Lecturas y autores favoritos

Antes de citar a mis autores preferidos, señalar que, por supuesto, la lista no es exhaustiva. Además, he prescindido deliberadamente de muchas obras cumbre para incidir más en obras menos conocidas.

Generales:

Memoria y testimonio

El pianista del gueto de Varsovia (la conmovedora historia de Wladyslaw Szpilman contada por él mismo); Si esto es un hombre, La tregua y Los hundidos y los salvados (La imprescindible trilogía de Primo Levi); Crónica del gueto de Varsovia (Impresionante crónica de Emmanuel Ringelblum), La insurrección del gueto de Varsovia, de Michel Borwicz (la historia tan poco conocida de una insurrección de personas desesperadas que puso en jaque al ejército nazi); Aquellos hombres grises, de Christopher Browning (la terrible lección del batallón alemán 101, compuesto de hombres normales), Escapar de Sobibor, de Richard Rashke (impresionante ensayo novelado de la increíble hazaña de huir del campo de exterminio de Sobibor); Crónicas del lado oscuro, de Paul Steinberg (conmovedor testimonio de un judío francés superviviente de Auschwitz); Quiero dar testimonio hasta el final, Victor Klemperer, como indica su título, un testimonio valiente de un testigo excepcional desde el interior de la  Alemania nazi; por fin las excelentes reflexiones provocadas en Los límites del perdón, de la gran figura Simon Wiesenthal y la recientemente editada en español Esta niña debe vivir, de Helene Holzman. Volviendo la vista desde el totalitarismo criminal nazi al soviético, Relatos de Kolymá, de Varlam Shalamov, El vértigo de Evgenia Guinzburg y Un día en la vida de Iván Denisovitch de Alexander Soljenitsin, conmovedores y amargos retratos del vasto universo concentracionario soviético, vivido en persona por los autores; también GULAG, de Tomasz Kizny, libro con muchas imágenes inéditas del horror del sistema de campos soviético, apenas conocido entre nosotros y, con el mismo título, la también reciente obra de Anne Applebaum, aterradora descripción del funcionamiento cotidiano del archipiélago GULAG; Regreso de la URSS de André Gidé, valiente libro escrito en los 30 en el que el autor tiene el valor de describir lo que había visto en la URSS, lo que le generó el repudio y la burla de buena parte de la intelectualidad progre de los años de entreguerras; por fin, el intenso y conmovedor Réquiem de Anna Ajmatova. Cambiando de escenario, el reciente y magnífico El librero de Kabul, de la periodista noruega Äsne Seierstad, describiendo la opresiva realidad afgana a través de una familia más abierta de lo normal allí; Historia de un esclavo contado por sí mismo, la increíble historia real de Frederick Douglas, negro africano llegado a Estados Unidos en un barco esclavista en el siglo XIX, hasta llegar a la política activa; Una mujer en Berlín, impactante obra anónima sobre  el calvario padecido por civiles, sobre todo mujeres, al final de la Segunda Guerra Mundial en Berlín y otras regiones ocupadas por el ejército rojo; Cuaderno de Sarajevo, de Juan Goytisolo, pequeño gran libro sobre el drama bosnio, escrito clarividentemente al comienzo del mismo. Clave en mi vinculación sentimental con Bosnia. Por último el excelente libro recién salido en español de Gitta Sereny El trauma alemán, indagando en la mentalidad de los jerarcas y ejecutores del nazismo. Incluyo también el testimonio descarnado y valiente en extremo de la obra bangladesí Taslima Nasreen y los libros de la somalí de nacimiento y ciudadana holandesa Ayaan Hirsi Ali, en defensa de la necesaria emancipación de la mujer en el Islam, Yo acuso y su extraordinaria e impactante autobiografía Mi vida, mi libertad. Casi resulta obvio decir que las dos están amenazadas de muerte. Esta triste vida la comparten con Ibn Warraq, nombre falso del autor del clarificador Por qué no soy musulmán. Por último el recientísimo Las benévolas de Jonathan Littell, impactante novela total sobre la psicología de los autores del holocausto

