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el agua y el aceite » 03
:: COMO EL AGUA
Y EL ACEITE ::
La situación era apremiante
para la compañía, necesitaba a Jessy
urgentemente, no podía seguir perdiendo
tiempo en este tipo de cosas, debía volver
a New York, pero antes dejar todo aquí
encaminado. Por otro lado, no tenía tantos
deseos de volver a la monotonía de su vida
allá, ni siquiera había pensado
en Rafael y su noviazgo, aquí sí
que se sentía viva, llena de problemas
pero… viva. Le bastaba recordar esos ojos
intensos y a la vez tímidos para que todos
sus planes se fueran al suelo…
«Ok Kim, tienes
que afrontarlo, eres valiente y sabes en lo que
te estás metiendo… Le doy el empleo
a Jessy, trato de organizar lo más que
pueda en estos días mientras arreglan la
maquinaria, y a la vez trato también de
disfrutar de todos estos extraños y gratos
momentos junto a ella… pero ¿y luego
qué? Me voy, vuelvo a mi vida ¿y
ella? Sé que Jessy está sintiendo
lo mismo que yo, lo puedo ver, casi lo puedo palpar,
pero ¿y si esto para ella no resulta tan
fácil?, si esto afecta su trabajo, su vida…
¿cómo quedo yo?… Otra vez
la malvada bruja o la jefa incapaz de controlarse
y quien pone en riesgo los intereses de la empresa
por una aventura… Fuck!… al diablo
con todo… si tú quieres, ¡vamos
a vivir esta locura Jessy!».
***
A la mañana siguiente
y luego de una noche llena de sueños e
imágenes inquietantes…
—Susana, por favor
comuníquese con la Srta. Ramírez
y dígale que necesito que venga hoy a Deltex.
—«Ya está, no hay vuelta
atrás.».
—Sí Srta, pero
es un poco temprano, ¿puedo esperar para
llamarla?
—Claro, tiene razón,
es temprano, voy a la planta, cualquier novedad
me avisa.
Otra vez el clima no estaba
ayudando mucho, era un día bastante nublado,
pero con la temperatura altísima y una
humedad tremenda, lo que hacía que a los
pocos minutos de haber salido de las oficinas,
Kim ya tuviera su ropa pegada al cuerpo, algo
que le resultaba tremendamente incómodo
en vista de que apenas eran las 8 de la mañana
y tenía que trabajar muchas horas más,
casi todas ellas rodeada de un gran número
de hombres, los cuales, a pesar de tratar de evitarlo,
humanamente no ponían dejar de dirigir
de vez en cuando sus miradas al hermoso cuerpo
de la morena.
Ella, como siempre, lucía
altiva y elegante sin que nadie se imaginase el
calvario que estaba pasando por el calor, hoy
lucía un conjunto de falda y blusa en color
blanco, de escote pronunciado y sin mangas, adornado
con un hermoso cinturón de cuero tejido
en tono camello y sandalias del mismo color, llevaba
su cabello negro recogido, lo que resaltaba aún
más sus pómulos y sus hermosos ojos
azules.
Susana esperó unos
treinta minutos más y llamó a la
casa de la familia Ramírez.
—Hola, buenos días
—contestó como era de esperarse una
voz más que dormida.
—Jessica, ¿eres
tú?
—Mmm… sí,
¿quién habla?
—Soy Susana, estoy
llamando de Deltex, la Srta. McRyan necesita verte
lo antes posible…
—La Srta. McRyan, ¿eh?
Sí, caro. En una hora estoy por ahí,
gracias.
—Te esperamos.
«Bueno, bueno…
¡las cosas comienzan a ponerse interesantes!,
o me manda al diablo hoy o me da el empleo, bien,
Jessy, a ponerse las pilas…».
Luego de un ligero desayuno,
ya que sentía que su estómago estaba
hecho nudos, Jessy se alistó como mejor
pudo y salió para la fábrica, con
las bendiciones de su abuela.
Como era de esperarse, la
rubia pasó a la oficina de Kim, donde tuvo
que esperarla unos pocos minutos. Estaba realmente
preparada para la cara profesional de la gringa,
esta vez ya no le tomaría por sorpresa,
ella misma iba a adoptar la misma actitud. Lo
de la otra noche no fue nada… «Ya
ni me acuerdo qué pasó… ¡ajá,
sigue repitiéndotelo para creértelo!».
Al entrar en la oficina,
Kim sintió el delicioso perfume de Jessy
y tuvo que sacudir su cabeza para aclararla.
—Hola, ¿cómo
estás? —se acercó por atrás
y puso su mano en el hombro de la rubia, la cual
enseguida trató de levantarse para extenderle
la mano y saludar, pero no lo hizo porque sintió
una pequeña presión que le indicaba
que se quedara en su lugar.
—Hola, buenos días,
estoy bien gracias, ¿me mandaste llamar?
—observó cómo Kim se acomodaba
en su silla y disimuladamente la recorrió
con su mirada… «¡qué
hermosa!».
—Sí, bueno,
he tomado una decisión y pienso que te
va a alegrar. Desde el lunes espero contar contigo
en mi empresa, tu experiencia e innegable capacidad,
me serán de gran ayuda. ¿Estás
de acuerdo? —Kim se quedó un momento
en silencio esperando que Jessy reaccionara.
—Sí, gracias
por esta oportunidad, trataré de estar
a la altura de tus expectativas…
Kim se levantó y giró
en su escritorio hasta estar de pie frente a Jessy,
y sin apartar sus ojos de los de la joven, le
dijo:.
—Espero que no hayas
tomado a mal la forma en que me despedí
de ti la otra noche, sé que es la costumbre
aquí entre amigos, ¿verdad?, y confío
en que eso tampoco vaya a causar ninguna incomodidad
en nuestra relación laboral.
—No en absoluto, no
debes preocuparte lo más mínimo,
yo sé cómo comportarme en mi trabajo,
y me gustaría comenzar ahora mismo a ponerme
al tanto de lo que serán mis obligaciones,
y por supuesto tratar de organizar algo para que
el lunes la transición sea más suave,
para todos… —«Ja, ya verás
que entre estas paredes yo puedo ser incluso más
fría que tú…».
—Perfecto, entonces
manos a la obra… —«Con que
esas tenemos, ¿eh?, tú y yo en un
plano estrictamente profesional, ya veremos cómo
te va… fuera de aquí.».
