Conciertos de De Fesch en Olympia

Un holandés con destellos de genio vivaldiano

           El siglo XVIII contempló como los Países Bajos se transformaban en una potencia económica, política y cultural de primer orden. Los caudales acumulados durante el siglo anterior permitieron las inversiones en todos los campos del conocimiento (¡envidiable situación que sin duda anhelamos!) y Holanda se convirtió en un crisol de culturas, un caldo de cultivo ideal para músicos en ciernes que acudían allí para completar su formación. No fue éste el caso de De Fesch, que nació en Alkmaar, al norte de Holanda, para trasladarse hacia 1730 a Inglaterra, donde se transformaría en un afamado violinista y compositor que ya no regresaría más a su país de origen.

           La audición del disco que Olympia nos ofrece nos lleva a preguntarnos por qué un compositor ha sido -una vez más- tan injustamente olvidado. En sus obras observamos la influencia de Haendel y sobre todo, de Vivaldi, de los que obtiene una delicada síntesis que desemboca en un estilo propio. Como buen virtuoso del violín dedicó gran parte de sus conciertos a explorar en su totalidad las posibilidades de las cuerdas (el delicioso Largo del Concierto Op.X nº 4 con su solo de violín acompañado del pizzicato de la orquesta es un magnífico ejemplo que ya justifica la adquisición del compacto). Michel Corrette cita uno de sus conciertos como ejemplo a imitar en L’Art de se perfectionner dans le Violon. Sin embargo, hasta ahora sólo hemos podido vislumbrar algún rasgo del genio de este holandés en alguna obra insertada como por casualidad en antologías de conciertos barrocos (recordemos la memorable versión del Op. X nº 2 a cargo del grupo Musica ad Rhenum, o el Op.3a nº 2 de T. Koopman en el disco "400 años de música holandesa vol. 1", también en Olympia, OCD 500)

           Afortunadamente, esta situación toca a su fin. Próximamente se publicará un exhaustivo estudio de Robert L. Tusler (autor también de las notas de esta grabación) sobre la vida y obra de De Fesch y una edición completa de sus composiciones. Esperemos que esto anime a otros músicos a desempolvar estas partituras para que podamos solazarnos con su serena y equilibrada belleza. Mientras tanto, aquí y ahora, la todoterreno Orchestre d’Auvergne, que ha tenido directores tan variopintos como Herreweghe, Kantorow o Malgoire pone al alcance de nuestros oídos un disco completo dedicado a él. La decisión del deleite, amigo lector, está en sus manos.

           OCD 450



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