Tercera entrega de la serie I Fiamminghi en RICERCAR: una misa de Isaac (c.1450-1517) con improvisaciones al órgano al estilo de Hofhaimer y Buchner

Una misa imperial

           Maximiliano I (1459-1519), archiduque de Austria y emperador de Alemania, desplegó una intensa actividad política dirigida a consolidar y reforzar la posición de los Habsburgo en Europa y a extender sus dominios mediante el habitual recurso de las alianzas matrimoniales. Su boda con María de Borgoña le permitió incorporar Flandes, los Países Bajos, Artois y el Franco Condado a su Imperio. Tras la muerte de su primera esposa, su matrimonio con Blanca Sforza reforzó su posición en Italia. Los enlaces de sus hijos con los de los Reyes Católicos convirtieron a los Habsburgo en herederos de la corona de España. Es bien conocido el característico empeño de los emperadores de que después de su muerte su magna obra no sea olvidada. Con tal fin, Maximiliano hizo construir una tumba monumental flanqueada por estatuas que recordaban su linaje, y procuró -apoyado por el banquero Jacob Fugger- que el esplendor de las letras y las artes proclamara a los cuatro vientos las glorias de su imperio. Una de sus aportaciones más notorias al campo de la música consistió en tomar a Isaac a su servicio durante una estancia en el norte de Italia. En la corte de Maximiliano, Isaac recibió la ayuda de Senfl como copista y tuvo la oportunidad de trabajar junto al prestigioso organista Hofhaimer y su discípulo Buchner. (Un grabado de Hans Weiditz titulado El Emperador Maximiliano asistiendo a una misa, reproducido en el libreto de este disco, nos muestra a todos los protagonistas de esta historia.) Isaac escribió así el Choralis Constantinus, ambicioso compendio de música coral polifónica cuyo peculiar estilo se convirtió pronto en el sello de identidad privativo de la capilla imperial, como lo prueba el hecho de que no fuera difundido en otros lugares hasta mucho después de la muerte del compositor, y eso a pesar del gran prestigio del que gozaba en aquella época.

           La música aquí contenida refleja fielmente la contribución de Maximiliano a la historia de Europa, como él pretendía. Es una compleja síntesis de elementos alemanes, borgoñones y flamencos. Diversos matices de la textura polifónica nos recuerdan a Dufay y su generación, y las relaciones canónicas presentes en distintos movimientos de la misa entre las diversas voces son de claro origen franco-flamenco. Sin embargo, y al contrario que en las misas de Ockeghem, Obrecht, Josquin o el mencionado Dufay, Isaac acopla las partes de su misa, tanto en el propio como en el ordinario, a la melodía gregoriana prescrita para esa parte, como marcaba la costumbre alemana, más conservadora. Típica también de esta liturgia es la ejecución alternada del ordinario, dividiendo los textos en dos mitades, una a cargo de cada una de las partes de un coro dividido. En ocasiones, el canto de una de las partes podía ser reemplazado por el órgano, instrumento que juega en esta liturgia un papel fundamental, ya que simboliza al emperador por herencia bizantina.

           La Missa Paschale que la Capella Pratensis nos ofrece en este compacto es una misa para el Domingo de Pascua tota o plena, ya que tanto el propio como el ordinario son polifónicos. Como ya se ha explicado más arriba, parte de los textos no se cantan, sino que se ejecutan al órgano. Pero de tales partes instrumentales no se conservan testimonios escritos; recordemos que Isaac trabajaba con dos maestros de la improvisación como eran Hofhaimer y Buchner. El organista de aquella época sólo disponía de la melodía y los textos gregorianos a modo de partitura, y el resultado final dependía de sus conocimientos sobre el estilo y de su inspiración en aquel día concreto. Este difícil papel es el que desempeña Wim Diepenhorst en este disco. Para su reconstrucción se ha basado en las reglas escritas por Buchner sobre el arte de la improvisación en su Fundamentum. Ante la dificultad de expresar los contenidos de la liturgia mediante un instrumento, y sin poder cantar los textos, Buchner recomendaba la exposición de la melodía gregoriana del modo más claro posible. De esta manera, el oyente avezado que ya conoce la melodía y la asocia tradicionalmente siempre al mismo texto puede reponer el significado original por sí mismo, como si alguien tarareara cerca de él. El organista exhibe las posibilidades e xpresivas del instrumento eligiendo un registro agudo o uno grave, los tempi, las texturas más o menos diáfanas... Los registros del órgano empleado, y las notas de William Peter Mahrt, de la Universidad de Stanford, y del propio Wim Diepenhorst, sobre los recursos usados para la improvisación, son imprescindibles para la apreciación de la música. La soberbia interpretación de los miembros de la Capella Pratensis hace el resto.

           206692 (También disponibles 206402 y 206902)



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