El día transcurrió
entre mucho trabajo y mucho calor. Kim, entre
sus miles de ocupaciones con sus oficinas y la
fábrica, y Jessy tratando de desenredar
los líos del Dr. Vargas, que francamente
eran muchos. Se notaba que la jefa ya había
hecho un gran trabajo en ese campo, pero todavía
quedaba mucho por hacer. Ni siquiera tuvo tiempo
de ir a almorzar a pesar de que Susana y luego
su amiga Bachi, la fueron a invitar a salir, Jessy
era así, cuando comenzaba con algo no había
forma de moverla. Bachi, por su lado, estaba fascinada
con la idea de que su amiga ya estaba contratada.
Las dos mujeres tampoco se
volvieron a ver en todo el día, Kim pidió
a su secretaria que le ayudara en todo lo necesario
y salió a dedicarse a lo suyo. Jessy se
aseguró de reunir la mayor cantidad de
información posible para llevarla a casa
y estudiarla detenidamente el fin de semana, así
el lunes, su día oficial de ingreso a la
empresa, ya tendría una idea más
clara de lo que significaba manejar el Departamento
de Personal de Deltex en su fábrica de
la costa. Ella siempre estaría bajo la
directa supervisión de un tal Dr. Hernández,
de la capital, y sobre todos ellos Kim McRyan,
pero aquí estaba ella sola con todo a su
cargo y a la par de los Jefes de Producción,
Mantenimiento (vacante al momento) y Administración.
«¡¡¡Excelente!!!»,
pensó con una gran sonrisa de satisfacción,
«me encantaría que me viera mi
madre aquí… ¡mierda!, ¿por
qué tengo que seguir pensando en ella?
Quien sí se sentiría orgulloso de
mi sería mi padre, ay viejo, cuánto
te extraño todavía.».
Cerca de las 7:00 de la noche,
y cuando ya no había casi nadie en la planta,
Jessy decidió retirarse, ahora sí
se moría de hambre y de seguro su abuela
estaría ansiosa por saber que estaba pasando.
También tenía que pasar por lo de
Matteo porque sino él la mataría.
Ella tenía su jeep parqueado fuera de la
empresa, a partir del lunes las cosas serían
diferentes… cuando iba hacia su auto vio
que desde el parqueadero, casi vacío a
esta hora, salía alguien, y a la distancia
ya pudo distinguir de quien se trataba, sus piernas
comenzaron a temblar y sus manos a sudar…
«Qué efecto tan… ¿¡salvaje?!»,
se rió de sí misma.
Al pasar el auto de la jefa,
ésta se detuvo, y luego de mirarse por
un par se segundos, Kim atinó a decir:.
—No me imaginé
verte aquí todavía, no tenías
que quedarte hasta tan tarde… —estaba
gratamente impresionada.
—Mmm… pensé
que era mejor tratar de actualizarme lo antes
posible, ¡te lo dije! —«Bueno
Jessy, despídete y sigue caminando…».
—Hey, ¿quieres
ir a cenar…? No quiero ser responsable de
que enfermes de cansancio e inanición desde
el primer día… —«¡Acepta
por favor!».
—Ehmm… mi abuela
me espera, y creo que debe de estar ya preocupada,
claro que sabe donde estoy, pero… ya sabes
cómo son las viejitas. ¿Qué
tal si TÚ vienes a cenar a mi casa? —propuso
sin pensarlo siquiera.
—No quisiera molestar…
—¿Cuál
molestia? A mi abue le encanta tener gente en
la casa, además, mi vieja cocina delicioso,
claro que no tenemos lujos y eso…
—¡Hey!, para
mí eso no es problema…
—Entonces hecho, tú
sólo sígueme, ¿sí?
—Okay… —«Hasta
el fin del mundo baby.».
Ya en la casa de Jessy, la
hizo pasar y le presentó a su abuela, no
como su jefa sino como una amiga.
—¡Hey Kim!, siéntate
y ponte cómoda y me esperas un ratito porque
TENGO que ir a darme un duchazo, te prometo que
será veloz, ¿OK? Viejita, me la
cuidas, ¿sí?
—Sí niña,
ve tranquila a bañarte, yo mientras le
doy un refresco a esta jovencita y sigo preparándoles
algo bien rico para que coman. Oye Kim, si quieres
puedes venir pa' la cocina, y así me cuentas
de donde te conoce mi nieta…
—Mmm… bueno…
yo… trabajo en Deltex, y Jessy también
va a trabajar ahí, también soy amiga
de Joselo Gómez, su vecino.
—¡Cómo!,
¿de Joselo? ¿No serás tú
la jefa de Carmen? Déjame verte niña.
Sí, sí, claro que eres tú,
yo te vi cuando viniste hace unos años,
pero ahora no te había reconocido…
estás más guapa todavía,
¿por qué no habías venido
todo este tiempo…?
—Sí he venido
de vez en cuando, pero por uno o dos días.
Esta vez ya voy a completar la semana y por lo
visto todavía me quedaré para rato
—lo dijo sonrojándose por el cumplido
de la anciana.
—¿Quién
está más guapa? —preguntó
Jessy desde la puerta de la cocina, con su cabello
mojado, unos cortísimos shorts y un top
que no dejaba nada a la imaginación.
—Vente pa'cá
niña, y ayúdame a llevar esto a
la mesa —ordenó su abuela.
Kim tenía ganas de
ponerse su refresco en la cara para enfriarse
un poco, pero optó por dar una mano a la
jovencita y comenzó a pasarle los platos
para ponerlos en la mesa…
Al paso de la noche, Kim
se sentía cada vez más a gusto.
La abuelita de Jessy era encantadora, conversaba
y las hacía reír contándoles
sus anécdotas de juventud, también
le contó a Kim varias historias con las
que podría chantajear por algún
tiempo a la pobre de Carmen, al regresar a casa.
Se podía notar que Jessy adoraba a su abuela
y que a pesar de aparentemente estar sólo
las dos, se las veía muy felices, tal vez
algún momento le podría preguntar
por su madre.
