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:: EL CORAZÓN DE CRISTAL::
Las calles estaban desiertas excepto por uno que otro coche ocasional, dándole a Crystal la libertad para beber de la botella mientras caminaba. Para cuando el complejo se alcanzo a ver, ya iba caminando balanceándose totalmente borracha y la tercera parte de la botella había sido vaciada. Cuando iba acercándose al edificio Crystal se dio cuenta que había olvidado tomar las llaves cuando salió.—Mierda. La Señorita Perfecta me dará un sermón con seguridad—. Se llevo la botella a los labios y tomó un gran trago, estremeciéndose cuando el líquido caliente se abrió paso por su garganta. Usó su manga para limpiarse la boca antes de alcanzar el timbre de la puerta. Su cabeza sentía el efecto del whisky y lo único que quería hacer era acostarse.—Demonios, abre la maldita puerta, Laura—. Crystal presiono el timbre de nuevo, golpeando rápidamente después la puerta con el puño. El sudor se formó en su labio superior y Crystal apoyo su frente contra el marco. No había comido nada más que un par de zanahorias en todo el día y su organismo rápidamente comenzó a reaccionar diciéndole que había excedido sus límites.—Oh mierda— ella susurró, sintiendo su estómago mal otra vez. Presionó el timbre de la puerta repetidamente hasta que escuchó a Laura abrir la puerta. ¡—A un lado!— Empujo a la mujer que estaba perpleja fuera de su camino, Crystal se fue tambaleando hasta el cuarto de baño, apenas levantando el asiento del inodoro antes de que su estómago devolviera todo su contenido.
Laura cerró la puerta del exterior y negó con la cabeza cuando escuchó a su compañera de apartamento vomitando en el baño.—¿Crystal? ¿Te encuentras bien?— Recibió un sonido nauseabundo como respuesta y gimió interiormente.—Veo que encontraste la licorería. Hay toallas en el armario para que te limpies—.
—Gak... o-ok—
Laura entró en la cocina y llenó un vaso de agua. Escuchó el sonido del inodoro seguido por el sonido del grifo abriéndose. Minutos más tarde una Crystal más compuesta salió del cuarto de baño.—Gracias— dijo ella, tomando el vaso que le ofrecía.
—¿Te sientes mejor?—
Crystal asintió con la cabeza.—Un poquito—.
—Deberías comer algo. Eso calmara tu estómago—.
La rubia recordó las tres cenas para microondas que había en el refrigerador y negó con la cabeza.—Naa, estaré bien.—
—Escoge tu misma—. Laura abrió el refrigerador y miró con atención adentro.—Tengo algunas sobras de la fiesta. No es mucho, solo algunos emparedados y algo de verduras—. Ella agarró el plato de emparedados y lo levanto para que Crystal lo mirara.—Hay ensalada de huevo, jamón y queso— Crystal miró interrogativamente los triángulos pulcramente cortados.—Um … creo que te caerán bien— dijo Laura. Le paso el plato a Crystal.—Escoge lo que quieras. Aparte de la ensalada de huevo, ya no comeré nada de eso—. Después de tomar un tazón de ensalada para ella, Laura agarró una botella de aderezo y usó su cadera para cerrar la puerta del refrigerador. Le indico a Crystal con la cabeza para que fueran a la sala de estar. A regañadientes la rubia la siguió saliendo de la cocina.
Laura se acomodó en el sofá mientras Crystal tomó asiento en el reclinable. Un silencio embarazoso se formo debido a que no sabían que decir la una ni la otra. Crystal mordió su emparedado.
—¿Que tal esta?— preguntó Laura.
—Bueno—. Ella dio otro mordisco, su estómago aprecio la comida saludable para variar. Dándose cuenta de que no pudo rehusar la comida de su compañera y poder irse a su dormitorio, Crystal se resignó a ser al menos algo sociable.—Y dime, sé que solo estuvieron aquí tu madre y tu hermano, ¿dónde está tu padre?—
—Él murió hace siete años—. Viendo que Crystal se abría un poco debido a la pregunta que le había hecho, Laura pregunto —¿Qué hay de ti? Dijiste que tenías una hermana mayor. ¿Que hay de tus padres?—
Crystal dio otro mordisco a su emparedado y se encogió de hombros.—Lo último que supe fue que ambos aun vivían y estaban dándose la gran vida en Curtisville—.
—¿No hablas con ellos?—
—No—. Ella escogió algunos de los emparedados en forma de triangulo del plato que parecían ser de ensalada de pollo.—no he hablado con ellos desde el día que me salí de allí—. Comió un bocado e hizo una mueca.—¿uf, qué es esto?—
—¿me creerías si te dijera que no tengo idea?—
—Seguro—. La stripper miró alrededor y divisó la bolsa de papel que estaba sobre el mueble mostrador. El cosquilleo por tomar comenzaba de nuevo. —Bien, si vas a seguir charlando, será mejor que tomes algo—. Pensó Crystal para sí. Se puso de pie y fue hacia la cocina, regresando momentos más tarde con un vaso lleno con hielo, una botella de cola y el whisky. Acababa de sentarse cuando Laura decidió reanudar la conversación.
—¿Y bien, por que no estas en contacto con ellos?—
Pareciéndole una pregunta inesperada, Crystal vacilo un poco mirando a su compañera de apartamento.—es muy largo de contar.—
— Soy buena oyente—.
El silencio comenzó a reinar mientras Crystal luchaba contra una guerra interior. —No digas nada—. Las palabras hicieron eco repetidas veces en su mente. —Nadie lo creería de cualquier manera—. Crystal pensó, y luego contesto, —Solo puedo decirte que no fue una época feliz en mi vida—. Tomo el vaso y el whisky, vaciando hasta que el líquido ámbar llenó más de la mitad del vaso. Agrego la adecuada cantidad de soda sólo para teñir un poco la bebida, luego se echó para atrás en el asiento reclinable.
—¿Tus pesadillas se deben a eso?—
Crystal trago, el licor caliente paso por su garganta.—¿quieres la versión corta?— Su voz estaba llena de enojo.—Mi padre era un imbécil y mi madre era una cobarde invertebrada que le importaba más lo que los vecinos pensaran que sus niñas—. El vaso fue a sus labios otra vez.
