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Uber » El corazón de cristal » 08
:: EL CORAZÓN DE CRISTAL::
Por favor no me dejes quele pegue justo hacia ella, por favor no me dejes mandarla hacia ella. Agarrando el bate más fuerte, esperó para que el destino decidiera sisería la heroína o la perdedora del juego.
Fue un lanzamiento perfecto: Un lanzamiento lento justo a la izquierda del centro. Comprometiéndose, Laura se meció tan duramente como pudo, el impacto de la pelota en contra de aluminio del bat le hizo sacudir sus manos. Paso por encima de la de primera base y cayo justo delante del jardín derecho. Se alegro tanto de que no fuera atrapada por ninguna de las dos gemelas Winters que le tomó un segundo en recordar que tenía que correr a primera base. Pensó la posibilidad de correr hasta segunda pero se detuvo cuando vio a Toni regresar la pelota, dejándola sin la posibilidad de avanzar más. Jenny y Donna anotaron carrera, cortando la ventaja de las Abejas ahora de cuatro carreras a dos. Laura sonrió y, con un pie en primera base, se apoyo firmemente unos segundos. Kelly tomo un bate firmemente, era una gran bateadora,dándole al equipo la esperanza que con dos corredoras en base tenían la oportunidad de emparejar a las Abejas. Esperanzas que no llegaron, Kellypegóun duro golpe pero justo hacia el Bloque de Hielo. Carol recogióla pelota del suelo y la lanzó a su hermana, que esperaba pacientemente en la segunda base haciéndole a Laura un out. Con un movimiento casual demuñeca,Coral le lanzó la pelota al árbitro. —Buen tiro— ella dijo antes de trotar hacia sus compañeras para chocar sus manos con sus compañeras de equipo. Laura estuvo parada en segunda base por un momento, mirando con incredulidad cuando se retiraban las jugadoras.
—Oye, fue un buen juego— Jenny dijo mientras se acercaba detrás de ella.
—aun así perdimos— Laura apuntó.
—Pero no perdimos por mucho gracias a ti— Comenzaron a caminar hacia el banco de las Airhearts. —Ve el lado bueno de las cosas, finalmente pudiste traspasar al Bloque de Hielo. Ese es motivo de celebración, —¿No lo crees?—
Laura se detuvo y miro a Jenny. —¿Cualquier excusa es buena para ira Ameilia's, hmm?—
—De hecho yo no puedo ir. Te lo dije, tengo que ir a ver a Mamá esta noche—
—Bien entonces, probablemente yo también vaya a casa a ponerme a escribir algo. No es divertido ir sola—En lo que se acercaban a las demás, Laura se dirigió a hablar con Crystal.
—Lo hiciste genial— la rubia dijo cuando su compañera se acerco. —Por un momento creí que lo lograrían chicas—
—Sí, lo hice—Laura admitió. —Fue un buen juego, aunque nos vencieron las Abejasotra vez— Ella recogió su guante y su bate. —¿Puedes traerte la nevera?—
—Seguro, ya esta bastante vacía que cuando la trajimos. El agua del hielo ya la tire—
Caminaron por el estacionamiento, haciendo una pausa para que Laura intercambiara unas palabras con sus compañeras de equipo. Crystal se apoyó contra el Jeep en espera de su compañeramientras varias Airheartshablaban sobre el juego. Después de probar abrir la puerta dos veces, la rubia se dio por vencida y miró alrededor. Un brillante anuncio atrapó su atención. Ella miró a Laura, encontrándola todavía atrapada en un mar de uniformes azules y blancos. Curiosa, camino hacia el anuncio para leerlo.
—No, de verdad. Tengo que ir a casa y lograr escribir algo—Laura se disculpó. —En otra ocasión me encantaría salir con ustedes— Caminando hacia su coche, notó la nevera sobre el suelo y no vio a su compañera por allí. Divisó a Crystal parada cerca de un cobertizo. Despacio caminó hacia ella, Laura leyó un anuncio sobre la pared promocionando una feria local. —¿Lista para irnos?— Ella preguntó, causándole a Crystal dar un salto por la inesperada voz.
—Oh, sí, supongo que sí—
—¿Te gustan las ferias?—
—Sí,fui un par de veces cuándo era niña— Crystal dio la vuelta y se encaminaron hacia el Jeep.
—Deberías ir— Laura dijo. —Tienen esas promociones de pagar tu entrada, y obtienes todos los juegos mecánicos gratis—
—Naw, no es divertido ir sola— Crystal esperó a que quitara los seguros de las puertas, y luego colocó la nevera en la parte trasera. —Además, no creo que mi preciado coche logre subir la colina Azul—
Inclinando la cabeza, Laura entró en el lado del conductor y metió la llave en el encendido. Una rápida mirada de reojo le mostró algo de polvo a un lado de la cara de Crystal, sin duda causada por todo el polvo provocado por el juego. —En la guantera hay algunas toallitas húmedas, deberías limpiarte tu labio. No queremos que se infecte— Ella observó como Crystal abría el paquete cuidadosamente paso una toallita por el área cortada y amoratada. No. Tengo que ir a casa y terminar esa escena, Laura pensó para sus adentros mientras el Jeep encendía. No tengo tiempo para ir a subirme a todos esos juegos y pasearme en el barco pirata y.....
