Los escasos datos biográficos que han llegado hasta nosotros de Tobias Hume nos lo presentan
como el prototipo del vividor de la época. Nada se sabe acerca de la infancia de este escocés
; sus orígenes son prácticamente desconocidos, y el discurrir de su vejez en el hospicio de
caridad de la fundación Charterhouse de Londres es aún más misterioso. Su familia carecía de
medios económicos, situación que le obligó a enrolarse en el ejército como soldado de fortuna.
Su insistencia en recordar su condición de caballero delata sus humildes orígenes. En los
escritos que de él se conservan reconoce haber luchado con los ejércitos ruso y sueco. Hacia
1625 se atrevió a cursar una petición a Carlos I para prestar sus servicios como diplomático,
petición que, en el mejor de los casos, fue ignorada. Hasta para eso fue un innovador , un
pionero del actual "a ver si cuela", tan típico hoy cuando enviamos a cualquier empresa un
curriculum vitae.
Curiosamente hoy sólo es recordado por su afición a la música, o como él decía, "la única parte
afeminada de mí ". Claude Chauvel no puede evitar establecer paralelismos entre la figura de
este escocés y la de Sir Andrew Aguecheek, el personaje bebedor, blasfemo, pendenciero y
cobarde ( y también violagambista ) de Twelfth Night, or what you will de Shakespeare, que fue
coetáneo de Hume. Oportunista, soldado fanfarrón, arribista, paranoico y músico aficionado, ha
sido considerado loco (o por lo menos exageradamente excéntrico) por algunos historiadores y
musicólogos. ¿Loco? Tal vez el temperamento ciclotímico que su música parece mostrar le jugara
en ocasiones malas pasadas. Pero no se comportaba precisamente como un pobre orate a la hora de
cuidar de sus intereses, como casi todos los "locos". Su locura, probablemente fingida, fue
quizás una forma de autodefensa para sobrevivir en un entorno que hasta el final de sus días le
fue hostil.
Practicó la táctica de dedicar una misma obra a varios mecenas diferentes, lo que en su época
se consideraba una estafa ; buscavidas hasta extremos insospechables, llevó sus adulaciones
hasta el punto de componer una canción de caza dedicada a Jacobo I, apasionado de este deporte.
La pieza incluía los nombres de los perros favoritos del monarca, y debió de ser interpretada
durante la visita de Christian IV, al que se representa en el cuadro del anónimo inglés que
reproduce la portada del disco que es objeto de este comentario.
Dos son las obras que se conservan de Hume : Musicall Humors (1605) y Poeticall Musicke (1607).
Fue el precursor del auge de la viola de gamba en Inglaterra, en detrimento del laúd, que hasta
entonces había sido el instrumento favorito para el acompañamiento de las piezas vocales. Las
pretenciosas palabras de la dedicatoria del Musicall Humors, primera colección inglesa que
contiene composiciones para viola sola, eran un ataque directo a la obra de Dowland, y
prepararon el camino a sus seguidores para el empleo eficaz de los recursos que ofrecían las
posibles afinaciones del instrumento.
Hume no dudaba en buscar su inspiración en temas de otros compositores. What greater griefe
está basado en el Lachrimae de Dowland , Life es una adaptación de la canción isabelina
Packingtons Pownde, y en varias de sus piezas escuchamos reminiscencias de Ferrabosco y de
aires populares. Pero esta inspiración no le resta ni un ápice de su originalidad. Mezcla
melodías ramplonas con pasajes intrincados y profundos ; agrupa sus piezas por opuestos (
Deth-Life ) y les otorga títulos enigmáticos, de significado a veces impenetrable. Este
endiablado juego de contrastes, esta mezcla de súbita algazara con profunda melancolía crea una
extraña ilusión en el oyente. Los aires de danza nos son conocidos, pero las conclusiones
suenan inesperadas, quizá por provenir de un músico no profesional sin la formación al uso. Su
música es casi autobiográfica y refleja los altibajos de su carácter. Estamos ante el amanecer
de una nueva era para el arte en la que la vía introspectiva, el retrato, será el vehículo para
la transmisión del sentimiento.
El nombre de Emma Kirkby es uno de los mayores atractivos de la portada del disco, aunque ya no
se encuentre en su mejor momento de voz. Pero, como dice el refrán, quien tuvo, retuvo y guardó
para la vejez, y la soprano inglesa aún es capaz de deleitarnos con sus tres únicas
intervenciones a pesar de sus dificultades con los agudos. Pero la verdadera estrella del
compacto es Paolo Pandolfo, tanto que casi eclipsa al resto de los instrumentistas. Las
colaboraciones con GLOSSA desde sus primeros títulos y sus últimos trabajos , como la integral
de piezas de viola de Forqueray, han reafirmado su categoría como intérprete, y su labor en The
Spirit of Gambo revela una capacidad de comprensión del autor más propia de un médium que de un
artista.
Las obras de Hume resultan impracticables para muchos músicos de nuestros días. Quizá por esta
razón las grabaciones de su obra no han sido muy numerosas hasta la fecha. Sin embargo,
Pandolfo no es en absoluto un debutante en estas lides ; su nombre se encuentra en una
grabación de selecciones de Poeticall Musicke de 1985 junto a los de Christophe Coin, Hopkinson
Smith, Pedro Memelsdorf y Jordi Savall en sus días de la Schola Cantorum Basiliensis. Savall
posee también en su haber una grabación referencial de algunas de las piezas para viola sola de
Musicall Humors, y las comparaciones resultan inevitables. Pero estamos ante una visión muy
diferente de la obra de Hume, que se nos presenta desde una perspectiva totalmente distinta,
con un nuevo enfoque. Donde la viola de Savall desgarra, Pandolfo acaricia. Su nuevo
acercamiento a Hume está colmado de sensibilidad, e intenta mostrar los exacerbados contrastes
de su obra. En sus manos, la extravagancia del escocés se convierte en ornamentación geométrica.
Por si todo esto fuera poco, diremos que de las nueve únicas piezas que compuso Hume en la
afinación bandora el compacto incluye cuatro, lo que supone un interés añadido a esta grabación.
GCD 920402
(También disponible GCD 920401)