—¿Es por eso que tu hermana se escapó?—
—¿Se te ocurre una mejor razón?— Normalmente Crystal habría dado por terminada la conversación a estas alturas pero el alcohol estaba haciendo un buen trabajo de mantener su defensa baja.—a mi me tomo un año mas—.
Laura arrugo su frente como si estuviera haciendo cálculos matemáticos. —Tu mencionaste antes que tu hermana se escapo cuando tú tenias 14 años. ¿Tenias tan solo 15 años cuando tu escapaste?—
—Quince y medio, realmente. No es la mejor edad para andar fuera en las calles pero qué diablos. Fue mejor que estar con ellos, — dijo fieramente, su mirada fija sobre la mesita de café.
—¿No hubo alguien a quien pudieras recurrir? ¿Una tía, un maestro?—
Crystal dio un bufido y tomó de su bebida.—En una ocasión Paty le contó a una maestra lo que estaba pasando. Ella mando llamar a nuestra madre.— Su rostro se torno duro y tomo la botella de whisky.—Adivina a quien se lo contó todo—
—¿A tu padre?—
La stripper asintió con la cabeza. —Él golpeó a Paty sin piedad. ¿Crees que seria tan estúpida como para decirle a alguien mas?— Ella negó con la cabeza e hizo otra bebida. En alguna parte en la mente borracha de Crystal se dio cuenta que estaba haciendo exactamente eso ahora. Le estaba contando a su compañera de apartamento, una mujer que apenas conocía. Esta vez ella no perdió el tiempo con la soda, bebiendo el whisky directamente.—¿apuesto que los personajes de tus historias no han tenido tan sórdidos pasados, eh?—
—Um, no … no usualmente—
—Por supuesto que no—. El líquido se derramó alrededor de su vaso cuando gesticulo con las manos.—Esto es normal para ti. Una casa agradable, un bonito coche, una familia que te ama… … yo nunca tuve eso—. El deseo por un cigarrillo aumentaba así como también el deseo por un porro. Tiró ligeramente de su blusa.—creo que voy a cambiarme de ropa y relajarme un rato en el balcón—.
—Creo que hoy esta la noche cálida. Estoy segura que tú lo estarás también debido al cigarrillo—. Laura se puso de pie y tomo el vaso de Crystal.—Voy por mas hielo y te veo arriba—.
—¿Te veo arriba?, Demonios— pensó Crystal. No hubo buena excusa para rechazar la compañía de Laura ya que dijo que estaría en el balcón. —Uh, sí … me parece genial—. Ella recogió la botella de whisky y se dirigió hacia las escaleras, dispuesta a fumarse un buen porro antes de que su compañera se le uniese fuera.
* * *
Crystal se estaba subiendo sus pantalones cortos cuando escuchó a Laura subiendo las escaleras. —Diablos, eres rápida—, ella pensó mientras cerraba la cremallera y caminaba hacia la mesita de noche. Abriendo el cajón, saco un pequeño tubo de madera plana pequeña y uno de sus muchos encendedores. Dio dos inhalaciones rápidas antes de guardarlos de nuevo y cerrar el cajón. Tomo su botella, sus cigarrillos, y su cenicero, y salió al balcón unos segundos antes de que llegara Laura.
—Oh bien— Laura dijo cuando vio el cenicero.—no estaba segura de que tuvieras uno, especialmente cuando vi todas esas colillas en el pasto—.
—Usualmente no se me ocurre traerlo aquí fuera conmigo—. Crystal se sentó en la silla blanca de plástico y tomo el vaso que Laura subió para ella.—Me imagine que te daría un ataque si me vieras tirando la ceniza sobre el piso—.
—Te imaginaste bien— la mujer de cabello negro contestó.—Me tomo 15 minutos recoger todo eso esta mañana—.
—Ok, ya no los tirare más—. Ella encendió un cigarrillo y tomo su botella.
—¿Trabajaras mañana?—
—Si, me he tomado últimamente libre varias noches más de las que puedo permitirme—. Crystal miro hacia los contornos oscurecidos de los árboles que mostraba el crepúsculo.—¿Alguna vez has escuchado al búho?—
—¿Oh, te refieres a George? Si, lo escuchó por la noche algunas veces cuando me acuesto tarde escribiendo—. Laura miró hacia fuera igualmente, como si ella pudiese divisar al pájaro escondiéndose entre las hojas.
—Había un búho que vivía entre los árboles cerca del trailer park— dijo la mujer rubia, tomando un trago entre sus palabras. —En la noche algunas veces lo escuchaba. Solía quedarme despierta preguntándome a quien estaría buscando—.
—Al amor de su vida, quiero imaginar— dijo Laura. —¿acaso no es lo que todos estamos buscando?—
—Más bien a alguien con dinero— dijo Crystal, levantando sus cejas cuando escuchó a su compañera reír.—¿qué?—
—¿No tienes ni una pizca de romántica en todo tu ser verdad?—
—No creo en cuentos de hadas—. Se llevo el vaso a los labios, encontrando comodidad en el olor familiar del whisky.—La vida no es como un buen brandy—.
—No, no lo es— Laura estuvo de acuerdo.—Pero no es Oliver Twist, tampoco. La vida es lo que tú haces de ella—.
—Más bien eres lo que la vida hace de ti— la stripper contestó agriamente, contemplando su cigarrillo.
—La gran ventaja de ser adulto es que eres libre de hacer tus propias elecciones— dijo Laura, recorriendo la mirada mientras observaba a Crystal reducir considerablemente su bebida y tomando la botella con el poco whisky que quedaba.
—Cuando estaba en la universidad mis padres esperaban que yo fuera maestra. Me sentía tan miserable estudiando todo el tiempo cuando lo único que yo quería era escribir historias—.
—¿Así que tienes un titulo?—
Laura asintió la cabeza. —Nunca lo he usado. Dudo que aun pueda obtener certificación del Estado a estas alturas—.
