Sonatas para traverso y bajo continuo de Sarti (1729-1802), en STRADIVARIUS

La galante música de cámara de un popular operista

           La valentía del sello Stradivarius al rescatar del olvido las páginas más recónditas del pasado musical italiano está fuera de toda duda. Los sellos españoles -y las multinacionales en general- tendrían que tomar buena nota y hacer lo propio con nuestro arrinconado repertorio nacional para recuperar muchas obras igualmente gloriosas que no merecen la prolongada desatención de la que han sido objeto. Y es que de valiente, como mínimo, puede calificarse la actitud de una empresa que permite a sus músicos embarcarse en el proyecto de la grabación de la música de cámara de un compositor que hasta en las mejores enciclopedias musicales apenas merece un reducido espacio entre el sarrusófono y Satie, con todos los riesgos económicos que ello comporta.

           Sarti fue, al parecer un hombre cosmopolita. Hijo de un joyero que además era violinista, inició su educación musical en su primera infancia. A los diez años comenzó sus estudios con el padre Martini, quien formó también a Mozart y a J. C. Bach, entre otros. Con 18 años ya era organista en la catedral de Faenza, y con 22 aceptó la dirección del teatro de esta ciudad, donde se convertiría en un prolífico compositor de óperas. Tras sus primeros éxitos, visitó Dinamarca, y allí se ganó la estima de Federico V, quien le nombró maestro de capilla de la corte. Fue director de la Ópera Italiana de Copenhage. Tras una época a caballo entre Dinamarca e Italia se vio envuelto en una serie de intrigas políticas. Regresó a Italia y consiguió el puesto de maestro de capilla de la Catedral de Milán, por el que compitió, entre otros, con Paisiello. Tuvo como alumno a Cherubini. Su fama se extendió por toda Europa, y fue invitado a San Petersburgo por la emperatriz Catalina II, pero se detuvo en Viena para ser recibido por José II y conocer a Mozart. En su etapa rusa alcanzó su cima artística. Allí compuso por encargo de la emperatriz Nachal'noye upravleniye Olega (El principio del reinado de Oleg), una de sus óperas más interesantes, que preconiza el uso de temas nacionalistas en la ópera rusa posterior y en la que intenta describir e imitar el estilo musical de la Grecia Antigua (con detalles como el acompañamiento de la flauta para representar la tibia, o los solos declamados acompañados de arpa o violines en pizzicato para semejar la lira). Este acercamiento a la música de la Antigüedad no tiene parangón entre los músicos de su época. Tras nuevas intrigas políticas, que parecían ser una constante en su vida, fue apartado de la corte y retirado a Ucrania, donde pudo emplear sus polifacéticos intereses interdisciplinarios (música, matemáticas, geometría y física) para inventar un aparato que medía la frecuencia de los sonidos y para fijar una afinación estándar (a'= 436 Hz) para las orquestas locales. Murió en Berlín, donde había ido a visitar a una de sus dos hijas.

           A pesar de la gran popularidad de la que gozó en su tiempo ha sido un músico controvertido y muy criticado, y hoy es conocido fundamentalmente por tres causas : el uso que Mozart hizo de uno de los temas de su ópera Fra i due litiganti il terzo gode en el Comme un agnello de Don Giovanni ; su escrito Esame acustico fatto sopra due frammenti di Mozart, en el que manifiesta no entender la música del joven vienés ; y su ópera Giulio Sabino, estudiada por Beethoven.

           Estas deliciosas sonatas presentan aún vestigios barrocos, pero son ya una clara transición al estilo galante, y cuentan con elementos al gusto italiano e influencias alemanas. La partitura estaba presente en el archivo de una familia noble danesa y es relativamente "fácil". La delicada interpretación convierte estas sonatas de Sarti en uno de esos pequeños placeres mundanos no imprescindibles, pero que contribuyen notablemente a barrer de nuestras vidas ese extraño sabor a cenizas que nos deja la rutina diaria.

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