El concepto concerto para un músico francés a mediados del siglo XVII no
era el mismo que para sus colegas italianos o alemanes. Mientras que en estos
países el concerto ya solía tener una estructura consolidada, con sus
tres tiempos bien definidos, en Francia era todavía una agrupación de piezas
cortas en número variable, similares en cuanto a temática e instrumentación.
El disco que hoy reseñamos contiene cuatro conciertos procedentes de una
colección de Monteclair escrita con claras intenciones comerciales. El
instrumento que estaba asumiendo el relevo generacional de la flauta de pico
en cuestión de popularidad -entre un público creciente de músicos amateurs
que demandaban piezas con las que poder disfrutar interpretando música
en sus propias casas- era la flauta travesera. El autor recomienda por ello
en principio tal instrumento, que gozaba en ese momento de mayor aceptación
por parte de los aficionados, pero en el encabezamiento de la partitura
sugiere también otras posibilidades, como la flauta de pico, el violín y el
oboe. Es por ello por lo que Antonio Frigé y el resto de los miembros del
Ensemble "Pian e Forte" se han permitido la libertad de emplear la trompeta
para la interpretación de los conciertos tercero, cuarto, quinto y sexto de
esta colección. La idea surge del título del quinto concierto, La
guerre, que abre el disco, y que está encabezado por una marcha
(inspirada en una sonata para dos trompetas de un compositor italiano anónimo
del siglo XVII) que refuerza notablemente su carácter bélico si es
interpretada con este instrumento. El resto son dúos para el
solista y clave o piezas para clave solo. En este concierto se usan otras
tres trompetas y un timbal. De los otros dos conciertos, solo uno de ellos,
el sexto tiene también título, La Paix. El tercero es una colección de
piezas procedentes de la obra del autor Festes de l’Eté. El propio
Monteclair dice que han sido escritas tanto al gusto italiano como al
francés, aunque la mayoría de las incluidas en el disco son de este último
tipo.
Desde el punto de vista emocional podemos decir que los timbales darán un
cierto toque épico a esas mañanas ridículas de astenia otoñal que suelen
amenazarnos en esta época del año, y el sonido marcial de la trompeta nos
insuflará el valor necesario para luchar contra las pequeñas mezquindades de
la vida diaria. Así que no se extrañen si después de oír este disco salen
ustedes a la calle y sienten la acuciante necesidad de abordar el transporte
público blandiendo en la diestra el pertinente título de transporte y
profiriendo salvajes gritos de guerra al estilo de "See, the conquering hero
comes!". Bien, no exageremos... Recuerden que una guerra a la francesa, al
menos en cuestiones de estilos musicales, es siempre una guerra galante...
CDS 229
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