Periodismo y viajes

Cualquiera de las obras de Ryszard Kapuscinski que son además de periodismo de primera, lecciones de historia, de sociología y de antropología. Mis preferidos son: Ébano, El Sha y El imperio. Me gusta el coraje y la falta de delicadeza de la gran Oriana Fallaci, especialmente en su emotiva última trilogía vehementemente anti islamista: La rabia y el orgullo, La fuerza de la razón y Oriana Fallaci se entrevista a si misma, además de otras obras de la gran florentina como Entrevista con la historia. Inigualable ensayo histórico es La venganza de la historia, del gran periodista Hermann Tertsch, acerca de la caída del comunismo en Europa. De tono similar y también muy interesante, Europa del este. La revolución de la libertad de Francisco Eguiagaray. Un buen cronista viajero es el estadounidense Robert Kaplan; me gustan especialmente: Fantasmas balcánicos y Guerreros de Dios (sobre Afganistán). Excelentes libros sobre el drama bosnio son también Matadero, de David Rieff, El cerco de Sarajevo y Vidas minadas (éste también sobre víctimas de otros países), de Gervasio Sánchez y Sarajevo humano de Pepe Navarro. No puede faltar el maestro Manuel Leguineche, de sus numerosos libros, mis preferidos son: La primavera del este y Los ángeles perdidos

Divulgación científica

Mi favorito es el gran Carl Sagan, cuya obra me ha influido y ayudado decisivamente con su mezcla insuperable de rigor y amenidad. Desde la inolvidable serie y libro Cosmos hasta El mundo y sus demonios, pasando por Sombras de antepasados olvidados, La conexión cósmica, El cerebro de Brocca o la novela Contacto. Otro extraordinario divulgador fue Isaac Asimov, con libros extraordinarios como su Guía de la tierra y el espacio, Viaje a la ciencia, La mente errabunda  o sus numerosos libros de historia o novelas de ficción científica. Otro libros excelentes que me encantan son el de Martin Gardner, La ciencia: lo malo, lo bueno y lo falso y Una breve historia de casi todo, el reciente y atractivo libro del periodista y divulgador Bill Bryson. Por último no quiero dejar de mencionar la excelente El ecologista escéptico, del profesor danés Bjorn Lomborg, libro riguroso que desmonta con profusión de datos buena parte de la vulgata ecologista, lo que, como no, le ha valido toda clase de acusaciones. En estos tiempos de dogmatismo fundamentalista, resulta necesario añadir al libro de Lomborg uno, entre otros, acerca del calentamiento global: Guía políticamente incorrecta del calentamiento global, de Jorge Alcalde. 

Escepticismo y crítica

Los libros que cito, además de implacables en la argumentación, resultan sumamente ágiles e incluso divertidos: Fraudes paranormales de James Randi, donde desmonta mitos como los de Uri Geller, los sanadores psíquicos, entre otros; excelente la obra del profesor de física de la universidad de Niza Henry Broch: Los fenómenos paranormales; un libro que podría calificarse de definitivo es Veredicto OVNI  de Robert Schaeffer. En el terreno de esa superchería que es la astrología, destacar tres grandes libros ¿Astrología: mito o realidad?, de los profesores Roger Culver y Philip Ianna, ¿Astrología ciencia o creencia? Del conocido y prestigioso divulgador y director de la ciudad de las ciencias de Valencia, Manuel Toharia y, el extraordinario librito La astrología, de Paul Couderc. Magníficos libros son Leyendas urbanas en España, de Antonio Ortí y Joseph Sampere y el Diccionario de falsas creencias, de mi amigo ya citado el profesor valenciano Miguel Catalán, por cierto también excelente novelista. Por último la reciente colección ¡Vaya timo! acerca de los asuntos recurrentes de la charlatanería: ufología, medicinas alternativas, creacionismo, adivinación, astrología y mancias diversas, entre otras. 

