactividad
(TDAH).
Segunda: El diagnóstico requiere que un niño cumpla
los criterios del DSM-IV TR. Los
síntomas TDAH deben estar presentes en dos o más ambientes (por ejemplo, familia
y
colegio), así como edad de inicio, presencia de impedimento asociado a los
síntomas,
etc.
Con frecuencia existen discrepancias significativas entre la familia y el
profesor. Esta
diferencia no imposibilita el diagnóstico. La historia clínica permitirá
discernir las fuentes
de las discrepancias en base de los criterios del DSM-IV TR y a su vez obtener
información adicional de otros informadores.
Tercera: Es una opción clínica la utilización de
escalas específicas para el TDAH. Otro
tipo de evaluaciones no específicas, impresiones clínicas globales o
descripciones
generales no son suficientes para el diagnóstico no siendo recomendables aunque
puedan ayudar en propósitos.
El diagnóstico del TDAH debe ser clínico, y nunca debe basarse en las
puntuaciones
de una escala o en los resultados de un test.
La colaboración del Psiquiatra Infanto-Juvenil será necesaria para efectuar el
oportuno
diagnóstico diferencial.
Cuarta: La exploración de un niño con TDAH debe
incluir el estudio de condiciones
coexistentes: ansiedad, depresión, negativismo, cambios del humor y del
aprendizaje
escolar, lenguaje, etc.
TDAH EN EL ADOLESCENTE
ASPECTOS PARTICULARES DEL TDAH EN ADOLESCENTES
Formas de presentación: atención a los adolescentes que no fueron diagnosticados
durante su infancia.
• Bajo nivel de rendimiento académico,
• Deserción escolar
• Tendencia a la distracción en las actividades habituales.
• Falta de organización en las tareas.
• Descuidos y negligencias
• Retardos y demoras para empezar las tareas.
• Habitualmente, llega tarde a las citas.
• Aburrimiento crónico
• Ansiedad.
• Depresión
• Baja auto – estima.
• Cambios de humor.
• Problemas laborales.
• Exceso de movimiento.
• Abuso de sustancias tóxicas o adicciones.
• Problemas en las relaciones con los demás.
Sobre el tratamiento:
Muchos adolescentes se han beneficiado de un plan de tratamiento que incluya
medicación junto a los elementos educativos y de consejo. La medicación aporta
el
soporte biológico para conseguir el autocontrol. Conviene dejar claro que no son
los
medicamentos quienes controlan al individuo: es el individuo quien adquiere la
capacidad para controlarse a si mismo. El medicamento aporta el oportuno apoyo.
Robin propone un contrato para el tratamiento del adolescente de TDAH. Éste
incluye medidas de autocontrol y organización, así como medicación. Como fármaco
de primera elección, utilizamos el Metilfenidato. La respuesta favorable se
produce en
un 50 % de adolescentes (en comparación con el 80 % que se produce en niños). Se
puede empezar con una dosis de 15 mg por la mañana y otra dosis de 15 mg al
mediodía y graduar individualmente la dosis en función de la respuesta clínica.
No se
recomienda ajustar las dosis de acuerdo con el peso del paciente, ya que se
podrían
requerir cantidades excesivas. Como segunda elección, se utilizan los
antidepresivos
tricíclicos.
Algunos consejos para adolescentes con TDAH
• Utiliza las estructuras externas. Son muy útiles las agendas, listas, notas,
códigos
de colores, rutinas, archivos y recordatorios varios. Es útil todo lo que
facilita la
atención y evita el olvido.
• Escoge buenas adicciones. También son muy útiles las técnicas para estructurar
y organizar el tiempo libre. El ejercicio físico debería formar parte de este
tiempo
libre.
• Utiliza un sistema de control. Es importante preparar proyectos y tareas que
ayuden a minimizar o eliminar los sentimientos de frustración. Poner en marcha
un
sistema de control. Conviene descomponer en periodos cortos de tiempo aquellas
tareas de mayor duración, aprendiendo a priorizar.
• Utiliza “respiros“. Dedica un tiempo para reorganizar, con tranquilidad, tus
perspectivas. Sobre todo cuando te encuentres cansado, preocupado o agobiado.
Puede ser útil que te apartes temporalmente de la situación.
• Utiliza el sentido del humor. Quienes quieran ayudarte a estar por la labor,
deberán hacerlo con sentido de humor para evitar generar frustración, ansiedad o
agresividad. Por otra parte, te conviene ver tus propios síntomas de TDAH desde
esta perspectiva del humor, haciendo broma al hablar de ellos con los amigos.
• Elige un tutor. Un amigo, la pareja, uno de tus progenitores,... Pueden
ayudarte en
la organización de tus actividades, recordarte lo que debes hacer y darte
ánimos.
• Puedes ser educador y educado. Si ya eres suficientemente consciente de tu
trastorno por falta de atención y concentración, te conviene saber más. Lee
libros y
habla con profesionales sobre este tema. Desde tu experiencia puedes ayudar a
muchas otras personas que se encuentren en tu misma situación.
Explicaciones al adolescente con TDAH
Para poder exigir que el adolescente colabore en el plan terapéutico de su TDAH
es
indispensable que tenga un adecuado conocimiento de qué es lo que le pasa. Una
conversación tranquila, y a menudo en distintas etapas, deberá incluir los
siguientes
temas:
1. El TDAH es una condición o patrón de comportamiento inadaptado de base
neurobiológica. Se trata de un trastorno madurativo, que implica ciertas
dificultades en la capacidad de mantener la atención y/o autorregular el nivel
de
actividad e impulsividad, cuya realidad clínica y empírica es ser un subgrupo
nutrido
de adolescentes que continúa presentando serios problemas adaptativos en la
adolescencia tardía y adultez.
2. En el TDAH existen cambios evolutivos con el transcurrir de los años. La
hiperactividad física de la niñez suele ceder al llegar la adolescencia, para
transformarse en una cierta hiperactividad y dispersión de tipo mental. Suelen
persistir las dificultades para mantener la atención y concentración.
3. El TDAH no sólo afecta al área académica (que suele ser, muy a menudo, la que
ha sido objeto de consulta médica). Puede afectar también las relaciones con los
padres y con los amigos, el autoconcepto y la autoestima, el estado anímico, el
humor e incluso, a veces, la propia salud.
4. No existen culpables. Se trata de una alteración en la bioquímica del
cerebro, que
a menudo tiene una base genética. El problema es parecido al del automóvil que
no
tiene líquido de frenos. Uno aprieta a fondo el pedal del freno, pero el
automóvil no
se detiene. Con el TDAH ocurre algo semejante en la cabeza. Ante un estímulo
cualquiera, uno no puede detenerse y su impulsividad le lleva a desviar la
atención
o a actuar. O cuando uno oye o ve algo que le interesa, no es posible
controlarse a
uno mismo para detener la atención donde conviene. La bioquímica cerebral
equivale a este líquido de frenos inoperante.
5. El entorno y el ambiente son muy importantes para el control del TDAH. Un
buen entorno familiar, unos amigos que lo sean de verdad, una buena escuela, y
un
adecuado cuidado hacia la salud, van a ser puntos clave para hacer más fácil la
convivencia del adolescente con su TDA.
6. El hecho de tener un TDAH no sirve de excusa para eludir responsabilidades.
El adolescente tiene que ser consciente de sus dificultades, y debe ser
protagonista
de las acciones a emprender que le puedan beneficiar en el entorno social de
cada
momento. El conocimiento personal de este problema ha de servir para actuar en
consecuencia.