—Por lo menos tienes estudios que puedes aprovechar—. Apagó el cigarrillo y tomó un sorbo de su bebida.
—Bueno, tu tienes una habilidad, Crystal. Estas en buena forma y bailas—. Una imagen breve de su compañera en el Tom Cat Club, semidesnuda moviéndose alrededor del tubo central, vino a la mente de Laura—creo que andan buscando a un instructor de aerobics en el gimnasio Mary's House of Fitness —. Era difícil distinguir los rasgos de la mujer por la oscuridad de la tarde cayendo paro noto que apretaba con fuerza la mandíbula y tenia los nudillos blancos de apretar con fuerza el vaso.—¿Crystal? ¿Pasa algo malo?—
—No soy instructora de aerobics—.
—No es necesario que seas... — Laura se detuvo ante el movimiento que hizo Crystal con su mano.
—No soy exactamente lo que ellos están buscando— dijo con enojo. —Olvídalo Laura. No entenderías—. Tomo más de su bebida y prendió un cigarrillo.
—Pero... —
¡—No soy una bailarina!— Sus pies, que habían estado descansando sobre el riel, bajaron coléricamente al piso de cubierta de madera. El movimiento repentino causo que derramara whisky fuera del vaso, pero a Crystal no le importo. Giro su rostro hacia la escritora—Soy una stripper, Laura. ¡Me quito la ropa por dinero!— Se inclinó hacia adelante, sus facciones eran duras.—estoy apenas un paso por encima de una puta—.
—Lo sé— dijo Laura calmadamente.—Quiero decir, sé que eres una stripper—. Crystal parpadeó con sorpresa, parte de su enojo desvaneciéndose. La mujer de cabello negro continuó—Uno de los personajes de mi reciente historia se relaciona sentimentalmente con una stripper y una noche fui al Tom Cat Club para documentarme—. Laura se encogió de hombros ante la mirada interrogativa.—Supuse que me lo contarías algún día cuando te sintieras lista—.
¿Le digo de lo mío ahora? Laura pensó para sí —Um … tu no eres la única que guarda secretos—.
—No hay problema. Tu vida no es de mi incumbencia—.
—Puede que no, pero si vas a continuar viviendo aquí, debes saberlo—. Laura aspiró profundamente. A pesar de que ya habían pasado varios años desde que se había abierto a su homosexualidad, aun sentía un poco de miedo a ser rechazada.—Jenny no fue solo mi antigua compañera de apartamento. Nosotras fuimos amantes—.
—¿Eres una bollera?—
—Soy lesbiana— Laura se erizó.—Jenny y yo fuimos amantes durante casi dos años—.
—Oh— Crystal dijo quedamente —no sé que decir. No lo habría adivinado. Es decir, ninguna de las dos parece … —
—¿Lesbianas?— La escritora terminó.—Te tengo noticias, Señorita Sheridan, no todas las personas homosexuales parecemos serlo—.
—No quise decir…— Crystal comenzó, luego se detuvo cuando se percató que eso era exactamente lo que quiso decir.—Creo que no imagine realmente que ustedes fueran—. Un poco avergonzada, se recostó en su asiento y clavó los ojos en las siluetas de los árboles.
Los segundos pasaron convirtiéndose en minutos embarazosos, ninguna estaba segura de que decir la una a la otra. Finalmente Laura no pudo continuar más con el silencio.—Es una noche agradable—. Crystal gruñó la respuesta, obligando a la escritora a hacer otro intento. —Apuesto a que las estrellas se verán bonitas—.
—Las estrellas son aburridas.—
—Veo que recuerdas como hablar. Creí que se te había olvidado como hacerlo— Laura bromeó, ganándose una mirada de reojo.
—He conocido a algunas lesbianas antes— dijo Crystal, devolviendo su mirada al vaso medio lleno.—Una amiga tiene una prima que lo es—. Hizo una pausa, luego se encogió de hombros. —No me molesta—.
—Bien—. Laura colocó un mechón de su cabello detrás de su oreja.—odiaba pensar que algo como esto se interpusiera en nuestra convivencia—. Se rió entre dientes.
—Después de todo, ya tenemos suficiente con otras cosas—.
—¿Cómo cuales?— Ahora la atención de Crystal se enfoco más en la conversación que en su bebida. El vaso que parecía estar pegado a su mano fue colocado sobre la mesa.
—Nada—.
—No lo habrías mencionado sino hubiera realmente algo—. La rubia estaba inclinada hacia ella. —¿Qué? ¿Hay algo que hago que te moleste? Al menos que sea la marihuana, ¿es eso?—
Laura vaciló antes de contestar.—¿qué mosca te pico como para haber comprado una cortina transparente para la ducha?—
—Es mejor que la cosa floreada azul que tú tenias— Crystal se defendió.—Lo transparente hace que se vea todo más claro—.
Laura decidió correr el riesgo y bromear con la pequeña mujer.—¿Acaso necesitas ver lo que estas haciendo en el baño? ¿Acaso no sabes dónde tienes cada cosa?—
—Jodete— la stripper dijo en broma, su sonrisa aumentó.—Tu necesitas un estante entero solo para poner tu champú, acondicionador, el enjuague y Dios Sabe que más tienes en esas botellas—. Ella trató distraídamente de alcanzar su vaso. —¿cuántas horas pasas allí dentro?— Tomó un sorbo de su bebida.—Yo solo entro, hago lo que tengo que hacer y salgo. Sin tanto enredo y sin tanto relajo—. Trató de alcanzar sus cigarrillos deteniéndose por el sonido que emitió su localizador. Sosteniéndolo frente a ella, Crystal presionó el botón y miró el número desplegado.—Mierda. Necesito usar el teléfono—.
—Adelante. Después de todo, tú pagas la mitad del recibo telefónico—. Laura señaló con su pulgar hacia la puerta de su cuarto.—Hay un teléfono al lado de la cama—.
—Gracias—.
