Archiv, uno de los sellos más significativos en el proceso de recuperación del interés por la
Música Antigua en el panorama discográfico, pionero en la defensa de la interpretación con
instrumentos originales, celebra en estos días su quincuagésimo aniversario. En aquellos
difíciles años en los que encontrar un disco de cualquier autor anterior a Bach en las
estanterías de las tiendas de discos era toda una aventura, el sello alemán fue unos de los
primeros en apostar fuerte por esos compositores olvidados e incluso abiertamente
descalificados por los criterios musicológicos imperantes. Las tendencias del mercado actual
casi han invertido esta situación, y hoy en día muchos sellos, grandes o pequeños, dedican
buena parte de su producción, su presupuesto y sus esfuerzos a las interpretaciones
historicistas, pero nadie pone en duda la experiencia de Archiv y el acicate que han supuesto
estos 50 años de historia para intérpretes de la categoría de Goebel, Gardiner o McCreesh.
Este artículo pretende ser un pequeño resumen cronológico -a la vez que un merecido homenaje-
que ponga de manifiesto la importancia pedagógica y musicológica que ha tenido, tiene y tendrá
el sello plateado.
Cuando a finales de agosto de 1947 Helmut Walcha grabó el primer disco de 78 r.p.m. de un
proyecto largamente acariciado -el primer registro de la obra completa para órgano de J. S.
Bach- usando el instrumento barroco de la Iglesia de San Jacobo de Lübeck, pocos podían
imaginar la trascendencia que alcanzarían las producciones del recién nacido sello Archiv,
hermano gemelo de Deutsche Grammophon, el popular "sello amarillo". Los aficionados más
veteranos recuerdan e incluso conservan con cariño en un lugar destacado de su discoteca
aquellos primeros y preciosos vinilos, de impecable prensado y cuidada presentación,
protegidos por sus preciosas cubiertas forradas de tela jaspeada de color gris. Las nuevas
generaciones de connaisseurs también han emprendido el camino iniciático hacia el mundo de la
ejecución con instrumentos originales de la mano de Archiv, a través no solo de las
grabaciones de intérpretes actuales, sino de las reediciones de discos antiguos en series
medias, lo que les ha permitido contemplar desde una privilegiada perspectiva una amplia y
documentada panorámica de la evolución histórica de la interpretación de la Música Antigua,
incluso a aquellos que por su juventud no han llegado a conocer la época de Karl Richter,
August Wenzinger o Charles Mackerras. Estos cincuenta años de historia han presenciado un
auténtico desfile de intérpretes cuyos rigurosos estudios en determinados momentos cruciales
han conmocionado las bases de la ejecución con instrumentos originales; un escueto análisis
cronológico bastará para verificarlo.
En el otoño del año 1945, y ante el temor de que los avatares de la guerra destruyeran alguno
de los espectaculares órganos barrocos alemanes, el doctor Erich Thienhaus planteó la necesidad
de conservar su sonido para la posteridad en grabaciones que correrían a cargo del organista
Helmut Walcha. Por otra parte, Fred Hamel, a la sazón profesor de la Landeskirchliche
Musikschule de Hanover, acariciaba el propósito de crear una institución que bajo el nombre de
Collegium Praetorianum pusiera los resultados de la investigación musicológica al servicio de
los responsables de las producciones discográficas. Dos años más tarde estas dos ideas caen
juntas en el crisol de la Deutsche Grammophon en el momento adecuado, y el producto de esta
reacción química explosiva es la plata: ha nacido Archiv Producktion.
En 1950 se conmemoraba el bicentenario de la muerte de Bach, y naturalmente el sello Archiv no
podía permanecer ajeno a ello. En su primer catálogo, Archiv incluía varias obras del
compositor alemán, como las Sonatas en Trío, el Concierto de Brandenburgo nº 3, alguna de las
Sonatas para flauta... Entre los primeros músicos en grabar para este sello, aparte de Walcha,
cabe destacar especialmente la labor de Wenzinger. La década de los 50 contemplará como los
adelantos técnicos se suceden con rapidez: en 1951 nace el long play, o disco de PVC de 33
r.p.m., de larga duración; en 1956 hacen su aparición las primeras grabaciones estereofónicas.
A esta época pertenecen los legendarios registros de L'Orfeo de Monteverdi de Wenzinger con
Wunderlich, o la primera versión de la Pasión según San Mateo de Bach de Karl Richter. El final
de la década es trágico; en 1957 Fred Hamel, director y uno de los principales impulsores del
sello, quien tan solo contaba 54 años, muere de un ataque cardíaco.