Movimientos sociales y ciudadanía

Estos libros tienen el común denominador de ir contra corriente de esa especie de verdadero pensamiento único etnonacionalista con rigor, rabia y verdadera valentía. Por ejemplo la obra colectiva de Basta ya, Euskadi, del sueño a la vergüenza: guía útil del drama vasco; los del periodista José Mª Calleja: Arriba Euskadi, Héroes a su pesar y el reciente Algo habrán hecho..., los de Iñaki Ezkerra, Estado de excepción y Sabino Arana o la sentimentalidad totalitaria, entre otros; La herida patriótica de Mikel Azurmendi y, como no, los de Fernando Savater: Perdonen las molestias, Contra el nacionalismo obligatorio, o Como hemos llegado a esto, entre otros; también los impresionantes testimonios de Maite Pagazaurtundúa: Los Pagaza: historia de una familia vasca y Contra el olvido, de Cristina Cuesta. Para acabar, aunque hay más libros de tono y valor similar a los citados, no me resisto a dejar de citar el agudo y divertidísimo La parla imprecisa del soberanismo vasco de Santiago González. En otra línea, tres libros muy valientes de gran interés, La España convertida al Islam, de Mª Rosa Rodríguez Magda; la Guía políticamente incorrecta del Islam, de Robert Spencer, sendos análisis y reflexiones con agudas y desprejuiciadas opiniones sobre el grave problema de la expansión islámica. EL tercero, también relacionado con lo anterior es La judeofobia, de Daniel Perednik, interesante y clara aproximación a este perverso fenómeno tristemente vigente. Fuera de España quiero citar a uno de los grandes hombres de nuestro tiempo: Vaclav Havel, con su obra literaria y política, clave en la destrucción de los sistemas comunistas del este y centro de Europa y símbolo universal de los valores democráticos.

Política, sociología y antropología

Para mí imprescindible, Marvin Harris con sus libros en los que se aprende en cada página mientras se disfruta con la lectura: Nuestra especie, Bueno para comer; Vacas, cerdos, sabios y brujas. Buenos libros que hacen reflexionar de verdad, los de Giovanni Sartori: La sociedad multiétnica y La superpoblación. Excelentes los libros de Edurne Uriarte, de la que destaco España patriotismo y nación; Magnífico y desopilante el Manual del perfecto idiota latinoamericano, de Álvaro Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza y Carlos Alberto Montaner y su reedición de 2007, El regreso del idiota. Estos libros son epígonos del preclaro Del buen salvaje al buen revolucionario, de Carlos Rangel, tristemente desaparecido en 1988, cuya obra ha sido reeditada en 2007. Es imprescindible por su agudeza la obra de Jean François Revel: La gran mascarada y La obsesión antiamericana y sus memorias El ladrón en la casa vacía, entre otros libros excelentes. Enlazado con Revel el que podríamos citar como antecedente, Raymond Aron cuyas obras destilan una agudeza y finura en el análisis inmejorable, como el tiempo ha demostrado sin que él, desgraciadamente, llegara a ver el derrumbamiento del Muro de Berlín. Por citar alguna de sus obras, valgan estas: Ensayo sobre las libertades, La lucha de clases, Paz y guerra en las naciones o Los últimos años del siglo.  También obligado Travesía liberal del genial Enrique Krauze y, a propósito de Krauze, debo recomendarme a mí mismo y a los demás a la casi completamente desconocida obra para mí de Octavio Paz, maestro de Krauze, lo que es una referencia muy a tener en cuenta. Mirando atrás, la obra pionera de Montesquieu, La política y la historia. En los Balcanes, muy buenos libros son El laberinto de los Balcanes de Janez Drnovsek, presidente de la república eslovena; Richard Holbrooke La fragmentación de Yugoslavia  de Catherine Samary o La desintegración de Yugoslavia de Carlos Taibo

Filosofía

Libros casi obligados los de Savater Ética para Amador y Política para Amador; autor necesario por su valentía y rigor es André Glucksmann, con libros como Occidente contra occidente. Un buen y claro libro es Religión para Ana y Laura, del profesor de filosofía José Antonio de Taboada, que desmonta sin piedad los fundamentos del pensamiento religioso; lo mismo que hizo hace tiempo Bertrand Russell, con libros como Por qué no soy cristiano y más recientemente Paolo Flores D‘Arcais con El desafío oscurantista. Creo obligado citar a alguno de nuestros grandes pensadores: Ortega y Gasset, Unamuno –también como novelista, claro- y Francisco Ayala, quien en 2006 acaba de cumplir cien años: ¡que felicidades tan merecido!. Merece una mención en mi opinión, el divulgador filosófico italiano Luciano Crescenzo, Cresce, con obras instructivas y divertidas. Por fin, un clásico: las Cartas filosóficas de Voltaire

