Obras sacras de Philippe de Monte (1521-1603) en el sello PANTON

La quinta generación de los maestros ultramontanos

           Nacido en Malinas, hoy territorio belga, Philippe de Monte pertenece a la quinta de las seis generaciones de músicos entre las que median dos siglos, que algunos autores (entre ellos, Claudio Gallico) han llamado "ultramontanos". La primera generación estaría representada por Dufay y Binchois; la segunda por Ockeghem y Busnois; la tercera por Josquin, Obrecht e Isaac; la cuarta por Willaert, Gombert y Clemens non Papa; la quinta por Lasso y Monte; y la sexta por Swellinck. Se trata en realidad de compositores de la escuela franco-flamenca, que recibieron influencias italianas y trabajaron en su mayoría fuera de sus países de origen. Éste fue el caso de Monte, que visitó Nápoles en su juventud, y más tarde viajó a Inglaterra, donde formó parte del coro de Felipe II, en el que todos los demás miembros eran españoles. Allí conoció a William Byrd, que tenía entonces unos trece años, y con quien posteriormente intercambió composiciones. El canciller de Alberto V de Baviera nos lo describe como un hombre callado y sin pretensiones, "tan dulce como una muchacha", que hablaba varias lenguas, cantaba con voz de bajo y que sin embargo era "el mejor compositor del país". Trabajó en la esplendorosa corte de Rodolfo II en Praga junto a Regnard y Gallus. A pesar de los treinta y tres años que pasó en Austria no compuso ningún lied, pero sin embargo fue un fecundo compositor de chansons y de madrigales sobre los bellos textos de Petrarca, Bembo y Sannazaro. De su obra sacra se conservan numerosa colecciones de motetes y cuarenta y ocho misas. En este disco se nos ofrecen dos de las más importantes : la Missa super "Cara la mia vita", de parodia, basada en material polifónico de un madrigal homónimo de Giaches de Wert y la curiosa Missa de Requiem, a cinco voces, que incluye el Si ambulem, parte que fue eliminada en el Concilio de Trento. También se incluyen seis motetes: Domine Deus salutis meae, Ecce ego mitto vos, Quasi cedrus, Non turbetur cor vestrum, Adventi ignis divinus y Sancte Johannes Baptista. El libreto contiene los textos de los motetes en latín y sus traducciones al inglés, al alemán y al checo.

           La obra sacra de Monte no es tan abundante como la profana (como ejemplo, conviene saber que compuso unos ¡mil cien! madrigales agrupados en treinta y cuatro libros), pero no carece de interés. Su estilo es predominantemente contrapuntístico, menos dramático que el de los motetes de Lassus pero más conmovedor que las misas de éste. A pesar de haber sido un compositor tan prolífico, me ha sido imposible hasta ahora encontrar un disco dedicado a él en exclusiva, y menos aún con sus misas y motetes. Se trata de las mejores versiones porque son las únicas. Esperemos que el esfuerzo -no por modesto menos importante- de Symposium Musicum y los Kühn Chamber Soloist haya merecido la pena y que cunda el ejemplo.

           PANTON 81 1401-2 231



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