Corregir mitos y falsas creencias sobre el TDAH en el adolescente
Después de ofrecer estas explicaciones al adolescente, debemos prestarle nuestra
colaboración para resolver sus dudas, corregir sus mitos y desmontar sus falsas
creencias. Al adolescente suele preocuparle:
1. “Este trastorno que tengo va a suponer una sentencia y una limitación para
toda mi
vida”. Las personas con TDAH suelen desplegar una gran energía, suelen ser muy
creativas y pueden hacer muchas más cosas que los demás. Solamente les hace
falta ser conscientes de sus dificultades específicas y poner el adecuado
remedio.
2. “Debido a este trastorno voy a ser torpe y holgazán” Habrá que demostrar al
adolescente (con pruebas psicométricas, si conviene) como el TDAH no afecta su
nivel intelectual. Y recordarle como la biografía de algunas personalidades
célebres
(Einstein, Churchill, Santiago Ramón y Cajal,...) sugieren la existencia de un
TDAH.
3. “No podré tener amigos” Los amigos representan mucho para el adolescente y,
en
este caso, puede preocuparle que no sea aceptado debido a sus limitaciones y a
su
carácter impulsivo. En este caso, la charla debe orientarse en el sentido de que
los
amigos le buscarán por lo que es y no por lo que aparenta. “Si tu siempre has
presentado el TDAH y han aceptado ser tus amigos, ¿cómo puede ser que ahora te
quieran distinto?. Y si así fuera, ¿qué valor dan a la amistad?”.
4. “La medicación que me vas a prescribir va a actuar como una droga y va a
producir
cambios en mi personalidad” El tema de la medicación debe ser descrito con
minuciosidad, dejando muy claro que ésta no va a cambiar la personalidad del
adolescente. “La medicación agudiza tu atención e intensifica tu auto-control
durante unas pocas horas del día, pero no altera tu personalidad”.
5. “Este problema que tengo va a ser la excusa para que mis padres sigan
tratándome
como niño y me controlen más” Conviene explicar la necesidad que va a tener el
adolescente de que sus padres controlen, de forma pactada, sus momentos de
inatención, ya que forma parte del tratamiento. Pero conviene también aclarar
que
“nuestro objetivo no es que tus padres sigan ejerciendo un control sobre ti,
sino que
este control puedas ejercerlo tu mismo.”
ORIENTACIÓN A FAMILIAS CON HIJOS CON UN TRASTORNO POR
DÉFICIT DE
ATENCIÓN, CON O SIN HIPERACTIVIDAD
¿DE QUE HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE TRASTORNO POR DEFICIT DEATENCIÓN CON
HIPERACTIVIDAD?
Existen problemas diagnósticos y conceptuales que se han originado debido a la
terminología empleada a lo largo de la segunda mitad de este siglo. Se empezó
hablando de “disfunción cerebral mínima” y se sigue hablando de “niños
hiperactivos”,
cuando el síntoma principal a considerar debe ser precisamente la dificultad en
mantener la atención con o sin hiperactividad Los trabajos más recientes
informan de
un aumento de la incidencia de este trastorno, que podría situarse entre un 6 y
un 8 %
de la población infantil.
Pero es importante, para poder establecer el diagnóstico correcto, que exista
una
capacidad mental normal o superior, que el trastorno se haya iniciado ya en
edades
tempranas, que la sintomatología aparezca en diferentes situaciones familiares,
colegio, entorno extrafamiliar, y que no exista explicación para esta
sintomatología. De
manera que el diagnóstico diferencial habrá que establecerlo con la
hiperactividad
normal para la edad, trastornos de conducta, trastorno en la vinculación
afectiva,
trastorno generalizado del desarrollo, retraso mental, cuadros de ansiedad o de
depresión, o trastornos neurológicos.
También es importante tener en cuenta la comorbilidad de este cuadro, ya que no
suele
presentarse en forma “aislada”. Por el contrario, encontramos frecuentes
asociaciones
con conductas de oposición, ansiedad, dificultades globales o específicas de
aprendizaje, trastornos del lenguaje, y síntomas depresivos con importante
disminución
de la autoestima.
Muy a menudo se cree que el Trastorno por Déficit de Atención con o sin
Hiperactividad (TDAH) afecta solamente a los niños. Se sabe que
aproximadamente tres cuartas partes de los niños afectados por el mismo
llegarán a la adolescencia manteniendo los síntomas de falta de atención y
concentración, con o sin hiperactividad. Si consideramos que dicho trastorno no
suele ser suficientemente diagnosticado ni adecuadamente tratado, nos vamos a
encontrar con que estos adolescentes van a sumar a su crisis personal los
problemas adaptativos que puedan derivar de su pensamiento disperso e
impulsivo. Estos problemas se manifiestan a nivel emocional interno, en las
relaciones familiares y sociales, y en el rendimiento académico. Son
suficientemente importantes al comprometer, a menudo, las expectativas de
futuro.
1. TRASTORNO POR DEFICIT DE ATENCIÓN: NO SÓLO EN NIÑOS
1.1 ¿CUÁL ES EL PROBLEMA?
El médico, psicólogo u otros profesionales de la salud, pueden encontrarse ante
un
adolescente que acude a consulta debido a sus dificultades académicas y con un
historial de repetición de cursos, a pesar de un buen nivel intelectual. Si ha
predominado la sintomatología inatentiva, es posible que no existan más motivos
de
consulta, o que se asocie a un cuadro emocional que combina sintomatología
ansiosa y
depresiva, con acusados sentimientos de culpabilidad y escasa autoestima. La
sintomatología depresiva, más o menos manifiesta, puede ser el principal motivo
de la
consulta. Pero en otras ocasiones, preocupa a los padres un comportamiento
impulsivo, unos trastornos de la conducta más o menos graves, o una actitud de
oposición constante. Y en algún caso, la alarma se ha disparado a partir de la
evidencia
de un consumo de substancias tóxicas.
El TDAH debe ser sospechado e indagado a partir de una minuciosa anamnesis, una
cuidadosa observación y un completo examen físico, con especial detenimiento en
la
exploración neurológica. Pero además, el clínico puede disponer de cuestionarios
para
el propio adolescente, para los padres y para los profesores. La mayoría de
estos
cuestionarios se basan en los criterios diagnósticos expuestos en el DSM IV. El
estudio
psicométrico puede completar la exploración. Es recomendable que el Pediatra se
familiarice con las técnicas psicométricas, a fin de poder entender mejor lo que
le
ocurre a su paciente. Los exámenes complementarios se solicitaran según lo
justifiquen
la anamnesis y la exploración física.
Establecer el diagnóstico de TDAH, con o sin hiperactividad, puede ser el primer
acto
terapéutico que realiza el médico ante un adolescente que se siente mal consigo
mismo y ante una familia agobiada por la sintomatología. Establecido el
diagnóstico,
habrá que prescribir y supervisar el tratamiento específico
Pero además, al médico le corresponde una importante labor de orientación y
coordinación. Habrá que orientar al propio adolescente, a su familia y a sus
profesores.
Y habrá que coordinar el equipo de profesionales que van a tener un papel
importante
en el tratamiento de este adolescente.
Y, por si fuera poco, al profesional de la salud que tiene conocimiento de la
existencia
del Trastorno por Déficit de Atención (con o sin Hiperactividad), le corresponde
la no
menos importante tarea de difundir sus conocimientos, haciéndolos asequibles
otros
profesionales de la salud, así como a quienes se cuidan de la educación y
seguimiento
psicopedagógico de niños y adolescentes.
