Carissimi (1605-1674) fue una de las tres grandes ces de la música italiana
de mediados del siglo XVII junto a Cavalli y a Cesti. Fue organista de la
catedral de Tívoli, maestro de capilla en la catedral de San Rufino en Asís
y más tarde en la iglesia de San Apollinaire en Roma, cargo que ocuparía
hasta su muerte. Su influencia fue decisiva para el desarrollo y posterior
evolución de dos géneros, el oratorio y la cantata, a los que aportó gran
parte de lo que serían su forma y estructura definitivas.
La cantata es música intimista, concebida para ser interpretada como
entretenimiento en círculos selectos de amigos, donde se reunían la flor y
nata de la ciudad para entablar eruditas discusiones sobre el equilibrio
entre la composición y la letra. Serán la cantata y la importancia que
concede a la conexión entre la palabra y la música las que propicien el
posterior desarrollo del género operístico.
Uno de los numerosos aciertos de esta grabación es unir en el mismo disco
la misa parodia y la cantata profana del mismo título. La misa parodia era
un tipo de composición bastante frecuente en los siglos XV y XVI, que
incorpora material derivado de partes vocales de otra composición polifónica,
en este caso una cantata profana que describe los desgarradores efectos de
la pasión en el ser humano. ¿Y por qué no? Al fin y al cabo, la frontera que
separa el amor del éxtasis místico es bastante confusa. Pregunten a Santa
Teresa o a San Juan de la Cruz.
El principal encanto de esta misa es que el sonido expresa lo mismo que la
palabra. El resultado es brillante, casi mágico; la sensualidad de la
cantata se vislumbra como un rayo de luz tras la estructura de la misa,
acariciándonos por dentro. Carissimi consigue que la música nos envuelva y
nos arrastre; nuestro corazón se inflamará con el Ardeas est cor meum
y nos sentiremos multitud dispersándose aterrorizada en el Fugite,
fugite gentes, fugite populi.
Este registro, que cubre un importante vacío en la obra grabada de Carissimi,
es el fruto de una cuidadosa labor de investigación llevada a cabo por Marco
Longhini, cuyos pormenores aparecen en las notas del disco. La
interpretación de Le Istitutioni Harmoniche está cargada de brillo, energía
y delicadeza exquisitas. Para mí se ha convertido en un disco esencial, y
espero no ser la única.
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