JULIO PUYOL Y ALONSO:
APUNTES PARA UNA BIOGRAFÍA.


Su vida pública. Sus obras y escritos.

           Tras la muerte de su esposa, Julio nunca quiso volver a casarse. Aficionado como era a los refranes y dichos populares, solía decir que "Matrimonio y mortaja, del cielo baja". Sin embargo, existen rumores de amoríos con una artista de la época llamada Carmen, pero posiblemente este hecho nunca podrá ser comprobado.

           Gozó de la amistad de algunos personajes relevantes de su tiempo, como el general Marvá, que tuvo más de sociólogo que de guerrero y que llegó a presidente del Instituto Nacional de Previsión, Gumersindo Azcárate, nacido en León en 1840, jurisconsulto, político, escritor, presidente del Instituto de Reformas Sociales y del Ateneo de Madrid, o Benigno Vega-Inclán, marqués de Vega-Inclán, con quien solía ir a tomar las deliciosas sopas de ajo que preparaba la guardesa de la Casa-Museo del Greco de Toledo, propiedad del marqués. Se dice que a Alfonso XIII también le encantaban estas sopas de ajo y que en cierta ocasión se cruzaron con su majestad en el dintel de la puerta.

Ateneo

           Julio perteneció a lo largo de su vida a diversas instituciones en las que desempeñó cargos relevantes. En 1892 (tan sólo tres años después de terminar su carrera universitaria) ya era secretario primero de la Sección de Ciencias Morales y Políticas del Ateneo de Madrid. Su primera publicación conocida, La vida política en España, data de ese año, y es una obra de juventud que trata sobre el influjo absorbente de la política en España (tema, como puede verse, aún hoy de actualidad). Su preocupación social se manifiesta claramente en los títulos de algunos de sus libros. Uno de los más interesantes es La jornada de ocho horas, difícilmente encontrable, uno de los primeros trabajos que se publicaron en España acerca de esta materia. (Pensemos que en aquella época los obreros trabajaban de sol a sol.) Este opúsculo refleja la situación laboral en nuestro país entre los años 1891-93 (ver doc. 16).

           Fue también autor del primer comentario a la Ley acerca de los accidentes del trabajo del 30 de enero de 1900. Ocupó un puesto de responsabilidad en el Instituto de Reformas Sociales; de esta época son sus Informes acerca de las Minas de Vizcaya y de la Fábrica y obreros de Mieres.

           Participó activamente en la creación del Instituto Nacional de Previsión; aparece en la fotografía del acto inaugural del 12 de julio de 1909 presidido por el Rey, Alfonso XIII, como refleja el periódico ABC.

ABC INP

           Ocupó un alto cargo en el Ministerio del Trabajo. Mi abuela contaba que Largo Caballero le ofreció ser ministro en varias ocasiones, pero él siempre rehusó. Pensaba que los ministros cambiaban con las sucesiones de los partidos en el poder y aquello nunca le atrajo.

           Supo compaginar esta clara vocación social y política con la afición que desde siempre había sentido por el estudio de la Historia. Su primer ensayo histórico es precisamente Una puebla en el siglo XIII, que contiene la fototipia de las cartas de población de El Espinar (Segovia).

Carta Puebla    Una Puebla en el siglo XIII

Fue publicado por la Revue Hispanique en 1904. Al parecer, la familia paterna veraneaba a menudo en este pueblo segoviano, y Julio Puyol, que no desaprovechaba jamás el tiempo, encontró la ocasión de examinar el manuscrito que se guardaba en el Ayuntamiento de la localidad, publicando posteriormente el texto íntegro y su comentario. Con esta acción realizó un servicio a sus habitantes que él nunca hubiera sospechado, puesto que durante la Guerra Civil se quemaron los archivos, y gracias a esta obra se ha podido recuperar el texto.

           El Manual del librero hispano-americano de Palau registra un total de cuarenta y siete obras suyas. No están reseñadas allí La Reina Apócrifa (Historia que parece cuento), de 1924; El Vandalismo en una Catedral (1926); Monasterio de Guadalupe (1927), Monasterio de Carracedo (1928)... y diversos informes y ensayos, como De la supervivencia de una idea primitiva sobre el alma y la muerte, publicado en los Anales de la Academia de Ciencia Morales y Políticas en 1934.

           Escribió libros de crítica literaria, como Silba de varia lección o Sepan cuantos...; su estilo es de una frescura y una amenidad difícilmente superables, y sus comentarios irónicos no tienen precio. Es además autor de novelas, como La Hostería de Cantillana, escrita en colaboración con su amigo y también académico Adolfo Bonilla y San Martín, relato costumbrista y de aventuras en la que cada uno escribía un capítulo, mano a mano.