—¿ Sabes qué? Ese fue un gran golpe que di hoy en el juego—
—Oh sí— Crystal estuvo de acuerdo. —Yo estaba segura de que darías un buen golpe. Nadahubiera sido peor que te sacaran teniendo todas las bases llenas—
—Estás en lo correcto. Pienso que hay que celebrarlo. ¿Te sientes con ánimos para ir a la feria? ¿Aunque sea solo un rato?—
—¿Quieres decir contigo?—
—Por supuesto. No he ido a la feriaen años. Apuesto que será divertido— Tomando la decisión, Laura dio vuelta a la izquierda en lugar de la derecha saliendo del estacionamiento y conduciendo el Jeep rumbo a la colina Azul. Solo tendré que desvelarme hasta tarde y me pondré al corriente, ella se dijo a sí misma.
* * *
—Mira todo ese tráfico—Crystal dijo mientras tomaban la carretera que conducía hacia la feria.
—Es probable que sea el último sábado que este aquí y continúen su ruta o como sea que le llamen hacia otro lugar. Laura presionó el botón arriba de la direccional, enviando chorros de líquido azul sobre el parabrisas. —No puedo creer qué polvorienta es esta carretera. Voy a tener que lavar el coche cuando lleguemos a casa—
—Un poco de suciedad no le hace daño a un coche. Yo dejo que la lluvialave mi coche por mí—
—Pues por eso el mío tiene una brillante pintura y el tuyo esta todo descolorido— Lauracontestó, pisando el freno fuertemente cuando la camioneta de adelante se paró de pronto. —No había ido a la feria en años. Olvidé lo problemático que es estacionarse—
—Si quieres olvidémoslo y vayamos a casa—Crystal ofreció, para sorpresa de Laura.
—¿Es lo que quieres?—
—No lo sé—se encogió de hombros. —No me imaginaba que teníamos que esperar tanto tiempo sólo para estacionarnos. Probablemente esté todo lleno— Miró con anhelo la rueda de la fortuna (noria) a lo lejos.
—Oh— Laura volteó su cabeza hacia la ventanilla del conductor, sonriéndose. Ella sabía que su compañera le estaba dando la oportunidad de zafarse del compromiso. —Naw ya no estamos tan lejos de cualquier manera. Una vez que nos estacionemos y entremos todo estará bien, estoy segura— El tráfico avanzó ligeramente. —Ves, ya nos estamos moviendo de nuevo—
Tomó otros quince minutos antes de que finalmente llegaran al área del estacionamiento. Los ojos de Laura se ensancharon al ver el cartelón que indicaba cuatro dólares por estacionarse pero fue Crystal la que habló.
—No lo puedo creer. Eso es ridículo. Es tan solo un campo polvoriento. ¿Cómo pueden cobrar eso por estacionarse aquí?—
—Porque saben que vamos a pagarlo en lugar de conducir hasta arriba de la colina y bajar caminando de nuevo— la escritora dijo, metiendo la mano en el bolsillo y sacando varios billetes.
—Toma, déjame pagar esto— Crystal dijo, ofreciéndole un billete de cinco dólares.
—¿Qué tal si nos lo dividimos?— Laura sugirió, sosteniendo tres dólares.Minutos más tarde el Jeep fue estacionado debajo de la sombra de un árbol. Crystal dio un salto fuera rápidamente, deseando fumarse un cigarrillo después del largo paseo. Después de cerrar el Jeep y meter las llaves en su pequeña mochila, Laura camino a su lado. —Mira, hay una enorme carpa. Tal vez haya un circo también—
—Eso explicaría el olor— La rubia arrugó su nariz. —Mínimo un pequeño zoológico—
—Tendremos que asegurarnos de quedar opuestas contra el viento de ellos— Caminaron hacia la entrada, quejándose la una a la otra por el precio de admisión. Sin querer, Laura notó quea Crystal sólo le quedaron cinco dólares después de pagar el exorbitante precio. Pasaron por un quiosco.
—Oye, ven acá— Crystal llamó, ya encaminándose hacia el puesto en forma de barril de cerveza. —¿De cual te gusta tomar?—
—Oh, no gracias— Laura contestó. —Yo conduzco, ¿recuerdas?—
—Vinimos a divertirnos. Una cerveza no te matará— La rubia volteó hacia el vendedor. —Dos Millers*—
—De verdad, yo no.......— Laura protestó cuandovio el líquido ámbar llenando el vaso de plástico. El fuerte sol cayendo sobre su cabezatampoco ayudaba mucho. —Bueno, supongo que una no me matará—
—Oh, por favor— Crystal comenzó a rodar sus ojos en broma y tomó un trago de su bebida mientras le daba la suya aLaura. Estuvieron paradas por un rato, sorbiendo sus cervezas y volteando a mirar los diferentesjuegos ante ellas.
