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Tuve que ceder ante la idea que ya no podía controlar la situación y necesitaba ayuda, aceptar que algo no iba bien y que era superior a mí hasta el punto de no saber que podía suceder. No sabía qué era lo que estaba pasando y mi pensamiento era legítimo pensar que se trataba de una enfermedad.
Acudimos a urgencias, fue entonces cuando experimenté la desagradable sensación al explicar que me sentía bien físicamente y psicológicamente, pero que no entendía el comportamiento de lo que sucedía en mí. La impotencia de contar con exactitud lo que ocurría dentro de mi interior era imposible.
Yo no tomé drogas ni alcohol en ningún momento para llegar a ese estado.
Llevaba tiempo sin dormir 8h seguidas, no era consciente del cansancio acumulado y cada vez me alejaba de la tranquilidad, irritándome porque quería una respuesta inmediata a todo lo que estaba sucediendo.
Desde urgencias me trasladaron en ambulancia al hospital psiquiátrico.
Una vez allí pude descansar dos o tres horas, que para mí fue como si hubiera sido una noche.
No sabía que se trataba de un psiquiátrico y ni mucho menos había pisado uno antes, recuerdo que había mucha gente desconocida, se acercaban cada cual con su intención, yo ya tenía suficiente con lo que sucedía como para hacer caso a alguien. Optaba por intentar tranquilizarme y seguir pensando |
en como ocurrían las cosas, analizando mi entorno en busca, una búsqueda desesperada por entender las diversas situaciones. Una de las cosas que más me chocó fue como mi egocentrismo se extendía hasta tal punto que creía que todo era por mí, incluso pensaba que la gente me vigilaba, la televisión se volvía contra mí entre muchas otras cosas y pensamientos negativos que no hacían más que insistir para encontrar el control de mi ser. De todo sacaba historias que callaba, muchas de ellas incoherencias, todo parecía como un sueño desbordado donde es bastante difícil separar lo real de lo imaginario. Se pasa por un tipo de miedo a un@ mism@ bastante complejo. Iniciado por la inseguridad y desconfianza que se siente al percibir las cosas como desde otra perspectiva. La reacción más destacada era de desconfianza hasta tal punto que no me fiaba ni de mi mism@. Hablaba muy poco con la gente, solía pasear en todo momento, no tenía hambre, pues en ese momento estaba en una etapa triste, tenía la sensación de que todo lo que dijera o preguntara iría en contra mía.
Da como un poco de vergüenza aceptar que la profesionalidad del psiquiatra, junto con la medicación apropiada y el tiempo, son las tres cosas que hicieron de una lucha frenética a por tomar el control de la mente. Al principio lo tomas como una derrota a tu manera de haber hecho las cosas, más que nada por no haber podido resolver solo algo tan personal de ti, a la larga reconoces que sin esa ayuda tal vez seguiría vagando perdid@ sin saber qué hacer.
Fui ingresado el 02/11/2001 y al cabo de dos meses me dieron de regreso con una enfermedad que yo no quería y que debería empezar a familiarizarme lo antes posible.
Durante ese tiempo me visitaba solo con el psiquiatra. Mi medicación fue Plenur y Zyprexa (este último lo tomé durante una temporada). |