Comieron maravillosamente
y luego Jessy comenzó a limpiar la cocina,
Kim quiso ayudarla pero la jovencita no se lo
permitió. Doña Pancha se despidió
ya que dijo que tenía que ver su novela
favorita y luego ir a dormir. Se acercó
a la mujer alta y dándole un breve tirón
de manos la bajó hasta poder darle un cariñoso
beso en la mejilla, junto con un "Dios te
bendiga, niña".
Jessy terminó con
sus tareas y tomando de la mano a Kim, la condujo
hasta la terraza en donde se sentaron por un rato
sin decir ni una palabra. «Es hermoso
ponerse a ver las estrellas junto a ti.»
pensó la rubia, sin imaginarse que casi
el mismo pensamiento cruzaba la mente de Kim.
—En tu tierra no puedes
admirar un cielo tan hermoso como éste,
¿verdad? Aquí todo es tan claro,
tan luminoso…
—Mmm… tienes
razón… todo aquí es…
más hermoso —lo dijo mirando directamente
a Jessy, que no pudo ocultar su rubor.
—¡Hey!, cuéntame
un poco cómo llegó Carmen a tu vida
—sugirió la rubia tratando de alivianar
el momento.
—Bueno, el asunto es
un poco largo…
—… tengo tiempo
—le cortó Jessy sonriendo.
—¿Sabes?, estamos
hablando de más de 20 años atrás…
¿crees que te interesará?
—Ajá…
—Mmm… bueno…
nosotros vivimos por un tiempo más o menos
largo aquí, ya que el padre de mi madre
era de la capital y…
—¡Hey!, ¡o
sea que tú eres también un poco
latina!, ¡ahora entiendo lo del español,
uau! —Jessy nuevamente la interrumpió.
—Sí, es verdad,
soy mestiza… bueno te decía…
mi abuelo tenía tierras en estas zonas,
era un gamonal.
Justo donde ahora se levanta la fábrica,
y gran parte de los alrededores eran suyos, tras
a su muerte los heredó mi madre que era
su única hija. Yo, que era pequeña,
por supuesto tenía que estar con ellos,
e incluso estudié un par de años
aquí mismo, en la escuelita del pueblo,
Carmen en ese entonces comenzó a trabajar
para nosotros como mi niñera. Luego de
un tiempo, y ya montada la fábrica, regresamos
a Estados Unidos. Mi nana se vino con nosotros
a pesar de que ella ya tenía sus dos hijos,
pero sabes como son esas situaciones, por procurar
una vida mejor para los suyos, precisamente deben
dejarlos… Los años pasaron, obviamente,
ella siempre estuvo pendiente de los suyos, ha
venido muchas veces o ellos han ido para allá,
mi madre luego murió y Carmen, desde hace
más de 15 años, ha cuidado de mí…
el resto es otra historia…
—¿Y vienes mucho
para acá a la costa…? Yo nunca antes
te había visto, o sea, había oído
de ti, pero verte-verte… ¡no!
—Mmm… ¿Y
qué habías escuchado de mí?
—Eso es información
clasificada —comentó con sonrisa
pícara.
—Ajá, la verdad
es que vengo a menudo, pero no siempre llego hasta
la costa, la mayoría de veces me quedo
en la capital, desde allí organizo las
cosas… pero ahora veo que ha sido una lástima
no venir más seguido —le contestó
con una sonrisa igual de traviesa.
—Mmm… síp…
una verdadera lástima —sin desviar
su mirada de aquellos ojos azules, se preguntó
a si misma, «¿está coqueteando
conmigo…? No puede ser… ¿o
sí?».
Kim no podía creer
a sus propios oídos, le contó buena
parte de su vida a esta niña que no era
ni su amiga, nunca antes había sentido
tanta confianza con nadie y tan pronto.»
Bueno, Jessy era casi amiga, ojalá algo
más y ¡pronto!» Necesitaba
algo de beber o se quemaría por dentro.
—Me puedes brindar
una cerveza, hace todavía bastante calor,
¿verdad?
—Claro, ahora te la
traigo… —dijo suavemente, y al pasar
junto a la silla de Kim, se detuvo unos segundos
y puso su mano en el hombro de ella, necesitaba
sentir su piel aunque fuera por unos instantes.
La morena se quedó
en la oscuridad pensando en el leve contacto con
Jessy, esto la estaba poniendo al borde de un
ataque, pero su cabeza fría (ja) le decía
que debía contener cualquier impulso porque
al momento, un mal entendido podía ser
fatal para sus relaciones tanto personales como
laborales. «No te queda más que
'aguantarte' y tratar de pensar antes de actuar,
puedes hacerlo old
girl, no sería la primera vez que estas
en una caso así…».
—Ten… ¿en
qué estabas pensando? Se te veía
tan concentrada.
—Hmmm… nada en
particular, solo admiraba el paisaje. Ahora es
tu turno.
—¿Turno?…
¿de qué?
—De contarme algo de
ti… como por ejemplo… ¿cómo
siendo tan jovencita ya has terminado dos carreras
y hasta tienes un máster?
—¡Ja!, ¿eso
es todo?, yo pensé que querrías
saber algo… mmm… más interesante…
pero ahí va… La verdad es que desde
pequeñita fui bien lanzada, aunque no lo
creas (ja), estuve en un colegio en que me ayudaron
mucho y pude terminar antes de cumplir los 17,
luego entré enseguida a la U, y seguí
dándole duro hasta terminar… Mi viejo,
que en esa época todavía vivía…
había ahorrado dinero justo para mi educación,
y me mandó a los Estados a completar la
carrera, y como siempre me ha gustado mucho estudiar,
creo que lo aproveché, saqué una
beca con la que conseguí el master y heme
aquí, lista para sacarle el jugo a mis
conocimientos y… demostrarte TODO lo que
sé hacer. —«Creo que esto
último sonó un poquito… ¿¿¿osado???».
Kim sólo pudo tragar
fuerte ante tal declaración de… «¡¿conocimientos
y disponibilidad?!».
Jessy se dio cuenta de la
reacción de la alta y tuvo que contener
su risa… «¡enana, hoy sí
que estas jugando con fuego…!»
se dijo.
Después de unos momentos
de silencio, Kim aclaró su garganta y prefirió
mantenerse en terreno neutral.
—Es bueno ver que hay
jóvenes que sí se preocupan por
su futuro… —«Qué
asco de comentario…».
—Ajá, tienes
razón… —afirmó Jessy
con un aire de coquetería innegable.
—Hmmm… y ¿me
cuentas algo más de ti?
