LA CASTELLA.

Obras de Uccellini (Aria sopra "La Bergamasca" y Sonata quarta), Pandolfi Mealli (Sonata IV "La Castella" y Sonata I "La Bernabea"), Mancini (Sonata IV en la menor), Corelli (Sonata X op. V), Castello (Sonata seconda), Marcello (Sonata II en re menor) y Vivaldi (Sonata en fa mayor, RV 52). Maurice Steger (flautas dulces...), Naoki Kitaya (clave, virginal y órgano), Martin Zeller (cello), Yasunori Imamura (tiorba) y Martina Schobersberger (órgano y virginal). CLAVES. CD 50-9809 ,1998, 62' 10'', DDD.

           El suizo Maurice Steger (Winterthur, 1971), alumno de Pedro Memelsdorff y de Kees Boeke, es uno de los miembros más activos, al menos discográficamente hablando, de la nueva generación de jóvenes flautistas. Sus trabajos, en habitual colaboración con el clavecinista Naoki Kitaya -quien también le acompaña en sus conciertos, interviniendo en la elección y la concepción musical del repertorio-, van apareciendo regularmente con una periodicidad de dos años en el sello Claves. Tras sus dos primeras grabaciones, An Italian Ground (Claves, CD 50-9407, 1994) y An English Collection (Claves, CD 50-9614, 1996), que han merecido numerosos premios y distinciones y la aclamación de la crítica internacional, el artista nos presenta ahora La Castella, en el que retorna a la música barroca italiana para flauta de pico.

           El disco pretende presentar el progresivo abandono en la música italiana del stile antico en favor del stile nuovo, la evolución musical desde un estilo contrapuntístico más próximo al motete vocal hacia una estructura más diáfana y transparente, con un claro predominio del virtuosismo para el lucimiento del ejecutante. Para ejemplificar esta transformación se emplean piezas de Uccellini, Pandolfi Mealli o Castello, escritas para violín y ejecutadas aquí con flauta. Las siguientes piezas del disco, de Vivaldi, Marcello, Mancini y Corelli intentan poner de manifiesto el protagonismo alcanzado por la flauta de pico en el siglo XVIII como instrumento solista . Por supuesto aparece una de las últimas sonatas (la décima) de la op. V de Corelli, piedra angular en la historia de la evolución de la forma sonata.

           En el libreto del compacto se percibe la mano de músicos conocedores de la importancia de los detalles sutiles que siempre son de interés para el aficionado común y que son imprescindibles para el flautista: datos sobre los instrumentos utilizados y las piezas en las que se utiliza cada uno de ellos, afinación...

           Aunque se trate de un recital de pieza típicas de repertorio el disco no está ni mucho menos exento de interés debido principalmente a la frescura en la interpretación y al altísimo nivel del continuo.



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