Obras de Thomas Stoltzer ( c1480-1526 ),en CPO

La severidad alemana en la corte de Hungría


           A finales del s. XV la ciudad de Buda era la residencia principal de los reyes y el centro neurálgico de Hungría ; su corte era un rico muestrario de la diversidad de estilos musicales de la época. Pero políticamente el país atravesaba una época turbulenta que condicionó el desarrollo musical de manera inevitable. En 1490 muere el rey Matías. Su sucesor, Wladislao II, primer rey de la dinastía de los Jagiellos, llegó acompañado por sus propios músicos, lo que influyó en la disolución de la capilla real creada por el monarca anterior, pero no en una organización musical similar que servía exclusivamente a la esposa de Matías, la reina Beatriz de Aragón, y que continuó activa.

           Luis II, el segundo y último Jagiello, amplió el círculo de músicos reales e incluso organizó en 1522 un coro privado para su joven esposa María de Austria, quien había recomendado a Stoltzer para el cargo de maestro de capilla de la Corte. Mas los problemas políticos y las dificultades económicas seguían en aumento. En 1526 se produjo el desastre de Mohács, batalla en la que los turcos derrotaron a los húngaros, y donde murieron el rey y posiblemente el propio Stoltzer. El poder central se vino abajo y el país se dividió en tres partes.

           La música renacentista en las cortes centroeuropeas resultó influenciada por las corrientes italianas, francesas y flamencas : el manuscrito polaco de Jan Lublin incluye obras de Janequin, Desprez, Verdelot y Senfl, y todavía hoy se discute la improbable visita a Hungría del afamado Willaert, nombrado cantor regis Ungariae, lo que en el país magiar se consideraba un altísimo honor. Pero el toque personal del carácter centroeuropeo fue una técnica de composición más rígida y densa, aportada por los compositores alemanes que llegaron a Buda procedentes de Silesia : Finck y Stoltzer.

           Stoltzer demostró ser uno de los maestros más excepcionales de su tiempo. Su estilo puede relacionarse con el de Isaac y el de Finck, de quien debió ser alumno. Simpatizó con la Reforma, aunque sin acercarse a ella abiertamente. En sus últimos años compuso motetes en latín y salmos en alemán, algunos de ellos con textos de Lutero. Salvo excepciones, su obra no asume complicaciones contrapuntísticas ; así, y a primera vista despojada de todo ornamento, su polifonía resulta de una peculiar riqueza, llena de expresividad en base a su aparente sencillez.

           En este compacto que nos ofrecen los Wesser-Renaissance aparece lo que podría haber sido una misa en la corte húngara con piezas para coro mezcladas con obras instrumentales del autor procedentes de sus Octo tonorum melodiae, antología de ocho fantasías a 5 (una para cada modo eclesiástico), primer ejemplo conservado de un ciclo completo de piezas instrumentales en la literatura musical. Razón de más para que el aficionado curioso se haga con él, a la espera, quizá vana, de una grabación completa.



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