1.2. ¿EXISTEN COMPLICACIONES?
El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad se ha iniciado en
la
infancia. Sus síntomas, que suelen incluir conducta impulsiva e hiperactividad,
habrán
dejado su huella en la biografía de este adolescente que ahora nos consulta. Su
falta
de atención le habrá llevado a una situación de fracaso escolar, triplicando las
posibilidades de suspender los exámenes. Las mayores dificultades habrán
aparecido
en las áreas de comprensión lectora, matemáticas y ortografía. El niño y el
adolescente
poseen una percepción subconsciente de la normalidad de su capacidad
intelectual,
por lo que estos problemas les habrán ocasionado una merma en su autoestima y
sentimientos de incapacidad para afrontar las situaciones de la vida. A menudo
aparecen síntomas ansiosos y depresivos. La depresión puede ser una complicación
importante del TDAH. En ocasiones es el motivo principal de la primera consulta.
Pero, además, la impulsividad habrá afectado su capacidad para las relaciones
con los
demás, pudiendo aparecer conductas de oposición o conductas antisociales.
Aumenta
el riesgo de consumo de substancias tóxicas y de accidentes con vehículos a
motor. Y,
con cierta frecuencia, pueden aparecer trastornos de conducta de mayor o menor
intensidad.
2. INFORMAR AL ADOLESCENTE
Nuestro objetivo no es otro que involucrar al adolescente en su tratamiento.
Para
ello es indispensable que pueda entender, desde su lenguaje, lo que le está
pasando y
como puede mejorar sus síntomas. Si somos capaces de comunicar el diagnóstico de
forma que el adolescente entienda en que consiste su trastorno, y si podemos dar
las
oportunas explicaciones y contestar a todas sus preguntas, estaremos en
condiciones
de involucrarle en todos los aspectos de tratamiento, incluido el farmacológico.
Este
tema ha sido tratado extensamente en los trabajos de A. L. Robin.
2.1. COMUNICAR ADECUADAMENTE EL DIAGNÓSTICO
El adolescente debe ser el protagonista en nuestra consulta, y el primer
destinatario de
nuestra atención. El adolescente con TDAH se siente mal consigo mismo, no sabe
que
le pasa y, a menudo, ha recorrido ya distintos y variados gabinetes médicos o de
atención psicopedagógica. Es posible que viva su trastorno como una
estigmatización.
Por lo tanto, el primer acto terapéutico va a consistir en comunicarle, con
claridad y
objetividad, los aspectos del diagnóstico. Conviene destacar los aspectos
biológicos y
madurativos del TDAH para desculpabilizar al adolescente y así compensar las
observaciones negativas que ha recibido a lo largo de su vida. Habrá que
insistir en el
componente genético (si lo hay o si puede haberlo) y en los aspectos de sus
antecedentes perinatales (si existe tal historia). En cualquier caso siempre se
puede
recurrir a exponer los retrasos no patológicos en la maduración del sistema
nervioso y
la acción de los posibles contaminantes ambientales (dioxinas, organofosfatos,
etc.).
La comunicación del diagnóstico al adolescente y su consiguiente explicación es
una
acción retroactiva. Conviene agudizar la capacidad de observación para valorar
todas
las reacciones, verbales y no verbales, que el adolescente pueda manifestar.
3. EL ADOLESCENTE CON TDAH Y SU FAMILIA
No existe un patrón único para el TDAH. Existen diferentes grados de afectación
de la
atención, diversos grados de impulsividad, diversos ambientes familiares, y
diversas
circunstancias. Pero existe un denominador común: el TDAH produce siempre una
afectación del diálogo y la comunicación entre el niño y su familia.
Si ya de por si la edad de la adolescencia se caracteriza por un menoscabo en
las
relaciones familiares, es muy frecuente que acudan a la consulta unos padres
cada vez
más angustiados y desbordados por el problema. Y la angustia de los padres
genera
más hiperactividad, más impulsividad y más ansiedad en los hijos. No nos
extrañan
historias de fracaso en las relaciones padres-hijos, llegando incluso, en
ocasiones, al
enfrentamiento.
Siguiendo los trabajos de Folch, el objetivo que nos proponemos ante una familia
desbordada debe ser evitar que padres e hijos vivan enfrentados, malhumorados,
angustiados, y con la sensación de impotencia y fracaso permanente.
3.1. LA FAMILIA NECESITA UN DIAGNÓSTICO
Muy a menudo los padres de un adolescente con TDAH acuden a nuestra consulta
cansados de un largo peregrinar por otras consultas y centros psicopedagógicos.
Tras
exploraciones neurológicas, incluidos los exámenes complementarios, se les ha
comunicado la normalidad de su hijo. Estamos, evidentemente, ante un trastorno
que,
por el momento, no puede objetivarse a través de exploraciones complementarias.
Y la
conclusión habrá sido repetitiva: “se trata de un niño nervioso” o “se trata de
un niño
que podría hacer más si quisiera”.
El diagnóstico va a ser el primer acto terapéutico también para familia del
adolescente.
El diagnóstico supone ofrecer una amplia información sobre la naturaleza del TDA,
resaltando especialmente los aspectos orgánicos, y desculpabilizar a los padres.
Hay
que dejar bien claro que no se trata de una enfermedad, sino de un trastorno, y
que no
existen dos personas afectadas que reaccionen de la misma manera. En este primer
contacto con la familia se recomienda ser cauto con respecto al pronóstico.
3.2. EL TRATAMIENTO
El segundo paso consiste en ofrecer una amplia información sobre las
posibilidades
terapéuticas. Por lo que se refiere a la medicación, conviene destacar sus
efectos
positivos.. Hay que destacar como estos adolescentes, gracias al tratamiento
farmacológico, son capaces de escuchar mejor y esforzarse más, muestran más
interés
por la escuela, terminan antes las tareas, tienen más capacidad de iniciativa,
mejoran
la presentación de los trabajos escolares, son más asequibles y más serviciales.
Conviene informar a los padres que la medicación psicoestimulante , el
Metilfenidato ,
es eficaz en un 50 % de adolescentes afectados por el TDAH. Y que, entre los
efectos
secundarios, pueden observarse excitabilidad, tics, anorexia, dificultades para
conciliar
el sueño, ansiedad y abdominálgias. Estos efectos secundarios suelen tener más
incidencia durante las primeras semanas de tratamiento.
Si el tratamiento con psicoestimulantes no surge efecto, se podrán ensayar otras
pautas. Si al TDAH se asocia sintomatología depresiva, la asociación de
Fluoxetina o
Paroxetina puede mejorar la respuesta terapéutica. En otros casos hemos obtenido
buenos resultados con Nortriptilina.
Además, conviene ofrecer unas normas para el manejo del adolescente con TDA en
casa y en la escuela. Es muy importante que el médico ofrezca a los padres y al
propio
adolescente la posibilidad de coordinación y colaboración con la escuela y con
los otros
profesionales de la salud que van a atenderle (Psicólogos, Psicopedagogos,
Profesores
de refuerzo,...)
3.3. REORGANIZAR LA DINÁMICA FAMILIAR
La familia del adolescente afectado de TDAH suele sentirse agobiada por el
problema,
sin capacidad de respuesta. Se trata de familias que han soportado grandes
tensiones
internas y presiones ambientales, llegando al sentimiento de culpabilidad ante
los
fracasos repetidos. Por ello, al plantear el tratamiento, conviene pautar unas
sesiones
dedicadas a reorganizar la dinámica de la vida familiar. El objetivo será
reconstruir el
sentimiento y la vivencia de seguridad en el adolescente.