Laura se reclinó y se terminó su té helado, en silencio escuchando partes de la conversación telefónica de Crystal. Laura dedujo que era alguien del Tom Cat Club buscando a la rubia para que fuera a trabajar. Crystal juró profusamente y le gritó a la persona en el otro extremo del teléfono y al final le dijo que estaría allí tan pronto como pudiera. Colgó el teléfono y regresó al balcón.
—Tengo que ir a trabajar. Charice se torció el tobillo. ¿Dónde tienes la guía telefónica?—
Laura se puso de pie.—Yo te llevo si quieres—.
— Naa, no tienes que hacer eso. Llamaré a un taxi—.
—En verdad, no es un problema. Necesito comprar algo de leche para el café de mañana de cualquier manera. Justamente parare en el cajero cochemático que esta sobre la avenida catorce—.
—¿Estas segura?—
—Sí. Solo deja que me ponga unos jeans y estaré contigo en un momento—.
* * *
Después de quitar el seguro de la puerta del pasajero, Laura fue hacia su lado y entró en su Jeep de modelo atrasado. Se coloco el cinturón de seguridad y dio una mirada a su pasajera para que se lo pusiera, Crystal puso sus ojos en blanco y se coloco su cinturón de seguridad.
—¿Necesitas que te traiga de regreso cuando hayas terminado?— Laura inquirió al echar a andar el motor.
— Naa, conseguiré que Rick o una de las chicas me traigan a casa. No hay problema—.
—Ok—. Echo en reserva el vehículo y se puso en marcha por la avenida principal.
—Bonito coche— Crystal comento, mirando el tablero pulcramente brillante y los botones de la consola.—¿tienes reproductor de cd's?—
—Sí—. Sin mirar, Laura busco por detrás del asiento del pasajero y tomo un estuche lleno de discos.—dudo que haya alguno que te guste—.
Crystal tomó el estuche y miró los títulos, la sonrisa en su cara iba aumentando.—¿Los mejores éxitos de Paul McCartney? ¿Little River Band?* ¿Capitan and Tennille?* ¿Acaso te quedaste atascada en los setenta?—
—En los años setenta y los años ochenta, en realidad. Me gusta esa música—.
Crystal cerró el estuche y lo puso en la parte trasera.—no tendrás que preocuparte por mí por pedirte prestado cualquiera de tus CD's, eso tenlo por seguro—.
—Déjame adivinar. A ti te gusta el heavy metal—.
—Cuando mi estado de ánimo lo amerita sí. La mayoría de las veces escuchó rock—.
—Prefiero escuchar canciones a las que les pueda comprender la letra, y no los tamborazos y guitarrazos—. Laura dirigió el Jeep por la carretera y aumento la velocidad.—¿a qué hora terminas de trabajar?—
—La última función es a la medianoche. Usualmente salgo de allí alrededor de las dos o un poco mas tarde, no te preocupes por eso. Conseguiré que alguien me lleve a casa—. Sacó un cigarrillo de su paquete y comenzó a bajar la ventanilla.
—no permito fumar en mi coche—.
—¿Aun con la ventana abajo? Se saldrá todo el humo—.
—No se sale del todo—.
—Esta bien— Crystal dijo molesta metiendo el cigarrillo de vuelta en el paquete.—¿supongo que si busco una estación decente en la radio esta fuera de discusión?—
Sonriendo en la oscuridad, Laura prendió la señal direccional y entró por una calle.—Mientras no encuentres una estación de radio que amenace con volar mis altavoces me parece bien—.
La radio quedó completamente descartada.
* * *
—No puedo creer que este todo lleno esta noche. Pensaría que es sábado o algo parecido—.
—Realmente no puedes quejarte, Mónica. Mientras más clientes más dinero—. Crystal observó su reflejo en el espejo mientras ajustaba el top de su traje. —Demonios, ya aumente de peso o estos trajes se encogen—.
—Pues no hay mucho de donde escoger para empezar— la otra mujer contestó.—¿Por qué no te pones el traje de leopardo?—
— Uff, odio ese traje. ¿Alguna vez te lo has puesto?—
—Pues es mejor que aquel—. La stripper pelirroja señaló un traje negro de cuero colgado en el porta trajes.
—Preferiría usar ese en lugar del traje de leopardo—. Dándole la espalda al espejo, Crystal tomo sus guantes largos y comenzó a ponérselos rápidamente.—espero que no dejen a Charlie poner la música esta noche—.
—Oh, déjame contarte, amiga. Él lo hizo anoche y no mezclaba bien las canciones. Angel y yo estábamos listas para matarlo—.
—¿Por qué dejan que un perdedor como ese maneje la cabina cuando a Mike no le toca trabajar?—
—Porque cobra poco, Crys. Y mientras Rick administre el lugar, vamos a continuar trabajando con idiotas como ese—.
—Dímelo a mí— Crystal estuvo de acuerdo.—Rick me dijo que llevara mi coche con un pervertido amigo de él y esa cosa se me volvió a descomponer—. Prendió un cigarrillo y se apoyó contra la mesa de maquillaje.—Te juro que si no necesitara tanto el trabajo... —
—Bueno, yo no estoy aquí para divertirme tampoco, Crys. ¿Tienes otro de esos?— Mónica preguntó, señalando el cigarrillo.—Gracias, tenia la intención de comprar unos de camino aquí pero se me hizo tarde—.
—No hay problema—.
—De cualquier manera— la pelirroja hizo una pausa el tiempo suficiente como para exhalar el humo, miro alrededor. —No puedo continuar haciendo esto noche tras noche. No le digas nada a Rick. No quiero que nadie se entere hasta estar segura de conseguir ese otro trabajo que es bastante decente—.
—¿Otro trabajo haciendo qué?—
—Hay un trabajo disponible en la oficina donde mi primo trabaja. No es mucho, solo es archivar y contestar el teléfono pero eso es mejor que esto—. Mónica dio otra inhalación.—Admitámoslo, aun no he conseguido a ningún hombre joven y atento que haya entrado por esa puerta—.
—La única cosa que entra por esa puerta son hombres viejos y aborrecibles hongos que se creen el perfecto regalo de Dios para una mujer— Crystal contestó antes de volverse al espejo y tomar el cepillo para acomodar su cabello.—Si no fuera por el dinero ninguna de nosotras estaría aquí. Este trabajo harta—. Un golpe fuerte en la puerta acabó su conversación.