Novela

En este apartado, como es obvio, no es posible extenderse mucho, pues sería inacabable. Por ello, de entre los clásicos elijo La Regenta, mi novela y casi diría mi libro favorito. La he leído cinco veces y en las cinco me ha entusiasmado: es un precioso tesoro el que construyó Clarín. Al hilo de esta obra una recomendación ensayística adherida: La regenta y el lector cómplice de John Rutherford. Más en nuestros tiempos, tres grandes y muy personales escritores Albert Camus, George Orwell y Aldous Huxley, con grandes obras como las conocidas El extranjero; Rebelión en la granja y 1984; y Un mundo feliz, todas imprescindibles. También son excelentes los libros de Arthur Koestler, de entre los cuales destacaría su autobiografía Euforia y desengaño y la novela Del cero al infinito. Me encanta la literatura rusa contemporánea que ha dado extraordinarios libros. De ellos recomiendo estos que son muy, muy queridos por mí: la impresionante trilogía de Anatoly Rybakov: Los hijos del Rabat, El terror y Polvo y cenizas y también la novela corta La arena pesada. De tono similar al de Rybakov, Todo fluye y la fascinante Vida y destino de Vassili Grossmann, así como su crónica Un escritor en guerra. También Menos que uno de Josef Brodsky. Mediocre como persona pero gran escritor, Ivo Andric, autor del memorable Un puente sobre el Drina. Un autor reciente y de enorme valor es Martin Amis y de su obra recomiendo vivamente su extraordinario Kobá el temible. No está reñida la diversión con la buena literatura y no hay por que excluir a autores de best sellers; a mí me gustan mucho Michael Crichton, en especial Parque Jurásico, El mundo perdido, Punto crítico y su última novela Estado de miedo. Otro best seller de gran calidad es Patria de Robert Harris. No quiero olvidarme de nuestros autores: Arturo Pérez Reverte, Javier Marías, Miguel Catalán, Javier Cercas, Elvira Lindo, Rosa Montero, Mario Vargas Llosa y, mi preferido, Antonio Muñoz Molina, con libros fascinantes como Sefarad, Ardor Guerrero y Plenilunio. Para concluir este apartado, la que para mí ha sido un verdadero descubrimiento: Ayn Rand, valerosa escritora estadounidense a contracorriente del pensamiento dominante.

      Historia

      Allegro ma non troppo de Carlo Cipolla es uno de mis libros de cabecera; es una verdadera delicia que me resulta difícil de describir: es un libro de reflexiones histórico-sociológicas, irónico, divertido, genial…  Es sabido que los países anglosajones han producido grandes hispanistas que, tradición de la historiografía anglosajona, escriben de forma clara y atractiva. El primero que quiero citar es el magnífico El laberinto español del británico Gerald Brenan. Otro de mis autores favoritos es el también británico Paul Preston con extraordinarios libros como La política de la venganza, La destrucción de la democracia en España y su colofón bastante feliz para todos: El  triunfo de la democracia en España; y, como no, sus antológicas biografías de Franco y el rey Juan Carlos. Imprescindible la obra maestra de historia oral Recuérdalo tú y recuérdalo a otros de Ronald Frazier. En los Estados Unidos, obligado conocer a Herbert Rutledge Southworth, implacable destructor de mitos en obras como Antifalange, La destrucción de Guernica, El lavado de cerebro de Francisco Franco, El mito de la cruzada entre otras. Aunque merece aparecer en muchos lugares de honor, vale la pena resaltar el gran valor Gabriel Jackson con su La república y la guerra civil española y, en otros terrenos, su biografía de Mozart, su selección de artículos Ciudadano Jackson o su excelente repaso al siglo XX, Civilización y barbarie. Una mención al menos para Ian Gibson –magnífico su obra El asesinato de García Lorca- y Stanley Payne. También, como no, hay excelentes especialistas españoles. Para mí el primero es Santos Juliá cuyos libros son, como sus artículos, una referencia obligada: Historia social, sociología histórica; Los orígenes del Frente Popular en España; La izquierda del PSOE. Historia de las dos Españas; Ortega y Azaña: dos visiones de España o la luego mencionada extraordinaria biografía de Manuel Azaña y también su edición de los papeles robados de nuestro ilustre y poco valorado escritor, ministro y presidente del gobierno republicano y presidente de la misma república quien, por cierto, también escribió una excelentes obras como Los españoles en guerra. Otros historiadores de gran interés son Alberto Reig Tapia, Carlos Forcadell –buen profesor también- José Álvarez Junco, Antonio Elorza, Gabriel Tortella, Carlos Seco, Mª Cruz Mina, Juan Marichal, Josep Fontana, Juan B. Cullà, Fernando García de Cortázar, Carlos Serrano –excelente su Final del imperio- y, al escritor-historiador, magnífico divulgador, Juan Eslava Galán. De la vieja escuela, por supuesto Jaime Vicens Vives. Me gustaría señalar al hilo de la innecesaria y oportunista “memoria histórica”, que una cosa es la memoria de las personas, necesaria y conveniente y otra cosa la historia que pretende describir y analizar el pasado con la mayor objetividad posible. En nuestro país la transición favoreció este equilibrio delicado entre la memoria y la historia, ninguna de las cuales ha sido proscrita en ningún momento.

