La invención de las vidas de los santos, basadas en muchos casos en leyendas paganas
prexistentes, fue un recurso habitualmente utilizado por la Iglesia para mantener viva la fe
de los creyentes. La milagrosa fortaleza que permitía a los mártires resistir los más diversos
suplicios (comparables a pruebas iniciáticas) era un ejemplo para los fieles, que superaban
resignadamente las pequeñas torturas de su vida cotidiana, pareciéndoles sus miserables vidas
más soportables en comparación con tales modelos sobrenaturales. Las vidas de los santos
sirvieron de inspiración a los escritores, a los poetas y a los músicos, llevando a la creación
de cierto tipo de autos o representaciones que inicialmente tuvieron lugar dentro de las iglesias
y posteriormente se trasladaron a los atrios y las plazas públicas, asimilando con frecuencia el
ementos profanos y transformándose en auténticas obras teatrales que despertarían la emotividad
de las gentes, independientemente de su nivel cultural, a través de los más diversos recursos es
cénicos, como la declamación y el abandono del latín en favor de las lenguas vernáculas. Pero a
pesar de las inevitables corrupciones sufridas a lo largo del tiempo para su empleo como
"consuelo sociológico", aún podemos percibir en el lenguaje utilizado en estas obras la
inefable esencia de antiguos símbolos y analogías que ya no comprendemos en su totalidad y que
formaban parte del arcano corpus metafórico heredado a través de las composiciones del amor
cortés trovadoresco. Y si no, veamos los detalles de la historia del misterio de Santa Inés.
Apodixes, hijo del prefecto de Roma se enamora de Inés, joven virgen cristiano-conversa de
noble familia. Pero el corazón de Inés pertenece a Jesucristo. Apodixes enferma "de ardor de
amor", y el prefecto obliga a Inés a elegir entre convertirse en vestal en un templo pagano
o ser entregada desnuda en un burdel, lo que prefiere a renunciar a su fe inquebrantable. Pero
Cristo envía al arcángel Miguel, quien hace crecer los cabellos de la joven hasta que cubren
su cuerpo por completo, impidiendo a los hombres su visión. Esto no detiene al prefecto, y es
conducida al lupanar, donde el arcángel Gabriel (que debe retornar a Cristo sin hablar, en
silencio) es enviado para cubrirla con un manto de brillo cegador cuyo resplandor mata a
Apodixes. Ella intercede para lograr su resurrección, y el arcángel Rafael rescata del infierno
el alma de Apodixes y lo devuelve a la vida. Éste se postra en cruz y reconoce la santidad de
Inés. Todo esto no la salva de las iras del pueblo, que intenta quemarla por bruja, pero las
llamas se apartan de su cuerpo. Finalmente muere cuando el verdugo atraviesa su garganta con
una espada, pero Cristo ha enviado nuevamente al arcángel Rafael para que la conforte y le diga
que está a punto de alcanzar una corona que ahora no es capaz de ver. Demasiados velos, coronas,
llamas y cruces como para considerar que la invención es fruto de la mera casualidad o de la
inventiva popular.
Las notas, traducidas al español -no así el texto- resultan imprescindibles para entender el
origen de las partes musicales del manuscrito. Algunas están tomadas del canto gregoriano
-Veni Creator, Veni sponsa Christi, Asperge me, Hec Virgo sapiens-, adaptando la melodía al
nuevo texto. Otras provienen o son atribuibles a trovadores conocidos, como el conde de Peytieu,
Guiraud de Bornelh o Felipe el Canciller. En otras, el copista no incluye la melodía, así que
Stefano Albarello y el Ensemble Cantilena Antiqua han optado por emplear composiciones anónimas
o de Guiraut Riquier. La estética de estas músicas de oscuros orígenes nos recuerdan sus más que
probables raíces árabes. La interpretación incluye recursos impactantes como el turbador empleo
de percusiones en el momento de la resurrección de Apodixes. Los comentarios entre las
intervenciones de los personajes están escritos en latín. La lengua base es el provenzal, pero
parece provenir de diversas regiones, y las anotaciones de diferentes manos sugieren que hubo
varias versiones no contemporáneas.
La grabación procede de una representación en directo en Lucca en 1998, y aunque la toma de
sonido no es perfecta - algunas voces resultan algo lejanas, sobre todo al principio, y se
escuchan los aplausos del final- el resultado merece la pena sin duda por la curiosidad de la
obra.
SY 99165
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