Para J. Folch, la seguridad se construye a partir de la demostración de afecto,
la
tolerancia, la estabilidad y la autoridad.
Debido a que al adolescente con TDAH ha crecido en un ambiente en que han
dominado las presiones, los castigos y el rechazo hacia su conducta, la
demostración
de afecto será un primer paso hacia su seguridad. El afecto supone una actitud
interna
de aceptación del hijo, independientemente de su conducta. El niño y el
adolescente
con TDAH deben sentirse queridos por sus padres. Así se puede potenciar su
autoestima.
El afecto se basa en el reconocimiento y valoración de las acciones positivas.
Una
recomendación que suele dar resultado es que los padres anoten en un cuaderno
las
acciones positivas que realiza su hijo a lo largo del día. Ellos mismos van a
ser los
primeros en quedar sorprendidos.
Pero, a su vez, conviene advertir a los padres para que eviten actitudes de
sobreprotección al considerar el TDAH como un trastorno orgánico. No conviene
evitar esfuerzos ni frustraciones a estos hijos.
La tolerancia huye del perfeccionismo e invita a no intervenir constantemente en
la
vida del niño y del adolescente con TDAH. Conviene establecer diferentes
categorías
de conductas y situaciones, teniendo en cuenta que “existen cosas poco
importantes,
cosas importantes y cosas muy importantes” (Ll. Folch i Camarasa). De estas
últimas,
no hay tantas. Hay que evitar estar siempre encima del hijo con expresiones que
demuestren desaprobación y pesimismo.
Mantener la estabilidad puede ser difícil para unos padres agobiados por el
problema
del hijo con TDAH. Pero mantener la estabilidad va a ayudar al adolescente con
TDAH
a controlar su tendencia a la inestabilidad. La estabilidad supone coherencia en
lo
fundamental, de manera que los criterios a seguir deriven de un proyecto
educativo y
no del humor del momento.
La estabilidad debe estar presente también en el ambiente, de manera que exista
un ritmo de vida cotidiana repetitivo, con las mismas rutinas.
El ejercicio de la autoridad de los padres genera seguridad y se basa en la
construcción de una familia normativa. Las normas deben ser claras, precisas y
concretas. Conviene recordar también que el ejercicio de la autoridad conlleva
desarrollar la virtud de la prudencia: habrá que saber exigir el cumplimiento de
todo
aquello que se mande.
3.4. ORIENTACIÓN FAMILIAR
Cuando se obtiene una buena respuesta al tratamiento con psicofármacos, suele
observarse un cambio importante en la dinámica familiar, que facilita mucho la
intervención familiar. Sin embargo, muchas veces la mejoría conductual es más
apreciable en la escuela que en casa. En ello influyen el horario de la
medicación
estimulante, el valorar si realmente necesita o no los descansos de fin de
semana, y el
mismo ambiente más estructurado en la escuela. Por ello, y para implicar a los
padres
en los cambios de estilo educativo, muchas veces nos permitimos que el hijo tome
la
medicación también durante los fines de semana. Suele ser una medida útil al
inicio del
tratamiento.
Las actitudes educativas que proponemos a los padres son las siguientes:
1. Comprender su trastorno. Es decir, comprender su impulsividad, su facilidad
para
despistarse y el incumplimiento de órdenes a pesar de las reiteradas promesas de
cambio.
2. Vivir el presente, como si cada día se empezara de nuevo. Conviene establecer
unas metas simples y concretas, a corto plazo. Conviene recordar que el
adolescente con TDA olvida fácilmente.
3. Establecer las directrices educativas, de manera clara y constante. Habrá que
favorecer la educación responsabilizadora más en función de su grado de madurez
que de su edad cronológica.
4. No dejarse contagiar de su inquietud. Los padres deben saber que la educación
de un niño o un adolescente con TDAH cansa y agota. Pero que la efectividad de
las actitudes educativas va a depender de la conducta adulta que los padres
consigan mantener.
5. Ni los castigos ni los premios han demostrado ser efectivos en el manejo del
adolescente con TDA, aunque pueden estar justificados en algunas ocasiones. Las
amenazas de castigo o las promesas de premios son aun más ineficaces.
6. Organizar la rutina y los horarios de la vida cotidiana en casa para los días
laborables y también para los fines de semana.
7. Descubrir aquellas actividades del hogar que puedan resultar más relajantes
para
el adolescente y para sus padres. Favorecer aquellas actividades que reduzcan la
tensión ambiental.
8. Evitar aquellas situaciones en que sea previsible un fracaso, como pueden ser
ceremonias largas o visitas a casas con espacios reducidos. Al comprender la
sintomatología del adolescente con TDAH, es conveniente no exponerlo a una
situación que pueda resultar humillante para él y para el entorno. Así se
conserva el
equilibrio.
9. Controlar y contener la propia angustia y no depositarla en el hijo.
10.Educar la autoestima.
4. ORIENTACIÓN EN LA ESCUELA
En la escuela y en el instituto, el niño y el adolescente con un TDAH van a
pasar
muchas horas de su vida, van a recibir formación y van a aprender a convivir con
sus
compañeros. La escuela puede ser un lugar muy importante para la contención y la
educación de este niño con TDAH o puede ser también el lugar donde se presenten
los
primeros síntomas de inadaptación y de un fracaso personal que es mucho más
grave
que el fracaso escolar. Por lo tanto, debemos incluir la escuela y los maestros
en el
plan de tratamiento global del niño con TDAH.
4.1. ¿QUÉ DEBE SABER EL MAESTRO SOBRE SU ALUMNO CON TDA?
Al igual que hemos afirmado al tratar del adolescente y de sus padres, los
profesores necesitan también, como primer objetivo, conocer la existencia del
“Trastorno por Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad”.
Muchos maestros han oído hablar e incluso tienen conocimiento de la existencia
de “niños hiperactivos”. Ya que, además, son niños que molestan en las clases,
suelen ser identificados con prontitud y derivados a los servicios
psicopedagógicos para su evaluación. Sin embargo, pocos maestros conocen la
existencia de la variedad de TDAH en que predominan los síntomas de
inatención.
El maestro debe saber que su alumno con TDAH no es más torpe que los demás.
Se trata de un niño o un adolescente que puede trabajar con un buen ritmo si se
le sabe estimular adecuadamente. Para ello hace falta que el maestro tenga
capacidad para prevenir, estructurar, organizar periodos de trabajo de corta
duración, establecer una estrecha relación con el alumno, individualizar la
enseñanza, y utilizar refuerzos positivos.
Y el maestro debe comprender (recordando que comprender no equivale a
aceptar) también que el alumno mostrará alteraciones en su conducta cuando la
tarea sea demasiado difícil, de larga duración, con supervisión excesiva, o en
situaciones de conflicto emocional.
4.2. ¿QUÉ PUEDE HACER EL MAESTRO?
La organización Ch.A.A.D., propone algunas sugerencias a los Maestros para que
puedan mantener el control del ambiente del aula, haciendo una atención
específica
al alumno que presenta TDA. Son las siguientes:
1. Controlar el ambiente en la clase. El ambiente más efectivo para ayudar a los
niños y adolescentes con TDA es el que mantiene un orden, una rutina y una
previsión; aquel en que las normas son claras, argumentadas y consistentes.
