Si tras la interminable lista de obras arriba citadas han corrido ustedes al rincón de su casa
donde guardan la integral (o integrales) de la obra para órgano de J. S. Bach para comprobar si
les falta alguna y no la encuentran, no se asusten. Muchas de estas obras son de dudosa (e
incluso discutible) atribución, por lo que habitualmente los artistas deciden no incluirlas en
sus registros. La idea de grabarlas en un solo disco es excelente; así, los que deseen escuchar
alguna de estas obras menores y ya posean una "integral" en casa carente de la obrita en
cuestión sólo deben comprarse un disco en lugar de repetir repertorio, lo que en el caso de la
obra para órgano de Bach no es ni mucho menos una cuestión baladí. Para algunos de nosotros,
hartos ya de oír las protestas de nuestros familiares acerca de lo que ellos llaman "locura",
"dispendio", "manía", "invasión del espacio familiar a base de muebles para compactos", y que
nosotros llamamos "afición a la música", supondrá un alivio encontrar en un solo compacto esas
tres o cuatro piezas que queríamos sin aguantar el consabido reproche: "Pero, ¿dónde te van a
caber ya más discos?".
Bromas aparte, en este disco se ofrece un excelente recital, quizá algo distante de los
criterios interpretativos imperantes. El estilo de Simon Preston es potente, enérgico y
brillante, pero sobrio, desnudo y sin demasiados adornos. Estas obras de juventud reciben un
tratamiento tan solemne como si fueran la conocida Tocata y fuga BWV 565; los que ya disfrutaron
de aquella mítica antología de Preston en 6 CD's ya estarán acostumbrados a esta magnificencia
y no les sorprenderá. Los habituados al Bach afrancesado de Marie-Claire Alain quizá encuentren
esta interpretación más fría. Otros echarán de menos la creatividad en la ornamentación de
Koopman en aquellos discos de Novalis, más sereno ahora en la integral emprendida en Teldec, o
la irregularidad (genial para unos, falta de rigor para otros) de Isoir en Calliope.
Se incluyen piezas como el Preludio en do mayor BWV 567 (infrecuente en las integrales por su
dudosa atribución), la poco habitual Fantasía en sol mayor BWV 571, el inusual Trío BWV 585,
(que ha entrado y salido varias veces del catálogo del compositor, basado en una Sonata a tres
en do menor para dos violines y clave de Fasch), el Pequeño Laberinto Armónico BWV 591 (ahora
atribuido a Heinichen, basado en los ciclos de quintas que han seducido a los músicos desde el
sigo XVI) o la Fuga en do menor sobre un tema de Legrenzi BWV 574 (basada en la Sonata en Trío
op.2 nº11 de Legrenzi, que demuestra la fascinación que ejercieron los músicos italianos sobre
el compositor alemán). Probablemente la más interesante de todas estas obras dispersas es la
Fuga en si menor sobre un tema de Corelli BWV 579, basada en material procedente del fugato del
segundo movimiento de la Sonata da chiesa a tre op.3 nº4 del compositor italiano. Es un
ejercicio interesante escuchar esta fuga de Bach y la obra de Corelli que la inspiró. Es una
muestra más de la genialidad del Kantor de Leipzig. Bach convierte el fugato en una auténtica
fuga, hace los tiempos más moderados y añade una cuarta voz.
El único defecto real del compacto son sus notas, interesantes pero bastante escasas, que se
refieren únicamente a la estructura e historia de la obras (apenas tres páginas). Nada sobre
las características del instrumento, ni tan siquiera una breve reseña biográfica sobre Preston,
al que la Deutsche Grammophon debe considerar ya como suficientemente consagrado como para
escribir nada sobre él. A cambio, la toma de sonido es impecable.
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