Jean-Noel Hamal fue un destacado miembro de una familia de músicos que residieron en Lieja
durante el siglo XVIII. Siendo muy pequeño recibió sus primeras lecciones de música de la mano
su padre, Henri-Guillaume, y a los siete años ya cantaba en el coro de la Catedral de
Saint-Lambert, donde continuó sus estudios. Consiguió una especie de beca que le permitió
desplazarse a Roma con el fin de perfeccionar su formación. De regreso a su país, colaboró con
su padre en la organización de unos Concerts Spirituels que tenían por modelo a los que se
celebraban en París. Visitó nuevamente Italia, donde conoció a Jomelli y a Durante. Todos estos
contactos y viajes tuvieron gran importancia, e influyeron notablemente en su música, que
refleja en su estructura una síntesis de todos los estilos de su tiempo.
Muy pocas de las composiciones de Jean-Noel Hamal han tenido la fortuna de ver la luz en
compacto. Tan sólo conozco una grabación de una de sus obras instrumentales más
representativas, las 6 Ouvertures da Camera a quattro, op. 1, en una versión de la Camerata
Leodiensis en el sello Koch (311146). Estas oberturas nos muestran a un músico joven, casi
recién llegado de Italia, que hace uso de instrumentaciones muy variables, y que pone en
práctica diversas técnicas que ilustran las muy diversas procedencias de sus recursos
estilísticos. Tengamos en cuenta que estamos hablando de un compositor cuya labor se
desarrolla unos años antes del establecimiento de los principios de la sinfonía clásica. En
aquella época, los términos "obertura" y "sinfonía" eran casi sinónimos. Fue, en palabras de
Pierné, "un precursor genial". Sin embargo, no fue la música instrumental lo más importante de
su producción. La mayoría de sus obras son vocales (33 misas, 32 grandes motetes, 51 pequeños
motetes, 6 letanías...). Compuso algunas óperas cómicas en dialecto valón y tres oratorios.
Este disco nos ofrece el último oratorio que compuso, Judith Triumphans, de evidente influencia
italiana, en la revisión del autor del año 1756. La grabación fue realizada en 1969 por los
solistas, el coro y el conjunto instrumental de Lieja bajo la dirección de Frédéric Anspach. No
podemos decir que la versión sea magnífica, pero sí es la única que existe. Desgraciadamente,
el compacto no incluye el texto; tan sólo nos ofrece un breve resumen del argumento. Por otra
parte, no hay demasiadas oportunidades de escuchar este oratorio: según reza el contenido de
las escasas notas del disco, desde los tiempos de Hamal no se volvió a interpretar hasta 1865,
y hubo que esperar a la fecha de la grabación, 1969, para que algún oído humano pudiera volver
a apreciar sus ricos contrastes expresivos, cuyo estilo triunfalista nos recuerda al de Haendel
(en particular en su afán de reciclar temas procedentes de sus propias obras). En la partitura
hay momentos de gran intensidad, como la celebración inicial del triunfo de Judith o el coro
Debellato duce. Dado que las ejecuciones de esta obra son menos frecuentes que los pasos del
cometa Halley no conviene que los amantes del género desaprovechen esta ocasión.
GAM GCD1101
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