Sonatas para clave de Pietro Domenico Paradies (1707-1791), en STRADIVARIUS

Un raro y bello eslabón perdido

           Pietro Domenico Paradies -originariamente Paradisi- pertenece a la generación de clavecinistas italianos -como Platti, Rutini o Galuppi- cuya obra, que puede encuadrarse entre la de Scarlatti y la de Mozart, supuso la transición entre el estilo galant y el clasicismo. Estudió con Porpora y compuso varias óperas sin excesivo éxito. Se estableció en Londres en 1746, y regresó a Italia en 1770, posiblemente por problemas económicos. Fue muy apreciado por la familia Mozart; de hecho, y como se menciona en las notas del compacto, el único testimonio que existe acerca de las cualidades humanas de Paradies es una carta de Leopold Mozart dirigida a Lorenz Hagenauer, en la que se refiere a él como "nuestro buen amigo" y en la que explica como Paradies tomó bajo su cuidado a una mujer que había enviudado, criando a sus hijos como si fueran propios. Sin embargo, y a pesar de esta nobleza de sentimientos, era frecuentemente confundido con otro Paradisi coetáneo suyo, castrato y profesor de canto, de moralidad bastante dudosa. Este equívoco llega hasta nuestros días, como reflejan diccionarios de considerable prestigio (léase New Grove), y fue probablemente la causa por la que adoptó la forma inglesa de su nombre.

           Este compacto contiene las seis primeras de sus doce Sonate di Gravicembalo, su obra más conocida, publicada por Johnson en 1754 y reimpresa en varias ocasiones -algo que no era demasiado frecuente en aquella época- debido a la gran popularidad que alcanzaron. Es la primera vez que se afronta su grabación completa; algunos clavecinistas, como por ejemplo Trevor Pinnock, han grabado alguna de ellas, pero merece la pena conocer la obra en su conjunto. Las sonatas constan de dos movimientos, como las de Galuppi, Scarlatti o Soler. El primero es mucho más complejo y de estructura tripartita ; el segundo es más breve y simple, y suele tener ritmo de danza. Los movimientos lentos no llegan a ser adagios ; son más bien larghettos o moderatos. La influencia de los Trenta Esercizi de Scarlatti es notable. La combinación rítmica nunca se repite, y cada composición está sembrada de detalles virtuosísticos muy elaborados, con suaves pinceladas tonales que colorean el paisaje melódico. El resultado es rico, ágil y brillante, lo que contribuye a explicar el éxito social de estas sonatas en su tiempo. Este esquema, mucho más complejo que el del estilo galant puro, no se puede considerar algo primitivo, sino más bien la manifestación del punto de vista de un compositor adelantado a su tiempo que preconiza las altas cotas de expresividad que la forma sonata alcanzará durante la etapa clásica. El clavecinista Ottavio Dantone -autor también de las documentadas notas de este compacto- comprende muy bien esta óptica, y el resultado que consigue es excelente. Además, la toma de sonido es magnífica y refleja un gusto exquisito. Sólo resta esperar a que aparezca el segundo volumen, con las sonatas de Paradies más maduras, que requieren recursos aún mayores y que podrían ser la auténtica piedra de toque de este artista.

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