Eljuego más cercano atrapó la atención deLaura. —Hey, ¿quieres probar en ese?—
—Nunca lo he jugado antes— Crystal dijo mientrastiraba su vaso vacío en un contenedor de basura cercano. —¿Cómo se juega?—
—¿Ves la pistola de agua? Debes de apuntar a la boca del payaso y eso hace que el coche suba por ese tubo. El primero en llegar a la parte superior gana— Mientras ella hablaba, Laura guiaba a Crystal hacia el puesto donde estaba el juego. Abrió su cartera y saco varios billetes. —Yo invitoel primer juego—
—No tienes que hacer eso, tengo dinero— la stripper protestó, metiendo la mano en el bolsillo.
—Tú comprastela cerveza. Déjeme invitar este juego, —¿Ok?—
Crystal dudó por un momento antes de asentir con la cabeza y tomó asiento en el banquillo cercano. Laura sonrió y después de limpiarel asiento con su mano, se sentó en el banquillo al lado de ella, dándole el dinero a la encargada. La joven chica tomó el dinero y presionó algo detrás del estante con su pie.
—Dispárenle sólo al blanco. No inclinen la pistola— En la parte superior tienen el botón para disparar. El que logre llegar a la cima tiene derecho a un premio— La chica dijo las indicaciones repetidas veces mientras pasaba a lo largo de la fila tomando el dinero. —Cuando la campana suene, apunten al centro de la boca del payaso. Buena suerte—
Brrringgg. Laura logró conseguir avanzar un poco mientras que aCrystal le tomó algunos preciosos segundos corregir su puntería. Los coches subieron por los tubos, el azul iba delante del rojo. Subieron alto y más altohasta que la campana sonó otra vez. El globo numerado arriba del coche de Laura parpadeabarápidamente, anunciándola como la ganadora.
—Felicidades— Crystal dijo mientras ella regresaba su pistola de agua de nuevo a su lugar. La joven encargada bajó y se paró enfrente de Laura.
—Escoja cualquier cosa del estante de abajo—
El estante más bajo contenía trolls de plástico pequeños con un arco iris de colores de pelo. —El verde—ella se decidió. Tomó su premio y lo guardó en su pequeña mochila, Laura camino alejándose deljuego, Crystal caminaba a la derecha de ella. —¿Que te gustaría hacer ahora?— Laura preguntó, deteniéndose para terminarse la cerveza que ya se estaba poniendo tibia.
¿Te has paseado alguna vez en el barco pirata?— Laura preguntó, señalando el enorme barco que se balanceaba como un péndulo.
—No—
—¿Quieres probar?
—No lo sé— Crystal se encogió de hombros y miró la cabina de boletos. —¿Cuánto cuesta subirse allí?—
Laura enganchó su dedo bajo la pulsera plástica verde en la muñeca de la joven mujer. —Nada. Todos los paseos son gratis con las pulseras—
—Oh— Crystal se le quedó mirando al enorme barco por un momento. —¿Tú te has subido a eso antes?—
—Hace algunos años. Jenny y yo solíamos sentarnos hasta el final del barco. Es más divertido de ese modo. Mira, la fila no es tan larga—
—No he probado algo así nunca, cuando yo estaba en quinto grado lo más emocionante que hice fue ir a un paseo al campo— Ella continuó observando el juego mecánico, escuchando los felices gritos de las personas que se mecían en el largo barco, yendo en forma casi vertical antes de ir de regreso a ochenta grados hacia la otra dirección.
—Es realmente muy seguro. Y divertido—Laura agrego. —Te diré algo. Súbete conmigo al barco pirata y prometo subirme a cualquier juego que tú elijas—
—¿ Podemos sentarnos a la mitad? En esa parte no toma demasiada altura—
—Si esa es la condición para subirte conmigo, está bien— Elbarco continuaba meciéndose, aunque era más lento ahora y ya no iba a gran altura, señalando el final del paseo. Mirando la fila, la escritora se dio cuenta que si se apresuraban aun podrían lograr subirse en la siguiente tanda. Extendió la mano y agarró la muñeca de Crystal. —Venga, será divertido. Te obligaré a sentarte en uno de los extremos la próxima vez, ella pensó para sus adentros mientras se colocaban al final de la fila.
