Johann Hermann Schein fue uno de los principales maestros del primer barroco alemán, y su
nombre aparece ligado en los tratados de Historia de la Música a los de Praetorius, Hassler,
Scheidt y su gran amigo Schütz, con los que compartió época y patria. Se le considera un
importante predecesor de Bach, tanto por sus interesantes aportaciones al terreno de la
composición como por haber sido un siglo antes que él maestro de capilla de la Iglesia de
Santo Tomás en Leipzig. A su talento como músico se unió el de poeta : en su obra Venus
Kräntzlein, (colección de 17 canciones profanas de contenido erótico y mitológico escritas para
la celebración del bicentenario de la Universidad de Leipzig), varios de los poemas contienen
acrósticos que juegan con las letras que forman el nombre de su primera esposa, Sidonia Hösel.
Estudió leyes, como Schütz ; como él, se inició en la música como niño de coro hasta que un
mecenas se fijó en sus capacidades y se hizo cargo de su educación, y si hubiera gozado de una
mejor salud y de una vida más larga probablemente ambos habrían alcanzado la misma fama. A
pesar de todos estos inconvenientes, la obra de Schein es muy notable tanto por extensión como
por calidad. Como buen luterano, su concepción de la música sacra y profana era unitaria ; de
hecho fue uno de los pioneros en la introducción de elementos del madrigal italiano en la
música litúrgica alemana, tan cerrada tradicionalmente a influencias externas. En su opinión,
todos los géneros musicales debían servir "para alabar al Señor y reponer el espíritu".
La mayor parte de su considerable producción es vocal. El Banchetto musicale (1617), dedicado
al duque Johann Ernst de Sajonia es su única colección de piezas instrumentales, concebida
"para el deleite de las reuniones honestas", en palabras del propio autor. Consta de veinte
grupos de danzas numerados o suites que repiten siempre la misma estructura : Padouana,
Gagliarda, Corente y Allemanda-Tripla. Las tres primeras son composiciones a cinco voces
mientras que la Allemanda-Tripla lo es a cuatro. Cada parte de la suite está sutilmente
interrelacionada con las otras tanto en la tonalidad como en el tema, requiriendo para su
apreciación una atenta escucha por parte de un oyente especializado. Se trata de una rica
sucesión de variaciones sobre un tema principal, que hace uso de inversiones, aumentos,
disminuciones...La Tripla, por ejemplo, es siempre una reconstrucción de la Allemanda, pero
usando un ritmo ternario. Estamos ante una obra de carácter realmente innovador ; estas suites
están compuestas más para ser escuchadas que para ser danzadas. Se trata de danzas
aristocráticas y no para el pueblo, aunque a veces estén inspiradas en melodías populares. Las
influencias de las diversas corrientes europeas están presentes a cada momento ; además de las
aportaciones flamencas e italianas, la Padouana y la Gagliarda son las portadoras del carácter
inglés y nos recuerdan a Dowland , la Courante es netamente francesa, y la Allemanda-Tripla es
más popular. Otro rasgo de interés es la contraposición evidente entre el estilo polifónico,
predominante hasta finales del s.XVI, expuesto en cada Padouana, y el monódico con
acompañamiento de bajo continuo propuesto en cada Courante, que es una novedad en Alemania y
cuyo uso será frecuente a partir de ese momento.
La instrumentación no está fijada, aunque Schein sugiere el empleo de violas de gamba. La
presente grabación se ha realizado con un consort de violas, uno de flautas de pico,
instrumentos de doble lengüeta y flauta renacentista. El bajo continuo corre a cargo de una
tiorba, un virginal y un laúd. Siguiendo las instrucciones del compositor, hay percusión "donde
es necesario". Las notas de Claudia Ferrero, una de las componentes de la Accademia del
Ricercare, nos aclaran que han tenido a su alcance el original de la Biblioteca de Kessel, que
contiene detalles que escapan de las partituras tradicionalmente difundidas. La grabación
incluye además una de las intradas del Venus Kräntzlein. Las intradas son piezas de carácter
festivo usadas generalmente en los desfiles, a las que mucho más tarde otro alemán, Wagner,
dotaría de su definitivo esplendor en Los maestros cantores.
El interés de este compacto es indudable. No existe grabación completa del Banchetto. Hubo en
tiempos otra recopilación de Hesperion XX y Jordi Savall, hoy inencontrable ; pero aún en el
caso de poseer este disco sólo se repite la suite XVI. Y aunque esta música está pensada para
el solaz de un compositor, también el resto de los mortales disfrutaremos sobremanera con este
monumento al arte de la variación.
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