El tema de la Natividad de Cristo ha sido frecuentemente el nexo de unión
que ha servido como excusa para la publicación de discos con composiciones
musicales de la época medieval, la mayoría de las veces anónimas y
desligadas tan sólo en apariencia. Recordemos por ejemplo Thys Yool del
Martin Best Ensemble, o el celebrado On Yoolish Night, causante en gran
medida del salto a la fama de Anonymous 4. A estos trabajos viene a unirse
Alleluia Nativitas, del Orlando Consort, un interesante recorrido por todas
las variaciones y recursos de la música vocal en el Medievo.
La pieza estrella de la primera parte del compacto, dedicada a Francia, es
sin lugar a dudas Viderunt omnes, el famoso organa de Pérotin, compuesto
probablemente para las fiestas de Navidad de 1198, y que es una de las
primeras piezas vocales que conservan notación escrita con detalles precisos
para la interpretación. Fue éste un periodo floreciente para la cultura
europea. La música era una de las disciplinas del quadrivium y se estudiaba
en las universidades junto a la aritmética, la geometría y la astronomía.
Un historiador de la época, William de Armorica, nos relata cómo tuvo lugar
este "Renacimiento del siglo XII", gracias a la estrecha unión entre la
Iglesia y las universidades. Al amparo de la construcción de la Catedral
de Notre Dame se formó una próspera escuela de compositores que llevaría
su mismo nombre, y cuyo estilo precedería a las formas musicales del Ars
Antiqua. Podría decirse que aquellos músicos supieron insuflar a sus
composiciones casi arquitectónicas la bellísima geometría de la catedral
en construcción, en aquella bendita época en la que todos los saberes eran
el mismo y nada carecía de conexión. En el organa de Pérotin, la voz
sostenida del tenor es el cimiento para que las tres voces superiores
edifiquen una polifonía sembrada de inversiones y de delicados efectos,
y cada cambio en las larguísimas sílabas del tenor modifica la armonía dando
pie para la exposición de un nuevo grupo de ideas de las otras voces.
También se incluyen dos piezas procedentes de la abadía de San Marcial de
Limoges en Aquitania. Fulget dies celebris es un ejemplo del uso de la
disonancia, y Mater Dei salus rei, mucho más elaborada rítmicamente
hablando, es casi árabe en su sonido.
La segunda parte, dedicada a Inglaterra, comienza con algunos fragmentos
del deteriorado manuscrito de Worcester del siglo XIII. La característica
principal es el uso de intervalos de terceras y sextas. Una colección de
villancicos -carols- completa la interesante recopilación. El villancico
fue una forma musical establecida que se popularizó con gran rapidez.
Básicamente consiste en una serie de estrofas que terminan con la repetición
de un bordón inicial. Entre todos los ejemplos mostrados aquí de música
navideña inglesa podemos destacar el conocido Edi beo thu hevene quene,
con texto inglés, y los populares Angelus ad virginem, Orientis partibus
y There is no rose, que se han convertido en villancicos ingleses actuales,
perfectamente reconocibles a pesar de arreglos posteriores.
Los temas son muy variados: el año nuevo (Novus Annus Hodie), la Virgen
María (Mater Dei salus rei), la Anunciación (Angelus ad Virginem), los Reyes
Magos (Huic et placuit, In sompnis mira Dei)...Es curioso observar que en
algunas de estas composiciones las distintas voces cantan textos diferentes
; pero el caso más llamativo es In sompnis mira Dei, donde se mezclan un
texto en latín sobre la historia de los Magos y un texto en francés sobre
los placeres del amor. Otros textos coetáneos nos hablan de María en
términos más propios del amor cortés que de un asunto religioso. Existe
una posible vinculación entre la adoración mariana medieval y los cultos
paganos de la diosa Diana, cuya fiesta se celebraba también en los idus de
agosto. Las constantes alusiones a la rosa, flor con la que se adornaban
profusamente las mujeres que participaban en aquel rito pagano contribuyen
a aumentar nuestras sospechas de una fusión o simple continuidad de
tradiciones.
Cada una de estas piezas sorprenderá al oyente por su variedad y frescura, y
en algunos casos por su extrema modernidad, y descubrirá a algún despistado
que muchos de los compositores contemporáneos de obras corales no han
descubierto nada que no estuviera ya inventado en el siglo XII. Un solo
defecto nos priva del disfrute de estas joyas en su totalidad. Los textos
aparecen solamente en su traducción al inglés moderno (¡ni siquiera en los
idiomas originales !) Tal vez los editores, ignorantes de la calidad del
disco que tenían entre manos, decidieron que la inclusión de un libreto
un poco más extenso no iba a resultar rentable. Afortunadamente, este fallo
ha sido corregido en los posteriores y excelentes discos dedicados a
Dunstaple y a Loyset Compère que Metronome nos ha ofrecido del Orlando
Consort, ya comentados en anteriores boletines.
MET CD 1001-01 (También disponibles MET CD 1002-01 y MET CD 1009)
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