Aun estaban demasiado atrás en la fila como para alcanzar a subirse en el próximo paseo, cuando avanzo la fila quedaron justo al frente el juego mecánico. Quedando demasiadocerca, el sonido de los motores y los gritos de la gente era ensordecedor, haciendo imposible una conversación. Decidiendo que el barandal estaba demasiado sucio para apoyarse, Laura permaneció parada y dividió su tiempo entre observar el juego mecánico y observar a Crystal. Le costaba trabajo imaginar a la mujer que fumaba con deseo la marihuana, que bebía cerveza como si fuera agua, o la personalidad tan áspera y dura, con la mujer que tenia parada justo delante de ella. De pronto, pensó algo. Ella no ha estado en un lugar como ésta desde que estaba en quinto grado. Ella tendría qué, ¿cerca de diez años más o menos? Ella probablemente aun no podría probar con algo así. No me extrañaría que se asustara. Tal vez deberíamos probar algo más fácil, como la rueda de la fortuna (noria). Amablemente, Laura se aproximó al hombro del Crystal. —Si prefieres probar algo diferente y regresar más tarde a este juego, está bien—
—No, ya nos va a tocar en el siguiente turno. Mientras no me hagas sentar hasta el extremo del barco, creo que estaré bien— A pesar de su aparente valentía, las palabras de Crystal sonaban nerviosas. Sin pensarlo, Lauradio suavemente unas palmadas en la espalda de su compañera.
—Estaré justo a un lado de ti. Prometo que será divertido—
El paseo se terminó y las personas regresaron. Después de una rápida inspección alos asientos y las barras de seguridad, el asistente tiro su cigarrillo al suelo y abrió la puerta de entrada. —Aseguren bien sus pertenencias que traigan sueltas. Conserve sus manos y sus piernas dentro del barco todo el tiempo— La línea se movió hacia adelante y las escaleras se acomodaron en la zona de abordar. Laura siguió a Crystal hasta el asiento más cercano justo en el centro del barco, fueron empujadas por los adolescentes que intentaban llegar a los codiciados asientos traseros. Crystal se metió primero, moviéndose hacia aun lado del acolchonado asiento para hace un campo a Laura.
—No hay cinturones de seguridad—la rubia señaló nerviosa.
—No se necesitan— Laura señaló la barra de metal que estaba actualmente enposición levantada. —Antes de que el paseo comience bajarán la barra. Eso será suficiente para mantenernos en nuestros asientos—
Crystal estiró su brazo y tocó el grueso cojincillo negro que rodeaba la barra de seguridad. —No estoy segura—
Laura se acercó aun más, sus caderas estaban casi tocándose. —Confía en mí, esto será divertido—
—No soy una miedosa— dijo ella, cerrando el botón del bolsillo de su blusa para mantener los cigarrillos en su sitio. —Cuando era pequeña me subí al scrambler* y a la montaña rusa. Fue muy divertido—
—Bien ahora solo piensa lo divertido que será este gran paseo— la escritora argumentó. Una serie de sonoros ruidos se escucharon cuando las barras de seguridad fueron bajadas a su lugar. —Ah, aquí vamos. Es casi la hora—
—Oye, aun puedo moverme detrás de esta barra—Crystal dijo. —No me sujeta lo suficiente—
—Se supone que así debe de ser. Laura alcanzó y palmeó su mano agarrada fuertemente alrededor de la barra acolchada. —Disfrútalo Crystal. Confía en mí, ¿Ok?—
—Confió en ti. En lo que no confió es en esto—
Pero ya era muy tarde para las protestas pues el barco entró en movimiento. —Aquí vamos— Laura dijo, casualmente apoyando sus muñecas sobre la barra de seguridad. El largo barco estaba suspendido por grandes vigas que servían de soportea los extremos.
—Oh Dios— Crystal dijo mientras el barco empezaba a ganar velocidad, atrás y hacia adelante incrementando el movimiento gradualmente. El viento movía su pelo para atrás y de regreso, momentáneamente tapándole aLaura la vista de la cara de su amiga.
—Espera, va a ir más alto— ella dijo con una sonrisa. En la siguiente mecida, el largo barco subió aun más alto, causándoles cosquilleos en sus estómagos. Crystal rió nerviosamente ante la nueva sensación, una sonrisa se estaba formandoen su cara.
—Esto se siente chistoso—
—Yeah— Laura estuvo de acuerdo. —Levantemos nuestros brazos cuando vaya de bajada—
—Por nada en la vida— la joven mujer dijo firmemente, intensificando su agarre en la barra de seguridad.
—Wuss— La escritora levantó sus brazos al igual que muchos otros. —Wheeee— ella gritó mientras descendían, bajándolos cuando iban en ascenso. —Venga levanta los brazos, es divertido—
—Uh huh— Crystal dijo dudosamente, rehusándose a soltar su agarre. Pero todavía una sonrisa estaba en su cara mientras se mecían devuelta y de regreso. El barco tomaba una posición casi vertical antes de regresar abajo.