Los sesenta son la época de grupos hoy míticos como el Ulsamer-Collegium o la Capella
Academica, la Cappella Coloniensis y la Schola Cantorum Basiliensis, y de artistas como Eduard
Melkus, Eduard Müller -todavía hay quien recuerda emocionadamente su grabación de los
conciertos de órgano de Haendel-, Ralph Kirkpatrick y por supuesto Karl Richter, quien grabó en
estos años la Misa en si menor, el Oratorio de Navidad y la Pasión según San Juan de Bach. En
1967 aparece la colección Hispaniae Musica, un interesante estudio sobre el pasado musical
español en 9 LP's que incluía música instrumental para órgano, guitarra, arpa y vihuela, así
como música vocal y coral, con ejemplos de música litúrgica e incluso folclórica.
Los 70 marcan algunos de los grandes hitos de la historia del sello: Walcha concluye la
integral de órgano de Bach en estéreo, que recibe en 1979 el premio Golden Gramophone; Karl
Richter comienza la grabación de su celebérrimo ciclo de las cantatas de Bach con cantantes de
la talla de Edith Mathis, Peter Schreier o Dietrich Fischer-Dieskau. Por otra parte, Archiv
decide introducirse en repertorio romántico. A la grabación de las doce sinfonías para orquesta
de cuerda de Mendelssohn por Kurt Masur le seguirán las variaciones Diabelli de Beethoven por
Demus, los conciertos de violín de Viotti por Röhn, los cuartetos de Cherubini por el cuarteto
Melos... Archiv también demostró su interés por los inexplorados territorios de la música
tradicional asiática con varios LP's dedicados a la música para gamelán de Bali y Java, pero el
público continuó manifestando sus preferencias hacia la música antigua europea.
La década de los 70 es también la de la próspera colaboración entre Archiv y Jürgen Jürgens y
el Coro Monteverdi de Hamburgo, que produjo grabaciones como un nuevo L'Orfeo de Monteverdi, el
Lamento d'Arianna, madrigales de A.Scarlatti y Schütz, La Dafne de Marco da Gagliano... En
concreto, 1975 es un año pródigo en grabaciones memorables; no solo se presenta la primera
Edición Bach, que constaba de 99LP's en 11 cajas, conocida todavía como la Edición
Richter-Walcha; entre ese año y los inmediatamente posteriores también verán la luz colecciones
como Música de la Era Gótica, de David Munrow, fantástica recopilación de piezas de la Escuela
de Notre Dame, el Ars Antiqua y el Ars Nova; La Tradición del Canto Gregoriano, que reunía las
mejores grabaciones de los monasterios de Maria Einsiedeln, Münsterschwarzach, Santo Domingo de
Silos, Fontgombault, Montserrat y la Capella Musicale de la Catedral de Milán; La Escuela
Franco-Flamenca, con una excelente selección de piezas de música sacra vocal desde Dunstable y
Dufay hasta Palestrina, a cargo de Bruno Turner y Pro Cantione Antiqua; Tanzmusik, con música
de danza desde el Renacimiento hasta la época Biedermeier, por el Ulsamer Collegium y el Eduard
Melkus Ensemble; La Primera Escuela de Viena, con música de la época preclásica de autores
olvidados como Monn, Dittersdorf, Salieri...y La Escuela de Mannheim, estos dos últimos álbumes
de la Camerata Bern, con Füri y Holliger...La lista sería interminable, y su gran calidad los
ha convertido en objeto de frecuentes reediciones en compacto, alguno de ellos incluso
integramente. El final de esta década floreciente no podía ser menos esplendoroso: Kenneth
Gilbert y Trevor Pinnock comenzaron sus colaboraciones asiduas para el sello plateado, y un
casi recién formado grupo de jovenzuelos llamado Musica Antiqua Köln, bajo la dirección de un
tal Reinhard Goebel, violinista, firmaba en exclusiva un contrato con Archiv en 1978, que
pronto demostraría su rentabilidad. Estos mozalbetes revolucionaron los cimientos de la
interpretación con instrumentos originales, se convirtieron los "popes" de la Música Antigua y
dividieron a los aficionados en dos grupos de fanáticos enfrentados, los Pro-Goebel y los
Anti-Goebel, creando una polémica que continúa viva aún en nuestros días.
Los 80 marcan el final de la "era Richter"-quien muere de un fatídico ataque al corazón en
1981, a la edad de 54 años, tras una nueva grabación de La Pasión según San Mateo y otras obras
de Bach- y el principio de la era de Pinnock, Preston, Standage, Gardiner y Goebel. Una extraña
mezcla de las viejas y las nuevas generaciones colaborarán en 1985 en una nueva Edición Bach,
algunos de cuyos volúmenes aún se mantienen en el catálogo internacional. A partir de aquí
resulta materialmente imposible citar una por una todas las grabaciones de éxito de estos y
otros encomiables artistas, algunas de las cuales se han convertido en referencia absoluta para
el melómano. No hay más que hojear cualquier catálogo actual de Archiv para comprobar este
aserto. A modo de recordatorio, vayan por delante estas "minidiscografías selectivas":
Musica Antiqua Köln: resultan imprescindibles sus Conciertos de Brandenburgo y las Suites
Orquestales y la música de cámara de Bach; son inolvidables sus discos de Heinichen, Telemann,
el dedicado a conciertos del barroco francés y su versión de Las Naciones de Couperin (hoy
inencontrable en nuestro país). Entre sus últimos discos destacamos Chaconne, con obras de
Blow, Marini, Corelli, Muffat, Purcell y varios más, y otro de obras de Hasse con Barbara
Bonney. Próximamente aparecerán unas cantatas profanas de Bach.
