Misa Non sine quare de Johann Caspar Kerll (1627-1693) en SYMPHONIA

El siniestro jinete de la Peste cabalga de nuevo

           Como espoleadas aún por los ecos del revuelo suscitado por los originales puntos de vista sobre la creación musical y su relación con los procesos infecciosos, brillantemente expuestos por los doctores Manuel Gomis y Beatriz Sánchez en su recién aparecido libro Las enfermedades infecciosas y la música (Círculo Médico/Bristol-Myers Squibb), a cuya presentación en el Teatro Real de Madrid tuve la fortuna de asistir hace unas semanas, las casas discográficas parecen haber coincidido en poner en circulación referencias que vinculan música y peste. Si en el mes de febrero reseñábamos en este querido Boletín nuestro la reconstrucción de una misa de Gabrieli en el sello Ricercar en acción de gracias por la finalización de la peste en Venecia (207412), hoy es la casa SYMPONIA quien nos brinda la oportunidad de destacar desde estas páginas las concomitancias entre la Yersinia pestis (antes Pasteurella), bacilo causante de este terrorífico azote de la Humanidad, y la bellísima y escasamente conocida producción vocal de Kerll.

           La interesante vida de este brillante compositor y virtuoso organista sajón nos daría pie para escribir varias páginas. Siendo aún muy joven, su talento fue recompensado con el privilegio de recibir las enseñanzas de Valentini, entonces maestro de capilla en Viena. Fue enviado luego a Roma para estudiar con Carissimi y quizá con Frescobaldi. Encontramos su primera obra publicada en la Musurgia Universalis de Kircher. Pachelbel, y probablemente Fux, fueron alumnos suyos. Desgraciadamente, no se conserva la partitura de ninguna de sus 11 óperas, pero si sabemos que la primera, L'Oronte, fue un encargo para la inauguración de la Ópera de Munich. Aunque casi todos los aficionados a la música antigua le recordamos por su Capriccio sopra il cucu, la calidad de su música sacra es incuestionable. La Missa non sine quare ("no sin razón") es la primera de la colección Missae Sex a IV.V.VI Vocibus, cum Instrumentis concertantibus et vocibus in Ripieno, Adjuncta una pro Defunctis cum seq. Dies Irae (1689), dedicada a Leopoldo I. El propio Kerll nos explica en un larguísimo prefacio que las cinco partes del ordinario de esta misa están basadas en un versículo para órgano de la colección Modulatio Organica super Magnificat, escrita en trágicas circunstancias, durante la epidemia de peste en Viena de 1679-82.

           La exquisita exhibición de recursos estilísticos expuestos en esta grabación nos ayudarán a entender por qué este compositor fue tan admirado por Pasquini o el gran Bach, y por qué el propio Haendel usó alguno de sus motivos melódicos para teclado en obras de la categoría de El Mesías.

           Para este registro (cuyo único inconveniente es quizá su escasa duración; no supera los 54'), el grupo La Risonanza de Fabio Bonizzoni, ha escogido una acertada instrumentación a base de cornetto y grupo de cuerdas, cuyos razonamientos para la elección se incluyen en las notas del libreto (traducidas al español, como ya viene siendo habitual en los discos de este sello). Para el propio de la misa se han empleado tres Sacrae Cantiones y unas deliciosas sonatas instrumentales obtenidas de manuscritos inéditos en vida del compositor y que por primera vez han sido llevadas al disco.

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