Los orígenes de la danza como expresión del sentimiento mediante la motricidad debieron de
desarrollarse paralelamente a la conciencia del ser humano. Sin embargo, hasta el Renacimiento
la coreografía era un conjunto nebuloso de reglas imprecisas transmitido oralmente.
Probablemente el primer coreógrafo conocido de la Historia fue Domenico de Piacenza, nacido
hacia 1450, quien en su tratado De arte saltandi et choreas ducendi enumera los cinco elementos
constitutivos de la danza (compás de medida, manera, memoria, división del terreno y "aire" o
elevación futura, dejando una parte al "misterio", que a modo de duende se adueña del cuerpo
del danzarín, eliminando así la posibilidad de convertir la danza en un mero ejercicio mecánico
sin alma). Estableció las bases para una danza con reglas, clasificándolas según por orden
ascendente de rapidez en el ritmo: la danza baja, la cuaternaria, el saltarello y la piva o
cornamusa.
Muchos fueron los continuadores del impulso de Domenico de Piacenza que resultaron favorecidos
por el mecenazgo de un creciente número de acaudalados nobles que se deleitaban con los
diversos -y sobre todo sensuales- placeres que les procuraba el "arte del dançado", lo que
contribuyó a apartar la danza de sus orígenes populares y a transformarse en una habilidad muy
valorada socialmente. Entre estos herederos cabe destacar la importancia de Caroso (autor de
Il Ballarino) y del famoso maestro de danza milanés Cesare Negri, apodado "Il Trombone". Negri
contaba con un curriculum impresionante cuando se decidió a escribir en su vejez su famoso
tratado Le Gratie d'Amore (1602), que recogía y ampliaba la obra de Caroso y que fue reeditado
con el nombre de Nuove inventione di balli el mismo año de su muerte. Había bailado ante los
capitanes reunidos en la galera almirante cuando Juan de Austria derrotó a los turcos. En 1564,
el futuro Enrique III, que había abandonado Polonia para subir al trono de Francia se detuvo en
Cremona para ver bailar a Negri y a su discípulo Farrufino.
Le Gratie d'Amore es un tratado de valor inapreciable para reconstruir una parte muy importante
de la historia de la coreografía. Incluye una lista de personajes de la época que practicaban
la danza, y contiene 55 reglas para bailar la gallarda, adaptaciones instrumentales de piezas
vocales de Gastoldi y otros compositores, pavanas con tablatura de laúd, numerosas coreografías
originales, detalles para la escenificación de obras alegóricas, danzas para una pareja, un
trío, dos mujeres y dos hombres, tres parejas, cuatro caballeros y cuatro damas, combinaciones
estas últimas muy poco frecuentes en la época. Ciertos elementos de los que se describen
requerían una notable dosis de pericia, como el divertido y difícil salto del nudo (en el cual
el bailarín debía tocar con la puntera del pie el nudo de un cordón que pendía del techo).
El compacto que aquí se presenta contiene un total de 16 de las 44 danzas cuya coreografía
aparece en Le Gratie d'Amore. El Ensemble La Follia, es un conjunto de instrumentos originales
discreto pero efectivo, compuesto por violas de gamba, flautas, bombardas, cornetto, laúd,
trombón clavicémbalo y guitarra renacentista, que trabaja en conjunción con Flavia Sparapani,
estudiosa de la coreografía renacentista de notable prestigio. Es por esta razón por la que uno
puede estar seguro de que se incluyen todos los ritornellos, esenciales para la completa
ejecución de las coreografías. Se echan en falta unas buenas notas de introducción, pero eso
quizá hubiera requerido un folleto que sería casi una edición en facsímil del tratado de Negri,
lo que habría encarecido considerablemente la edición. A cambio, aquí están recopiladas algunas
piezas que nunca habían sido grabadas, lo que lo convertirá en una grabación de gran interés
para los que en nuestros días aprenden estas danzas (que existen aunque ustedes no se lo
crean.; tengo noticias por lo menos de un grupo en El Escorial) y para aquellos que quieran
convertir durante casi una hora su domicilio en el Palacio Ducal de Milán.
S2001
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