Sí, han leído bien ; se trata de Monteverdi, Giulio Cesare, a pesar de lo cual encontrarán
ustedes en las tiendas del ramo el compacto aquí comentado revuelto con los de su hermano
Claudio. Se trata de la primera grabación de los Affetti Musici, una colección de veintiséis
motetes de tema sacro a una, dos, tres, cuatro, cinco o seis voces, la única obra completa que
se conserva de este autor. Está dedicada a Francesco Gonzaga, marqués de Vescovato, como puede
verse en la portada de la obra original que está reproducida en el libreto que acompaña al
disco. Las notas, por cierto, están también en español, a pesar de algún fallo como traducir
"Prosperina" en lugar de Proserpina.
Giulio Cesare siguió a lo largo de toda su vida los pasos de su hermano, y sus destinos
estuvieron siempre íntimamente ligados. Como él, nació en Cremona, y se trasladó a Mantua,
donde fue organista de la catedral. Regresó a Cremona, y mientras Claudio ejercía sus funciones
como maestro de capilla en la corte, él tomaba parte activa en las manifestaciones artísticas y
culturales de la intelectualidad de la época. Fue Giulio Cesare quien escribió la réplica a las
acerbas críticas del canónigo Artusi contra el nuevo estilo que propugnaba Claudio, quien
estaba al parecer tan ocupado con sus quehaceres como músico en la corte que delegó su defensa
en su hermano menor. Giulio fue cambiando de ocupación y de lugar de residencia al ritmo de su
famoso hermano, hasta acabar sus días como maestro de capilla de la catedral de Saló,
probablemente víctima de la peste.
El carácter y la estructura de las composiciones de Giulio Cesare son muy similares a los de
su hermano, aunque quizá menos atrevidos. Claudio sostenía que el mayor logro de un artista era
conmover los afectos. La importancia de la música es secundaria con respecto a la de las
palabras ; el sonido debe servir para realzar y resaltar los matices semánticos del texto.
Consideraba la disonancia como un recurso estrictamente necesario, y aceptaba la
correspondencia entre los patrones rítmicos y ciertos estados emocionales que se correspondían
con los humores del cuerpo. Su hermano Giulio no era ajeno a estas teorías. Su estilo mezcla
las técnicas habituales de su época para la composición de música sacra polifónica con las
innovaciones más propias de la transición al siglo XVII, como el acompañamiento instrumental.
Algunas de las piezas a cinco y seis voces (Veni care mei, Dies festus, Audite qui astatis,
Incipite Virgine) están estructuradas en estrofas separadas por sinfonías instrumentales para
cuerdas, órgano y fagot ; en casi todas las demás existe un tímido acompañamiento del órgano.
La delicada sutilidad de estas obras y la belleza de sus textos en latín es realzada por la
interpretación del Ensemble Concerto dirigido por Roberto Gini, que si bien no cuenta con
solistas vocales destacables, sí se caracteriza, como muchos de los actuales grupos punteros
italianos, por la profesionalidad y corrección de todos los componentes, y en particular de
los instrumentistas.
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