—Vamos señoritas—. La voz cocheritaria de Rick sonó fuerte a través de la puerta cerrada.—Dos minutos—.
Pasando el cepillo por su pelo una última vez, Crystal hizo un chequeo final en el espejo antes voltear con Mónica.
—¿estas lista?—
—Tan lista como siempre— contestó, se sorprendió ante la pregunta que comenzó a llegar a su mente. ¿Cuánto tiempo más continuare haciendo esto? Se preguntó. Mientras los hombres estén dispuestos a pagar por verme, la pregunta fue contestada en silencio. —O tal vez no— ella dijo entre dientes.
—¿qué?— Mónica preguntó.
—Nada. Vamos a darle a los niños con que entretenerse—. Abrió la puerta para encontrarse a Rick rodeado de una nube de humo de cigarro, quien las condujo rápidamente al escenario.
* * *
Crystal estaba caminado por su cuarto, recogiendo su ropa sucia y metiéndola en el cesto. Con la mayor parte de sus pertenencias destruidas por el fuego, la necesidad de estar lavando su poca ropa muy seguido era normal. Bajó la escalera y se encontró una canasta de ropa de Laura encima de la lavadora.—Hmm, debió lavarla anoche.— Moviendo la canasta de la parte superior de la secadora, abrió la tapa y comenzó a rellenar la lavadora hasta el tope de ropa. Puso el detergente y la puso a andar. Después de tomar el periódico se hizo una taza de café y fue a la terraza mientras se lavaba la ropa para después meterla en la secadora.
Algunos minutos más tarde Laura bajó la escalera—¿Crystal, viste mi ropa que estaba encima de la lavadora?—
—¿la ropa limpia?— Colocó sobre suelo el periódico. —Por supuesto. La puse sobre la parte superior de la secadora—.
—No está limpia— la escritora corrigió.—iba a darme una ducha antes de echarla a la lavadora—.
—¿Que quieres decir?— Confusa, Crystal se levantó y caminó hacia el área de lavado.—Toda la ropa estaba doblada.—
—Siempre doblo mi ropa—.
—¿Doblas tu ropa sucia?— Crystal negó con la cabeza con incredulidad. —Debí haberlo sabido. Si alguien dobla su ropa sucia en este mundo, esa eres tú. No me sorprendería que la plancharas también—.
—Sólo cuando estoy de buen humor— Laura bromeó, tomando una taza para el café.—Si ves que esta una canasta de ropa encima de la lavadora, quiere decir que esta sucia. Te lo digo para que lo sepas en un futuro—.
—Muy bien. Aun si se ve limpia, está sucia—. La miro y notó el traje que vestía Laura, una camisa azul claro de béisbol y pantalones blancos con una franja azul que le hacia juego. Miro hacia abajo y vio los calcetines blancos de béisbol también —¿Por qué estas vestida así?—
—Estoy en un equipo del softbol*. Jenny estará aquí en algunos minutos para recogerme—.
—¿Tu juegas softbol? De alguna manera no te puedo imaginar ensuciándote toda cuando te deslizas a las bases—.
—Normalmente no me deslizo y sí, juego softbol. Nuestro equipo se llama Airhearts de Ameilia. Nos patrocina el Bar de Ameilia y pensó que era un buen juego de palabras. Es divertido y es una buena oportunidad de reunirme con mis amigas—. Laura se sirvió una taza de café. —¿juegas algún deporte?—
Crystal rió. —no he jugado a la pelota desde que era una niña y desde entonces supe que era un asco jugando—.
—Ah, solo necesitas práctica. Si no tienes planes hoy, puedes ir con nosotras, eres bienvenida—.
—Gracias pero no. Acalorarme y sudar golpeando una pelota no es mi idea de pasar un buen rato—.
Laura se encogió de hombros.—Como quieras. ¿Recogiste el periódico esta mañana? —
—Sip, está fuera en la terraza—.
—¿En cuantos pedazos?—
—Que graciosa, ja ja ja que risa me da— dijo Crystal. —Tomate tu café. Me voy a dar un baño—.
—Si termina esto de lavar, lo pondré en la secadora por ti—.
* * *
Crystal bajaba las escaleras después de haber tomar un baño y se encontró con Jenny que ya había llegado, vestía un uniforme como el de Laura.—Oh, hola Crystal— dijo la terapeuta con una sonrisa. ¿cómo estás?—
—Bien—.
—Hey Jen, será mejor que ya nos vayamos— Laura, recogiendo sus abrazaderas y su guante.
—¿Te gustaría venir?— Jenny ofreció a Crystal.—jugaremos contra el equipo de las Halcones—.
—Naa—.
—Vamos, será divertido— ofreció otra vez. —Podrás observar a Babe Ruth* sacar la pelota fuera del campo unas doce veces—. Señalo con su pulgar a Laura que estaba toda sonrojada.
—No, de verdad, yo... —
—¿qué estarás haciendo hoy que sea mas divertido que convivir con un montón de adorables y divertidas personas y tomar algo de aire fresco?— Crystal se movió nerviosamente y miró hacia el cuarto de lavado. Jenny siguió su mirada y negó con la cabeza.— Nope. Quedarse a lavar la ropa no es tan divertido—. Tomo el brazo de la rubia y tiro fuerte de ella.—vámonos—.
Crystal paró repentinamente cuando vio el coche de Jenny.—¿qué diablos es eso?—
—es una Cosa—.
—¿qué?— Ella caminó más cerca el coche clásico color anaranjado calabaza.—Parece un Jeep militar alemán con el capote abajo—.
—Es una Cosa. Definitivamente, eso es lo que es. Técnicamente es un Volkswagen modelo 81—. Jenny camino orgullosamente hasta su coche y abrió la puerta trasera.—Este es un modelo 74. Los modelos 73 son los más difíciles de encontrar pero este trabaja con gas sin plomo—.
