Guajo Vuelos Atras

CONVERGENCIA AZUL EN PIEDRAHITA

Hoy es 20 de Julio del 2000, estoy de vacaciones, en teoría estamos en las mejores fechas para volar aquí, pero este año no ha sido así, la cosa no termina de funcionar y hoy no parece que vaya a cambiar esa tendencia.

Este año en Piedrahíta solo ha habido una competición -el Brithis Open- pero ha venido mucha gente de todo el mundo. A juzgar por la pinta que tiene el despegue parece que haya competición todos los días. En cierto modo si que la hay. La mayoría de los que estamos aquí competimos, pero contra nosotros mismos. Objetivo: irse lo mas lejos posible.

Después de un rato en el despegue la cosa no parece mejorar, como todos estos días atrás, no se ve una sola nube. A los más impacientes, que han salido antes no les va demasiado bien aunque no terminan de hundirse. Son las dos y decidimos probar suerte.

Nada mas salir, parece confirmarse lo que me temía, la cosa no termina de funcionar y la mayoría de los que estaban en el aire antes de salir yo ya están en el suelo. La térmica del cerro de los cables no está. Paso encima del aterrizaje intermedio y solo encuentro algún "meneillo" sin trascendencia. Como siempre, decido no perder tiempo y altura- y me dirijo al pié del cerro de El Nevero. Nueva decepción, ni rastro de esa maravillosa, amplia, potente, térmica que te suele colocar por encima del relieve -y de los que no se decidieron a alejarse de la ladera-, otra vez nada. Siguiente estación del "vía crucis", los campos de Zapata, es como un bonito día de invierno, un plácido vuelo de descenso. Parece mentira. 20 de Julio, 14:30 horas, un sol espléndido, Piedrahíta, y yo para abajo dulcemente como una hoja. No desespero hacerse mayor, alguna ventaja tendría que tener- tal vez esté a punto de desprenderse algo. De ser así será algo gordo ya que se ha tenido que acumular mucha energía en el suelo en todo este tiempo. Me dirijo hacia la plaza de toros, tal vez allí... . Bueno, por lo menos aquí no me quedaré muy lejos del pueblo y del coche, y de una cerveza- ya estoy a unos 150 m. del suelo y tengo un confortable campo elegido. Vuelvo la vista a mi derecha y de repente encuentro lo que estaba esperando bueno, no exactamente- porque lo que veo es una bolsa de supermercado volando hacia arriba a unos 300 m. de donde me encuentro, encima de la N-110.

Faltaría a la verdad si dijera "que sin dudarlo un momento me dirigí hacia... " en realidad si dudé, si no conseguía llegar a esa térmica tendría que aterrizar de mala manera cerca de la carretera, y además, "cuando las bolsas del supermercado vuelan... " Entonces, después de dudarlo solo unos instantes, la verdad- me dirijo hacia la última oportunidad que me queda de no acabar en el suelo. Se cumple lo esperado, subo aunque sea a tirones y también lo otro "cuando las bolsas del supermercado vuelan... ". En los siguientes minutos me limito a dos cosas: a subir a lo que menos- y a mantener el Sigma sobre mi cabeza tan inflado como me es posible a lo que más-. Las puntas de mi parapente se desinflan alternativamente y a veces simultáneamente- y no consigo encontrar el núcleo de la térmica, tal vez por ponerme debajo de la bolsa a lo que se ve, las bolsas de plástico no saben centrar las térmicas- a pesar de no centrarla, la bolsa se va alejando de mí. También me adelantan las hojas de los árboles, y las semillas de los fresnos que giran como helicópteros, y los papelitos. Evidentemente el que más preocupado está por no partirse la crisma debo ser yo, debilidades de los humanos. En medio del fragor del combate oigo a Puri por la radio decirle a Juanen algo así como "mira, allí en la plaza de toros Roberto tiene algo". Puri está algo "blandita" últimamente en temas de vuelo, me gustaría decirle por la radio ¡no vengas! pero no me atrevo a subir una mano y pulsar el micro, en consecuencia viene, y enseguida la veo al igual que yo emprender la lucha. También Juanen ha conseguido engancharse y los tres subimos, no mucho, como hasta 2000 m. derivando hacia los corrales.

 

Autorretrato. El autor y la máquina en un momento de tranquilidad.

 