      Respecto a autores ocupados preferentemente de otros asuntos y países, destacar libros como El fantasma del rey Leopoldo, excelente libro de Adam Hochschild acerca de los estragos del colonialismo en general y del perpetrado por este rey belga, en particular. Grandes libros de historia contemporánea son algunos de los escritos sobre la Segunda Guerra Mundial: La guerra que había que ganar, de Murria Williamson y Allan R. Mollet; El día D, de Stephen Ambrose, Auschwitz. Los nazis y la solución final y Rusia y Alemania una guerra de exterminio, son dos buenos libros de Lawrence Rees, pero mi preferido sobre este conflicto mundial es Richard Overy con el excelente ¿Por qué ganaron los aliados? Relacionado con la guerra, pre y postguerra, un breve pero gran libro es la Historia de la shoah de Georges Bensoussan y la obra de Hanna Arendt y Ernst Nolte. Hay muy buenas obras sobre la revolución rusa y en general la Unión Soviética, pero me quedo con dos, realmente buenas: la fascinante y reciente La corte del zar rojo, de Simon Sebag Montefiore y la imprescindible obra de los sesenta El gran terror, de Robert Conquest, despreciada y marginada por los círculos académicos dominantes por describir con gran precisión la naturaleza brutal y autocrática del comunismo. Por cierto que a este respecto también es muy recomendable para quien quiera sacudirse dogmatismos y creencias preestablecidas la lectura de El libro negro del comunismo, de varios autores franceses –por supuesto muy mal recibido por el pensamiento único progresista. Merece un admirado capítulo aparte Anthony Beevor con magníficos libros que además de sumamente ágiles de leer son mucho más que buenas historias bélicas: Stalingrado, Berlín, Creta y, sobre todo la extraordinaria La guerra civil española. Relacionados con América latina y también libros de política, dos obras valientes –unidas a la ya citada de Carlos Rangel- que cuestionan y desmontan el demencial santoral revolucionario americano: Rumbo a la libertad de Álvaro Vargas Llosa y Viaje a Cuba de Carlos Alberto Montaner. Para acabar algunos libros de épocas más antiguas: Martín Lutero: un destino, de Lucien Febvre, Los orígenes intelectuales de la revolución inglesa y El mundo trastornado de Cristopher Hill. Sobre otro decisivo acontecimiento histórico, la visión de Albert Soboul en La revolución francesa. Por fin una obra difícil de clasificar: Dioses, tumbas y sabios, de C. W. Ceram, una especie de novela que hace un fascinante recorrido por el mundo antiguo.