—Whee— gritaron al unísono. Uno de los adolescentes que había peleado por ganar un asiento en la parte trasera se le olvido seguir las instrucciones del asistente de conservar sus pertenencias seguras. Su gorra azul de béisbol salió volando, revoloteando hasta el suelo. Crystal se rió de él ante el frenético intento de querer atraparla y por la emoción de lagran velocidad del paseo. Demasiado pronto para el gusto deLaura, el juego mecánico fue desacelerando, el vaivén disminuyó, y pronto se encontraron quedándose quietas en espera de que la barra de seguridad se levantara. Las compañeras se separaron por un instante mientras salían del juego mecánico, reuniéndose nuevamente al bajar. Las primeras palabras que salieron de la boca de Crystal fueron—Eso fue divertido. ¿Lo podemos hacer nuevamente?—
Laura no pudo contener su risa. —Te dije que lo disfrutarías una vez que lo probaras—
—Oh cielos, no puedo creer lo rápido que va esa cosa— Crystal dijo, usando sus dedos para colocar el pelo detrás de su oreja. —Es una suerte que no hayamos comido nada aun—
—El barco pirata es un peligro para el estómago— Laura estuvo de acuerdo, de manera similar colocando su pelo en su lugar. —Pero así es más divertido—
—Oh sí. Hagámoslo nuevamente—
La vacilación inicial de ya tener veinticinco años de edad se esfumó, reemplazada por un entusiasmo casi adolescente. Fueron de nuevo hacia el juego mecánico, esta vez Laura duró un rato convenciéndola de sentarse un par de asientos más hacia el extremo. Crystal todavía conservó sus manos en la barra de seguridad pero eso no impidió que disfrutara del paseo. Después de que decidieron pasar algo de tiempo caminando, iban mirando los diferentes juegos mecánicosy algunos de habilidades.
—Ese se ve bastante fácil—Crystal dijo. —Todo lo quetienes que hacer es derribar las botellas con una pelota de béisbol—
—El truco es que tienes que derribarlos completamente para poder ganar— Aunque, eso aun parece bastante fácil, Laura pensó para sus adentros. Un dólar porlanzar. Pues bien, supongo que no se pierde nada intentar. —¿Quieres intentar un lanzamiento?—
—¿Yo? Diablos no—la joven mujer se burló. —No podría pegarle ni a un enorme árbol. Tú eres la experta en lanzamientos—
Laura ya estaba abriendo el cierre de su mochila en busca de algunos billetes. Una botella fue apilada encima de otras dos y le entregaron una pelota. Ella puso atención a las instrucciones y levantó la pelota con su mano izquierda. Su primer lanzamiento fue alto, derribando la botella de arriba pero dejando las otras dos en su posición. Inmediatamente Laura sacó otro billete. Puedo hacer esto. Las botellas fueron colocadas de nuevo.
—Venga, Laura. Tu puedes hacerlo—Crystal la animaba. El siguiente lanzamiento golpeó las botellas pero sólodos rodaron al suelo. Los siguientes dos lanzamientos resultaron ser igualmente infructíferos pero en el quintosaltó con deleite cuando las tres botellas cayeron al suelo.
—Escoge, lo que sea del ultimo estante— el asistente dijo.
—Escógelo tú—Laura dijo a su compañera.
—Naw, tú eres quien lo ganó—
—En serio. Tú escógelo—
—Ok... —Crystal miro los diversos rechonchos osos. —El rojo—Media casi treinta centímetros de altura, demasiado grande como para meterlo en la mochila de Laura. —Lo cargare por ti— ella ofreció.
—¿Cargarlo por mí? No, Crystal. Es tuyo. Tú lo escogiste—
—¿Estas segura?—
—Segura— Ella extendió la mano y tomó el oso, comprobando que las costurasno estuvieran rotas como tantos de los juguetes que había ganado en otras ferias. Satisfecha de que no estuviera defectuoso, ella se lo devolvió a Crystal. —Tendrás que ganar algo para mi más tarde—
—¿Que tal si te invito otra cerveza en lugar de eso? Te lo dije, no traigo mucho dinero—
—Te diré que. Compraré esta ronda y tú escoge el siguiente juego— Una cerveza más no me hará daño. Vamos a andar por aquí por algunas horas más todavía. Caminaron hacia la carreta de cerveza. —¿De cual quieres?—
—Millar, si tienen—
—¿Fue de la que tomamos la última vez?—
—Sí—
—Esa está bien—Laura volteó hacia el hombre. —Dos Millers—
Continuaron caminando, pasando por el puesto de algodones de azúcar y el de palomitas de maíz. El sol ya comenzaba a ponerse enviando resplandores con una variedad de colores. —¡Oh, mira eso!— Crystal dijo emocionada, señalando hacia una carpa donde se jugaban juegos de mesa. —Apuesto a que tienen el juego de blackjack—
—¿Tienen juegos de azar en una feria?—
—Si, mira. Hay un juego de dados. Vamos a mirar—
A Laura no le quedó más remedio que seguir a Crystal, rápidamente cruzó la distancia y entró a la carpa. Ciertamente el lugar eraun mini casino, con blackjack, póker,dados, y diversos juegos de azar. Crystal colocó su cerveza en la mesa cubierta de fieltro y jalo una silla. —Soy muy buena en el blackjack— ella dijo. Laura observó como sacaba dos dólares de su bolsillo y los colocaba sobre la mesa. —Estoy dentro— Crystal dijo al repartidor. Él vestía de una manera típica, camisa blanca con chaleco negro, una visera plástica verde en su cabeza. Él inclinó la cabeza y miró a Laura interrogativamente.
