El Cuarteto Takács nace en 1975, y ya desde sus orígenes ha sido premiado y reconocido en
numerosas ocasiones por la critica internacional. Ostenta una residencia en la Universidad de
Colorado y desde 1988 es cuarteto residente en el Barbican y en la Guildhall School of Music
and Drama de Londres. Son frecuentes sus giras y actuaciones por todo el mundo, y son
asiduamente invitados a los más prestigiosos festivales. No son ajenos a las nuevas tecnologías
(tienen en proyecto la grabación de los seis cuartetos de Bártok para televisión en alta
definición) ni al repertorio contemporáneo (a finales de este año tienen previsto estrenar un
cuarteto de Michael Berkeley). Graban en exclusiva para el sello DECCA/LONDON. En su
discografía podemos encontrar obras de Haydn, Mozart, Schubert, Brahms, Smetana, Borodin,
Chausson, Dvorak... Próximamente se publicarán sus recientes grabaciones de cuartetos de
Schubert y Bártok.
Durante su visita a nuestro país y coincidiendo con su actuación en el Auditorio Nacional de
Madrid el pasado mes de febrero, dos de los miembros de este cuarteto, el primer violín, Edward
Dusinberre, y el cellista, Andras Fejer, tuvieron la amabilidad de concedernos una entrevista.
Son casi las dos de la tarde y Edward y Andras llegan al 'hall' del hotel de Madrid donde se
hospedan, entre divertidos y apurados. Se disculpan por haber llegado un poco tarde. Han debido
de estar ensayando y quizá han probado la acústica de la sala para el concierto de esta tarde.
No se separan ni por un momento de sus instrumentos. Se abrazan a ellos con una mezcla de
suavidad, celos, orgullo y ternura, como quien presenta en sociedad a su bella y joven
prometida. Me llama poderosamente la atención su cordialidad. Nos hacen los honores de la
cafetería del hotel como si estuvieran en su propia casa, desbordando en todo momento una
simpatía que en ningún caso es fingida. Andras se muestra más reservado, un poco distante. De
cuando en cuando parece sumirse en sus propios pensamientos, pero esto no le hace perder un
ápice de su atención, como si su mente gozara del preciado don de la ubicuidad. La mirada
franca y directa de Edward y su encantadora sonrisa me conquistan sin remedio. Le hablo de las
críticas de sus conciertos que circulan por Internet. El mundo de las autopistas de la
información le fascina, y devora con fruición algunas de las páginas que le ofrezco y que le
son desconocidas, y las comenta animadamente con Andras.
CD COMPACT- Decía Neville Cardus que muchos cuartetos de cuerda tienen una planta baja y un
ático y, en ocasiones, el ascensor entre las dos plantas no funciona. En vuestro caso, por el
contrario, la comunicación parece fluir perfectamente, y los aspectos virtuosísticos del
solista coexisten armónicamente con la visión de conjunto de vuestro cuarteto. ¿Hasta qué punto
es necesaria la comunicación entre vosotros?
E.D.- La comunicación es para nosotros lo más importante. Es fundamental compartir las ideas y
las diferentes puntos de vista para poder contrastarlas.
CD COMPACT- ¿De donde proviene el nombre de vuestro cuarteto?
E.D.- Proviene de Gabor Takács, el primer violinista del cuarteto inicial, que abandonó la
formación en 1993. Sin embargo, hemos conservado su apellido. No había ningún motivo para
cambiarlo, y era conveniente a efectos de "continuidad comercial". Además, estoy convencido de
que Gabor agradece que hayamos mantenido su nombre. Por otra parte, la expresividad y la
comunicación de las que antes hablábamos era ya una idea presente en el cuarteto desde su
fundación, y la conservación del nombre del grupo contribuye a la continuidad del espíritu del
cuarteto y a esa comunicación que persiste, independientemente de los componentes del grupo y a
través del tiempo.
CD COMPACT- En vuestras grabaciones escogéis preferentemente el repertorio centroeuropeo
clásico: Dvorak, Haydn, Mozart, Schubert, Brahms... Ocasionalmente habéis realizado alguna
incursión en la música francesa (Chausson y Ravel junto a Joshua Bell y J. I. Thibaudet).
¿Existe alguna presión por parte de las casas de discos para la elección del repertorio o sois
totalmente libres de escoger lo que preferís grabar en cada momento?
A.F.- Los proyectos de grabación nacen de una estrecha colaboración entre nosotros y DECCA,
nuestra compañía discográfica actual. Nos consideramos unos privilegiados, ya que en DECCA no
hay ningún otro cuarteto con el que tengamos que competir por cuestiones de repertorio.
CD COMPACT- ¿Qué es lo que impulsa a unos músicos de vuestra categoría a abandonar su carrera
como solistas para reunirse en un cuarteto?
E. D.- Lo primero, la comunicación de la que ya hemos hablado. Trabajar con otros músicos ayuda
a intercambiar puntos de vista diferentes que nos permiten profundizar en la labor del
compositor y nos ayudan en la exploración de las obras. Además, el repertorio para solista es
más restringido, y lo mejor de la producción de algunos de los autores que preferimos es su
música de cámara. Para nosotros, es una oportunidad maravillosa poder interpretarla.
CD COMPACT- ¿Podríamos hablar de experiencia mística?
E.D.- Algunas veces sí, pero sobre todo es un trabajo muy duro, repleto de discusiones sentados
en torno a una mesa, que no son siempre precisamente "místicas". (Andras asiente. Risas.)