—Bueno, si todavía
quieres aburrirte con mi historia…
—Aburrirme contigo…
¡jamás!
—Ok, ¿qué
te cuento? tal vez te preguntarás por qué
vivo solo con mi abue. Sabes que mi padre murió,
¿no? Eso fue hace 3 años, la cuestión
es que siempre viví con ella y claro, mi
viejo. A mi madre… mmm… nunca la conocí,
sé que es una gringa… sin ofender
a la presente… pero… ¿sabes?,
no quiero que mi noche se arruine con ese tema…
mejor hablamos de otra cosa, ¿qué
te parece?
—Perdón, no
quería ser indiscreta… creo que ya
es hora de que me vaya… se ha hecho bastante
tarde… ¿me acompañas afuera?
—No, no te preocupes,
no fuiste indiscreta, yo comencé a hablar
de eso. Lástima que ya te tengas que ir…
Mañana es sábado, ¿qué
piensas hacer?
—Lo de siempre…
trabajar, cuanto más pronto solucione estos
líos… más pronto…
—Te vas… —completó
Jessy con un aire de tristeza.
—Bueno, sí,
pero básicamente es mi responsabilidad
que las cosas sigan su curso normal, en las otras
fábricas están prácticamente
esperando que aquí comience el despacho
de material y… —se detuvo notando
como la jovencita había cambiado de ánimo,
«¿¡no quiere que me vaya!?»,
pensó con cierta intriga.
—Sí claro, yo
sé a que te refieres. Bueno, decía,
si mañana en algún momento quieres
descansar… ¿qué tal si te
pasas por aquí para conversar o…
pasear?, tal vez todavía no conoces todo
de esta zona… yo te puedo enseñar
algo… ¡nuevo!
—Me encantaría,
siempre me ha gustado descubrir cosas… nuevas…
—no pudo ocultar su sonrisa.
Al llegar hasta el auto de
Kim, esta vez fue Jessy la que se le acercó,
puso su mano en el brazo de la gringa y le dio
un suave beso en la mejilla, enseguida se retiró
y se despidió.
***
Según lo planeado,
Kim estuvo durante la mayor parte del día
trabajando en la planta. Había pedido a
su secretaria que también fuera para poder
avanzar en un sin número de asuntos pendientes.
Los técnicos ya habían recibido
los repuestos de la maquinaria y estaban a punto
de terminar su trabajo, se esperaba que para el
domingo por la tarde todo estuviera ya listo para
comenzar a producir, por lo cual el encargo de
Kim estaba por concluir también, tal vez
un par de días más en la semana
y listo, podría irse, pero… tampoco
ella sentía muchos deseos de hacerlo.
—Hi,
dad, how are you?
Se comunicó con su
padre para ponerlo al tanto de las buenas noticias
e indicarle que esperaba estar de regreso a media
semana. También llamó a Carmen para
contarle estos detalles y pedirle que informara
al chófer que la esperara en el aeropuerto
a la hora justa y con su abrigo listo, no quería
quedarse congelada al llegar. La última
llamada la hizo a Raf, no tenía ganas de
hacerlo pero sabía que si él se
enteraba por otro medio, iba a causarle problemas…
—Hola amorcito, ¿cómo
esta mi reina? ¿Cuándo regresas?
—Te llamaba justamente
por eso, si todo va bien, estoy regresando el
miércoles, creo que las cosas ya están
más o menos en orden aquí.
—Aparte de trabajar,
¿qué has hecho?
—Nada, imagínate
que puedo hacer aquí… —«Definitivamente
mucho más que allá.»—.
Y tú, ¿qué has hecho?
—Hmmm, bueno…
coquetear con cuantas niñas se me han cruzado,
vaguear hasta más no poder y extrañarte…
—«Lo mejor de todo es que es verdad,
jaja.».
—Te creo… ¡¡¡suerte
la tuya por tus merecidas vacaciones!!! Well honey,
voy a comer algo, ya te llamaré el martes
con los detalles del viaje, ¿okay?
—Sí vidita,
te quiero, ciao… —se despidió
en tono muy cariñoso.
«Eres un sinvergüenza,
pero… como siempre adorable. Aunque no te
imaginas lo sinvergüenza que también
YO puedo ser, si sólo supieras que estoy
regresando a mis antiguos pasos…».
—Me too,
bye!
«Cumplidos los
deberes para con la familia, puedo tomarme un
descanso, ¿verdad?, son apenas las cinco…
mmm… creo que voy a dar un paseo por la
playa… tal vez por cierta zona donde vive
una linda rubiecita… oh, ¡ya estoy
metida hasta el cuello en esto!».
Luego de tratar en vano de
ubicar a Jessy en la playa y cuando casi estaba
decidida a ir hasta su casa a buscarla, vio a
la distancia al famoso grupito de amigos, sólo
que esta vez eran más. Kim no sabía
si 'tocar retirada' o enfrentarlos, quería
ver y estar con Jessy, pero todo el resto…
le intimidaban y le… interrumpían.
—¡Hey Kim! —la
primera en verla fue Charito y su niño…
bueno, pareja, enseguida los demás también
regresaron a ver y fue recibida por muchas sonrisas
y saludos… En especial cierta pequeñita
«que luce hoy más hermosa todavía…
si eso fuera posible.», se dijo a sí
misma.
—Hola chicos, ¿cómo
están?… ¿qué tal, Jessy?
—lo dijo viendo como la pequeña se
ruborizaba al sentir su mirada, «oh
great baby… estás igual que yo, ¡ja!».
En el grupo también
estaba la chica de la fábrica, Beatriz
y Matteo el del bar, «del que no se
todavía nada excepto que siempre está
con sus manos sobre Jess… ¿¿¿celos???
dammed!» Junto a Beatriz estaba una
joven muy bonita, con una sonrisa realmente audaz
y que con su mirada casi casi la desvestía,
«¡¡¡ella es familia!!!».
Charito, como de costumbre
tan cariñosa, se acercó, le dio
un beso y enseguida se pusieron a conversar, un
poco atrás se había quedado Jessy
y su amiguito prácticamente abrazados y
hablando algo muy bajito… luego estaba la
pareja de Charito, tímidamente tomado de
su mano, y las dos chicas esperando.