La cosa empieza a tener un aspecto más normal cerca de Villatoro, o tal vez es que estoy ya vacunado contra meneos. Puri nos dice por la radio que está cansada y se baja en Villafranca, seguimos Juanen y yo, el puerto funciona como la mayoría de los días, los corrales, la cantera, la térmica del puerto. Pasamos con 2500 m. lo cuál no es ningún lujo. Sigue sin verse ninguna nube por lo que nos dirigimos hacia la sierra de Ávila que es donde se suele situar la convergencia. A la altura de Amavida veo un parapente superviviente de los que han salido antes que yo girando algo encima de la sierra, muy bajo. Me dirijo hacia allí, a medida que me voy acercando el que va estando más bajo soy yo, y cuando llego a la térmica a 1300 m. el ya está altísimo. Térmica maravillosa, amplia, +5 m/s constantes, sin un meneo, la cosa parece que empieza a funcionar, me deja a 3400 m. pero sigue sin verse una sola nube. Juanen parece haberse quedado sin radio porque no contesta, viene detrás de mí y también está subiendo. Continuamos hacia Ávila por la sierra del mismo nombre. Como no hay nubes tengo que ir adivinando donde puede estar la convergencia, como la mayoría de las veces que yo he volado por aquí estaba mas al norte, tengo la tendencia de ir yendo hacia allí. En la siguiente térmica acierto, pero en la otra me salgo claramente y tengo que volver. Pasado Muñogalindo, Juanen y yo nos volvemos a juntar, el techo está mejorando, estamos a 3500 m. y todavía se sube algo. Juanen se va y yo le digo por la radio que se espere que todavía se sube. El no me contesta porque esta sin batería pero se va. Yo continuo girando y observo con estupefacción como el se aleja, no gira, y sube lo mismo que yo. Supongo que con cara de tonto le sigo, digo que le sigo pero solo a medias, voy en su misma dirección pero yo bajando, como siempre que se abandona una térmica. Ya cerca de Ávila yo sigo en mi empeño de ir más al norte, pero hoy no es el día y vuelvo a perder mucha altura. Cerca del embalse encuentro algo que me permite recuperarla y otra vez en el techo me encuentro de nuevo con el mudo Juanen que ha debido de tener otro punto bajo al igual que yo.

 

El reencuentro.

 

Continuamos camino de Ávila, sigue sin verse una sola nube, por esa zona ya empiezan a aparecer los primeros veleros que a pesar de los techos del día no se atreven a abandonar el "palomar" de Fuentemilanos. Cuando llegamos a Ávila llevamos una media de velocidad deplorable, como no hace nada de viento, hemos necesitado cuatro horas para hacer 56 Km, Javier y Emilio han tenido un mal día, nos siguen en el coche, nos dan ánimos y nos dicen que tenemos mucha moral por seguir en el aire.

 

Ávila

 

De nuevo Juanen vuelve a hacer lo mismo, sin terminar de subir, se aleja en dirección a Segovia y -en contra de las leyes de la física que dicen que cuando se abandona una térmica se entra en una descendencia- en vez de bajar sube. Continuo girando un poquito mas y le sigo. Fiel a mí mismo, y a Arquímedes, Newton etc. yo bajo, y lo hago con tal convicción que cuando llego a Ojos Albos estoy a la altura de los aerogeneradores que es decir muy poca altura. De algo tenían que servir tales infernales aparatos ya que observo, y también me lo hace notar así el equipo de tierra, que los que están en la ladera este están orientados hacia el este y los de la ladera oeste hacia el oeste. Deduzco que por algún lado hay algo de lo que busco y me aplico en aprovechar una débil ascendencia en la cara norte que poco a poco se va haciendo más consistente pero nunca pasa de +2 m/s. Voy ganando altura en esta suave térmica de las 7 de la tarde, se me une un velero durante un buen rato hasta que le aburro a 3600 m. y se va, yo continúo "impasible el ademán" y hago el techo del día, 3950 m. ¡lastima de 4000 m.!

 

Parque eólico de Ojos Albos

 

Abandono mi tendencia de ir hacia el norte y me dirijo esta vez hacia el este, antes de cruzar la A-6 hago otro techo de 3900 m.. Otra transición. De repente veo delante de mí, como a 1000 m. y unos 150 m. mas alto pasar un avión de líneas aéreas, es muy grande, me parece un reactor, pero desde abajo Javier me tranquiliza y me dice que no me preocupe, que solo es un turbo-hélice. ¿Qué narices hará un avión de línea a esa altura?, aunque tal vez habría que preguntarse ¿qué narices hago yo?. Sin muchas ganas de subir más, continuo en la misma dirección que me marcan las dos últimas térmicas que he girado y que es la de la sierra de La Mujer Muerta. Paso encima del horrible mamotreto de los edificios de apartamentos que Jesús Gil levantó en su día en medio de la sierra en Los Angeles de San Rafael, solo me alegra que no se cayeran al igual que el tristemente famoso restaurante el pensar que seguramente también habría muerto un montón de gente inocente aunque nadie es inocente de comprarse una cosa así, me parece que el delito no es como para pena de muerte. Vuelvo a estar bajo, no puedo pasar por encima de la sierra como pensaba así que tengo que decidir por que lado dirigirme. Desde abajo me dicen que está entrando de sur, por lo que deduzco que la convergencia me la ha vuelto a jugar y está mas al norte. A ese lado de la sierra no encuentro gran cosa, estoy agotado y no me seduce la idea de separarme de la carretera, cruzar la zona bosquosa que rodea el Palacio de Riofrío y volver a la N-110 que es donde -como supe mas tarde a través de Juanen- estaba la convergencia, así que opto por derivar por encima de la carretera que lleva a Segovia desde San Rafael. Ya estoy muy bajo, tanto que puedo ver el coche de la paciente recogida parado al borde de la carretera. Aterrizo en la dehesa de Revenga. Han sido 6 h. de vuelo para tan solo 113 Km. A pesar de todo, aunque cansado, estoy satisfecho.

Roberto Fernández Palmeiro

robernet@jazzfree.com

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