Biografías y memorias

Un lugar sobresaliente merecen sin duda las Memorias políticas y de guerra del gran escritor y estadista tan injustamente tratado, Manuel Azaña – y su biografía ya citada de Santos Juliá; magnífica la semblanza trazada por José Álvarez Junco, Lerroux el emperador del paralelo; de enorme interés las memorias de Manuel Azcárate, Derrotas y esperanzas y la segunda parte, Luchas y transiciones. Abrumadoras por su alto nivel las también citadas de Franco y de Juan Carlos I, de Paul Preston. Impactante todavía la Autobiografía de Federico Sánchez, trasunto del autor Jorge Semprún. Deliciosa y divertidísima la autobiografía de Fernando Savater Mira por donde. Autobiografía razonada y, para acabar con el mundo hispánico, Antes que anochezca, impresionante testimonio del escritor cubano Reynaldo Arenas y El furor y el delirio, memorias de un internacionalista arrepentido y deprimido con un régimen tan indecente como el cubano, Jorge Massetti. Respecto a personajes extranjeros, emotiva la autobiografía de ese gran hombre que es Nelson Mandela: El largo camino hacia la libertad; divertida e interesante El hombre sin rostro, autobiografía del espía de Alemania del este Markus Wolf, Fascinante la del explorador, viajero, lingüista y muchas cosas más Richard Burton. Una mención al menos merecen las Memorias de Churchill, la biografía de Himmler de Peter Paddle, la de Hitler de Ian Kershaw, la de Lenin de la de Dmitri Volkogonov, El verdadero Lenin; la impactante por la escala criminal del personaje, biografía de Mao de Jung Chang y Jon Halliday y, también quiero señalar al menos una biografía de este icono pop tan reivindicado y citado como desconocido en su auténtico ser extremadamente dogmático y también criminal: el Ché Guevara, precisamente retratado en la biografía de Fernando Díez Villanueva. Son sumamente sabrosas y de gran utilidad las obras biográficas y políticas de Milovan Djilas: Mis conversaciones con Stalin, Tito. Biografía crítica y La nueva clase. Para acabar en este apartado, señalar la muy interesante obra de Guy Sajer, El soldado olvidado, sobre su propia experiencia como soldado alemán en la Segunda Guerra Mundial.

Anuarios, atlas, guías

Me entusiasman estos libros que uno no acaba de leer nunca, que siempre tienen algo que ofrecer cuando abres sus páginas. Soy un adicto al anuario El estado del mundo de la editorial Akal, una verdadera mina de artículos y datos sobre el mundo y sus países que siempre hay que tener a mano. Los atlas, como ya he dicho me fascinan, tengo y conozco muchos y muy buenos, pero me permito elegir los de Bartholomew. Me encantan las guías de ferrocarriles y especialmente las increíbles guías Thomas Cook. Esta clase de guías son mucho más que un libro para consultar horarios, son libros mágicos que permiten planear y ensoñar fabulosos viajes y, además, ayudan a calibrar como progresan los países, pues los trenes no dejan de ser el reflejo de las sociedades. Por último siempre es recomendable una buena guía o atlas del cielo para poder aprender y ver mejor el cielo, las estrellas y los planetas: es más divertida, increíble y fascinante la realidad que las elucubraciones de los charlatanes

Artes

También en este apartado la lista podría extenderse en exceso y por eso la limito a unos pocos de mis libros más queridos: la excelente Historia del arte de Ernst Gombrich, Saber ver la arquitectura de Bruno Zevi que tiene lo que promete el título; los magníficos Diccionario de términos de arte y arqueología de Gonzalo Borras y Guillermo Fatás y el Diccionario de Iconología de Erwin Panofsky. Por fin, en honor a uno de los mayores genios de la historia del arte, el aragonés y español universal Goya, el gran libro Goya, Saturno y melancolía de Folke Nordström

Humor

Una manera segura de disfrutar es leer los maravillosos Cuentos infantiles políticamente correctos de James Finn Garner. Aunque en rigor son libros más de sociología y de historia, uno ríe y sonríe con los geniales libros de Andrés Sopeña, El florido pensil y La morena de la copla. Muy divertidos también los libros de Moncho Alpuente, Hablando francamente Sobre Franco- y Versos sabáticos –sobre Dios-. Por fin, también imprescindible y divertidísima La Biblia contada a los pasotas, un cómic de José Luis Martín que es mucho más de lo que indica su desafortunado título

Columnistas

De igual modo que en la relación de obras y escritores, la lista no es exhaustiva. También cabe señalar que varios de los autores escriben en más de un medio. He aprendido que la pluralidad que siempre es tenida como valor intangible hay que practicarla cotidianamente y por ello uno no puede ceñirse a un solo periódico, emisora, grupo empresarial etc. Sino escuchar y leer de ámbitos diferentes e incluso opuestos.