—Debe ser un lío conseguir las refacciones— dijo Crystal, aun mirando dudosa la “Cosa”. Miro hacia Laura quien estaba mirándola con una sonrisa divertida.
—Es un coche perfectamente seguro— Jenny dijo, caminando hacia el lado del conductor.
—Excepto cuando no estas de buen humor— dijo Laura, entrando en el asiento del pasajero, delante de Crystal. Se volteo en su asiento para mirar a su compañera.—Ella confunde esta “Cosa” con un coche de carreras de vez en cuando—.
— Púdrete — dijo Jenny ásperamente, deslizándose en el asiento del conductor y metiendo la llave en el encendido.—no soy la única en el mundo con 6 infracciones—. Se colocó una diadema plástica para evitar que el viento despeinara su cabello y puso en marcha la “Cosa”. Metió dos veces el embrague antes de que pudiera entrar, haciendo que el coche se sacudiera y se resistiera a encender.—Mil disculpas—.
—No hay problema— aseguró Crystal, buscando el cinturón de seguridad. Tuvo que escarbar en el asiento trasero para encontrarlo y ponerlos en la posición correcta y cerrar los dos extremos. Laura miro divertida lo que estaba haciendo y sonrió burlonamente.
—Sip, no hay problema—.
—¿Sabéis? Vosotras dos os podéis ir caminando si no os gusta como conduzco—. Hizo una pausa lo suficiente para echar un vistazo al tráfico y salir rápidamente hacia la avenida.—Ah, sabia que Betsy estaría bien una vez que le hicieran su cambio de aceite—.
—Betsy es como ella le llama a la gran calabaza.— Laura explico.—Yo siempre la llamo pedazo de..... —
—No lo digas— Jenny le advirtió, encendió la radio AM y encontró una estación de música oldies.—Sabes lo temperamental que es—.
—Todo se parece a su dueña— Laura aclaró.
—Hablando de personalidades— dijo la terapeuta, —no te sorprendas si Donna y Wendy están juntas. Kelly dijo que las vio la noche del martes en el bar de Ameilia y estaban actuando como si hubieran regresado—.
—Maravilloso. Eso quiere decir que Toni va a estar como una perra rabiosa—.
—Puede que no. Kelly dijo que Toni estaba tratando de regresar con Linda—.
—No creo que Linda aceptara de nuevo volver con ella después de lo que sucedió—.
—Oye, uno nunca sabe, Laura. Ya una vez aceptó que regresara con ella antes—.
Desde el asiento trasero, Crystal escuchaba los chismes, la multitud de nombres y de quien hacia que a quien, hacían una mezcla de información que no le daban la menor pista de saber que estaba pasando. Lo único que comprendió de la conversación fue que Laura era buena con el bate y jugaba en el campo izquierdo, y que la posición de Jenny era en la primera base.
Se estacionaron dentro de un sucio estacionamiento, Jenny hizo sonar el claxon y saludo a sus compañeras de equipo que se encontraban alrededor de las bancas. Minutos más tarde Crystal estaba sentada en unas de las bancas cerca de la primera base, la de Jenny estaba junto a ella. Para decepción de la stripper, Jenny sólo había llevado diferentes tipos de sodas y jugos para beber, ninguna cerveza o bebidas coolers. Varias mujeres estaban también sentadas sobre las bancas, la mayoría conversando entre ellas acerca de las demás jugadoras. Crystal vio al equipo contrario a lo largo de la línea de la tercera base. Las camisas de las Halcones eran de color rojo y hacían contraste con las azules de las Airheart's. El árbitro uso el silbato y el equipo azul tomo el campo de juego mientras las del equipo rojo comenzaban a calentar con el bate.—Deséanos suerte— Laura le dijo mientras pasaba trotando cerca de ella.
—¿oh, entonces tu conoces a Laura, hmm?— Una voz ronca hizo que Crystal volteara hacia atrás para ver quien le estaba preguntando. Una mujer de cabello corto pelirrojo y que vestía una camisa azul estaba atrás de ella.—Que suerte tiene Laura—.
—Soy Crystal su compañera de apartamento.— Le extendió su mano y encontró rápidamente un apretón firme.
—Peg—. Crystal sintió los ojos de la mujer mirando a lo largo de su cuerpo y la saludo con algo de incomodidad.—Me pareces algo familiar. ¿Nos hemos visto en alguna otra parte antes? —
—Oh por favor— dijo Jenny desde su posición en primera base a unos centímetros fuera de ella. —Ignórala, Crystal. Tiene más líneas que la compañía telefónica. ¿Oye Rogers, cuando volverás a jugar de nuevo? — Jenny preguntó.—y me refiero al softbol— ella agregó antes de que la pelirroja pudiera responder con otra respuesta.
—Um no, no creo que nos hayamos visto antes— dijo Crystal, retirando su mano y mirando hacia el plato de bateo. La pitcher había terminado con sus ejercicios de calentamiento y la bateadora se colocaba en la posición correcta.
—¿cuándo te convertiste en capitana del equipo, Foster?— Peg dijo a Jenny antes de devolver su atención a la atractiva rubia.—¿así es que tú eres la nueva novia de Laura, hmm?—
—No soy su novia, soy su compañera de apartamento— la stripper contesto rápidamente, no queriendo que alguien se hiciera una idea equivocada acerca de su relación con Laura. Mirando alrededor del campo y los espectadores, Crystal comenzó a sospechar que las personas heterosexuales eran la minoría allí.
—¿Son solo amigas?— Peg sonrió burlonamente y dio un paso más cerca.—Taylor debe estarse muriendo contigo paseándole enfrente—. Ella palmeó la rodilla desnuda de Crystal justo debajo del borde de sus pantalones cortos.—Cariño, si tu fueras mi compañera de apartamento te garantizaría que no estarías sola en la cama por las noches—.
—Soy heterosexual— dijo Crystal, cambiando de posición fuera de su alcance.
El primer tiro fue una bola seguida por un strike. Luego la bateadora conectó un tiro y la pelota salió disparada hacia la parte izquierda del campo. Pegó a tierra un segundo antes de que Laura le alcanzase. La bateadora corrió a primera base y fue directa a segunda base cuando se dio cuenta de la fuerza del brazo de la jugadora de campo izquierdo con la que había cogido la pelota. La jugadora del equipo contrario regresó rápidamente a la primera base.
