El grupo Viva Voce interpreta música para la Natividad de Michael Praetorius (c1571-c1621) en el sello BIS

El candor de la Navidad

           Quizá no sea febrero el mes más propicio para sacar a colación en las páginas de este Boletín un registro impregnado de claros tintes navideños. Pero tratándose de un monográfico dedicado a Michael Praetorius cualquier excusa es buena. Fue muy prolífico (aunque este hecho era relativamente común en su época); compuso varias misas y más de mil obras sacras (motetes tanto en latín como en alemán, arreglos corales -algunos policorales y con instrumentos-, obras seculares, piezas para órgano, danzas...) y además fue un teórico autor de importantes ensayos como el Syntagma musicum, un auténtico tratado de organología, donde se describen los instrumentos de la época incluyendo ilustraciones. Pero en el apartado que las tiendas de discos dedican a este compositor en su sección de música antigua (cuando tal sección existe y no resulta relegada a un triste "orden alfabético general"), difícilmente se encuentra otra cosa que una misa luterana de Navidad cuya autoría comparte con Scheidt y Schein, una relativamente reciente edición de Polyhymnya caduceatrix et panegyrica y variadas versiones de las Danzas de Terpsichore. No es que sus deliciosas composiciones vocales no formen parte frecuentemente del repertorio fonográfico disponible, pero lo cierto es que casi siempre se encuentran sueltas, desperdigadas aquí y allá, perdidas la mayoría de las veces en ampulosos recitales de coros grandiosos.

           En el caso del compacto que aquí reseñamos, y que abarca composiciones dedicadas al Adviento, la Anunciación, la Navidad y la Epifanía, las obras son recreadas por el grupo Viva Voce en una versión "camerística" mediante sólo seis voces (dos sopranos, un contratenor, dos tenores y un bajo) acompañadas únicamente por el órgano y un chitarrone o un archilaúd, lo que contribuye a la creación de una atmósfera intimista, candorosa, muy adecuada a la ejecución de este repertorio, en una interpretación esencialmente bella y despojada de todo intento de artificiosidad. Se incluyen por supuesto los muy populares motetes In dulci jubilo y Resonet in laudibus, y mi favorito ( y espero que pronto también el suyo) En natus est Emmanuel.

BIS-CD 1035



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