Obras sacras de Giovanni Paolo Cima (c1570-c1626) y Antonio Coma (1560-1629) en Dynamic

Herederos de Ludovico da Viadana

           El concilio de Trento fue el responsable de la elevación del estilo de Palestrina a la categoría de stile ecclesiatico "oficial". Esta fue la causa de que durante la época barroca -e incluso mucho después- se siguiera empleando la antigua polifonía vocal, que coexistía con innovaciones como el estilo monódico y el concertante. Ludovico da Viadana, maestro de capilla de Mantua, fue uno de los primeros compositores que se percataron con amargura de las frecuentes mutilaciones que sufrían los motetes de cinco a ocho voces durante su interpretación debido a la habitual falta de cantantes (me gustaría haber visto la reacción de Ludovico si hubiera vivido el tiempo suficiente para escuchar el último disco del Papa o para contemplar al azar una de las misas que nos son ofrecidas cualquier domingo por la mañana en televisión). Proveer a la iglesia de piezas que pudieran ser interpretadas por un pequeño número de voces fue el leiv motiv de Viadana para la composición de los Cento concerti ecclesiastici a 1-4 voci con il basso continuo per sonar nell’organo (Venecia, 1602). Su fuente de inspiración fueron los antiguos motetes, pero empleó una estructura más moderna sobre el bajo continuo. Esta idea, imitada incluso por Schütz en sus Pequeños conciertos espirituales, tuvo numerosos seguidores. El sello Dynamic, empeñado en la ardua tarea de rescatar de su olvido a compositores menores del pasado musical italiano, nos ofrece dos discos dedicados a Antonio Coma y a Giovanni Paolo Cima, cuyas obras son herederas directas de los Cento concerti de Viadana.

           Antonio Coma (1560-1629) nació en Cento, cerca de Ferrara. Se trata de un compositor muy poco conocido -por no decir ignorado- al cual el famoso diccionario New Grove sólo dedica una línea para mencionar sus sospechas de que fue pariente de Annibale Coma. Ni fechas, ni obras, ni datos biográficos. Por lo tanto, las notas de Danilo Profumo, bastante más pródigas en información e incluidas en el libreto del disco, resultan imprescindibles para situar al autor en su contexto histórico. Al parecer se conocen cuatro series de composiciones debidas a él, la última de las cuales , Sacrae Cantiones 1.2.3.4 vocibus in organo concinendae et in fine Stabat Mater (1614), se ofrece íntegramente y en primera grabación mundial en este doble compacto. Se trata de una colección de 36 motetes distribuidos en cuatro categorías según el numero de voces requeridas: uno para voz sola, dieciséis para dos voces, trece para tres voces y seis para cuatro voces (uno de estos últimos es el Stabat Mater para alto, dos tenores y bajo, dato que seguro será de interés para los coleccionistas del género). Se trata de obras severas, que no prestan demasiada atención al virtuosismo, acompañadas por un bajo continuo formado aquí por órgano, violone y fagot. Además, la colección incluye dos piezas puramente instrumentales, La Piombina y La Bianca, dedicadas casi con total seguridad a dos importantes familias de Cento, los Piombini y los Bianchi, de quienes reciben sus nombres. La grabación, realizada en octubre del pasado año en una iglesia de Cento, que ha merecido un 9 de la revista francesa Diapason, es de sumo interés, y su calidad es bastante elevada a pesar de la técnica un tanto nasal de las sopranos. Entre el elenco vocal cabe destacar a Claudio Cavina y al bajo Sergio Foresti.

           El milanés Giovanni Paolo Cima (c1570-c1626), organista de San Celso, es bastante mejor conocido, aunque sólo sea por su reconocida capacidad innovadora en el terreno instrumental. Para resaltarla, el ensemble Musica Figurata emplea un conjunto rico en matices compuesto por violín, cornetto , tres flautas dulces, trombones bajo y tenor, cello, chitarrone y órgano. Su interpretación, simplemente eficiente, ha merecido un 7 de Repertoire. Del total de 18 piezas ofrecidas en esta grabación de sus Concerti Ecclesiastii (1610), siete son puramente instrumentales. Entre ellas están una Sonata per violino e violone, otra Sonata per cornetto e trombone, varios dúos para flautas, y sobre todo la famosa Sonata per violino, cornetto e violone que es un claro y temprano antecedente de un género tan importante en la música barroca como fue la sonata en trío. Las piezas vocales, por el contrario, son bastante conservadoras y se percibe la influencia del contrapunto renacentista, aunque en las tres composiciones homofónicas incluidas ya se atisban rasgos del estilo declamado que tanto afectará posteriormente a la evolución de la ópera. En Adiuro vos filiae se observa un elegante empleo de la disonancia casi manierista mientras que Surge propera se hace uso del recurso in ecco, muy característico de la época.

           Es una lástima que no hayan sido incluidos en ninguno de los discos los textos ni sus traducciones, ni tampoco detalles sobre los instrumentos o sobre el orden de intervención de los intérpretes, que no encarecerían demasiado la producción y que siempre agradecemos los aficionados. Pero esta nimiedad no merma en ningún modo el altísimo grado de interés de las obras propuestas.

           CDS 212 y CDS 237/1-2



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