Dándose cuenta de que ella tendría que jugar para poder permanecersentada a un lado de Crystal,Laura saco dos dólares y de igual manera los coloco sobre la mesa. Se recargó lentamente y dijo a su compañera—Vas a tener que ayudarme con esto—
—No hay problema— Crystal dijo, tomando su cerveza. —Paty y yo solíamos jugar este juegotodo el tiempo— El repartidor rápidamente distribuyó la baraja dando a Crystal dos Jacks y a Laura un siete y un cuatro. El repartidor mostró un siete,la otra carta estaba boca abajo sobre el tapete. —Oh— la rubia dijo emocionada. —Dobla la apuesta—
—¿Qué?—
—Pon dos dólares más. Tienes la oportunidad de que la otra carta sea un cuatro y ganaras—
—Y si no, habré perdido cuatro dólares—
—Ganarás, confía en mí— Crystal miró al repartidor. —Me quedaré—
Una hora más tarde la necesidad de otra cerveza y de relajarse hizo decidir a Crystal que era suficiente. Laura también compró otra cerveza. —¿Y cuánto lograste ganar?— Le preguntó señalando hacia la carpa de juegos.
—Gané casi cuarenta dólares— Crystal le dijo felizmente, palmeándose el bolsillo del lado derecho.
—Creo que yo sólo me gané como treinta dólares. No lo hice tan bien como tú—Ya había oscurecido afuera, las luces de la feria iluminaban todo alrededor. —Me está dando hambre. ¿Crees que vendan algo de comida saludable por aquí?—
—No a menos que consideres un perro caliente saludable— Crystal bromeó, señalando hacia varios puestos de comida, donde varias mesas estaban colocadas en semicírculo. —veamos que encontramos para comer—
Laura no confiabaen nada que llevara mayonesa después de un día bastante caluroso y tampocoen cualquier cosa que estuviera freída en aceite. Crystal felizmente ordenó para ella un queso hamburguesa y papas fritas junto con otra cerveza. Esperando que no fuera demasiado grasosa, la escritora se decidió por una rebanada de pizza y una botella de agua. Siguió a su compañera hacia una mesa plástica blanca. —Espera—— ella dijo, colocando su plato y su agua en una mesa cercana. —Déjeme darle una limpiada a esto—
—Ah, tan solo son algunas migajas—Crystal dijo, limpiando con la mano su lado.
—Hay salsa de tomate y algo pegajoso también—Laura dijo, usando un chorrito de su agua para humedecer una servilleta. —sólo tomará un minuto— Laura le pasó una servilleta a toda la parte superior y a los lados de la mesa antes de mover su silla y darle una buena limpiada también. Crystal ya se había sentado y ya iba a la mitad de su hamburguesa cuándo Laura decidió que ya estaba lo suficientemente limpio para poner su comida.
—Te preocupas de las cosas más de lo debido— Crystal se quejó con cierta naturalidad. —Un asiento sucio no te matará. ¿Quévas a hacer cuando te den ganas de ir?Aquí solo hay baños portátiles ¿Te pondrás en cuclillas?—
—Definitivamente— Laura se estremecióvisiblemente ante el pensamiento de tener que usar un baño maloliente. Ella limpió con una servilleta la parte superior de su queso, absorbiendo el aceite excedente. —¿cómo esta la hamburguesa?—
—Buena. Deberías probar las papas fritas con chile. Es algo fuera de este mundo— La sonrisa que había estadopresente alo largo de todala tarde aun estaba allí entre mordiscos.
Laura se sonrió y subió la rebanada a sus labios. No tenía la menor duda de que Crystal estaba teniendo una de las mejores noches de su vida en mucho tiempo, si es que alguna vez había tenido alguna. Aun el haber tenido que respirar elhumo del cigarrillo mientras jugaba blackjack valió la pena. Pensando sobre eldinero en su cartera, sonrió dándose cuenta que ella también se había divertido mucho, más de lo usual. El entusiasmo de Crystal la contagiaba completamente, explicando porque se pasó cerca de una hora apostando en los juegos de azar, algo que su padre bautista habría visto como un pecado y que era estrictamente prohibido. Lo más cercano que recordaba es haber jugado por patatas fritas con Jenny y los chicos.
—Hey, ¿estás escuchándome?—Crystal preguntó, chasqueando sus dedos ante la divagación de Laura.