Matteo tenía agarrada
a Jessy muy fuerte, como queriendo protegerla,
pero estaba claro que la chica no quería
ser protegida de ESTE peligro.
—Suéltame, enano,
¡vas a ver lo que te espera luego! —le
decía Jessy al oído, tratando de
zafarse.
—Yo no te dejo ni acercarte
a la gringa, no sea que se te lance encima. Ya
te dije cuáles eran sus intenciones…
—¿Y cómo
sabes tú que yo no quiero que se me 'lance'?
—Mamita, eres una diabla,
pero igual no te dejo —los dos rieron con
el intercambio de opiniones.
Mientras Charito invitaba
a Kim a pasear con ellos, las dos amigas se habían
alejado un poco hasta un puesto de helados. Jessy
y Matteo seguían con su conversación,
por lo que Kim sintió que no era el mejor
momento para unírseles.
—No creo que sea buena
idea, voy a buscar un sitio para comer y luego
voy a mi departamento —se comenzó
a sentir triste, como si hubiese tenido una cita
con la rubia, y ésta le hubiera dejado
plantada, estaba llena de amigos y ella sólo
iba a estorbar.
Hasta que por fin Jessy habló
y se zafó de su 'chicle': —¡NO!
—casi gritando— ehhh, ¿no te
acuerdas que yo te invité a venir por aquí?,
ahora no me vas a dejar sola con esta bola de
desadaptados. Por fa, ven, vamos al bar de Matteo
y comemos todos ahí, ¿ajá?
¿Sí?
Cómo podía
negarle algo a esa sonrisa… aunque quería
también que todos los otros desaparecieran.
—Está bien,
vamos… pero, ¿seguro que no molesto?
—¿Estás
loca? —dijo Jessy con mucha convicción.
Caminaron un poco y llegaron
hasta el lugar, ahí se acomodaron luego
de una serie de empujones y gritos, Matteo comenzó
a servirles…
«No puedo creer
que esté rodeada de un grupo de niños,
y a pesar de eso me sienta a gusto, debo lucir
como la maestra de primer grado.»,
pensó Kim.
Habían unido un par
de bancas en la playa, Jessy estaba a su lado
y eso era todo lo que importaba. Claro que también
estaba la otra amiguita, que se llamaba Rocío
y que no dejaba de mandarle señales directas
a Kim, a ratos tan evidentes que Bachi comenzaba
a preocuparse. Haciendo espacio, Matteo se acomodó
al otro lado de Jessy y, para variar, le pasó
el brazo por los hombros. Ahora sí Kim
tenía ganas de morder la mano que estaba
junto a ella.
Comieron a gusto, y luego
de un buen rato de bromas y juegos entre todos,
el grupo se fue dispersando. Los primeros en despedirse
fueron Charito y su novio, luego, con gran alivio
de Kim, se fueron Bachi y Rocío. Sólo
quedaban los tres, Matteo a cada momento tenía
que atender su bar, pero enseguida regresaba,
era como si estuviera… controlándolas.
—Ya sé que vives
muy cerca de aquí y que no necesitas que
te lleve hasta tu casa… pero…
me gustaría pasear
un momento contigo, si quieres, claro está
—propuso Kim.
—Mmm… sí,
chévere…
Aprovechando que Matteo estaba
atareado en ese momento, se levantaron y Jessy
lanzó un "chaito amor" que no
permitía ninguna reacción del joven.
Kim ya no aguantaba más
la curiosidad y tenía que preguntarle:.
—¿¿¿Amor???…
¿tú eres su novia o algo así?
—Ja, yo novia de ése…
Dios no quiera… no, no soy novia de NADIE,
él es mi amor, o sea… es más
que mi amigo, es como mi hermano, es mi…
todo desde siempre, pero… novio, jaja, ¡he
tenido malos ratos pero no malos gustos…!
La morena casi lanza un grito
de alegría al saber la noticia, ya estaba
cansada de tener celos del muchachito, «hey
¿y por qué tanta alegría?,
¡acuérdate de que TÚ sí
tienes novio…!».
—¿Y tú…
tú tienes novio? —preguntó
Jessy suavemente, como temiendo la respuesta.
«Oh, oh, esa preguntita
no estaba en mis planes… pero yo me la busqué,
shit, ¿qué le digo?… no cabe
duda que la verdad apesta.».
—Mmm… yo…
éste… sí, si tengo novio pero…
pero creo que no por mucho tiempo más.
—«Es la verdad… no creo
que vaya a estar mucho tiempo todavía aguantando
a mi lindo fiancée.».
—Mmm… interesante.
—«Mierda, por qué me molesta
que ella sí tenga novio… y peor todavía
¡que sea novio!, ¿será que
me estoy equivocando, y ella no es…?».
—¿Qué
es interesante? —interrogó intrigada
Kim.
—Bueno… no sé…
tal vez el hecho de que estés por 'terminar'
con él… o sencillamente que sea un
ÉL… —«¡Ya está!…
lo dije, pero eres una bestia Jessy…».
«Well, well, una
niña muy directa, aprende Kim, ¡aprende!».
—Sí, voy a terminar
con él y sí, es… un hombre…
pero… creo que debo ser sincera contigo…
verás… mis preferencias, mejor dicho,
mi orientación sexual no tiene nada que
ver con ese noviazgo, hay momentos en que uno
toma ciertas decisiones sin analizarlas totalmente,
por diferentes circunstancias o inclusivo por
presiones. No quiero justificarme diciendo que
me pusieron una pistola a la cabeza, creo que
ya te habrás dado cuenta de que no soy
el tipo para eso… pero en ese preciso momento
necesitaba a Rafael, sentía que lo quería
y mi padre estaba fascinado, imagínate,
su 'traviesa' hija volvía al redil y a
las 'buenas costumbres'… para él
esto representaba no sólo una gran tranquilidad
sino también un excelente negocio con uno
de sus socios… Bueno, y así fue,
yo acepté por primera vez en mi vida hacer
algo de lo que no estaba totalmente convencida
y ahora tengo que afrontar las consecuencias…
mmm… pero sólo por poco tiempo más…
te lo digo… por si acaso… —«Ahí
está mi verdad, veamos ahora como reaccionas,
baby…».
