Traccollo, intremezzo de Pergolesi (1710-1736) con arias de Selliti (1700-1777), en Bongiovanni.

Un pasticcio de Livietta e Tracollo

           La ópera bufa recobró en Italia su importancia como género aparte en el siglo XVIII, cuando los libretos reformados de Zeno y Metastasio eliminaron los episodios cómicos. Comenzaron a ofrecerse entonces entre los actos de las óperas serias los breves intermezzi, auténticos predecesores de la ópera bufa. A la difusión del género contribuyó no sólo la aceptación popular sino el siempre importante el factor económico: montar un intermezzo era considerablemente más barato que llevar a escena una ópera seria, lo que permitía hacer muchas variaciones sobre un mismo argumento, intercalar arias, añadir o quitar personajes según el presupuesto y los miembros de la compañía... Así se hacía un pasticcio, especie de "ópera-mix" de la época, o versión remezclada y desordenada de un intermezzo, con la inclusión de arias de otros compositores.

           Pergolesi fue uno de los autores que contribuyeron con importantes aportaciones al género, y sus intermezzi -como La Serva Padrona- gozaron de gran popularidad no solo en Italia y Francia, sino también en el resto de Europa. Su Livietta e Traccollo (de la que apareció hace poco una interesante versión en directo con La Petite Bande en el sello ACCENT, reseñada en el nº 55 de este Boletín) se estrenó en 1734, y se repuso en su versión original en 1737 y 1744, pero según práctica común en la época y debido a su aceptación fue reestrenada también como pasticcio en muchas otras ocasiones bajo títulos diferentes.

           Il Traccollo (al igual que La Contadina Astuta o La Finta Polaca) es una de estas múltiples versiones; fue llevada a escena en París en 1753 y su partitura incluso fue impresa, lo que puede considerarse un auténtico privilegio, ya que si bien era costumbre reordenar las arias de los intermezzi e incluso añadir otras nuevas o intercalar fragmentos procedentes de otras obras, no era nada habitual que estos arreglos circularan en otro formato que no fuera la copia manuscrita. El anónimo autor de la revisión añadió cuatro nuevos fragmentos a la partitura inicial; dos de ellos están tomados de Drusila e Strabone de Selliti (Tu sei troppo sceleratto y A quella che t'adora). Los otros dos son arias de un nuevo personaje, el boticario Sulpizio, que se añade a los dos protagonistas. Se ha cambiado el argumento, que resulta más consistente que el de la partitura original. Si analizamos el momento en el que se produce esta representación en París esta variación tiene una explicación lógica. La puesta en escena de La Serva Padrona en París a cargo de la compañía Bambini desencadenó una controversia intelectual conocida como Querelle des Bouffons. El enfrentamiento entre las dos facciones, la de la tragedia lírica encabezada por Rameau y la de la ópera bufa, capitaneada por Rousseau, pronto generó una avalancha de libelos y contralibelos de los dos bandos en conflicto que se defendían encendidamente a golpe de pluma. La disputa se convirtió en un fenómeno social que proporcionó una favorecedora e inesperada publicidad a la compañía Bambini, que pudo así poner en escena otras obras como Il Traccollo. El personaje de Sulpizio (tenor) se creó para darle un papel a Cosmini, miembro de la compañía.

           El argumento es ligeramente diferente al de Livietta e Traccollo, incluso un poco más consistente que éste. Se sigue el modelo típico, con un papel femenino y otro masculino como protagonistas principales, y dos o más figurantes que no intervienen, aunque, como ya hemos dicho, se incluye un tercer personaje para darle un par de arias para su lucimiento. Traccollo es aquí un médico falto de experiencia, perseguido por la justicia por haber matado involuntariamente a un paciente, prescribiéndole una lavativa... por vía oral. Sulpizio es el boticario que entregó el tratamiento, y persigue a Traccollo para evitar que le acusen a él del fallecimiento. Livietta es la hija de este paciente que ha huido de su casa porque su padre quiere casarla con el médico, a quien ella detesta. Livietta, que aun ignora la muerte de su padre, se entera, se desespera y aún odia más a Traccollo. Este decide fingir que ha enloquecido vistiéndose de astrólogo visionario. Ella siente una pena terrible y se considera culpable de su locura, así que le perdona, convencida de que solo la ignorancia es culpable del óbito de su progenitor, y enternecida, le otorga a Traccollo su mano.

           La operita tiene algún momento glorioso a pesar de su brevedad, como Ecco il povero Tracollo para bajo y las dos de Livietta para soprano Vi sto ben y Caro, perdonami. En Non si muove, non rifiata se ofrece lo que los italianos entienden por jota aragonesa, elemento introducido en Italia durante la dominación borbónica. La versión ofrece una orquesta mejor que su reparto vocal, aunque el bajo Alessandro Calamai ofrece esa frescura y versatilidad como actor que todo cantante bufo precisa.

           GB2211-2
           (También disponible ACC 96123 D)



Volver al menú principal Volver a la lista de artículos de DIVERDI