—¿hola Jen, cómo estas?—
—¿bien Tracy, cómo estás tú?—
—Genial. Creo que Lisa probablemente salga conmigo esta noche—.
¿Oh sí?—
—Yeap, al menos ella ya me habla de nuevo—. Tracy presto atención al plato del home. —Muy bien, es hora de patear traseros—.
—Diane no le podrías pegar a una bola de playa —, dijo Jenny, refiriéndose a la bateadora* que justamente abanicó y perdió el primer tiro.
—Mucha platica, Foster. Te comerás tus palabras cuando ella saque esa pelota fuera del campo—.
A pesar de las esperanzas de Tracy, Diane dio un suave golpe en dirección de la jugadora de segunda base quien la interceptó mandándola a primera base logrando doble play*. La siguiente bateadora bateo tres strikes* quedando fuera, terminando con esto la mitad del inning*. Laura y el resto de las jugadoras vinieron corriendo, las jugadoras del bar de Ameilia se reacomodaron en la banca y la primera línea de base.
—¿Te diviertes?— Laura preguntó mientras lanzaba su guante sobre el piso y abría la nevera en busca de una bebida fría.
—¿claro, oye ves a aquella que esta allí?— Crystal señaló hacia Peg, quien jugaba con sus encantos en la tercera base.
—¿Peg? ¿Qué hay con ella?—
—Esta celosa de ti—.
—¿De mí? ¿Por qué? —
—Ah Laura— Jenny dijo uniéndose a la conversación.—Tú sabes que Peg tiene gran debilidad por las rubias terroríficamente guapas. Ella se ofreció a darle calor a Crystal por las noches—.
La escritora asintió con la cabeza.—¿Ah, y supongo que no fue nada sutil, verdad?—
—Creí que le faltaba poco para babear descontroladamente— dijo Jenny mientras le pasaba a Crystal por un lado y sacaba una botella de agua helada de la nevera.—Crystal le dijo que era heterosexual y Peg se retiro. No te preocupes, estaré alerta y protegeré la virtud de nuestra amiga—.
—lamento eso— dijo Laura a su compañera de apartamento. —Usualmente saben cómo comportarse como unas damas— Laura dio una mirada de advertencia en dirección de Peg pero esta no la vio pues estaba dándoles la espalda.
Jenny recogió su casco y su bate. —Creo que mejor ya me voy para allá—.
—buena suerte— Laura dijo.
—Si, buena suerte— dijo Crystal también mientras Jenny se colocaba en la caja del bateador.
—¡ Strike uno!— El árbitro grito.
—Venga, Jen— Laura alentó, aplaudiendo con sus palmas e instando a sus compañeras de equipo a hacer lo mismo. Solo algunas pocas apoyaron desde la banca.
—¡strike dos!—
—Venga, Jen, tu puedes hacerlo.—
—¡ strike tres, estas fuera!— El árbitro dijo. Jenny regreso caminando de nuevo hacia las bancas y tomo su bebida.
—Oye Doc, creí que la idea era pegarle a la pelota— dijo Crystal, provocando un bufido burlón de Laura.
—Tú ni hables, mi querida Laura— Jenny advirtió.—Por lo que respecta a ti— desvió su atención hacia Crystal que sonreía abiertamente.—veo que tienes un gran sentido del humor —. Ella tomó un largo trago de su jugo de fruta.—Solo es el primer out*. No hay por que preocuparse—.
—¡agáchense!—Alguien gritó cuando un faul hizo que la pelota fuera directo a la banca haciendo que se quitaran. —¿Donna, haznos un favor Y trata de no matarnos antes de que termine el inning*, ok?— Alguien gritó a la avergonzada bateadora. El siguiente golpe mandó la pelota hacia el campo izquierdo, dejando a Donna llegar hasta segunda base. Con el golpe de Toni la corredora avanzo hasta tercera base y después gracias a Lisa lograron llenar las bases.
—Bien, Laura— Jenny dijo.—Muéstrales lo que tienes—.
—¿por que se coloco de ese lado del plato*?— Crystal pregunto. —Todas las demás lo hicieron por el otro lado—.
—Laura es zurda. Los zurdos se colocan de ese lado del plato— la terapeuta explico.
El primer contacto envió la pelota hacia la valla de la tercera base.
— ¡strike uno!— El árbitro grito.
—Venga, Laura, enséñales como se hace a estas niñitas— Kelly, la cátcher* de Ameilia, gritó.
Crystal estaba muy quieta en la banca y observo cuando la pitcher* lanzo hacia el plato. Esta vez el golpe de Laura fue bueno, cayendo en el campo central. Fue suficiente para que las corredoras avanzaran, permitiendo a las Ameilia's anotar su primera carrera* del juego.
—Buen tiro— dijo Tracy, tomando su posición en primera base. —¿Intentando impresionar a tu nueva chica?—
—Ella es mi compañera de apartamento, no mi amante— corrigió Laura. Tracy miró a la rubia en cuestión y sacudió la cabeza.
—Lástima, Taylor. Por que me parece que tiene un precioso par por ahí debajo—.
—Pervertida—.
La jugadora de primera base volvió a mirar a Crystal.—No lo se. A mi me parece que es un desperdicio dejar que algo así de delicioso viva bajo tu techo y no hagas nada al respecto—.
—Ella es heterosexual, Tracy—.
—Si ya lo he escuchado. No sería la primera heterosexual a la que se le enseñara como una mujer puede ser mucho mejor en la cama—.
—Ella está fuera de los límites. Pon atención al juego—.
—Preferiría ponerle atención a ella— dijo Tracy con un suspiro, a regañadientes devolviendo su atención al juego del softbol.
Ajena de que ella fuera el tema de conversación entre las dos mujeres en la primera base, Crystal continuaba escuchando a Jenny diciéndole quienes eran las del equipo.—La que esta por batear es Kelly—.
