La Academia Montis Regalis graba para OPUS 111 una pasión de Giordani (1751-1798)

Pasión... ¿por la ópera?

           Indudablemente, la mejor manera de rendir homenaje a un músico en la conmemoración del segundo centenario de su muerte es grabar un compacto con alguna de sus obras. Si, como en este caso, el músico es poco conocido y su música es tan bella como la de Giordani, el homenaje es realmente para el que se compra el disco. Este compositor, napolitano de nacimiento, murió en Fermo el 4 de enero de 1798, así que la conmemoración nos llega con bastante retraso, pero será sin duda bien recibida, dada la elevada calidad tanto de la obra aquí reseñada como de la interpretación de la Academia Montis Regalis y el Ensemble Vocale di Napoli, auténticos especialistas en este tipo de repertorios.

           Los textos de la Pasión de Cristo de acuerdo con alguno de los cuatro Evangelistas han inspirado numerosos arreglos musicales a compositores de todos los tiempos, desde las archifamosas y prototípicas como las de Bach a la de Arvo Part ya en nuestros días. La liturgia católica estableció a partir del siglo IX un orden de lectura fijo para los Evangelios de la Pasión: Mateo para el Domingo de Ramos, Marcos el Martes de la Semana Santa, Lucas para el Miércoles y Juan para el Viernes. De este siglo datan también unas marcas o litterae significativae, pequeñas letras que anteceden al texto y que indicaban cómo debía de leerse -c, celeriter, más rápido; t ó +, la cruz, símbolo de Cristo, para tenere, suave; s para sursum, elevar la voz. En la Edad Media, las Pasiones se referían en canto llano y en Latín. Se usaban tres tonos y tres velocidades de recitación diferentes para distinguir a los protagonistas: bajo y solemne para Jesús, medio y normal para el Evangelista, alto y agitado para los judíos. Los primeros arreglos polifónicos conocidos proceden de Inglaterra y datan de 1450; reciben el nombre de pasiones dramáticas, a causa del violento contraste entre las secciones polifónicas de la turba o personajes como Juan , Pedro, Pilatos y las palabras de Cristo y del Evangelista, pronunciadas en canto llano. Podríamos citar numerosos ejemplos: Davy (1490), Sermisy (1534), Lassus (1575 y posteriores), Guerrero (1585), Victoria y Byrd (1607)... La Reforma en Alemania condujo al empleo de la lengua vernácula para los textos, e incluso a cambios del canto llano tradicional, como en la de Walter (1550) . Junto a este tipo de tratamiento coexistía otro más complicado, en el que todo el texto se componía en estilo motete, como Longaval (hacia 1510), Rore (1557), Gallus (1587) o Lechner (1594). El siglo XVII trajo consigo todas las innovaciones propias del estilo barroco: recitativos, arias, orquesta... En el texto original se intercalaban a veces fragmentos poéticos libres, más próximos al oratorio. De esta época son las Pasiones de Schütz, muy austeras y aún similares a las anteriores pasiones dramáticas, empleando polifonía a capella para la turba y recitados sin acompañamiento -en una especie de "neogregoriano" de su invención que sustituía al canto llano tradicional- para el resto. Posteriormente a 1700 se abandona el texto bíblico en favor de textos rimados y alegóricos como el de Brockes, usado, sin ir más lejos, por Keiser (1712), Mattheson (1718), Haendel (1716/7) y Telemann (1716). Bach emplea el texto bíblico para la narración, arreglado en recitativos o coros breves. Para las arias y coros grandes, usa los textos poéticos de Brockes -en La Pasión según San Juan (1724)- o Picander -Pasión según San Mateo (1727). Posteriormente Caldara (1730), Jomelli (1742) y Paisiello (1784) usaron para sus oratorios el texto de Metastasio La passione di Jesu Cristo.

           La Passio per il Venerdi Santo (1776) de Giordani, no debe ser confundida por su fecha con este último tipo, pues emplea el texto en latín del Evangelio de Juan, como corresponde a la tradición arcaica por su título, y no es un oratorio, aunque su radical expresividad no la aleja tanto del género operístico como cabría esperar. Se trata de una obra de gran originalidad de un compositor joven, muy influenciado por la Pasión de Alessandro Scarlatti, y muy alejado aún de la madurez de la Tre Ore di Agonia di Nostro Signore Gesù Cristo (que desde hace poco podemos disfrutar en el sello económico ARTS también por la Academia Montis Regalis). Presenta fuertes contrastes entre las exaltadas intervenciones de la turba, la serenidad del relato del Evangelista y la dulzura y expresividad de Jesús. La música, excepcionalmente brillante, se vuelve sombría camino del Calvario . Posee intensos momentos dramáticos de excepcional belleza y fuerza, como el empleo de un oboe concertante durante el relato de las negaciones de Pedro. Otro destacable recurso expresivo es el empleo de la voz trémula de Cristo desde la Cruz, solicitando a su discípulo que se haga cargo de su madre, momento de excepcional ternura, o el estremecedor Consummatum est con el que el Salvador entrega su Espíritu.

           El coautor de las interesantes notas del libreto, que incluye el texto completo de la Pasión y sus traducción a inglés, francés y alemán, es Ugo Gironacci, responsable de la entrada correspondiente a Giordani que aparecerá en la próxima edición del New Grove y que será mucho más completa que la actual, debida a Hogwood. La grabación resulta imprescindible para la comprensión de la evolución del género en Nápoles y su excepcional encanto y espontaneidad la convierten en un disco irreemplazable.

           OPS 30-249/250 (También disponible 47373-2)



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