PuntoCome

por bertRAND 

 

    Nada diferenciaba a Pablo de cualquier otro joven dentro de aquella gran multinacional. Él era uno más entre los cientos, miles de programadores que diariamente gastan la mayor parte de su tiempo, energía vital e ilusión en... programar. No llevaba mucho tiempo allí, tan solo cuatro o cinco meses, pero ya veía el panorama: programar de sol a sol si quieres tener algo de dinero para poder gastar en el poco tiempo libre que te quedará.

    Pablo estaba resignado. Programaba y se buscaba la vida para llevarlo de la mejor manera posible. Tampoco era todo tan negro: había conocido a gente interesante y de vez en cuando ocurrían cosas dignas de ser contadas después. También solía sacar algo de tiempo en horario laboral para distraerse (de lo contrario pensaba que se volvería loco), simplemente trataba de distraerse de la monotonía diaria del trabajo, y por aquella época se dedicaba a una de sus aficiones, la cocina, y buscaba recetas de platos exóticos y postres suculentos en Internet, guardando la información que encontraba más interesante en un pequeño documento, a base de copiar y pegar texto.

    En qué momento ocurrió la confusión, nunca se sabrá con certeza. Cuándo tuvo lugar el pequeño milagro, nunca lo sabremos. Pero sí sabemos que un día cualquiera de un mes cualquiera, Pablo se encontraba programando una pequeña función, un programa muy sencillito, necesario para que funcionara adecuadamente una pequeña parte de una aplicación dentro del gran Sistema de un gran Banco nacional. Apenas un centenar de líneas de código PuntoNet, su nombre era FpVALID_SWF.

    Se extendió por todo el Sistema con la rapidez que sólo los impulsos eléctricos a la velocidad de la luz pueden imprimir, y en miles de ordenadores, simultáneamente, esa función comenzó a actuar: se trataba de la validación del código SWIFT de moneda, un código que podía introducirse en cualquier ventana de la aplicación de aquel Banco que tuviera esa opción.

    Marisa fue una de las primeras usuarias en utilizar aquella mañana la nueva función. Estaba en su oficina, como siempre, ignorando todo    lo que ocurre por detrás de las ventanas que aparecen en la pantalla del ordenador que utilizaba a diario (hace bien: no la pagaban por eso). Introdujo los datos del cliente que había puesto la reclamación la tarde anterior, pulsó en el botón de validación y saboreó, sorprendida, el intenso sabor a frambuesa. Miró alrededor extrañada y paladeó con cara de circunstancias el pegajoso y dulcísimo sabor. Buscó en su cajonera y sacó un paquete de kleenex. Con cuidado extrajo uno de ellos y se frotó disimuladamente la lengua, pero al mirar el pañuelo, no había nada de color rosado, de hecho no había nada, sólo rastros de su saliva.

    Algo mareada, Marisa se fue a la cafetería de enfrente y pidió un café cortado bien cargado, y pudo eliminar aquel horrible sabor a frambuesa tan empalagoso. Cuando se recuperó, volvió a su puesto y se dispuso a procesar la siguiente reclamación.

    Los compañeros de Marisa tardaron más de hora y media en calmarla, pero al final consiguió que les confesara entre hipidos que “le daban ataques de dulzura de fresa en la boca”. Cuando la ambulancia del sanatorio mental ya estaba llegando a la oficina del Banco, Andrés, que había vuelto a sus quehaceres, devolvió todo el desayuno (y aún parte de la cena) ante la mirada atónita del grupo que rodeaba a Marisa.

    —Sólo... sólo estaba validando el código de swift —farfulló Andrés.

    Televisiones, programas de tertulias, National Geographic, videos musicales, los políticos haciéndose las fotos con Marisa y Andrés en la puerta de la oficina... había comenzado el espectáculo multimedia.

    Pronto Microsoft se hizo eco de la increíble noticia. Su potente maquinaria de ingeniería inversa y espionaje industrial se orientó hacia la función FpVALID_SWF al igual que una grúa portuaria de 80 metros de altura y 200 Toneladas de peso gira hacia un pequeño barco que acaba de echar amarras en el puerto. El mismísimo Fred Staupentahl, el gurú tecnológico de Bill se hizo cargo de la investigación en persona. Corre el rumor de que al ejecutar FpVALID_SWF en el búnker de alta seguridad de la central de Microsoft en Redmond y notar en su boca el ya famoso sabor a frambuesa, Fred tuvo un acceso de epilepsia que felizmente pudo ser sofocado por sus solícitos ayudantes, expertos en primeros auxilios y con skills en supervivencia.

