El Ottavo Libro di Madrigali de Sigismondo d’India (1580- 1629) en Stradivarius

D’India o la perfecta armonía de la disonancia

           Es indudable que el panorama del mercado discográfico ha cambiado notablemente en muy pocos años, y de la más absoluta carestía hemos pasado a un punto rayano en la saturación. Es difícil seguir el ritmo de aparición de las últimas novedades, y escuchar todo lo que se publica es un lujo al alcance de pocos bolsillos, por no hablar de la imposibilidad material impuesta por la necesidad de tiempo que precisa una atenta audición. Cuando ustedes emprendan la lectura de este comentario lo harán preguntándose si a estas alturas es imprescindible la posesión de un disco de D’India para su discoteca básica ideal, teniendo en cuenta que hay decenas de compactos en el mercado dedicados al madrigal italiano. La misión de un crítico es explicar qué elementos dotan a un compacto de algo especial, así como la del lector es tomar una libre decisión final.

           D’India fue un palermitano de origen noble, cantante monodista además de compositor, que debió de frecuentar la corte de los Médicis. Fue músico del cardenal Mauricio de Saboya y estuvo al servicio de los duques de Módena. No se conserva de él ninguna obra instrumental, pero es autor de una extensa colección de obras vocales tanto sacras como profanas, de las que podemos destacar sus ocho libros de madrigales. A diferencia de otros monodistas escribió también para varias voces. Y si esto fuera todo, D’India sería otro madrigalista más, perteneciente a la infinita cohorte de puntos brillantes eclipsados por el brillo de Monteverdi, como algunos musicólogos de mente estrecha han sugerido veladamente al omitir incluso su nombre en tratados especializados. Pero el estilo de D’India difiere notablemente del de otros compositores de su época. Compone mediante una depurada técnica, haciendo uso de las disonancias de modo sumamente original. En sus obras no parece haber un punto de referencia. Usa la escala cromática completa, pero huye de las formas torturadas de Gesualdo y construye su música sobre incomprensibles armonías. Sus saltos pentatónicos nos recuerdan más a Debussy que a otros compositores renacentistas. Retardatio, anticipatio, deminutiones, ecos....Cada recurso en sus manos parece actuar como un espejo deformante, donde nada es lo que semeja. Parece clara la influencia que tuvieron en él Giovanni di Macque y su Consonanze stravaganti , un trabajo meramente teórico que necesitaba de un artista tocado por la luz para llevarlo a sus máximas consecuencias. El propio D’India confiesa utilizar las palabras y sus sentidos cambiantes para dotar a sus composiciones de mayor fuerza emotiva, sacrificando la música al sentido del texto (seconda prattica), y declara aborrecer los movimientos y la modulación ordinarios. Su intención es concatenar consonancia y disonancia, o pasar de una a otra de la manera más inusual posible. Las consecuencias sobre el efecto dramático resultan sobrecogedoras.

           El Ottavo libro, la obra más madura de D’India, pertenece a sus composiciones a cinco voces. El cuerpo principal de la obra lo forman los cinco madrigales provenientes del Pastor Fido de Guarini. Para la presente grabación los intérpretes han escogido preceder cada madrigal de su texto recitado por actores (a destacar el timbre lánguido, dulce y sensual de Roberta Biagirelli), lo que aparte de crear un curioso efecto facilita la comprensión de la letra. El conjunto se completa con las notas de Angelo Chiarle, que son una auténtica guía de audición para disfrutar plenamente de la grabación ; casi segundo a segundo, sabremos qué técnica usa el compositor para reforzar la idea del texto.

           Sólo nos resta decidir si este mes dedicamos el presupuesto a comprar la quincuagésima versión de la quinta Sinfonía de Beethoven para rellenar nuestras estanterías o si optamos por conocer los amores de Silvio y Dorinda en la especial versión del noble de Palermo. Con algo de buena voluntad y una pequeña ración de criterios más amplios siempre hay lugar y momento para ambas cosas.

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