JULIO PUYOL Y ALONSO:
APUNTES PARA UNA BIOGRAFÍA.


Sus últimos años. Fallecimiento, sepultura y testamento.

Leganitos, 8

           Tras vivir en la calle Lope de Vega y luego en la calle Cervantes, la familia de Julio Puyol se estableció en la calle Leganitos, 8. Se trataba de una residencia casi palaciega, de 17 habitaciones, cuyos nombres todavía recuerdan sus descendientes: los diversos gabinetes, el cuarto de cañas... Estaba atendida por dos doncellas, por Esperanza, la cocinera...

Andrea en salón Tarjeta

Andrea en salón
Julio en biblioteca

           Cuando estalló la guerra en 1936, la casa se convirtió en un lugar inseguro por estar en línea de tiro desde el Cuartel de la Montaña. Su hijo Juan, la esposa y la hija pequeña de éste permanecieron con Julio, que estaba enfermo. Él era un político liberal, y le aterrorizaba pensar que en aquellos tiempos turbulentos los milicianos entraran en su domicilio para acabar con su vida. El pánico agudizó su enfermedad.

           Las balas entraban en la casa; nadie se atrevía a dormir en los pisos altos y bajaban a los inferiores que habían quedado deshabitados. Finalmente, en mayo de 1937 la situación se hizo insostenible y a pesar de la reticencia de Julio tuvieron que abandonar su domicilio. Se fueron a la casa de Godofredo, padre de Andrea, su nuera, sita en la calle Magdalena, 1.

Magdalena, 1

           El diplomático Ricardo Spottorno, amigo de la familia y conocedor de la enfermedad de Julio, salió de la embajada americana donde se refugiaba y le hizo una visita el 15 de mayo de ese año. Julio le dijo: "Te has confundido de día; mi cumpleaños es el día 15, pero del mes de junio. Ese día volverás para felicitarme y te encontrarás con mi funeral", Sus palabras resultaron proféticas; Spottorno no volvió, pero ese día, el mismo en el que cumplía 72 años, falleció Julio. Hacia las tres de la tarde, mientras Juan y Andrea comían, hizo ademán de levantarse del lecho donde se encontraba postrado, trémulo y con los ojos entornados. Juan corrió para inyectarle aceite alcanforado, pero no llegó a tiempo. Murió en los brazos de Andrea.

Esquela

           Su cuerpo yace junto al de su hijo Juan y los restos de un niño de Margarita, en una sencilla sepultura perpetua del madrileño cementerio de la Almudena, en el cuartel 26N, manzana 41, letra D, cerca del monumento a los Héroes de Cuba, cubierto por una sencilla losa de granito con una inscripción sin pretensiones, flanqueada por dos farolillos también de granito.

Tumba Tumba

           Antes de morir había redactado un testamento hológrafo en el que firmaron como testigos Pascuala y Jacinta, las doncellas de la casa. En la posterior testamentaría intervinieron D. Félix Llanos, y el anteriormente mencionado Ricardo Spottorno. Juan, que adoraba la música y la lectura, heredó el despacho de su padre, con sus libros y muebles, y el piano de su madre. De los seis valiosos incunables que Julio Puyol y Alonso poseía heredó tres. Uno de ellos era el del Elogio de la Estulticia de Erasmo de Rotterdam que, como los otros dos, se quemó con el resto de las posesiones de la familia en el incendio de Santander. Margarita heredó el resto de los muebles de la casa, los otros tres incunables y una gran araña de cristal de bohemia.

Familia al día siguiente del desastre

           Sic transit gloriae mundi, como hubiera dicho mi bisabuelo, tan aficionado a las citas en latín. Pero los avatares del destino no han conseguido dispersarlo todo; todas las obras que publicó son su indeleble legado.



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