—No tenías que
aclararme nada Kim, a veces soy muy indiscreta
y hablo más de lo debido… ya te habrás
dado cuenta tú también de eso…
de todas formas me alegro por ti, es bueno que
hayas descubierto a tiempo que aquel noviazgo
no es lo que realmente quieres…
Siguieron caminando sin rumbo
fijo, dejando que sus pies se mojaran con las
suaves olas del mar en un cómodo silencio,
al rato, con un leve gesto de la mano de Kim,
comenzaron a regresar…
Llegaron hasta la casa de
Jessy y se despidieron, las dos estaban muy pensativas
y necesitaban estar a solas. Cuando Kim ya se
estaba alejando, Jessy la llamó: —Kim,
si mañana no trabajas todo el día,
¿querrías repetir el paseo? Si vienes
un poco más temprano, te puedo llevar a
conocer un sitio muy bonito… —Antes
de terminar la frase Kim le contestó.
—Sí, ¡yes!,
me gustaría mucho volver a verte…
por la mañana tengo que estar en la planta,
pero pienso que como a las 4:00 ya habré
terminado, ¿te parece bien?
—Mm… perfecto,
yo también en la mañana me dedicaré
a seguir con lo del Personal, así las dos
estaremos libres en la tarde… nos vemos
aquí entonces, ¿sí?
—Ajá, hasta
mañana… ¡bye!
Jessy durante la noche estuvo
analizando lo que había pasado «…
resultó que casi yo me le lanzo a la gringa,
y luego ella no tuvo más remedio que seguirme
el juego. Pero… hasta dónde quieres
llegar enana, ¿no te da miedo de que las
cosas pasen a 'mayores'?… porque una cosa
es estar coqueteando o jugando… pero otra
bien diferente es… mmm… ¿es?,
¿cómo será estar con una
mujer?, tal vez sólo sea curiosidad, al
verla tan hermosa, tan atractiva que me deslíe
hasta los huesos, pero si me pone una mano encima…
¿qué voy a hacer?, sólo he
estado con hombres, aunque al verla mi corazón
se pone a mil… mierda, no debería
ser tan apasionada, ¿verdad?, y por otro
lado está el rollo del trabajo, no deberíamos
mezclar lo personal y lo laboral. Bueno…
serán solo por un par de días más,
la pasaremos 'bien', luego ella se irá
y tú te quedarás aquí trabajando
y buscando un muchachón que te
mueva el piso, ¿verdad Jessy?, eso
será todo… que me mueva el piso como
lo hace Kim…».
Como todo buen domingo, la
algarabía comenzó bien temprano
en el barrio Santa Cruz, los niños jugando
a gritos, las madres también a gritos tratando
de controlarlos… las viejecitas a la Iglesia,
los jóvenes matando el tiempo de casa en
casa…
—¡Hey! Jessy,
¿ya estás despierta? —pegó
de gritos desde la puerta Charito.
—No estaba… ahora
ya estoy… mierda pelada, ¿por qué
eres tan gritona?
—Ajá, ¿te
está matando la buena noche acaso? Por
lo que tomaste y por lo bien acompañada
que te quedaste… me imagino que se te pegaron
las sábanas…
—Ná que ver,
ya vas con tu imaginación desquiciada…
Ayer no bebí más que un par de cervezas,
y por lo de la compañía… paseamos
un rato y luego Kim me acompañó
hasta aquí y…
—Lo dicho… no
hay tal imaginación loca, la gringa está
de patitas por ti y parece muy… gentil,
¿no?
—Sí, es muy
gentil, pero no como tú crees… bueno
basta ya de tanto chisme, deja que me levante
y desayune… porque no puedo pensar bien
con la panza vacía. Y luego tengo que trabajar,
así es que… cholita…
hoy no podemos dedicarnos a la "dolce vita".
—Tú si que eres
mala gente, no me cuentas ná, qué
crees, ¿que soy una niña y que no
voy a entender esas cosas? Dale, cuéntame,
sabes que hice una apuesta con el flaco a que
tú caes y él… que no. Tienes
que hacerme ganar, ¿okay? —Casi no
tuvo tiempo de agacharse antes de que una almohada
le cayera encima.
—Gracias por el voto
de confianza, niña. Y para que te quede
claro, nadie va a caer por nadie, quizás,
y digo sólo quizás, decidamos pasarla
bien por un rato, eso y ná más,
¿entendido?
—Vaya, o sea que sí
te gusta a ti también, jaja, ya tengo ganada
la mitad de la apuesta.
—Ya veo que no saco
nada negándolo… sí, me gusta,
¿ya estás contenta de haberlo escuchado?,
ahora me dejas tranquila.
—Madre mía,
éste sí que es el descubrimiento
del siglo… ¿desde cuándo te
diste cuenta que te gustábamos las nenas?,
¿ya pasó algo con la gringa?, ¿qué
vas a hacer?, ¿vas a… ya sabes…?
—No, no se a qué
te refieres… y no ha pasado nada con la
gringa. Sólo me estoy dando cuenta ahora,
mientras ustedes me atormentan la vida…
Diablos, deja de preguntarme tantas boberías,
chica… Si tienes tanta curiosidad de estas
cosas, por qué no le preguntas a la gorda
de la Bachi, ella si sabe del asunto —fue
lo último que dijo Jessy visiblemente molesta
antes de entrar al baño.
—¡Buh! Creo que
se me fue la mano, pero que notición…
por ahora me tengo que quedar callada, mi pana
ya se puso furiosa. Quizás si lo comento
sólo con el flaco del Matteo… porque
sino ¡me voy a volver loca! —dijo
mientras salía corriendo en dirección
al departamento del joven.
Por unas cuantas horas nadie
la molestó más, incluso su abuela,
al verla tan concentrada con sus papeles, no la
quiso interrumpir, sólo a medio día
la llamó a almorzar. Luego de ayudarla
con la limpieza, Jessy fue a tomar un baño
y a alistarse… no le había comentado
que saldría, pero la viejita sabía
que su nieta siempre estaba de paseo.
«Por suerte que
la enana no se volvió a aparecer, me estaba
volviendo loca con tanta preguntadera… bueno,
veamos que me pondré… de seguro unos
shorts bastarán, no es que tengamos una
cita romántica o que vayamos a ir a un
sitio especial…».
Durante estas últimas
horas Kim no lograba concentrarse, ya los americanos
se habían despedido y Hernández
los llevaría en la avioneta hasta la capital,
todo estaba listo con las máquinas, sólo
quedaba algún papeleo que fácilmente
podría terminarlo entre el lunes y martes.
