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METODOLOGIA PADI

 

PADI es la mayor organización de buceo a nivel internacional y, de hecho, a ella se deben prácticamente todos los grandes avances en el mundo del buceo recreativo.

 

Desde su nacimiento mantuvo el empeño de escapar del entorno tecnificado, profesional o militar y adaptó los métodos y normas para hacer del buceo una actividad segura y al alcance de cualquiera que quisiera experimentar una emoción que no se puede vivir de ninguna otra manera. Y donde no encontró la forma de adaptar, simplemente creó algo nuevo.

 

La metodología de PADI se basa en unos estándares que están avalados por un nutrido equipo de psicólogos, pedagogos, fisiólogos y expertos en buceo.

 

El método PADI se muestra completamente rígido e inflexible en un único objetivo: la enseñanza debe adaptarse al ritmo y capacidad del alumno, jamás al contrario. La flexibilidad es básica y fundamental.

 

La máxima de PADI es "un alumno aprende cuando está preparado para aprender", de forma que elimina la tensión de los exámenes, las prisas por cumplir el programa en el plazo exacto y los nervios de las pruebas físicas que convertirían el buceo en una actividad de élite, poco apetecible y quizás al alcance de sólo unos pocos.

 

A cambio, ofrece un aprendizaje pausado y paulatino, partiendo de lo más básico para llegar poco a poco al dominio de técnicas y conocimientos, pero siempre teniendo en cuenta la velocidad del alumno.

 

PADI impone a sus instructores la exigencia de seguir el método que consigue formar a los alumnos en técnicas de buceo efectivas y seguras, eliminando todo lo superfluo.

 

Después de cada sesión de teoría, el Instructor verifica lo que ha aprendido el alumno mediante un repaso de conocimientos, y vuelve a profundizar en todo punto que no haya quedado perfectamente asimilado. Este proceso se repite tantas veces como sea necesario hasta alcanzar el nivel de dominio.

 

Para adquirir las habilidades motoras necesarias, siempre se parte de situaciones conocidas y habituales para los alumnos, estableciendo comparaciones con la vida fuera del agua de forma que exista un punto de referencia conocido que permita avanzar sobre bases afianzadas.

 

En el método PADI no hay prisas y el futuro buceador no necesita acabar su formación en un plazo concreto y exacto, así que aprende a su propio ritmo, sin aprobar ni suspender, simplemente aprende.

 

La intención es NO someter al alumno a la necesidad de asimilar más de una sola habilidad por ejercicio, y nunca se pasa a una nueva serie hasta que la anterior no está dominada. Esta filosofía permite que el buceador interiorice los conocimientos y se adapte al medio sin traumas.

 

El buceo tiene que ser algo divertido desde el comienzo -se trata de una actividad de ocio- así que el sufrimiento de tener que aprender dedicando largas horas al estudio, o pesadas sesiones de entrenamiento para adquirir una habilidad, están totalmente fuera de lugar.

 

Pero ello no quiere decir que se descuide la formación sino todo lo contrario, simplemente las sesiones están diseñadas para que resulten amenas e interesantes y el Instructor no examina, tan sólo verifica el aprendizaje del alumno para repetirle o explicarle de otra forma aquello que no haya quedado suficientemente claro.

 

Todo Instructor PADI sabe que cualquier alumno aprende mejor y más rápido si está relajado, predispuesto y receptivo, así que uno de sus objetivos es conseguir que el buceador empiece a divertirse desde la primera enseñanza.