2. Organizar la clase. Es preferible el aula cerrada a los espacios abiertos, ya
que
conviene reducir las distracciones preferentemente en primera fila dirigiéndose
a
él con frecuencia para poder mantener su atención. Conviene organizar también
el tema de los deberes: siempre anotados en el mismo lugar y asegurándose
que el alumno posee una copia de los mismos. Es importante que el alumno con
TDA pueda estar al lado de alumnos que le aporten modelos positivos de
conducta, lejos de cualquier distracción. Y es muy recomendable disponer de
una zona de trabajo aislada, tranquila, que sea utilizable para aquellos alumnos
con semejantes condiciones.
3. Planificar los horarios. Conviene que las asignaturas académicamente más
“fuertes” se den en horario matutino, intercalando espacios para trabajo
práctico,
y haciendo pausas entre las distintas clases. Suele ser útil que los alumnos
reconozcan las señales que indican el inicio de una clase. El maestro deberá
disponer de distintos recursos para centrar la atención de los alumnos,
estableciendo un “código” o “señal secreto” para el alumno con TDAH, que se
pueda utilizar cada vez que se le vea inatento.
4. Adaptar las normas. El alumno con TDAH puede beneficiarse de la adaptación
de algunas de las normas que habitualmente se utilizan en el aula. Por ejemplo,
puede ser útil reducir la cantidad de tareas asignadas, dejar más tiempo para
completar los trabajos o los exámenes, mezclar adecuadamente las tareas más
motivadoras con las que lo son menos, autorizar el uso del ordenador e alumnos
con poca habilidad motora, incluir prácticas organizadas sobre técnicas de
estudio, utilizar refuerzos visuales en la instrucción oral, y alternar las
actividades para evitar el aburrimiento.
5. Inventar nuevas estrategias. Desde organizar pequeños grupos de trabajo en
que el alumno con TDAH se vea arropado por otros alumnos más tranquilos,
hasta programar para cada alumno una tarea diaria que le sea posible de
terminar con éxito. Son muy útiles las estrategias destinadas a mejorar la
atención del alumno: establecer contacto visual antes de verbalizar
instrucciones
mediante preguntas sencillas, no preguntarle cuando se le ve ausente, utilizar
su
nombre de pila,....
6. Intervenir en la modificación de conductas, ofreciendo refuerzos positivos
ante la conducta adecuada y refuerzos negativos ante la conducta inapropiada.
Ante una conducta disruptiva en la clase hacerle repetir deberes, enviarle a una
clase vecina a llevar algo o dar un recado es mejor aislarlo durante unos
minutos, fuera del aula. No son útiles las regañinas, los sermones ni las
reflexiones morales.
TDAH EN EL ADULTO
1. INTRODUCCIÓN
A partir de 1976 se han publicado diferentes trabajos que han aportado sólidas
evidencias de la validez del diagnóstico del TDAH en adultos. Así, tanto los
correlatos
clínicos, la historia familiar, la respuesta al tratamiento, los estudios de
laboratorio, el
curso y la evolución, sustentan su validez en adultos. En los adultos con TDAH
se han
descrito alteraciones en el rendimiento académico, la adaptación al medio
laboral,
las relaciones interpersonales, los problemas en la conducción de vehículos, así
como
en el estado mental y un elevado riesgo de consumo de sustancias tóxicas.
2. EPIDEMIOLOGÍA
En población adulta se dispone de menos datos epidemiológicos, pero los estudios
realizados señalan que el TDAH también se manifiesta en personas adultas y con
una
frecuencia destacada. Los resultados de estos trabajos han encontrado
prevalencias
del TDAH entre el 4% y el 5%.
3. MANIFESTACIONES CLÍNICAS DEL TDAH EN EL ADULTO
Desde el DSM-III (1980) se entiende que el trastorno puede afectar a los
adultos. A
partir del DSM-III-R se describe formalmente la posibilidad de realizar el
diagnóstico de
TDAH en los adultos.
Para poder realizar un diagnóstico de TDAH en una persona adulta es preciso que
el
trastorno esté presente desde la infancia, como mínimo desde los siete años. El
sujeto
debe continuar presentando una alteración clínicamente significativa o un
deterioro en
más de dos áreas importantes de su actividad, como el funcionamiento social,
laboral,
académico o familiar.
Los adultos con TDAH suelen manifestar principalmente síntomas de inatención y
de
impulsividad, ya que la hiperactividad disminuye con la edad. Asimismo, los
síntomas
de hiperactividad en los adultos suelen tener una expresión clínica ligeramente
diferente a la encontrada en los niños. Por ejemplo, un de los síntomas de
hiperactividad
en los niños puede ser el correr por todas partes, subirse a los
muebles de forma constante, mientras que en la edad adulta el mismo síntoma se
manifiesta como un sentimiento subjetivo de inquietud.
4. EVOLUCION DEL TDAH EN EL ADULTO
En términos generales, los pacientes con TDAH logran una menor formación
académica en comparación a los grupos control, aún presentando niveles de
inteligencia similares. Los estudios refieren que los personas con un TDAH
presentan
una peor adaptación laboral que los individuos sin el trastorno. Las
dificultades en la
adaptación social pueden persistir en los adultos con TDAH, incluso agravarse,
si se
tienen en cuenta las crecientes demandas sociales que se han de afrontar en la
edad
adulta. Se han descrito mayores dificultades en las relaciones interpersonales,
y de
forma más específica, en las relaciones de pareja. En diferentes publicaciones
se ha
puesto de manifiesto que la habilidad en la conducción de vehículos se puede
encontrar alterada en el TDAH, ocasionando graves consecuencias desde un punto
de
vista social y personal.
Persistencia del TDAH en la edad adulta, trastornos psiquiátricos comórbidos y
consumo de sustancias tóxicas. En la revisión realizada por Goldstein, de los
estudios
sobre la evolución del TDAH en la vida adulta, el autor concluye que el 10-20%
de los
adultos con historia de TDAH experimenta escasos problemas, el 60% continua
presentando síntomas de TDAH así como alteraciones en la adaptación social,
problemas académicos y emocionales clínicamente significativos. El 10-30%
desarrollan problemas de conducta antisocial asociados a las alteraciones
producidas
por el TDAH y otros trastornos comórbidos. Al igual que sucede en la infancia,
la
presencia de otros trastornos psiquiátricos asociados al TDAH es frecuente en
los
adultos. Se considera que un 70% de adultos con TDAH presentan comorbilidad
psiquiátrica.
Los trastornos psiquiátricos comórbidos con el TDAH en los adultos son similares
a los
hallados en la infancia, con la diferencia de la mayor prevalencia de
drogodependencias y la aparición de los trastornos de la personalidad. De los
posibles
trastornos psiquiátricos comórbidos con el TDAH en adultos, destacan las
drogodependencias. Los estudios muestran que las personas con un TDAH en la
infancia inician el consumo de sustancias a una menor edad y la evolución hacia
un
abuso o dependencia es más rápida que en las personas que no padecen un TDAH.
5. EVALUACIÓN DEL TDAH EN ADULTOS
Un protocolo estandarizado debería incluir una historia clínica del paciente,
cuestionarios autoadministrados de síntomas, rendimiento neuropsicológico y
evaluación de comorbilidad psicopatológica. A continuación se realizará un
listado de
aquellas medidas que estén traducidas y/o validadas en nuestro entorno. También
existen entrevistas estructuradas con este objetivo.
Conners Adult ADHD Diagnostic Interview for DSM-IV (CAADID-Parte II)
(Conners y cols., 1999).