—Oh, lo siento—
—Dije quedeberías probar las papas fritas con chile— Ella empujó el plato hacia el otro lado de la mesa. —Venga, vive peligrosamente—
—No, de verdad. No creo… —
—Yo tampoco creí que podría subirme a ese barco pirata pero lo hice. Una papa enchilada no te matará—
—Ok, es lo justo. Laura encajó el tenedor en una papa con chile y comió un bocado. —Oh, esto esta picante—ella habló entre dientes con la comida en la boca mientras alcanzaba el agua.
—Yeah, eso es lo que lo hace tan bueno— Crystal dijo. —La cerveza surte mejor efecto que el agua—
—Prefiero el agua, gracias—ella contestó, reduciendo drásticamente mediabotella en un intento para enfriar el infierno que estaba sintiendo en su lengua. —¿Y, qué quieres hacer después de esto?—
—Podemos volver a la carpa de los juegos— Crystal se reclinó en su silla, descansando su tobillo en su rodilla opuesta. —¿No tendrás un broche para el pelo entre tus cosas?— Ella preguntó, señalando la mochila.
—No pero creo que lo vi por alguna parte— Ella se incorporó y miró alrededor. —Creo que vi uno entre los premios de las máquinas con manivela—
—¿En serio?— Crystal pasó sus dedos por su pelo que le llegaba casi al hombro y lo sacudió un poco. —debería haber traído uno—
—Esos juegos son un desperdicio de dinero. Se requiere un milagro para ganar—
—Pues bien, tengo algunas monedas, estoy dispuesta a hacer elintento si eso significa conservar mi pelo fuera de la parte trasera de mi cuello—
Laura le pasóuna servilleta. —Mejor asegúrate de mantener esa herida limpia—
—Gracias. No me ha estado doliendo y me olvidé por completo—
No has tenido tiempo de pensar en esas cosas malas hoy, ¿no es así? —¡Oh!— Ellaabrió su mochila. —Sabes que…tengo... — moviendo las cosas,finalmente localizó lo queandaba buscando. —Aquí esta— Ella sacó una banda elástica negra y la sostuvo en lo alto para que Crystal la viera. —No estaba pensando cuando me preguntaste por un broche para el pelo. He tenido esta diadema conmigo todo el tiempo—
La rubia agarró rápidamente la diadema. —Sí, es perfecta—
—¿Necesitas ayuda?—
—Naw, está bien. Lo puedo hacer— Retorciendo la banda por la mitad, Crystal recogió su pelo y lo sujetó en una pequeña cola de caballo, dejando el aire refrescante pasar por la parte trasera de su cuello. —Oh, eso está mucho mejor. Ella redujo drásticamente su cerveza y colocó el vaso vacío sobre su plato. —¿Estás lista?—
—¿Lista para qué? Aun no me dices que es lo que quieres hacer y ni se te ocurra en sugerir ir a la carpa de juegos otra vez—
—¿Está bien, qué tal otro paseo?—
—Seguro— Laura se levanto y recogió la basura de la mesa. —¿A cuál?—
—¿Qué tal las tazas de té? A menos que te mareé dar vueltas—
—¿ Yo? Eres tú quién me preocupa. No quiero ver esa queso hamburguesa otra vez—
—Oh, por favor— Crystal rió con fuerza. —Después de todo este vicio de la bebida, no creo que un inocente juego para niños o algo como las tazas de té debería preocuparme—
—No lo sé. Te he visto después de una de esas parrandas, ¿recuerdas?— Laura le sonrió a Crystal mientras esta cubría su cara con sus manos. —No te preocupes por eso. Estoy segura de que estarás bien—
El juego mecánico detazas de té era un grupo de doce tazas con ruedas. En la mitad de lastazas de té estaba una rueda que los pasajeros podían usar para hacerse girar ellos mismos.No había una fila tan larga para este juego, dándoles la oportunidad de tomar una taza sólo para ellas dos. Sentándose una enfrente de la otra, esperaron impacientemente para que el paseo comenzara.Crystal colocó al robusto oso rojoentre ella y el asiento, esperando que no saliera volando una vez que el paseo comenzara. —Sabes— Laura comenzó, —Si ambas comenzamos a tirar fuertemente de la rueda, apuesto a que podemos comenzar a dar vueltas—
—Si tú giras yo giro— Crystal contestó, situando en lo alto de la rueda sus manos. Al estar frente a frente, Laura tuvo que recorrer un poco los brazos de su compañera para poder colocar sus manos. —¿la giramos al sentido de las manecillas del reloj o al contrario?—
—Contrarreloj—
—Ok— Empezó despacio y requirió un poco de esfuerzo pero pronto mantuvieron un constante ritmo y la taza de té comenzó a dar vueltas en círculos, haciendo que todo se viera como manchas de luz y color. Con un movimiento fuerte el juego comenzó a girar. La velocidad que fueron capaces de generar no era para nada igual de veloz que el mismo juego. En menos de un minuto estaban girandoen círculos, la fuerza provocó a Crystalperder el agarre de la rueda. Se dejó recargar contra el cabecero acolchonado y rió nerviosamente. Laura dejó de girar la rueda y se relajó igualmente, cerrando los ojos y sintiendo el movimiento giratorio con todo su cuerpo.
