MISSA CANTILENA.

Obras de Zaccara da Teramo, Matteo da Perugia y anónimas. MALA PUNICA : Jill Feldman, Claudine Ansermet, Laura Fabris, Sabine Lutzenberger (sopranos) ; Daniela del Monaco (alto) ; Alessandro Carmignani, Giuseppe Maletto (contratenores) ; Gianluca Ferrarini, Héctor Rodríguez (tenores) ; Pedro Memelsdorff (flauta), Valentina Visconti (arpa), Svetlana Fomina (fídula), Kees Boeke (fídula, salterio), Chistophe Deslignes (organetto y órgano), Laura Fabris (órgano), Alberto Macchini (campanas).
Director : Pedro Memelsdorff
ERATO, 0630-17069-2, 1997, 60' 24'', DDD

           La producción discográfica del grupo Mala Punica de Kees Boeke y Pedro Memelsdorff asciende, desde su fundación en 1987 y el comienzo de su actividad en 1994, a poco menos de un compacto por año. Los tres anteriores - Ars Subtilis Ytalica (1994), D'Amor Ragionando (1995), En Attendant (1996) - publicados por el sello Arcana, eran ya verdaderas joyas cuyos libretos eran auténtico ensayos musicológicos que se han convertido en referencias imprescindibles para futuras interpretaciones de la música del Ars Subtilior. Como todos sus discos, la aparición en Erato (con quienes han firmado un contrato en exclusiva) de la Missa Cantilena supone una nueva conmoción tanto para los aficionados como para los profesionales de la música antigua. En primer lugar, por la elegancia de su presentación; el aspecto externo está tan cuidado como la música que contiene. La cubierta reproduce La Madonna in mezza figura de Masolino de Panicale, y el precioso nimbo dorado con sus rosetones circundantes alternos de cuatro y ocho pétalos que aureola su cabeza es el mismo que sirve como motivo de estampación al propio compacto, que adquiere así personalidad propia. En segundo lugar, por la calidad e infrecuencia del repertorio contenido. Estamos ante un tratado sobre los distintos recursos estilísticos empleados en las misas parodia italianas entre 1380 y 1410.

           Esta misa es, de hecho, el resultado de las investigaciones realizadas por este grupo sobre la influencia de la música profana sobre las composiciones sacras a finales del siglo XV en Italia. La causa por la que los compositores más prolíficos de este periodo, Zaccara da Teramo y Matteo da Perugia usan obras propia del Fin amors para fines litúrgicos no se debe a un mero intento de ahorrar esfuerzos creativos, sino a una finalidad alegórica. El amor profano es el símbolo del amor divino.

           En un intento de establecer una comparación entre la complejidad de Matteo (que usa elementos del canto gregoriano y del ambrosiano) con la aparente simplicidad de Zaccara (que realiza una síntesis de los técnicas empleadas por el estilo "sutil" francés y la ballata del stil nuovo italiano) se ofrecen varios ejemplos de cada una delas partes de la misa (tres glorias, dos credos, tres sanctus...) Memelsdorff nos hace notar en su texto de introducción algunos de los detalles más sabrosos para una mejor degustación de la música; por ejemplo, el Agnus Dei gregoriano elegido por Matteo genera, tras invertirlo especularmente, la matriz melódica del transitorium ambrosiano Te laudamos Domine.

           La belleza y calidad de la música, así como los cuidados detalles en la estética de la interpretación (uso de aliteraciones frecuentes, glissandi casi imperceptibles, empleo de microintervalos...), convierten la mera experiencia auditiva en un auténtico deleite. Aunque el disco solo durase unos cinco minutos, los suficientes para contener el hipnótico Benedicamus Domino del manuscrito de Oxford y su impresionante introducción instrumental, se podría dar por bien invertido su importe.

           Los detalles del libreto son bastante minuciosos; se especifica el instrumentarium y cuáles de los artistas intervienen en cada corte del disco. Para la grabación, realizada en Badia Agnano, en Arezzo, se han hecho fundir especialmente unas campanas afinadas según el modo pitagórico usando un diapasón tardomedieval.



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