El concilio de Trento fue el responsable de la elevación del estilo de
Palestrina a la categoría de stile ecclesiatico "oficial". Esta fue la
causa de que durante la época barroca -e incluso mucho después- se siguiera
empleando la antigua polifonía vocal, que coexistía con innovaciones como el
estilo monódico y el concertante. Ludovico da Viadana, maestro de capilla de
Mantua, fue uno de los primeros compositores que se percataron con amargura
de las frecuentes mutilaciones que sufrían los motetes de cinco a ocho voces
durante su interpretación debido a la habitual falta de cantantes (me
gustaría haber visto la reacción de Ludovico si hubiera vivido el tiempo
suficiente para escuchar el último disco del Papa o para contemplar al azar
una de las misas que nos son ofrecidas cualquier domingo por la mañana en
televisión). Proveer a la iglesia de piezas que pudieran ser interpretadas
por un pequeño número de voces fue el leiv motiv de Viadana para la
composición de los Cento concerti ecclesiastici a 1-4 voci con il basso
continuo per sonar nell’organo (Venecia, 1602). Su fuente de inspiración
fueron los antiguos motetes, pero empleó una estructura más moderna sobre el
bajo continuo. Esta idea, imitada incluso por Schütz en sus Pequeños
conciertos espirituales, tuvo numerosos seguidores. El sello Dynamic,
empeñado en la ardua tarea de rescatar de su olvido a compositores menores
del pasado musical italiano, nos ofrece dos discos dedicados a Antonio Coma
y a Giovanni Paolo Cima, cuyas obras son herederas directas de los Cento
concerti de Viadana.
Antonio Coma (1560-1629) nació en Cento, cerca de Ferrara. Se trata de un
compositor muy poco conocido -por no decir ignorado- al cual el famoso
diccionario New Grove sólo dedica una línea para mencionar sus
sospechas de que fue pariente de Annibale Coma. Ni fechas, ni obras, ni datos
biográficos. Por lo tanto, las notas de Danilo Profumo, bastante más
pródigas en información e incluidas en el libreto del disco, resultan
imprescindibles para situar al autor en su contexto histórico. Al parecer se
conocen cuatro series de composiciones debidas a él, la última de las cuales
, Sacrae Cantiones 1.2.3.4 vocibus in organo concinendae et in fine
Stabat Mater (1614), se ofrece íntegramente y en primera grabación
mundial en este doble compacto. Se trata de una colección de 36 motetes
distribuidos en cuatro categorías según el numero de voces requeridas: uno
para voz sola, dieciséis para dos voces, trece para tres voces y seis para
cuatro voces (uno de estos últimos es el Stabat Mater para alto, dos
tenores y bajo, dato que seguro será de interés para los coleccionistas del
género). Se trata de obras severas, que no prestan demasiada atención al
virtuosismo, acompañadas por un bajo continuo formado aquí por órgano,
violone y fagot. Además, la colección incluye dos piezas puramente
instrumentales, La Piombina y La Bianca, dedicadas casi con
total seguridad a dos importantes familias de Cento, los Piombini y los
Bianchi, de quienes reciben sus nombres. La grabación, realizada en octubre
del pasado año en una iglesia de Cento, que ha merecido un 9 de la revista
francesa Diapason, es de sumo interés, y su calidad es bastante
elevada a pesar de la técnica un tanto nasal de las sopranos. Entre el elenco
vocal cabe destacar a Claudio Cavina y al bajo Sergio Foresti.
El milanés Giovanni Paolo Cima (c1570-c1626), organista de San Celso, es
bastante mejor conocido, aunque sólo sea por su reconocida capacidad
innovadora en el terreno instrumental. Para resaltarla, el ensemble Musica
Figurata emplea un conjunto rico en matices compuesto por violín, cornetto
, tres flautas dulces, trombones bajo y tenor, cello, chitarrone y
órgano. Su interpretación, simplemente eficiente, ha merecido un 7 de
Repertoire. Del total de 18 piezas ofrecidas en esta grabación de sus
Concerti Ecclesiastii (1610), siete son puramente instrumentales.
Entre ellas están una Sonata per violino e violone, otra Sonata per
cornetto e trombone, varios dúos para flautas, y sobre todo la famosa
Sonata per violino, cornetto e violone que es un claro y temprano
antecedente de un género tan importante en la música barroca como fue la
sonata en trío. Las piezas vocales, por el contrario, son bastante
conservadoras y se percibe la influencia del contrapunto renacentista,
aunque en las tres composiciones homofónicas incluidas ya se atisban rasgos
del estilo declamado que tanto afectará posteriormente a la evolución de la
ópera. En Adiuro vos filiae se observa un elegante empleo de la
disonancia casi manierista mientras que Surge propera se hace uso del
recurso in ecco, muy característico de la época.
Es una lástima que no hayan sido incluidos en ninguno de los discos los
textos ni sus traducciones, ni tampoco detalles sobre los instrumentos o
sobre el orden de intervención de los intérpretes, que no encarecerían
demasiado la producción y que siempre agradecemos los aficionados. Pero esta
nimiedad no merma en ningún modo el altísimo grado de interés de las obras
propuestas.
CDS 212 y CDS 237/1-2
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