La primera cuestión de interés que se nos plantea al hablar de este compositor es cuántos Joao
de Sousa hubo en realidad. Al parecer, existen composiciones firmadas tanto por "Joao de Sousa"
como por "Joao de Sousa Carvalho", y existen argumentos razonables que permiten inferir que
pudieron coexistir aproximadamente en los mismos años dos compositores con casi el mismo
nombre. Los musicólogos que han intentado dirimir esta cuestión a través de la comparación de
las diferencias estilísticas de las partituras conservadas se han encontrado con una dificultad
adicional. Todos los compositores portugueses pertenecientes a la escuela del Seminario
Patriarcal poseen estilos muy similares, ya que todos disfrutaron de una especie de convenio
luso-italiano que les permitía la facilidad de viajar a Italia para perfeccionar su formación
musical. Así que, a pesar de la existencia de dos tipos de manuscritos con escrituras musicales
diferentes, la cuestión de la existencia de dos músicos con nombres parecidos es una cuestión
no trivial que no puede solventarse de un simple plumazo. Del compositor admitido por casi
todas las fuentes consultadas como Sousa Carvalho no se conocen demasiados datos biográficos.
Durante su etapa italiana fue alumno de Porpora y de Contumacci, y Paisiello debió de ser uno
de sus compañeros de estudios. De regreso a Portugal se convirtió en el maestro de música de la
familia real e influyó decisivamente en la formación de la posterior generación de músicos
portugueses, entre ellos a Bomtempo. Los manuscritos que han llegado hasta nosotros nos
presentan la obra de un músico inmerso en el estilo concertante italiano y cuyas composiciones
sacras nos recuerdan a Jomelli.
Ya se trate de uno o de dos compositores, de Joao de Sousa Carvalho han llegado a nuestro país
muy pocas grabaciones. La casa Nouva Era publicó la ópera Testoride Argonauta, dirigida por
René Clemencic, hoy difícilmente localizable. Existió también un Te Deum en el sello Cascavelle
bajo la dirección de Corboz, y en el catálogo de los legendarios discos de Hungaroton todavía
podemos encontrar un compacto que reúne toda su música para teclado y tres oberturas de sus
óperas. En cualquier caso, ninguno de ellos ha gozado nunca de una distribución ejemplar. Por
ello, esta primera grabación de las Vesperas de Nossa Senhora es un evento que los amantes de
los redescubrimientos de partituras olvidadas debemos celebrar. En aquella época en Portugal,
la música sacra recibía un tratamiento casi operístico. De hecho, las iglesias se iluminaban y
engalanaban como si de teatros se tratase, y las Visperas tenían la condición de celebraciones
públicas. Se trata de una obra para coro de adultos y de niños con partes para solistas y
acompañados por un pequeño conjunto instrumental, que posee momentos de gran lirismo -por
ejemplo los acompañamientos con arpa de los solos para soprano- que contrastan inmediatamente
con arranques de tono triunfalista con el coro completo, que preconizarían la llegada del héroe
si de una ópera se tratara. Les Pages et les Chantres de la Chapelle bajo la dirección de
Olivier Schneebeli grabaron para el sello Auvidis esta obra, que previamente habían preparado
por encargo de la Fundación Gulbenkian para los actos de celebración de la capitalidad europea
de la cultura de Lisboa en 1994. Fue ofrecida en concierto y se grabó al año siguiente. Es una
versión muy espontánea, cantada con cierto nivel de preparación, gran voluntad y entusiasmo ;
se trata de un coro de estudiantes que se entrenan como profesionales y que reciben al mismo
tiempo un importante bagaje cultural propiciado por el caldo de cultivo que es el Centro de
Música Barroca de Versalles. Aunque se trata de un registro un poco específico que no es
recomendable para todos los públicos, el aficionado curioso puede encontrar en él una
interesante muestra de la música sacra portuguesa del siglo XVIII.
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