    Y Fred puso toda la carne en el asador: escrutó el código en persona, utilizó tecnología punta, debuggers de la NASA, secuenciadores de ADN, contrataron a los protagonistas de CSI, a Chuck Norris, a Milton (el de Trabajo Basura), a Nedry (el de Parque Jurásico), a Kevin Flynn (Jeff Bridges en Tron)... en fin, a todos los grandes programadores de la Historia, hasta que lo encontraron.

    Allí estaba.

    Ésta es una trascripción de la parte del código de la función FpVALID_SWF donde había tenido lugar el milagro:

 ...
 Transaction tx = database.newTransaction();

 try {
    fromAccount.withdraw(amount);
    toAcount.deposit(amount);
    150gr de sirope de frambuesa
    Una cucharadita(colmada) de azucar moreno
    Dejar al baño maría de 6 a 8 minutos
    tx.commit();
    systemLog.logOperation(OP_TRANSFER, fromAccount, toAccount, swift);
 }
 catch(Exception e) {
 ...

 

    En efecto. Pablo había hecho un copypaste en la función de parte de una de las recetas de cocina que coleccionaba, y había conseguido pasar todos los filtros de revisiones de código de la compañía. El potente compilador se había encontrado la expresión y la había interpretado con una precisión asombrosa, y había generado el primer programa culinario del mundo. Con sabor a caramelo de frambuesa glasé, en concreto.

    Así comenzó todo, como muchas de las genialidades del ser humano, con una equivocación aparentemente inofensiva.

    Ahora la tecnología ha llegado a límites increíbles. Después de poner a todos los ingenieros de software del mundo a estudiar y potenciar esta nueva tecnología, se han conseguido programar obras maestras que deleitan los paladares de los chef más exigentes en cualquier parte del mundo. Por ejemplo aquí podemos apreciar la suculenta función CBErr_MGCHZ (Control de errores sabor Migas con chorizo), una suculenta versión manchega del antiguo Control de errores Bocata Revilla que tan popular se hizo al comienzo de PuntoCome:

 ...
 filtermodule dynamiclevels.LaMancha(exclusivelib)
 {
   internals
      level_changer : objc2.ConcernImplementations.ChangingLevel;
      inputfilters
      300gr de pan desmigajao
      tostones.bien_fritos(aceitedeoliva)
      chorizo.frito(cortao en rodajas)
      ajiño.refrito
      dcook.method(remojar bien y vueltas sin parar)
   level_filter : Dispatch = {[*.getLevelData]level_changer.getLevelData }
}
 ...

    A Pablo no le fue mal. Con el dinero que Microsoft le pagó por licenciar la novedosa tecnología que había descubierto por casualidad, fundó su propia compañía, "PPC S.A." (Pablo Punto Come Sociedad Anónima), y en cuestión de semanas ya era el programador culinario más famoso del mundo. Todas las grandes compañías llamaban a su puerta y realizaban pedidos. Por supuesto tuvo que hacer frente a numerosas demandas por monopolio y, peor aún, pronto comenzaron a aparecer programas culinarios en la Mula (algunas eran auténticas copias "De Mierda"). No obstante siempre ha sabido mantenerse firme en sus principios y aún hoy, a pesar de tener más dinero que el Vaticano y el de Virgin juntos, sigue programando nuevos módulos a base de carnes blancas con mucho ajonjolí y cominos, que dicen que le da un sabor espectacular.

    Respecto a Microsoft, tras sus flamantes y súbitamente obsoletas "Windows Vista" rápidamente lanzaron al mercado su nuevo producto "Windows Taste", y apenas dos semanas después del lanzamiento mundial ya tenían en su servidor el primer parche, para evitar que determinadas dll empezaran a oler a huevo podrido al calentarse los procesadores y los discos duros que las contenían.

    En definitiva, ahora nadie concibe un mundo sin Norton Churrascos, Adobe B.B.Q. u Oracle Tortillas del Mundo. Sin duda la tecnología PuntoCome cambió nuestra forma de ver las cosas... Tengo que dejaros, MS Word me dice que ya tengo la empanada gallega lista para imprimir.