Julio Puyol y Adolfo Bonilla

Entre los papeles que se conservan en la colección privada de mi familia hay también dos cuentos cortos hasta ahora inéditos: La Cencerrada, incompleto, posiblemente de 1899, aunque la fecha está enmendada, y Almanegra, conservada por un miembro de mi familia -coleccionista y él mismo autor de cuentos y relatos cortos-, que data de 1900.

Diploma Hispanic Society

           En 1906 es elegido correspondiente de la Hispanic Society of America, y en 1914 es propuesto para ocupar la medalla número 20 de la Real Academia de la Historia. El 21 de marzo de 1915 leyó su discurso de ingreso, cuyo título fue El abadengo de Sahagún. El hecho aparece reflejado en diversos periódicos de la época cuyos recortes, recopilados entonces por algún familiar, se conservan también en un cuadernillo en nuestra colección privada.

Academia Historia

           En 1917 protagonizó una sonada disputa con el obispo de León por un "quítame allá esos códices". En su expediente, conservado en la Real Academia de la Historia, todavía hay algunas cartas que lo atestiguan; en los tomos 71 y 79, correspondientes a los años 1917 y 1921, respectivamente, del Boletín de esta misma institución también pueden leerse los detalles de esta trifulca.

Textos de las cartas que Julio Puyol y Alonso dirigió a Juan Pérez de Guzmán, secretario perpetuo de la Real Academia de la Historia y que se conservan en su expediente en dicha institución.

Madrid, 12 de marzo de 1914

"Mi querido é ilustre amigo:

Adjunta, remito á Vd. una comunicación acusando el recibo de la suya y aceptando el cargo con el que he sido honrado por la Academia de la Historia. No sé si será de estilo, pero aunque no lo sea, me ha parecido ser de cortesía.

Mande cuanto quiera a su agradecido y buen amigo que l. b. l. m.

Julio Puyol"


La siguiente carta esta escrita en un papel con membrete naranja que revela el cargo que en ese año ocupaba Julio Puyol: Secretario General del Instituto de Reformas Sociales.

10 de Marzo de 1917

"Excmo. Sr. D. Juan Pérez de Guzmán

Muy querido amigo:

Le ruego que dé Vd. orden para que me remitan a mi casa la contestación del Cabildo de San Isidro de León, leída en la sesión de ayer, y el libro titulado ‘Los Benjamines de San Isidoro’, escrito por González Llamazares y que obra en nuestra Biblioteca. Son datos que necesito para la paliza que preparo y dedico a la mayor gloria de aquellos reverendos... mentirosos.

Gracias anticipadas y sabe es siempre su buen amigo

Julio Puyol"


21 de noviembre 1917

"Excmo. Sr. D. Juan Pérez de Guzmán

Mi querido D. Juan:

Le ruego me remita la carta u oficio que el Obispo de León ha dirigido a la Academia pues como supongo que en la próxima junta se dará cuenta del documento, deseo elevar los datos necesarios para contestar en el acto. Claro que se lo devolveré antes del viernes. Suyo,

Julio Puyol"


21 de noviembre de 1917

"Mi querido D. Juan:

Adjunto le devuelvo el documento episcopal. Gracias mil por su prontitud en enviármelo. Excuso decirle a Vd. que ya he tomado mis notas para contestar en el acto en cuanto se lea en junta. Y a fe que el rifi-rafe que pienso dar al Prelado, bien merecería que colocase uno o dos pararrayos en la reverenda mitra, pues va a ser digno de figurar, no ya en el Chronicon Mundi, sino en las Gesta pateadurarum Episcoporum Hispaniae. Claro es también que cuando la comunicación se publique en el boletín, pediré que en el mismo nº vaya mi contestación, que bien sabe Dios que ha de ser cumplida.

Sabe es siempre su buen amigo,

Julio Puyol"



           En 1918, y tras renunciar José Ortega y Gasset, Julio Puyol y Alonso es propuesto para la medalla número 20 de la Real Academia de Ciencia Morales y Políticas. El 11 de mayo de 1919 leyó su discurso de ingreso, titulado Proceso del sindicalismo revolucionario. En el periódico ABC de Madrid del día siguiente que he encontrado en la Hemeroteca Municipal de Madrid aparece reflejado el hecho.

Proceso Sindicalismo

           Entre octubre y noviembre del año 1934 participó en unas importantes sesiones de debate de la Academia de Ciencias Morales y Políticas sobre El nacional-socialismo alemán, pioneras en nuestro país en este tema. En los Anales de dicha Academia de 1935 pueden seguirse las transcripciones de estos debates.



  Retroceder página   Menú biografía   Avanzar página Inicio