Entrevista para TDAH de Barkley (Barkley y cols., 1998).
ADHD Rating Scale-IV (DuPaul y cols., 1998).
ADHD Symptom Rating Scale (Barkley y cols, 1998).
Adult Self-Report Scale (ASRS) (WHO and Workgroup on Adults ADHD: Adler,
Kessler y Spencer, 2003).
Conners Adult ADHD Rating Scale (CAARS) (Conners y cols., 1999).
ADHD Screening Checklist:
Wender Utah Rating Scale (WURS) (Ward y cols., 1993; Rodriguez-Jimenez y
cols., 2001).
ADHD Symptom Rating Scale (Barkley y cols., 1998).
6. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DEL TDAH EN EL ADULTO
Los psicofármacos empleados en el tratamiento del TDAH en adultos son los mismos
que los utilizados en el TDAH infantil. Los fármacos mejor estudiados en adultos
son
metilfenidato y atomoxetina.
1. Eficacia de los psicoestimulantes
De los distintos psicoestimulantes, disponemos de ensayos clínicos
controlados que hayan estudiado su eficacia en adultos con TDAH con
Metilfenidato de liberación inmediata y prolongada, Pemolina, Modafinilo y
con Adderall, una presentación farmacéutica que combina 4 sales de dextro y
levoanfetamina.
En el meta-análisis sobre la eficacia y seguridad de Metilfenidato en adultos
con
TDAH, se incluyeron un total de 243 pacientes. De ellos, 140 recibieron
Metilfenidato, mientras que 113 recibieron placebo. Los resultados mostraron que
el
Metilfenidato era más eficaz que el placebo en el tratamiento del TDAH,
especialmente cuando la dosis era igual o superior a 0.9 mg/kg/d. Los
psicoestimulantes no sólo no aumentan el riesgo de abuso o dependencia a
substancias sino que lo disminuyen en la edad adulta.
2. Eficacia de los fármacos no psicoestimulantes
En la actualidad disponemos ya de ensayos clínicos controlados con numerosos
fármacos no estimulantes para el tratamiento del TDAH en adultos: Atomoxetina,
Bupropion, antidepresivos tricíclicos, IMAOs, agonistas alfa 2 adrenérgicos como
la
Guanfacina y fármacos nicotínicos.
7. TRATAMIENTO PSICOLÓGICO DEL TDAH EN EL ADULTO
TERAPIA PSICOEDUCATIVA
Las llamadas intervenciones psicoeducativas, pueden ser utilizadas como
terapias en sí mismas, o bien, un componente de una terapia más extensa
(Murphy, 1998; Brown, 2000; Young, 2002). Estas intervenciones pueden
llevarse a cabo bajo un formato individual o grupal.
TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL
La aproximación más efectiva para tratar el TDAH en adultos, es la
cognitivo-conductual, tanto en una intervención individual como grupal
(Brown, 2000; McDermott, 2000; Young, 2002).
Los resultados referenciados en este consenso demuestran que el TDAH en los
adultos
es una entidad clínicamente relevante. Como consecuencia del trastorno los
pacientes
sufren importantes alteraciones que afectan a su calidad de vida. La
bibliografía actual
ha aportado suficientes evidencias de la persistencia del TDAH en la edad adulta
Por
todo ello, consideramos que la identificación del trastorno y su correcto
tratamiento es
de suma importancia
PARA CONCLUIR
El TDAH afecta a muchos niños, adolescentes y adultos en todos los aspectos de
sus
vidas: en la convivencia familiar, en la escuela y con los compañeros, en el
trabajo.
Muchos padres se pueden sentir frustrados, avergonzados y culpabilizados. En
otros
pueden aparecer síntomas depresivos. Casi todos se sienten frustrados en su
función
de padres.
Por ello, la familia del niño y del adolescente con TDAH requiere un trato
sensible y
comprensivo. Más que nuestras orientaciones, debemos ofrecerles nuestro apoyo
decidido.
La escuela tiene también un papel muy importante por lo que representa de
aprendizaje académico y de iniciación a la convivencia. Nuestra intervención en
la
escuela debe ser decidida, objetiva y orientadora. A partir del momento en que
un
maestro entienda la complejidad que representa un niño con TDAH, habremos dado
un
paso importante en el camino de su recuperación y de su proyección en el futuro.
Trabajando juntos los profesionales de la salud ( Pediatras, Psicólogos,
Pedagogos,
Paidopsiquiatras , Neurofisiólogos Clínicos , Neuropediatras , ...) , las
familias,
los maestros y asociaciones, sin olvidar la implicación activa del propio
adolescente y adulto en cuanto sea posible, podremos alcanzar nuestro objetivo
final: ayudar al niño, al adolescente y adulto con TDAH a ser una persona
competente, autoconfiada y con autoestima.
• Este documento se irá revisando a la luz de que vayan
apareciendo las nuevas evidencias científicas.
REFERENCIAS DE CONSENSOS INTERNACIONALES EN TDAH
1. American Academy of Pediatrics. Clinical practice guideline: diagnosis and
evaluation of the
child with attention-deficit/hyperactivity disorder. Pediatrics
2000;105:1158-70.
2. Clinical practice guideline: diagnosis and evaluation of the child with
attentiondeficit/
hyperactivity disorder. National Guideline Clearinghouse. http://www.guideline.gov.
(revisado 29 mayo 2005).
3. Conners CK, March JS, Frances A, Wells KC, Ross R. The Expert Consensus
Guideline
Series: Treatment of Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder. Journal of
Attention Disorders
2001;4 (suppl 1).
4. Diagnosis and Treatment of Attention Deficit Hyperactivity Disorder.National
Institutes of
Health. Consensus Development Conference Statement. November 16-18, 1998,
http://www.nlm.nih.gov/pubs/cbm/adhd.html. (revisado 29 mayo 2005).
5. Kutcher S, Aman M, Brooks SJ, Buitelaar J, Van Dalen E, Fegert J, Findling RL,
Fisman S,
Grrennhill LL, Huss M, Kusumakar V, Pine D, Taylor E, Tyano S. International
consensus
statement on attention deficit hyperactivity disorder (ADHD) and disruptive
behaviour
disorders (DBDs): clinical implications and treatment practice suggestions. Eur
Neuropsychopharmacology 2004; 14: 11-28.
6. International Consensus Statement on ADHD. Clinical child and family
psychology rewiew.
2002; 5: 89-111.
7. Respuesta a la Recomendación 1562 (2002) de la Asamblea Parlamentaria sobre
el control
del diagnóstico y tratamiento de los niños hiperactivos en Europa. (Aprobada por
el Comité de
Ministros el día 26 de Marzo de 2003 en la reunión de Diputados nº 833).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Albores GV. Niños hiperactivos: Trastorno por déficit de la atención, en
Temas de Pediatría.
Asociación Mexicana de Pediatría. Editorial McGraw-Hill Interamericana. México
1997.
2. Asociación mexicana por el déficit de atención, hiperactividad y trastornos
asociados AC.
http://www.deficitdeatencion.org. (revisado 29 mayo 2005).
3. Aylward EH, Reiss AL, Reader MJ, Singer HS, Brown JE, Denckla MB. Basal
ganglia volumes
in children with attention-deficit hyperactivity disorder. J Chile Neurol 1996;
11: 112-5.
4. Barkley RA, Fischer M, Edelbrock CS, Smallish L . The adolescent aoutcome
of hyperactive children diagnosed by research criteria: I. An 8-year prospective
follow-up
study. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry 1990;
29:
546-57.
