La colección Tesoros del Piamonte, que no deja de sorprendernos con
sus sucesivos lanzamientos, es fruto de la colaboración entre el sello
Opus 111 y el Instituto para los Bienes Musicales del Piamonte, dirigido por
el musicólogo Alberto Basso. Su propósito es publicar un total de cincuenta
compactos a lo largo de diez años, presentando obras inéditas de diversas
épocas de la historia musical de la región, desde la Edad Media hasta el
siglo XIX. Para ello cuentan con la colaboración de grupos de la talla de
Alla Francesca, Daltrocanto, Micrologus, L’Astrée, la Academia Montis Regalis
y Concerto Italiano.
Esta sexta entrega nos viene de la mano de Gli Affetti Musicali, grupo de
reciente formación, y la Corale Polifonica di Sommariva Bosco, dirigidos por
Claudio Chiavazza, y está dedicada a Givan Battista Fergusio, quien era hijo
del escocés Guglielmo Fergusio (seguramente Fergusson en origen), a la sazón
rector de la Schole d’humanitá del Commune. Givan Battista estudió leyes,
aunque desde muy joven se mostró muy dotado para la música. Su habilidad para
tocar el órgano y para componer bellísimas danzas, que desafortunadamente
parecen haberse perdido, era muy apreciada en la corte. Fue alumno de
Claudio Merulo, e intervino en la realización de la tragicomedia La
Margherita, concebida para celebrar los esponsales de las hijas de Carlos
Manuel I (Margherita con Francesco Gonzaga e Isabella con Alfonso d’Este).
Sin embargo, nunca se atrevió a dedicarse en cuerpo y alma a la música,
prefiriendo ejercer su carrera como doctor en leyes. Tras la publicación en
1612 de su única obra conocida -los Motetti e Dialogi per concertar da una
sino à nove voci con il suo Basso continuo per l’Organo- conocemos muy
pocos de sus datos biográficos. Parece ser que una dolorosísima artrosis le
impidió continuar tocando el órgano y abandonó la música paulatinamente.
Continuó desarrollando su labor como abogado y miembro del consejo municipal
y de la Congregación de la Asunción hasta su muerte, a la edad de 42 años,
causada por un ataque al corazón.
Las veinte piezas aquí ofrecidas son parte de los Motetti e Dialogi.
La mayoría de sus textos proceden del Libro de los Salmos. El larguísimo
título completo resume bastante bien la absoluta y espectacular variedad de
elencos vocales ofrecida en este compendio de música litúrgica, donde se
mezclan elementos del estilo antiguo con otros más modernos: un solista y
bajo continuo; diálogos entre dos partes del coro o entre coro y schola
gregoriana; dos o más solistas, coro favorito y coro ripieno y bajo
continuo... Sin embargo, la mayor parte de las composiciones han sido
pensadas para un pequeño grupo de cantantes (entre una y cuatro voces). Esto
no debe de extrañarnos; la causa principal era la escasez de voces tan
frecuentemente denunciada por varios autores del siglo XVI. La música de
Fergusio exhibe una exquisita variedad de recursos expresivos; las notas del
compacto amplían detalles sobre este muestrario de delicatessen
musicales. El bajo continuo es de tipo imitativo-concertante, parecido al
utilizado por Da Viadana, y su riqueza tímbrica resulta impresionante,
dependiendo cada matiz expresivo entre una y otra composición de la
combinación de instrumentos empleados: arpa, viola de gamba, clave, órgano,
chitarrone, cello... El ritmo de la acentuación y pronunciación de
cada palabra se usa como base para la ornamentación y el contrapunto. La
discontinuidad es de por sí una herramienta más al servicio de la
expresividad; es frecuente la alternancia entre ritmos binarios y ternarios.
Los cambios de tonalidad se repiten con insistencia cuando utiliza el cori
spezzatti (coro dividido). Sin embargo, no abusa de irregularidades en la
disonancia. A pesar de su brevedad, los Dialogi son pequeñas joyas
que el oyente debe descubrir por sí mismo, una por una. Es especialmente
hermoso Gloria in altissimis Deo, donde una parte del coro representa
a los pastores y otra a los ángeles, que confío se convertirá pronto en un
clásico para todos los que amamos la música escrita para la Navidad.
OPS 30-236
|