Sí, ya podía regresar a casa…
pero ella lo que menos deseaba era irse, su amistad
con Jessy apenas comenzaba, y prometía
ser algo realmente especial, aunque todo esto
era muy peligroso para la empresa, para ella,
y obviamente para la niña… pero había
algo que no le permitía razonar cuando
estaba frente a la rubia, no quería razonar…
«Debo ir a casa
a darme un buen duchazo y cambiarme con algo más
fresco… ¿a dónde querrá
llevarme Jessy?, lo importante es pasar con ella.
Debo comer algo también, porque mi estómago
puede comenzar a crujir… y con los nervios
que tengo… es como si fuera mi primera cita…
¿cita? Es una palabra un poquito exagerada,
¿no?».
Eran casi las cuatro cuando
Kim llegó hasta la casa de los Ramírez,
pero no tomó en cuenta el vecindario y
desde el balcón de la casa de junto se
escuchó un grito que iba dirigido a ella:.
—Kim, chica, ¿qué
haces ahí? Vente pa'cá muchacha,
¿ya comiste? —era Joselo que con
su esposa estaban descansando al fresco. Por suerte
para Kim, Charito escuchó el ruido y salió
inmediatamente y le bastó con ver la cara
de confusión de la gringa para entender
que no era lo planeado en su mente.
—Hola Kim, te estábamos
esperando… voy por Jessy, nos vemos afuera…
Pá, ahora ella no puede quedarse con ustedes,
¿verdad? Nos habíamos puesto de
acuerdo en salir a… pasear por… la
Bahía. Chaito vieja, chaito pá —le
guiñó el ojo a la gringa.
—Sí, Joselo,
ya me había comprometido con los chicos
a salir, yo vengo cualquier momento de estos a
despedirme… ¿okay?, nos vemos, ciao.
Charito la alcanzó
junto a la puerta de Jessy y sin disimular su
sonrisa de complicidad le dio un beso:.
—Entremos, que mis
viejos nos están viendo. ¡Hola, Jessy!
¿Por dónde andas, enana? Mira la
sorpresa que te traigo…
—Hola chiquita, ¿cómo
estás?, ¿qué sorpresa me
traes? Mira que hoy no tengo tiempo para jugar
—comentaba Jessy mientras salía arreglándose
la blusa.
—Hola, soy yo.
—Hey, hola… o
es un poco temprano o yo estoy un poco tarde…
—No, creo que las dos
estamos bien, sólo que Charito me acaba
de salvar de una tarde en familia.
—Síp, con ésta
me deben una, pero no se preocupen, no voy a molestar,
sólo salimos juntas y luego yo me voy pa'
donde Carlitos y listo…
—Qué…
¿qué pasó? ¿Por qué
te debo algo y por qué tenemos que salir
juntas?
—Mientras te lo contamos,
vamos saliendo, ¿no?, ¿estás
lista?
—Sí, bueno,
ciao abue, nos vemos, cualquier cosa te aviso…
—gritó la rubia para despedirse.
Tomaron el auto de Kim, y
fueron a dejar a la joven con su novio, ellos
ofrecieron no regresar a la casa hasta bien tardecito…
luego de lo cual Charito se acercó a Jessy
y al despedirse le susurro al oído:.
—Mi'jita, que disfrutes
del bombón —y con éste comentario
se alejó dándole un guiño
a Kim.
Siguieron por la carretera
y luego del primer momento de sonrisitas nerviosas,
la rubia le indicó el camino que debía
tomar. Dejaron el auto y caminaron hacia lo que
parecía una entrada de mar, llegaron a
un sitio realmente hermoso, era una gruta de aguas
cristalinas y dentro de ella se filtraba un rayo
de luz desde lo alto de la montaña, haciendo
que el agua tomara diferentes tonalidades que
lucían como espejos en la superficie. Para
pasar a la gruta tenían que entrar al agua,
no era muy profundo pero sí se iban a mojar.
—Perdón, debí
haberte advertido de que necesitarías traje
de baño.
—No te preocupes, solo
se mojarán estos shorts y la camiseta,
no son nada especial, y con el calor que hace
aquí estoy segura que luego en un rato
se secarán… tú… ¿sí
traes terno de baño?
—Ajá, vamos
entonces… —Jessy comenzó a
sacarse su ropa hasta quedar en lo que podría
considerarse un fabuloso 'hilo dental' de color
turquesa, ante el cual Kim únicamente pudo
tragar saliva y agradecer por la penumbra del
lugar que ocultaba el color de su rostro.
Jessy se metió primero
al agua y comenzó a nadar, al rato le siguió
Kim, que sintió el agua como bendita para
su calor. Cruzaron el pequeño estrecho
y llegaron a la gruta, Kim había visto
muchas maravillas naturales, pero ésta
definitivamente era una de las mejores…
Salieron hacia una pequeña playita interior
y se sentaron a descansar, Jessy le explicó
el tipo de formación geológica del
sitio y el porqué el agua resplandecía
como con luz interior, se debía a un tipo
de alga que al entrar en contacto con el rayo
de luz, brillaba. Jessy decidió sumergirse
un poco para disfrutar de la hermosa vista submarina,
Kim se hizo una promesa de traer en su próxima
visita todo el equipo necesario para bucear y
tomar fotografías, valía la pena…
Disfrutaron por un buen rato del sitio.
Pero lo que llamaba más
la atención de la rubia era Kim Al tener
su camiseta mojada, se podía apreciar con
toda claridad que la gringa no traía brassiere
y sus formas eran perfectas, casi no podía
quitar sus ojos de encima de la mujer… siendo
descubierta un par de veces 'in fraganti'. Por
supuesto, Kim tampoco podía pasar por alto
el tener tan cerca a la joven y en una situación
tan tentadora, la jovencita era fascinante, con
su cuerpo dorado por el sol que le hacía
resaltar sus hermosos ojos verdes, cada curva
perfectamente proporcionada que, con sus movimientos,
la invitaban a tocarla a cada instante.
Tenían que salir de
allí porque de lo contrario sus buenas
intenciones se irían al tacho de basura…
ella no podía arriesgarse a pasar por una
aprovechada y ofender a Jessy.
