 |
No me gustaba la idea de compartir mi vida con otra persona que no conocía de nada, ya me costaba hablar con mi familia como para explicar mi parte más personal así sin más. (Supongo que esto va ligado con cada persona y esta era mi reacción).
Me costó reconocer que necesitaba ayuda psicológica que me facilitara identificar cada cosa, valorar, aprender a decidir según el tipo de pensamientos que me venían en mente. Ponerme en marcha en búsqueda del acertijo de los pensamientos, encontrar su raíz y hacerme la idea de querer ser ayudado para ordenar ese desorden de ideas y torbellinos, me llevo mucho más tiempo de lo que creía. Lleva su tiempo restaurar la mente y encontrar una solidez donde volver a edificar. Más que edificar de nuevo me enseñó a restaurar las áreas más delicadas. Tratamos muchas cosas y me iba proporcionando herramientas para cada problema
|
que planteaba en sus consultas, de manera que podía evaluar y darme cuenta de la eficiencia de cada método.
Es muy difícil por no decir imposible poder encaminarse por si sol@, ver desde un único punto de vista no es suficiente para captar la magnitud de lo que sucede en ti. Se necesita de un especialista para encaminar y ayudar a restaurar ese estado de ánimo.
Quedarse inmers@ en tu mundo dejándote llevar por la depresión pensando que en la manía lo entenderás y viceversa, no acorta el tiempo.
Si tienes intención de ir a un Psicólogo te recomiendo que antes intentes poner en orden esos pensamientos, sino es así pedir ayuda en cómo hacerlo y posteriormente tratar de hacer un listado de todos ellos para buscar soluciones.
Trata de pedir que te enseñe algún mecanismo o herramienta para poder aplicar cuando lo necesites (Generalmente se trata de ejercicios de detención del pensamiento, ligados con mecanismos de relajación frente a diversas situaciones).
Hay muchos métodos y técnicas para aplicar pero ninguno funciona si no se pone de tu parte, al fin y al cabo quien debe andar eres tú, nadie va a poder substituir tu lugar. |