Maximiliano I (1459-1519), archiduque de Austria y emperador de Alemania,
desplegó una intensa actividad política dirigida a consolidar y reforzar la
posición de los Habsburgo en Europa y a extender sus dominios mediante el
habitual recurso de las alianzas matrimoniales. Su boda con María de Borgoña
le permitió incorporar Flandes, los Países Bajos, Artois y el Franco Condado
a su Imperio. Tras la muerte de su primera esposa, su matrimonio con Blanca
Sforza reforzó su posición en Italia. Los enlaces de sus hijos con los de los
Reyes Católicos convirtieron a los Habsburgo en herederos de la corona de
España. Es bien conocido el característico empeño de los emperadores de que
después de su muerte su magna obra no sea olvidada. Con tal fin, Maximiliano
hizo construir una tumba monumental flanqueada por estatuas que recordaban su
linaje, y procuró -apoyado por el banquero Jacob Fugger- que el esplendor de
las letras y las artes proclamara a los cuatro vientos las glorias de su
imperio. Una de sus aportaciones más notorias al campo de la música consistió
en tomar a Isaac a su servicio durante una estancia en el norte de Italia.
En la corte de Maximiliano, Isaac recibió la ayuda de Senfl como copista y
tuvo la oportunidad de trabajar junto al prestigioso organista Hofhaimer y
su discípulo Buchner. (Un grabado de Hans Weiditz titulado El Emperador
Maximiliano asistiendo a una misa, reproducido en el libreto de este
disco, nos muestra a todos los protagonistas de esta historia.) Isaac
escribió así el Choralis Constantinus, ambicioso compendio de música
coral polifónica cuyo peculiar estilo se convirtió pronto en el sello de
identidad privativo de la capilla imperial, como lo prueba el hecho de que no
fuera difundido en otros lugares hasta mucho después de la muerte del
compositor, y eso a pesar del gran prestigio del que gozaba en aquella época.
La música aquí contenida refleja fielmente la contribución de Maximiliano a
la historia de Europa, como él pretendía. Es una compleja síntesis de
elementos alemanes, borgoñones y flamencos. Diversos matices de la textura
polifónica nos recuerdan a Dufay y su generación, y las relaciones canónicas
presentes en distintos movimientos de la misa entre las diversas voces son de
claro origen franco-flamenco. Sin embargo, y al contrario que en las misas
de Ockeghem, Obrecht, Josquin o el mencionado Dufay, Isaac acopla las partes
de su misa, tanto en el propio como en el ordinario, a la melodía gregoriana
prescrita para esa parte, como marcaba la costumbre alemana, más
conservadora. Típica también de esta liturgia es la ejecución alternada del
ordinario, dividiendo los textos en dos mitades, una a cargo de cada una de
las partes de un coro dividido. En ocasiones, el canto de una de las partes
podía ser reemplazado por el órgano, instrumento que juega en esta liturgia
un papel fundamental, ya que simboliza al emperador por herencia bizantina.
La Missa Paschale que la Capella Pratensis nos ofrece en este
compacto es una misa para el Domingo de Pascua tota o plena, ya
que tanto el propio como el ordinario son polifónicos. Como ya se ha
explicado más arriba, parte de los textos no se cantan, sino que se ejecutan
al órgano. Pero de tales partes instrumentales no se conservan testimonios
escritos; recordemos que Isaac trabajaba con dos maestros de la improvisación
como eran Hofhaimer y Buchner. El organista de aquella época sólo disponía
de la melodía y los textos gregorianos a modo de partitura, y el resultado
final dependía de sus conocimientos sobre el estilo y de su inspiración en
aquel día concreto. Este difícil papel es el que desempeña Wim Diepenhorst en
este disco. Para su reconstrucción se ha basado en las reglas escritas por
Buchner sobre el arte de la improvisación en su Fundamentum. Ante la
dificultad de expresar los contenidos de la liturgia mediante un instrumento,
y sin poder cantar los textos, Buchner recomendaba la exposición de la
melodía gregoriana del modo más claro posible. De esta manera, el oyente
avezado que ya conoce la melodía y la asocia tradicionalmente siempre al
mismo texto puede reponer el significado original por sí mismo, como si
alguien tarareara cerca de él. El organista exhibe las posibilidades e
xpresivas del instrumento eligiendo un registro agudo o uno grave, los
tempi, las texturas más o menos diáfanas... Los registros del órgano
empleado, y las notas de William Peter Mahrt, de la Universidad de Stanford,
y del propio Wim Diepenhorst, sobre los recursos usados para la
improvisación, son imprescindibles para la apreciación de la música.
La soberbia interpretación de los miembros de la Capella Pratensis hace el
resto.
206692
(También disponibles 206402 y 206902)
|