—Jessy… mmm…
es mejor que comencemos a regresar… no es
muy buena idea que oscurezca y estemos todavía
aquí, ¿no crees?
—Sí, tienes
razón… vamos a salir —ella
también comenzaba a sentir que esto era
demasiado tentador, su cuerpo la iba a traicionar
en cualquier momento.
Al salir del estrecho, Jessy
necesitó ayuda y Kim le dio la mano, pero
esta última tropezó, por lo que
las dos casi se van al suelo… se tuvieron
que apoyar la una en la otra. Estaban apenas separadas
por unos pocos centímetros, podían
sentir sus pechos moverse con su agitada respiración,
Kim estaba en un poco de desnivel, lo que les
ponía a la misma altura… sólo
bastaba un pequeño roce…
Ninguna de las dos dijo una
sola palabra, sencillamente se separaron y siguieron
caminando hasta llegar al pequeño claro
en el que dejaron sus cosas. Jessy tenía
un bolso con unas toallas y le ofreció
una a Kim, también le dio agua para beber…
al tomar la botella de agua, Kim rozó la
mano de la chica y la tomó… esta
vez no podía contenerse… la atracción
era demasiado grande… tenía ganas
de mandar al diablo todos sus razonamientos. Y
así lo hizo…
—Come
here, baby —le dijo como en un susurro,
y pasó su brazo por la cintura de la joven,
la acercó, Jessy no podía ni respirar,
pero se dejó guiar, su necesidad de esta
mujer era tan intensa que sentía que iba
a explotar. Kim, con su otra mano, retiró
de la cara de la chica unos cabellos mojados y
acarició su mejilla. Con la misma dulzura
comenzó a besar sus ojos, sus mejillas,
hasta llegar a esos labios que le quitaban la
respiración. Jessy respondió tímidamente,
pero sabía que esto era lo que quería,
lo que siempre ansió.
La rubia comenzó a
acariciar la espalda de Kim, con suaves movimientos
llegó hasta su cuello y su cabello, el
beso se iba profundizando hasta dejarlas sin aliento,
Kim se separó unos centímetros de
la joven para poder admirarla y asegurarse de
que no estaba soñando. Jessy tenía
sus ojos cerrados y poco a poco unas infinitas
pestañas negras se fueron abriendo hasta
descubrir dentro unos intensos ojos verdes, oscurecidos
por la emoción. Abrió su boca para
decir algo, pero de ella no salió palabra
alguna… nuevamente los labios de Kim se
lo impidieron y volvieron a entregarse a esa pasión
que estaba guardada por toda una vida.
Kim sabía que tenía
que poner en funcionamiento su cerebro, no podía…
no debía dejarse llevar por este hermoso
momento. Ella, que supuestamente era la de más
experiencia, no debía dejar que Jessy llegara
a extremos para los que no estaba preparada…
—Darling… mmm,
Jessy, linda, debemos parar, no quiero que esto
sea algo de un instante de locura, dejemos que
las cosas vayan más lentamente, ¿okay?
—Mmhh… síp,
tienes razón… mmm… es mejor
que nos vayamos… —Comenzó a
ponerse su ropa sobre el traje mojado y guardó
las toallas en su bolso.
—Espero que mi camiseta
se seque pronto…
—Mmm… para mí
está bien así… —dijo
Jessy, provocando risas que las ayudaron a aliviar
la tensión.
—¿Tienes hambre?
¡Yo sí! Creo que me comería
un león, podemos ir a algún lado
cerca, o quizás a lo de tu amigo —comentaba
mientras le tomaba la mano y conducía.
Jessy estaba todavía
muy emocionada por lo que había pasado,
casi era como estar flotando en un sueño…
pero a lo lejos oyó la mención de
su amigo y de pronto despertó:.
—¡No!, donde
Matteo no, no me dejaría vivir en paz por
el resto de mi vida si me ve la cara que de seguro
tengo y esta pinta… —observó
señalando su ropa húmeda—
y sobre todo contigo en iguales condiciones. Sabes
cómo es la imaginación de la gente,
de seguro va más allá que la nuestra…
mmm… aclaro… ¡no es que me esté
quejando! Aunque te diré que yo llego a
mi casa mojada casi todas las tardes… pero
no contigo… así.
—Sí, es verdad…
dime tú a donde quieres ir, no creo que
llegar a tu casa así sea muy buena idea,
¡sobre todo por los vecinos!, y mi fama
de mujer dura… quizás si vamos primero
a mi departamento a secarnos y cambiarnos y luego
vamos a un restaurante… ¿puede ser?
—«Lo de mi departamento tampoco
es una idea muy brillante… pero juro que
lo dije sin mala intención… ¡ajá!
¡creételo!».
—Ok, vamos para allá…
Al llegar a su edificio,
la resolución de Kim comenzaba a flaquear.
«Dammit, por qué las cosas tienen
que ser tan complicadas… yo le gusto, ella
me gusta, hacemos lo que queremos y punto…
luego cada una a su vida y todo listo… pero
no, tenía que estar esta vocecita que no
me deja en paz, que me dice que le puedo hacer
daño y que yo también puedo sufrir…
que esto no puede ser una aventura de un fin de
semana… baby, ¿por qué tenías
que cruzarte en mi camino cuando toda mi vida
estaba ya organizada?».
Jessy por su parte se juraba
y recontra-juraba que nada más iba a pasar,
que la gringa tenía razón en decir
que tenían que tomar las cosas con calma.
Ella no estaba lista para este tipo de experiencias,
ni para aventuritas, y peor con su jefa, pero…
«diablos, casi no puedo contenerme y
tocarla a cada instante, me quema la piel…
Jessy, ella es tu jefa… pon la cabeza en
su lugar, ¡mierda, no puede ser tan difícil!…
sólo es una mujer… tremendamente
sexy, con su camiseta toda pegada al cuerpo…
con esos shorts que casi se parten solos…
esos labios tan… tan… ¡basta
enana!».
La suite de Kim era hermosa,
todo lo necesario en un espacio pequeñito.
Estaba impecablemente bien tenida, como era de
esperarse en algo de la gringa, ni un papel fuera
de lugar. Entraron y sintieron por fin un poco
de aire fresco después de tanto calor.
La morena ofreció a Jessy una camiseta
y una toalla para que fuera primero a ducharse,
entre tanto ella prepararía algo para picar.
    
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