Detrás de cada interpretación subyace una exigencia de crítica mutua muy importante para
nosotros. Pero finalmente, todo fluye.
CD COMPACT- ¿Cuáles son las próximas grabaciones que tenéis proyectadas?
A.F.- Especialmente, la integral de los cuartetos de Beethoven.
CD COMPACT- ¿Quizá Shostakovich?
A.F.- Quizá... Pero seguramente el siglo que viene. (Risas.)
CD COMPACT- Rozhdestvenski opinaba que la democracia ha perjudicado el desarrollo de la cultura
en los países del Este. Vosotros conocéis las dos coyunturas políticas: la democracia
estadounidense y el régimen de lo que fue para nosotros el otro lado del telón de acero. ¿Qué
opináis al respecto, especialmente en lo referente al ámbito pedagógico?
(Esta pregunta despierta un debate abierto entre Andras y Edward, que no opinan lo mismo, lo
que no es más que otra prueba del talante de los miembros del cuarteto, siempre abierto a la
pluralidad ideológica y al enriquecimiento que supone el enfrentamiento de dos enfoques
distintos. Este es, sin duda, el origen de la nitidez de sus interpretaciones.)
A.F.- ¿Pero de cuándo es esa frase de Rozhdestvenski? Me imagino que se refiere a la realidad
política de hace muchos años. Seguramente se refiere a su país, la Unión Soviética, donde desde
el estado se dictaminaba hasta dónde podía llegar la cultura. Esta realidad es bien distinta a
la de Hungría, mucho más libre en este aspecto; en cada uno de los países del Este la situación
ha sido diferente.
E.D.- Creo que la pregunta se refiere más bien a otra cosa. Las entradas a los conciertos eran
más baratas que en un sistema capitalista y estaban subvencionadas por el Estado, pero es
distinto hablar de una cultura real o de una cultura barata. No es lo mismo el abaratamiento de
la cultura, que consigue ponerla al alcance de todos los ciudadanos, que disponer de una
cultura de calidad.
CD COMPACT-¿Y en cuanto a los métodos pedagógicos?
E.D.- Creo que la democracia tiene ciertas desventajas frente en cuanto a la cultura. La cultura
es más barata pero por razones políticas. Mi profesora de violín en la Juilliard se quejaba de
esto mismo. Decía que la calidad de los músicos rusos de hace diez años no tiene nada que ver
con los de ahora.
A.F.- Yo no creo que esto sea así.
CD COMPACT- Sí, ya veo, ésta es la armonía entre vosotros, la experiencia mística,... (Risas.)
A.F.- Yo sigo sin saber de qué época es la frase de Rozhdestvenski, ni si se refería al viejo
sistema, a la dictadura. No sé si critica al sistema soviético antiguo o al que han asumido, de
tipo occidental.
CD COMPACT- Creo que se refería a la transición a la democracia.
(Sus rostros reflejan la búsqueda de nuevos argumentos; hay suficiente materia para reanudar la
discusión, que parece haber suscitado entre ellos un gran interés. Posiblemente la continúen
esta noche, en sus habitaciones, pero nosotros ya no estaremos presentes. La polémica está
servida, pero el tiempo apremia y hay que seguir con la entrevista)
CD COMPACT- ¿Cuáles son vuestros grupos de cámara favoritos aparte, claro, de vosotros mismos?
(Risas.)
E.D.- Personalmente prefiero el Cuarteto Amadeus y el Trío Beaux Arts.
A.F.- Yo suelo preferir escuchar a cantantes.
CD COMPACT- ¿Sentís algún interés peculiar hacia otros tipos de música "no clásica"?
E.D.- Suelo escuchar música de los años veinte y treinta, y sobre todo jazz clásico: Duke
Ellington, Benny Goodman...
A.F.- Yo prefiero la música de los sesenta y cosas parecidas; grupos como Chicago, por ejemplo.
CD COMPACT- ¿Qué opináis de nuestro país? ¿Os sentís cómodos ante el público español, que tiene
fama de ser muy ruidoso?
E.D.- No, todo lo contrario. Nos encantan. Me sorprenden por su atención. Es un publico
fantástico que escucha con mucha concentración nuestras interpretaciones. Y son sumamente
efusivos al final.
La entrevista toca a su fin. Hay muchos más periodistas, y soy consciente del trastorno que
debe suponer para ellos el constante hormigueo de la prensa en torno a ellos, justo cuando
necesitan hacer acopio de una buena dosis de concentración de cara al concierto. Pero parecen
acostumbrados a esta especie de trajín promocional, y se mueven en este ambiente como pez en
el agua. La frase final de Edward, "Muchas gracias por tus interesantes preguntas", y su gesto
de pedirme el dossier que yo llevaba con todas las críticas de sus conciertos que pude
recopilar en Internet me llegaron definitivamente al corazón. Sus ojos, su sonrisa, su
increíble accesibilidad y sobre todo, la melodía de su memorable grabación del cuarteto de
Smetana me daban vueltas en la cabeza mientras me despedía de ellos. Sentí que mi pecho
palpitaba agitadamente, noté temblar mis piernas y deseé con todas mis fuerzas que mi corazón
fuera pronto atravesado por la próxima grabación de sus cuartetos de Bártok. Cualquier espera
será para mí, tarde lo que tarde, demasiado larga.
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