|
Obras de Lassus, Le Jeune, Rore, Willaert y anónimos.
Ellen Hargis, soprano
David Douglas, director
Paul O'Dette, laúd
Harmonia Mundi France HMU 907194 DDD
Aparece en estos días en el mercado el octavo disco del controvertido grupo The King's Noyse; y
digo controvertido porque lo cierto es que despiertan las más diversas pasiones entre los
críticos musicales. Hay quien los detesta y quien los adora. No tienen más que echar un vistazo
a los números 88, 92, 96 y 98 de CD COMPACT para comprobar las distintas estimaciones que
J. Mª. Pintó, F. de Paula Sánchez y Maribel Carracedo realizan de la labor de este grupo, lo
que muestra una vez más la pluralidad de esta revista.
La formación habitual del grupo es la de un consort de violines, muy frecuente en el
Renacimiento, y análogo al más conocido para nosotros consort de violas. La exploración del
violín y su técnica puesta al servicio de una mayor expresividad de la música de danza del
Renacimiento es una de las premisas del grupo. Cuentan con la colaboración habitual de otros
instrumentistas de reconocido prestigio, como Andrew Lawrence-King (ausente en este registro)
y Paul O'Dette, uno de los mejores laudistas que ha dado el siglo XX. La pizca de sal de este
compacto se debe a Tom Zajac, que se encarga de las gaitas y percusiones.
Le Jardin de Mélodies es una recopilación de danzas francesas del final del Renacimiento de
autores diversos que pertenecían al patrimonio de los ministriles y que impresores como
Attaingnant publicaron estimulados por la demanda de una creciente burguesía, ávida de música
"al estilo de la corte del rey" para sus celebraciones. La mayor parte de las veintisiete
piezas presentadas en el disco es instrumental; solamente siete son vocales -Mon Dieu la belle
Entrée; O Ma dame pers-je mon temp; O Combien est heureuse; Ton amor ma maistresse; Je suis
desherité;, Rossignol, mon mignon y Hélas faut-il que je lamente. El compacto presenta grandes
contrastes entre una primera sección más animada y una segunda más lánguida, apropiada para
tardes lluviosas del frío invierno. Hay también varios solos de laúd (Pimontoyse, Vous estes
la personne, Bransles de Poictou, Le Pied de cheval, Sixème branle de Bourgongne, Bransle gay
y Je en seray jamais bergere). Hasta el corte 9 las danzas son más rápidas; se incluye una
excelente versión de la famosa Sciarazula Marazula publicada por Phalèse, danza de propiedades
casi hipnóticas cuyo ritmo se acelera progresivamente, capaz de liberar de una posesión
demoníaca o de una simple gripe (doy fe); algunos la recordarán de aquellos tiempos en los que
apenas había música antigua en las tiendas de discos como una de las danzas incluidas en la
Música Iocunda de Gregorio Paniagua.
El libreto incluye los textos de las canciones y un breve resumen acerca de las formas musicales
de la época. El disco es sumamente correcto, bello, y la voz de Hargis es altamente expresiva,
aunque no grande, lo que conviene al carácter intimista de estas piezas. Algunos acusan a este
grupo estadounidense de falta de riqueza cromática, y lo comparan con Savall, que hace en estos
casos empleo de un mayor número de instrumentos. Lo cierto es que no todos los burgueses
podrían permitirse pagar a tantos músicos, y posiblemente una velada-tipo amenizada musicalmente
en el Renacimiento fuera más parecida a lo que The King's Noyse nos proponen, y eso a pesar de
que a mí también me fascine la exuberancia de Savall.
|