Como podrá verse, dentro de esta extensa lista de autores que me gustan y de los que aprendo mucho, aún he establecido otra categoría –en negrita-. Los así marcados en esta mi “lista blanca” son los que pertenecen a mi particular olimpo de autores indispensables. Me gustaría compartir con los lectores de esta página muchas de mis preferencias e incluso inducir a alguna persona a conocer a un autor desconocido o dejado a un lado. En todo caso es una cuestión de gustos, naturalmente:

Hermann Tertsch (sus artículos son piezas de orfebrería: verdadero compromiso y un nivel de conocimientos y síntesis fuera de los normal), Carlos Mendo, Elvira Lindo (sus artículos dominicales en tono de comedia son buenos y divertidos, pero sus columnas semanales son verdaderamente imprescindibles por geniales), Rosa Montero, Mario Vargas Llosa (lucidez y talento aunados en una personalidad única), Aurelio Arteta, Santos Juliá (es un maestro en cada párrafo. Sus artículos son lecciones magistrales gratuitas, Patxo Unzueta, Fernando Savater (es un genio, un lujo y un orgullo nacional), Javier Marías, Joseba Arregui, Timothy Garton Ash, Michael Ignatieff, José Álvarez Junco, Gabriel Tortella, Félix De Azua (sentido común, inconformismo y una dosis justa de rebeldía ante las causas justas más cercanas) Antonio Elorza, Juan Goytisolo. Serafín Fanjul, Valentí Puig (agudeza bien escrita), Jon Juaristi. Edurne Uriarte (capacidad crítica y de ver más allá de los aparente extraordinaria), Ignacio Camacho, Benigno Pendás (con él he debido rendirme ante el poderío de su argumentación), Irene Lozano, Álvaro Delgado Gal, Luis Ignacio Parada, Sultana Wahnón, Mikel Buesa, Nicolas Baverez, Carlos Martínez Gorriarán (artículos de gran nivel intelectual comprometido en lo que más de cerca nos afecta). José Luis Trasobares, Xavier Sala, Juan Carlos Girauta, José García Domínguez, Larry Elder, Jorge Alcalde, Víctor Harel, Zoé Valdés, Guillermo Fatás, Ramón J. Campo, José Javier Rueda, Iñaki Ezkerra, Alejo Vidal-Cuadras, Germán Yanke, Gabriel Albiac, Javier Armentia, Fernando Frías (Yamato), Arturo Pérez Reverte, Santiago González (sus artículos son de enorme profundidad y agudeza, José Mª Calleja, Carlos Alberto Montaner (una pluma de gran escritor comprometida con la verdad y la libertad), Marcos Aguinis, Antonio J. Chinchetru, Carlos Herrera, Álvaro Vargas Llosa (aúna la prosa elegante y la capacidad divulgativa), Rosa Díez (compromiso verdadero e insobornabilidad), Maite Pagazaurtundúa (la voz lúcida de nuestra conciencia), Paolo Flores D’arcais, David Rieff, Gabriel Jackson (equilibrio, buen juicio y buena prosa), Arcadi Espada, Gotzone Mora, Fernando Jáuregui, José Varela Ortega, José Ignacio Wert, José Ramón Recalde, Javier Mina, Jorge Castañeda, Mikel Azurmendi (pionero y agudo destructor del tópico y de lo políticamente correcto), Jean François Revel (abrumadora hondura intelectual accesible para quien quiera pensar por si mismo), Nicolás Redondo Terreros, Rogelio Alonso, Vicente Molina Foix, Xavier Pericay, Antonio Muñoz Molina (uno de nuestros mayores talentos: grande en el estilo y no menos grande en el análisis y la reflexión), Shlomo Ben Ami, Enrique Krauze (figura poliédrica de escala mundial: referencia intelectual para quienes amamos la libertad, la justicia y la libertad), Ricardo Angoso, Empar Moliner, Juan Carlos Ortega.