La serie Dulcimer del sello italiano STRADIVARIUS nos sorprende este
mes con el lanzamiento de la edición de las Canzonette a tre voci de
Ludovico da Viadana, única obra profana del autor que se conserva completa y
nunca antes editada en compacto.
Da Viadana fue maestro de capilla en la catedral de Mantua desde 1593 hasta
1597, época de la que datan las Canzonette. Compuso misas, motetes,
salmos y otras músicas sacras entre las que se incluye la colección Cento
concerti ecclesiastici a 1, a 2, a 3 e a 4 con il basso continuo per sonar
nell’organo (1602), que es, probablemente, la más famosa de sus
composiciones. La vasta difusión germánica de esta obra influyó
definitivamente en la música litúrgica luterana, que se nutrió de los modelos
católicos hasta la llegada de Bach. El propio Schein en su Opella Nova
cita explícitamente los Concerti.
Este impresionante curriculum podría inducirnos a pensar que Ludovico
da Viadana fue un compositor solemne. Nada más lejos de la realidad. Las
Canzonette nos muestran no a un músico apartado del mundo por su
pesado hábito clerical, sino a un compositor plenamente conectado a la
realidad de su tiempo, gran conocedor del espíritu y las pasiones del hombre.
Por otra parte, y haciendo referencia al estilo, la obra profana de Ludovico
es el nexo de unión entre Renacimiento y Barroco.
Pero seguramente Ludovico da Viadana nunca debió tomarse en serio la fama de
creador de estructuras que hoy se le atribuye. Su carácter desenfadado e
incluso irónico aparece en las disposiciones por él dictadas para la
interpretación de sus Salmi a quattro chori : " Pero para terminar, yo
lo hago a mi manera; así deben hacerlo los demás, pues ahora estamos en un
tiempo que quien lo hace peor parece que lo hace mejor. Quedad con Dios."
¡Buena lección para los críticos y aprendices de músicos!
Los seguidores del madrigal y la canzonetta encontrarán de interés este
compacto, sobre todo por la escasa representación discográfica que hasta
ahora nos ha impedido gozar de la riqueza de la música de un compositor,
como tantos otros, injustamente olvidado.
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