Mannheim, noviembre de1777. El joven Mozart asiste al estreno de una ópera y envía a Salzburgo
una encendida carta pletórica de entusiasmo dirigida a su padre en la que manifiesta su asombro
al haber escuchado una música "llena de fuego" escrita por un anciano. A nadie se nos escapa
que este comentario en boca de Mozart - que acostumbraba a ser excesivamente "sincero" en sus
opiniones - es algo más que un simple elogio.
El anciano no era otro que el vienés Ignaz Holzbauer, quien en el momento del estreno contaba
con la respetable edad de 65 años, y por quien Mozart profesaba una confesada y profunda
admiración (en otra carta de mayo de 1778 hace referencia a su Miserere). Y la obra aludida era
Günther von Schwarzburg, la primera ópera alemana con partitura completa.
Poco sabemos sobre la biografía de Holzbauer ; podemos encontrar algunos datos de interés en
las notas que acompañan al compacto. La representación discográfica de sus obras es bastante
exigua : apenas algo más que un quinteto en un disco de Harnoncourt sobre los músicos de la
corte de Mannheim. De las tres óperas que de él se conservan (las otras son La morte di Didone
y Tancredi), la que es objeto de este comentario es la única de tema germánico. Su argumento
está basado en un episodio de las primeras páginas de la historia del Imperio alemán : la
lucha, a mediados del siglo XIV, entre Carlos IV de Luxemburgo y Günther, conde de Turingia,
por la sucesión al trono que ocupaba el emperador Luis de Baviera. La ópera es en sí un canto a
la unificación alemana (el hecho de que vuelva a ver la luz después de un olvido tan largo como
injustificado no es en absoluto casual, dada la vigencia y actualidad de su tema). Es además un
instrumento para la exaltación de las virtudes germanas, ensalzadas en Günther, el héroe, pero
también en su rival, Karl, quien sólo ha sido engañado por la malvada e intrigante Asberta (por
supuesto, una mujer), pero en realidad sus ideales también son puros, pues actúa guiado por su
amor a Anna (por supuesto, otra mujer).
La calidad de la música que Mozart alababa en su carta es indudable, y la expresividad de
algunas escenas es arrolladora. Algunos ejemplos son la tempestuosa aria de Anna Die Klüfte
sausen !, o el terceto Bestürm das Lager !, o el maravilloso Der Kaiser lebe ! (antecedente del
coro de los jenízaros de El rapto del Serrallo de Mozart) , todos ellos del segundo acto, por
no hablar de la sobrecogedora y dramática escena final del tercer acto, donde el coro se va
desvaneciendo hasta desaparecer con el último suspiro del héroe. Las tres horas de duración del
singspiel están ininterrumpidamente salpicadas de momentos de genialidad.
Las exigencias para los cantantes son impresionantes : amplios intervalos entre los registros
graves y agudos, difíciles virtuosismos vocales...Todas estas dificultades son sorteadas con
gran maestría por los intérpretes de La Stagione, que dotan a esta música de una energía que
probablemente no conoció en su estreno ; es bastante improbable que en aquella época pudiera
reunirse un elenco vocal que pudiera satisfacer las necesidades de la partitura. Para esta
grabación, Michael Schneider ha contado entre otros con Christoph Prégardien, Claron McFadden y
Michael Schopper, cuya experiencia y calidad está fuera de duda.
El único punto desfavorable es que el libreto contiene la versión en alemán y su traducción
únicamente al inglés ; pero a cambio, las interesantísimas notas y el imprescindible resumen
del argumento aparecen además en francés.
CPO 999265-2
|