5. Barkley RA. Attention-Deficit Hyperactivity Disorder: A Handbook for
Diagnosis and
Treatment, second ed. New York: Guilford Press. 1998.
6. Biederman J, Mick E, Faraone SV . Age-dependent decline of symptoms of
attention deficit
hyperactivity disorder:impact of remission definition and symptom type. Am J
Psychiatry 2000;
157: 816-18.
7. Bauermeister JJ, Barkley RA, Martinez JV, Cumba E, Ramirez RR, Reina G, Matos
M, Salas
CC. Time estimation and performance on reproduction tasks in subtypes of
children with
attention deficit hyperactivity disorder. J Clin Child Adolesc Psychol 2005; 34:
151-62.
8. Bauermeister JJ, Matos M, Reina G, Salas CC, Martinez JV, Cumba E, Barkley RA.
Comparison of the DSM-IV combined and inattentive types of ADHD in a school-based
sample of Latino/Hispanic children. J Child Psychol Psychiatry 2005 ; 46:
166-79.
9. Bernal M, Valdizán JR, García Campayo J. Estudio polisomnográfico nocturno en
niños con
Trastorno por déficit de atención con hipercinesia. Rev Neurol 2004; 38(Supl1):
S103-S10.
10. Biederman J, Faraone SV, Spencer T, Wilens T, Norman D, Lapey KA, Mick E,
Lehman BK,
Doyle . Patterns of psychiatry comorbidity, cognition, and psychosocial
functioning in adults
with attention deficit hyperactivity disorder. American Journal of Psychiatry
1993; 150: 179298.
11. Biederman J, Wilens TE, Mick E, Milberger S, Spencer TJ, Faraone SV.
Psychoactive
substance use disorders in adults with attention-deficit/hyperactivity disorder
(ADHD): effects
of ADHD and psychiatric comorbidity. Am J Psychitary 1995; 152: 1652-58.
12. Biederman J, Milberger S, Faraone SV, Kiely K, Guite J, Mick E, Ablon JS,
Warburton R,
Reed E, Davis SG. Impact of adversity on functioning and comorbidity in children
with
attention-deficit hyperactivity disorder. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry
1995; 34: 1495503.
13. Biederman J, Santangelo SL, Faraone SV, Kiely K, Guite J, Mick E, Reed ED,
Kraus I, Jellinek
M, Perrin J. Clinical correlates of enuresis in ADHD and non- ADHD children. J
Child Psychol
Psychiatry 1995; 36: 865-77.
14. Brown TE, McMullen WJ Jr. Attention deficit disorders and sleep/arousal
disturbance. Ann N Y
Acad Sci. 2001; 931: 271-86.
15. Bullock GL, Schall U. Dyssomnia in children diagnosed with attention deficit
hyperactivity
disorder: a critical review. Aust N Z J Psychiatry 2005; 39: 373-7.
16. Buncher PC. Attention deficit hyperactivity disorder: a diagnosis for the
90s. Nurse Pract 1996;
21: 43-6.
17. Castellanos FX, Lee PP, Sharp W, Jeffries NO, Greenstein DK, Clasen LS,
Blumenthal JD,
James RS, Ebens CL, Walter JM, Zijdenbos A, Evans AC, Giedd JN, Rapoport JL.
Developmental trajectories of brain volume abnormalities in children and
adolescents with
attention-deficit/hyperactivity disorder. JAMA 2002; 9; 288: 1740-8.
18. Castellanos FX, Acosta MT. Sindrome de Tourette: análisis de la comorbilidad
y sus
tratamientos específicos. Rev Neurol 2004; 38(Suppl 1):S124-30.
19. Castellanos FX, Acosta MT. Neuroanatomía del trastorno por déficit de
atención con
hiperactividad. Rev Neurol 2004; 38(Suppl 1):S131-6.
20. Clarke AR, Barry RJ, McCarthy R, Selikowitz M, Brown CR, Croft RJ. Effects
of stimulant
medications on the EEG of children with Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder
Predominantly
Inattentive type. Int J Psychophysiol 2003; 47: 129-37.
21. Cornellá J. Orientación a familias con hijos con un trastorno por déficit de
atención, con o sin
hiperactividad. Trastorno por Déficit de Atención con o sin hiperactividad.
Pediatr Integral
2003; VII: 571-82.
22. Conners CK, Erhardt D, Sparrow E. Conners Adult ADHD Rating Scales. North
Tonawanda,
NY, Multi-Health Systems. 1999.
23. Chabot RJ, di Michele F, Prichep L, John ER. The clinical role of
computerized EEG in the
evaluation and treatment of learning and attention disorders in children and
adolescents. J
Neuropsychiatry Clin Neurosci 2001; 13: 171-86.
24. DSM-IV.Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales Texto
revisado.
American Psychological Association (APA). Editorial Masson. Barcelona. 2003.
25. DuPaul G, Power T, Anastopoulos A ADHD Rating Scales, IV: Checklists, Norms,
and Clinical
Interpretation. New York, NY: Guilford Press. 1998.
26. Eiraldi RB, Power TJ, Nezu CM. Patterns of comorbidity associated with
subtypes of attentiondeficit/
hyperactivity disorder among 6- to 12-year-old children. J Am Acad Child Adolesc
Psychiatry 1997; 36: 503-14.
27. Elia J, Ambrosini PJ, Rapoport JL. Treatment of attention-deficit-hyperactivity
disorder. N Engl
J Med 1999; 340: 780-8.
28. Ernst M, Zametkin AJ, Matochik JA, Pascualvaca D, Jons PH, Cohen RM. High
midbrain
(18F)DOPA accumulation in children with attention deficit hyperactivity disorder.
Am J
Psychiatry 1999; 156: 1209-15.
29. Faraone SV, Biederman J. Is attention deficit hyperactivity disorder
familiar. Harv Rev
Psychiatry 1994; 1: 271-87.
30. Faraone SV, Biederman J, Jetton JG, Tsuang MT. Attention deficit disorder
and conduct
disorder: longitudinal evidence for a familial subtype. Psychol Med 1997; 27:
291-300.
31. Faraone SV, Biederman J, Spencer T, Wilens T, Seidman LJ, Mick E, Doyle AC.
Attentiondeficit/
Hyperactivy disorder in adults: an overview. Biological Psychiatry 2000;
48:9-20.
32. Faraone SV, Spencer T, Aleardi M, Pagano C, Biederman J. Meta-analysis of
the efficacy of
methylphenidate for treating adult attention-deficit/hyperactivity disorder. J
Clin
Psychopharmacol 2004 ; 24:24-9.
33. Filipek PA, Semrud-Clikeman M, Steingard RJ, Renshaw PF, Kennedy DN,
Biederman J.
Volumetric MRI analysis comparing subjects having attention-deficit
hyperactivity disorder with
normal controls. Neurology 1997; 48: 589-601.
34. Gaub M, Carlson CL. Behavioral characteristics of DSM-IV ADHD subtypes in a
school-based
population. J Abnorm Child Psychol 1997; 25: 103-11.
35. Gjone H, Stevenson J, Sundet JM. Genetic influence on parent-reported
attention-related
problems in a Norwegian general population twin sample J Am Acad Child Adolesc
Psychiatry
1996; 35: 588-96.
