Generalmente considero que soy una mujer afortunada. Y los días que no lo considero procuro
escuchar alguna obra de J.S. Bach para reconciliarme con el mundo. El espacio es infinito; el
tiempo, inconmensurable, y la conciencia de saber que he tenido la fortuna de nacer en un
mundo y en una época donde me es permitido escuchar su música en el instante que yo quiera es
tan placentera que me hace olvidar cualquiera de las estúpidas preocupaciones con las que a
diario los humanos insistimos en complicarnos la vida. Sin embargo, la fulgurante presencia de
Bach en la historia de la música tuvo un pequeño inconveniente: el talento de los compositores
que compartieron el siglo con él resultó absolutamente eclipsado. Este hecho resulta
especialmente evidente en el caso de sus hijos. En el caso particular de J. C. Bach, cuya
producción está a caballo entre la de su padre y la de Mozart, hay que añadir la "desgracia"
de tener como hermano mayor a un músico de la talla de Carl Philip Emanuel, lo que hizo que
fuera inmerecidamente olvidado hasta hace poco -sobre todo discográficamente hablando- por
culpa de musicólogos estrechos de miras que manifestaron repetidamente su repulsa hacia sus
obras, que consideraban fáciles y decadentes. Afortunadamente el estado de las cosas ha
cambiado, y por fin su figura ocupa el lugar que le corresponde. Sin duda el ingente proyecto
de la grabación de la integral de su obra, que el sello CPO está llevando a buen puerto gracias
a excelentes versiones incluso de obras menores, es una de las piedras angulares que más está
contribuyendo a la rehabilitación de este insigne representante del más puro estilo galant.
Dos nuevos volúmenes vienen a sumarse a la serie que Anthony Halstead y The Hanover Band
dedican a la música orquestal de J.C. Bach. El primero es una nueva entrega de oberturas (ya se
había publicado anteriormente un primer volumen, CPO 999129-2) que incluye la del oratorio
Gioas, re di Giuda y las de las óperas La clemenza di Scipione, Carattaco, pieza de gran fuerza
expresiva, Zanaida, de gran vivacidad, Orione y Adriano in Siria. Ésta última es la más
conocida; las dos primeras no habían sido grabadas hasta ahora, y las otras dos se registran
aquí como primicia en su versión original. Resulta sorprendente la inclusión novedosa de
instrumentos de viento poco habituales en esa época, como corno inglés o el clarinete, ya
elogiada por su coetáneo Burney, compositor e historiador, lo que ha provocado la especulación
por parte de algunos estudiosos de un posible viaje a Londres de virtuosos de tales
instrumentos procedentes de otros lugares de Europa. Finalmente, se incluye la Sinfonía en re
mayor, op. 18, 1 en la edición de Schmitt, que presenta diferencias en la extensión de su
tercer movimiento con respecto a grabaciones previas. El motivo de esta inclusión es que los
movimientos primero y último pertenecen a la obertura de La clemenza di Scipione, y el segundo
es el andante de la obertura de Amadis de Gaule, con algunos cambios en la estructura e
instrumentación.

Six Sonates op. 16
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Berlin Harpsichord Concertos 2
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Casi simultáneamente se nos ofrece el segundo volumen que completa los conciertos para clave
berlineses, con la primera grabación del Concierto en mi mayor.(El primer volumen,
CPO 999 393-2, ya apareció reseñado en el nº 50 de este boletín.) Se trata de obras deliciosas
de la juventud del compositor, al más puro estilo de Graun o los Benda. Recomiendo
encarecidamente la versión de Halstead a los que todavía insisten en creer que estas obras son
meros ejercicios de composición de un simple diletante. Esta interpretación es como un soplo
de aire en primavera; su frescura destaca primorosamente esta exhibición magistral de los
principios del arte del ritornello, ajena por completo al peligro de caer en el sonido
mecánico de las formas encorsetadas.
Las Seis sonatas para pianoforte con acompañamiento de violín o flauta sí son obras menores,
compuestas por J. C. Bach para que los principiantes puedan disfrutar del placer de tocar un
dúo con su maestro. Publicadas por él mismo (para no perder dinero en intermediarios y por la
baja estima que le merecían los editores musicales de su tiempo), vemos en ellas un ejemplo
del típico trabajo que un músico se ve obligado a hacer para subsistir. Sin embargo, también
en ellasse perciben ráfagas de genialidad. Todas las dificultades recaen en la parte del
piano, pero consiguen que el estudiante de flauta o violín tomen parte activa en la
interpretación y que se sientan importantes para el resultado final.
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Las habituales notas de Ernest Warburton que acompañan como de costumbre a cada uno de los
discos, cuya excelente calidad merece ser destacada una vez más en estas páginas, están
convirtiendo a esta serie en un auténtico tratado musicológico, repleto de datos y
curiosidades de cada una de las obras.
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6 Sinfonie pour deux clarinettes, deux cors et basson
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Por otra parte, el sello STRADIVARIUS no ha permanecido ajeno a esta especie de "revolución
bachiana", y su reciente contribución a la recuperación de las composiciones de Johann
Christian ha sido pequeña pero certera: estas seis sinfonías para instrumentos de viento no
son obras frecuentes. Stanley Sadie, en base a la carencia de unidad de estas piezas, plantea
la hipótesis de que sean una especie de pastiche de obras de juventud realizado por el propio
compositor para mitigar las penurias económicas que sufrió al final de su vida. La Piccola
Accademia está formada por excelentes profesionales que han colaborado con grupos de la talla
de La Petite Bande, Les Arts Florissants, la Orquesta Barroca de Friburgo, Octophoros... y que
hacen de la interpretación de estas piezas una exhibición de buen gusto. Las notas técnicas de
Gabrielle Rocchetti, uno de los componentes del grupo, con multitud de explicaciones a
determinadas elecciones realizadas a la hora de la ejecución, resultarán de sumo interés para
el instrumentista curioso.
Cuatro discos, muy diferentes entre sí, para saborear las distintas facetas del más
cosmopolita de los hijos de Bach; disfrutar de la música de un compositor de talento era en
tiempos un raro privilegio de burgueses. Ahora está al alcance de cualquiera de nosotros.
Disfrutemos de una de las ventajas que el siglo XX nos ofrece.
CPO 999 488-2
CPO 999 462-2
CPO 999 494-2
STR 33434
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