Trevor Pinnock y The English Concert: son de obligada escucha sus versiones de los
Conciertos para clave de Bach y los de órgano de Haendel con Preston, los discos de Vivaldi con
Standage, las sinfonías Sturm and Drang de Haydn y el primer registro digital completo de las
sinfonías de Mozart. Sus más recientes grabaciones para Archiv incluyen el Stabat mater y el
Salve regina de Vivaldi con Michael Chance, arias de ópera de Haydn, Mozart y Gluck con Anne
Sofie von Otter y la Música para los Reales Fuegos de Artificio de Haendel.
Simon Preston y el Westminster Abbey Choir: especialmente recomendables sus versiones de los
Coronation Anthems de Haendel, la Misa del Papa Marcelo de Palestrina y el Miserere de Allegri.
John Eliot Gardiner, The English Baroque Soloists y el Coro Monteverdi: entre sus grabaciones
para Archiv destacamos Acis y Galatea y Hércules, de Haendel, La Reina de las Hadas de Purcell,
los conciertos para piano de Mozart -con Malcom Bilson al fortepiano-, las Vísperas y L'Orfeo
de Monteverdi, la Pasión según San Juan, la Pasión según San Mateo, la Misa en si menor y el
Oratorio de Navidad de Bach. Es obligado citar su reciente ciclo dedicado a las óperas de
Mozart y L'incoronazione di Poppea de Monteverdi. Recientemente se ha publicado su versión de
La Creación de Haydn.
John Eliot Gardiner y la Orchestre Révolutionnaire et Romantique: con este nuevo conjunto,
Gardiner ha emprendido la controvertida aventura de la grabación de obras del siglo XIX con
instrumentos de época. Mencionamos aquí las siguientes grabaciones, todas ellas de Beethoven:
las Sinfonías completas, la Missa Solemnis (grabación que obtuvo tres premios Gramophone en
1991) y los Conciertos de piano (con el fortepianista Robert Levin). Acaba de aparecer en el
mercado la esperadísima Leonora.
Las incorporaciones de la última década a la plantilla de músicos no son menos brillantes: Paul
McCreesh, Marc Minkovski y grupos como Piffaro, Pomerium y el Orlando Consort. Como en el caso
anterior, reseñaremos aquí una obligadamente breve discografía :
Paul McCreesh y The Gabrielli Consort & Players: sus discos de Gabrielli, Lassus, y los de
polifonistas españoles como Morales y Victoria han merecido el unánime aplauso de la crítica
internacional. Su última grabación ha sido el Mesías de Haendel.
Mark Minkovski y Les Musiciens du Louvre: especializados en música francesa, han grabado óperas
y oberturas de Rameau pero también han salido airosos en su versión de La Resurrecione de
Haendel. Próximamente aparecerán sus recientes registros de obras de Lully y Charpentier.
Piffaro: grupo de viento americano especializado en repertorio renacentista. Han grabado
Canzoni e Danze, dedicado a la música instrumental del renacimiento italiano, y Los
Ministriles, antología de música instrumental renacentista española.
Pomerium: grupo de música vocal renacentista de origen americano. Tienen en su haber la primera
grabación mundial de la Misa de San Antonio de Padua de Dufay.
Orlando Consort: Cuarteto vocal inglés. Su primera grabación para Archiv ha sido la Misa "De
plus en plus" para conmemorar el año Ockeghem, que representa una seria competencia para las
versiones de The Tallis Scholars o The Clercks' Group.
Archiv no olvida a los nostálgicos (ni a los que gozan de pecunios más modestos), poniendo
frecuentemente a su alcance grabaciones procedentes de su excelente fondo de catálogo a precios
medios. Cabe destacar las ya clásicas Galleria o Privilege, la bellísima y hoy descatalogada
Collectio Argentea, la Archiv Digital Masters y la reciente serie Codex, que ha recuperado
trabajos referenciales citados más arriba de Munrow, Mackerras, Wenzinger...El sello plateado,
que durante estos 50 años ha creado afición, continúa satisfaciendo las necesidades de los más
exigentes, y su abanico de intérpretes, cada vez más extenso y siempre selecto, seguirá seguro
fascinándonos. Que sea por muchos años más.
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