36. Greenhill L, Beyer DH, Finkleson J, Shaffer D, Biederman J, Conners CK,
Gillberg C, Huss
M, Jensen P, Kennedy JL, Klein R, Rapoport J, Sagvolden T, Spencer T, Swanson
JM,
Volkow N. Guidelines and algorithms for the use of methylphenidate in children
with Attention-
Deficit/ Hyperactivity Disorder. J Atten Disord 2002; 6 (Suppl 1):S89-100.
37. Goldstein S. Continuity of ADHDin adulthood: hypothesis and theory meet
reality. En:
Goldstein S, Ellison AT (Eds.). Clinician’s guide to adult ADHD: assessment and
intervention.
San Diego: Academic Press, pp: 25-42. 2002.
38. Gross Tsur V, Manor O, van der Meere J, Joseph A, Shalev RS. Epilepsy and
attention deficit
hyperactivity disorder: is methylphenidate safe and effective? J Pediatr 1997;
13: 40-4.
39. Halperin JM, Newcorn JH, Koda VH, Pick L, McKay KE, Knott P. Noradrenergic
mechanisms
in ADHD children with and without reading disabilities: a replication and
extension. J Am Acam
Child Adolesc Psychiatry 1997; 36: 1688-97.
40. Heiligenstein E, Conyers LM, Berns AR, Miller MA, Smith MA . Preliminary
normative data on
DSM-IV attention-deficit/hyperactivity disorder in college students. J Am Coll
Health 1998;
46:185-8.
41. Hoffman DA, Lubar JF, Thatcher RW. Limitations of the American Academy of
Neurology and
American Clinical Neurophysiology Society paper on QEEG. J Neuropsychiatry Clin
Neurosci
1999; 11: 401-7.
42. Hughes JR, John ER. Conventional and quantitative electroencephalography in
psychiatry. J
Neuropsychiatry Clin Neurosci 1999; 11: 190-208.
43. Klein RG, Abikoff H, Klass E, Ganeles D, Seese LM, Pollack S. Clinical
efficacy of
methylphenidate in conduct disorder with and without attention deficit
hyperactivity disorder
Arch Gen Psychiatry 1997; 54: 1073-80.
44. Lazar JW, Frank Y. Frontal systems dysfunction in children with attention-deficit/hyperactivity
disorder and learning disabilities. J Neuropsychiatr Clin Neurosci 1998; 10:
160-7.
45. Leung PW, Connolly KJ. Do hyperactive children have motor organization and/or
execution
deficits?. Dev Med Child Neurol 1998; 40: 600-7.
46. Losier BJ, McGrath PJ, Klein RM. Error patterns on the continuous
performance test in nonmedicated
and medicated samples of children with and without ADHD: a meta-analytic review.
J Child Psychol Psychiatry 1996; 37: 971-87.
47. Mannuzza S, Klein RG, Bessler A, Malloy P. LaPadula M . Adult outcome of
hyperactive boys:
educational achievement, occupational rank, and psychiatric status. Archives of
General
Psychiatry 1993; 50: 565-76.
48. Mannuzza S, Klein RG, Bessler A, Malloy P, LaPadula M(1998). Adult
psychiatric status of
hyperactive boys grown up. American Journal of Psychiatry 1998; 155;493-8.
49. McConaughy SH, Achenbach TM. Comorbidity of empirically based syndromes in
matched
general population and clinic samples. J Child Psychol Psychiatry 1994; 35:
1141-57.
50. Miller LS, Koplewicz HS, Klein RG. Teacher ratings of hyperactivity,
inattention, and conduct
problems in preschoolers. J Abnorm Child Psychol 1997; 25: 113-9.
51. Millichap JG. Temporal lobe arachnoid cyst-attention deficit disorder
syndrome: role of the
electroencephalogram in diagnosis. Neurology 1997; 48: 1435-9.
52. Monastra VJ, Lubar JF, Linden M, et. al. Assessing attention deficit
hyperactivity disorder via
quantitative electroencephalography: an initial validation study.
Neuropsychology 1999; 13:
424-33.
53. Oades RD. Frontal, temporal, and lateralized brain function in children with
attention-deficit
hyperactivity disorder: a psychophysiological and neuropsychological viewpoint
on
development. Behav Brain Res 1998; 94: 83-95.
54. Oades RD, Salide AG, Sagvolden T, Viggiano D, Zuddas A, Devoto P, Aase H,
Johansen EB,
Roucco LA, Russell VA. The control of responsiveness in ADHD by catecholamines:
evidence for dopaminergic, noradrenergic and interactive roles. Developmental
Science
2005; 8: 122–31.
55. Pliszka SR. Attention-deficit hyperactivity disorder: a clinical review. Am
Fam Physician 1991;
43: 1267-75.
56. Pliszka SR. Comorbidity of attention-deficit/hyperactivity disorder with
psychiatry disorder: an
overview J Clin Psychiatry 1998; 59(suppl 7): 50-8.
57. Richer LP, Shevell MI, Rosenblatt BR. Epileptiform abnormalities in children
with attentiondeficit-
hyperactivity disorder. Pediatr Neurol 2002; 26: 125-9.
58. Robson AL, Pederson DR. Predictors of individual differences in attention
among low birth
weight children. J Dev Behav Pediatr 1997; 18: 13-21.
59. Seidman LJ, Biederman J, Weber W, Hatch M, Faraone SV. Neuropsychological
function in
adults with attention-deficit hyperactivity disorder. Biol Psychiatry 1998; 44:
260-8.
60. Spencer T, Biederman J, Wilens T, Harding M, O'Donnell D, Griffin S.
Pharmacotherapy of
attention-deficit hyperactivity disorder across the life cycle. J Am Acad Child
Adolesc
Psychiatry 1996; 35: 409-32.
61. Spencer T, Biederman J, Wilens T, Faraone S, Prince J, Gerard K, Doyle R,
Parekh A, Kagan
J, Bearman SK . Efficacy of a mixed amphetamine salts compound in adults with
attentiondeficit/
hyperactivity disorder. Arch Gen Psychiatry 2001 58:775-82.
62. Taylor MA. Evaluation and management of Attention Deficit Hyperactivity
Disorder. Am Fam
Psysician 1997; 55: 887-901.
63. Weiss G, Hechtman L, Milroy T, Perlman T. Psychiatric status of hyperactives
as adults.
Journal of American Academy of Child and Adolescent Psychiatry 1985; 24: 211-20.
64. Wilens TE, Faraone SV, Biederman J. Attention-deficit/hyperactivity disorder
in adults. JAMA
2004a; 292:619-23.
65. Wilens TE, Dodson W. A clinical perspective of attention-deficit/hyperactivity
disorder into
adulthood. J Clin Psychiatry 2009b;65:1301-1.
66. Wolraich ML, Hannah JN, Baumgaertel A, Feurer ID. Examination of DSM - IV
criteria for
attention deficit/ hyperactivity disorder in the county-wide sample. J Dev
Behavioral Ped 1998;
19: 162-8.
67. Young S., A Model of Psychotherapy for Adults with ADHD. En: Goldstein S.
Clinician’s guide
to adult ADHD: assessment and intervention. pp:148-165. Academic Press, San
Diego. 2002.
68. Zametkin AJ, Ernst M. Problems in the management of attention-deficit-
hyperactivity disorder.
N Engl J Med 1999; 340: 40-6.
69. Zametkin AJ, Liotta W. The neurobiology of attention-deficit/hyperactivity
disorder. J Clin
Psychiatry 1998; 59(suppl 7): 17-23.
70. Zeiner P. Parent-reported symptoms of hyperactivity and attention deficits
predict teacherreported
symptoms. Acta-Paediatr 1997; 86: 178-82.