—La catcher— Crystal dijo, recibiendo una inclinación de cabeza en respuesta.
— Sí, y bueno ¿recuerdas a la que se te insinuó hace rato?Esa es una de sus ex's —.
—¿una?—
—Oh si, Kelly es una conquistadora. Nosotras estuvimos juntas por breve tiempo—.
—¿Por qué siento que soy la minoría aquí?—
Jenny se rió y saco otra botella de la nevera.—Porque lo eres, querida—. Quito la tapa de la botella.—Echa un vistazo alrededor. Creo que eres probablemente la única heterosexual aquí, excepto por alguno que otro fan—. Jenny dio un paso más cerca de las bancas y le susurro para que las demás jugadoras que estaban en la banca cercana no la escucharan.—¿te molesta estar rodeada de tantas lesbianas?—
—No, no me molesta— dijo Crystal, deslizándose a una fila abajo de los asientos de la banca, poniéndose frente a frente de la terapeuta.—solo que no creo que haya estado antes con tantas juntas al mismo tiempo—.
—Bueno, no te preocupes— Jenny dijo.—no mordemos—.
—A menos que tu quieras— dijo Carmen cuando pasaba caminando, escuchando solo lo ultimo de la conversación. Se detuvo y tendió su mano.—Carmen Cruz—.
—Crystal Sheridan—.
—Un placer conocerla, Señorita Sheridan—. La piel más oscura de Carmen hacia contraste con el tono más claro de la rubia cuando se dieron la mano.—No te había visto aquí antes. ¿De quien eres novia? —
—De ninguna. Soy la compañera de apartamento de Laura— ella dijo sintiendo que lo había dicho ya unas cien veces.
—Pues bien me alegro que hayas decidió honrarnos con tu presencia— la pitcher dijo, no queriendo soltar la mano de Crystal.—Tal vez nos traigas buena suerte. El señor sabe que la necesitamos últimamente—.
—Hemos perdido nuestros últimos cuatro juegos— Jenny explico.
—Oh— Crystal dijo mientras se ponía de pie.—no sé cómo pueden jugar con este calor—. Ella llevaba puesto un pequeño top cubierto por una pequeña blusa azul claro. Sin pensarlo quito su pequeña blusa y la echo a un lado. En ese mismo instante, Kelly pegó un golpe lento sobre la línea de la tercera base. Distraída por la actividad en las bancas, la mediocampista voló la pelota, accidentalmente sobre el campo central provocando con esto que se anotaran dos carreras más. Laura avanzó de primera a tercera y el equipo de casa exploto soltando un ataque de silbidos y comentarios burlones cuando se dieron cuenta de lo que lo había provocado.
—Se supone que debes mantener los ojos puesto en la pelota, no en las chicas— Toni grito.
—Oye Duncan, no sabia que fueras así de distraída— dijo alguien más.—¿cual es el problema, no consigues a ninguna?—
—Si lo hago— la mediocampista dijo, consciente de que su última conquista se encontraba en la parte trasera del campo.—Yo solo... bueno … — tartamudeó, causando de nuevo burlas y risas.
—sabia que dabas buena suerte— dijo Carmen a Crystal ahora ruborizada.—¿vendrás con nosotras después del juego?—
—¿Después?— No sabiendo la respuesta, ella recurrió a Jenny.
—No estamos seguras aún. Depende cómo se sienta Laura, — dijo Jenny.
—En fin— dijo Carmen, recogiendo su guante.—Si deciden venir, será un placer invitarte una bebida— ofreció a Crystal.—Después de todo, estamos adelante debido a ti—.
—Yo uh, seguro— dijo Crystal. —Si es que vamos—. Sonó un golpe de bate y Wendy fue ponchada(out), dándole fin al inning.
—Pues bien, creo que es hora de que tome mi posición—. Carmen se alejaba en el momento que Laura llego a recoger su guante.
—¿Te están molestando mucho?— La escritora preguntó con preocupación, consciente de que Crystal fue la causa de la distracción de la mediocampista. Había días en que las del equipo de Ameilia's se volvían algo obscenas y no dudaba de que este seria uno de ellos.
—Creo que he recibido unas tres insinuaciones y aquella jugadora que esta en tercera base dijo que me invitaría a una bebida—. Crystal se encogió de hombros.—Aparte de eso todo el mundo me ha preguntando si dormimos juntas, creo que estoy bien.—
—Son realmente muy inofensivas— dijo la escritora.—Si alguien te hace pasar un mal rato, solo dímelo. Tengo que tomar mi lugar. Te veo en tres outs más—.
Crystal observó a su compañera de apartamento colocarse en el campo izquierdo y después puso atención a la actividad en el plato de bateo. Alex, la mediocampista de las Halcones que cometió el error en el inning anterior, estaba en el plato. La catcher, Kelly, no pudo resistir la oportunidad.
—¿oye Duncan, crees que puedas poner atención a la pelota esta vez?—
—Vete al infierno, Kelly— la bateadora dijo sin malicia.—Me di cuenta que andabas rondándola como abeja sobre la miel—.
—Lista bateadora— el árbitro interrumpió. Alex Duncan tomó su posición y esperó el tiro de Carmen.
—yo pagaría buen dinero por nadar en esa miel— dijo Kelly justo cuando Alex abanicaba.
—¡strike uno!—La mediocampista de las Halcones ajustó su casco y reanudó su postura.
—Apuesto a que ella es más dulce que la miel, también… mmm—.
—¡strike dos!—
—Cierra la boca, Kelly— dijo Alex, apretando sus guantes de bateo. Ella se acomodo otra vez, esta vez apenas dando un tiro abajo de la pitcher.
—Bola—*.
—Venga Duncan, pégale a la mierda esa— una de las jugadoras de las Halcones gritó.
—Pero es una verdadera lastima que ella sea heterosexual—.
—¡strike tres, estas fuera!— Alex miró de la catcher a Crystal y de regreso otra vez, sacudió la cabeza y sonrió cuando se dio cuenta de que había sido distraída justamente para que le hicieran out.
—este va a ser un juego largo— dijo mientras se marchaba dando media vuelta.
* * *
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