El grupo Discantus, formado exclusivamente por voces femeninas bajo la dirección de Brigitte
Lesne, presenta en el sello Opus 111, como conmemoración del bimilenario del nacimiento de la
religión cristiana, un recital de motetes, organa, rondeaux, tropos, secuencias e
himnos dedicados a la ciudad de Jerusalén. El disco comprende 17 composiciones de estilos muy
diversos; no en vano pertenecen a un intervalo de más de siete siglos -aunque inevitablemente
la interpretación de las que tienen un origen más antiguo (s.V) está basada en la notación
rítmica de documentos provenientes del s. X y en la tradición oral transmitida hasta nuestros
días- y proceden de fuentes tan diversas como manuscritos de la Escuela de Notre-Dame,
el himnario de Nevers, los graduales de Moosburgo, Laon o Gaillac, colecciones alemanas o
lemosinas (San Marcial), y hasta una obra de Hildegarda de Bingen.
Tanta abundancia de alusiones musicales a los Santos Lugares no parece fruto de la casualidad;
algunos de sus textos casi podrían parecer panfletos propagandísticos realizados con el fin de
promocionar entre los feligreses el fenómeno de las Cruzadas que tantas repercusiones tuvo en
ámbitos tan diversos como el social y el económico, a la par que un intento de recaudar fondos
para fines militares durante la colecta en los servicios.
El conjunto constituye una especie de pequeña corona engastada con pequeñas joyas procedentes de
parajes muy diversos, todas ellas diferentes y a cual más valiosa. La grabación -realizada en
la abadía francesa de Caunes Minervois, y coproducida por la abadía de Sylvànes- goza de una
agradable toma de sonido. No deja de ser interesante escuchar algunas de estas piezas en voz
femenina, a pesar de algunos detalles extraños, como la mención en las fuentes de un track 18
procedente del Códice de las Huelgas, cuando tal track no existe en el compacto.
OPS 30-291
|