La cantata de cámara fue el género más importante del Barroco italiano, desbancado solamente
por la ópera. Tras las obras de maestros como Rossi, Marazzoli, Carissimi, Cesti, Stradella o
Steffani, el género alcanzó su plenitud con Alessandro Scarlatti, quien escribió más de 600
composiciones de este tipo. La mayoría son para voz solista -casi todas para soprano- aunque
también hay algunas para bajo, para alto y para dúos vocales. El tema casi exclusivo es la
reflexión amorosa en forma de lamento, emitida como monólogo por el protagonista, que suele
ser un pastor, una ninfa o un personaje mitológico. La voz está acompañada casi exclusivamente
por el bajo continuo, aunque en algunas ocasiones Scarlatti usa trompetas o, como es el caso de
las tres aquí ofrecidas, flauta dulce.
El nacimiento en Italia de la ópera y el predominio de la música vocal sobre la instrumental
impidieron que la flauta de pico se difundiera tan rápida y copiosamente como en otros países.
Sin embargo, y a pesar de ser un instrumento que no gozaba aún de excesiva popularidad allí,
Scarlatti supo apreciar y aprovechar al máximo sus cualidades expresivas empleándola para
realzar el protagonismo de la voz en algunas de sus cantatas y utilizándola a menudo en las
escasas obras instrumentales de su producción que se han conservado. Las tres cantatas que
aparecen en el compacto (Filli, tu sai s'io t'amo y Augellin vago e canoro, para soprano, dos
flautas y bajo continuo, que datan de abril de 1701 y junio de 1699, respectivamente, y Quella
pace gradita, para soprano, flauta, violín, violoncelo y bajo continuo) hacen un uso magistral
del potencial de este instrumento, que se presta como pocos al virtuosismo gracias a la casi
infinita variedad de articulaciones, y que rivaliza en estas composiciones con la voz. Su
Sonata para tres flautas dulces y bajo continuo en fa mayor aquí ofrecida es considerada hoy
una de las páginas más importantes escritas para nuestro aerófono. También encontraremos en el
disco dos sinfonías de concierto para flauta dulce y bajo continuo (en sol mayor y fa mayor)
escritas en Nápoles a partir de 1715.
Un último detalle que probablemente será de interés para los músicos y en especial para los
virtuosos del archilaúd; Marco Pesci emplea en la grabación de este disco una nueva técnica de
afinación, que consiste en esencia en afinar a la distancia de una octava en lugar de al
unísono las cuerdas de los órdenes cuarto, quinto y sexto, imprescindible para este intérprete
para distinguir el "sounar pieno" o el "sounar d'acciaccature". Los resultados de esta
investigación deben estar publicados en un artículo de la revista RECERCARE VIII de 1996.
AG 071.1
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