—Esto es tan bueno como la marihuana— Crystal dijo sin pensar. —Quiero decir... bueno... —
Con los ojos aun cerrados, Laura sonrió. —Sé lo que quieres decir—
—Es divertido de esta manera también, sólo que es diferente—
—Estoy segura que lo es— ella dijo, abriendo los ojos y tratando de alcanzar la rueda. —Veamos si podemos hacer que gire más rápido— Poniendo sus manos en posición,siguió la velocidad actual mientras esperaba que Crystal le ayudara. Juntas comenzaron a deslizar la rueda entre los dedos hasta que el juego comenzó a bajar la velocidad. Trabajando hombro a hombro como un equipo, sacudieron con fuerza la rueda, enviando la taza de té en otro giro acelerado. Sus manos constantemente se enmarañaban, ambas atacadas de la risa. Ambas sonreían y reían nerviosamente como si fueran colegialas, no había necesidad de hablar y pedir explicaciones. —Más rápido— Laura animó.
—¡Sí, más rápido!— Crystalestuvo de acuerdo, adquiriendo gran velocidad por sus tirones a la rueda. En un momento ambas tuvieron que reclinarse y cerrar sus ojos, el paseo y su propia velocidad hacía que todo girara con una increíble intensidad.
—Oh cielos, esto podría ser demasiado rápido— Crystal gimió, apoyando su mano sobre su estomago.
Oh no, no te atrevas a vomitar ahora. Deslizándose a través del asiento, Laura se colocó al lado de ella. —¿Te duele o sientes nauseas?—
—duele—
—Tengo una idea. Colocándose entre Crystal y el asiento, ella usó sus dedos para golpear rítmicamente la espalda de la joven mujer. —Intenta eructar— Un giro rápido la envió con fuerza contra el asiento pero eso resolvió el problema. Crystal dejó salir un eructo bastante impropio para una dama.
—Lo siento—
—Está bien. Es probablemente por toda esa cerveza— Sintiendo que el juego bajaba la velocidad, Laura se deslizó de regreso hacia su lado del asiento.
—Hablando de necesidades— Crystal dijo, enderezándoseen su asiento. —Será mejor que busquemos los baños después de esto—
—Buena idea— Laura estuvo de acuerdo, sintiendo su propia vejiga protestar. Cuando el juego paró ella cortésmente sujetó la rueda con sus manos para evitar quela taza se moviera mientrasCrystal recogía el rechoncho osoy salíafuera. El asistente sostuvo la taza por Laura, libremente mirándolo de arriba a abajo. Tuvo lagran tentación de hacerle un comentario al grasiento asistente pero decidió no hacerlo, esperando alejarse lo más pronto posible del cuerpo maloliente.
Crystal la estaba esperando fuera del área del juego. —Creo que están por aquí— ella dijo, refiriéndose a los inodoros portátiles. Caminaron más alláde los juegos y cabinas de juegos,topándose con una pequeña pendiente donde se observaban las siluetas de los inodoros. Mientras se acercaban, el sonido de hombres riendo llegó hasta ellas. Laura hechó una mirada y vio los contornos oscuros de tiendas de campaña y los campamentos de los trabajadores de la feria. Tal vez fue el clima o el miedo lo que hizo a Crystal moverse más cerca de ella, Laura no lo sabía con seguridad. —Um, ¿quieres que nos turnemos y nos hagamos guardia una a la otra?—Ella preguntó.
—Oh, si eso sería una buena idea— Crystal contestó quedamente, sus ojos mirando haciala oscuridad por cualquier movimiento. Decidiendo que la segunda suposición era la razón de surepentino acercamiento, Laura estaba contenta de que su amiga aceptara su oferta. Después de percibir el olor a marihuana y de otra cosa que no podía identificar, Laura estaba segura de que ella tampoco quería quedarse sola.
La ida a los inodoros afortunadamente pasó sin incidentes, ambas mujeres hicieron lo que tenían que hacer y rápidamente regresaron al corazón de la feria. Poco antes deque llegaran al centro de ésta, Crystal levantó su brazo y colocó su mano en el antebrazo de Laura, deteniéndola. —Um... —La luz cercana iluminó esa área en particular, apenas lo suficientementepara verla cara de Crystal.—Um... —La rubia intento de nuevo.—Gracias por lo de hace un momento. Sé que lo hiciste por mí— Ella miró alrededor, aun nerviosa de las sombras en la oscuridad.
—Hey... — Laura levantó su mano, tomó la barbilla de la stripper y ladeo su cabeza a manera que sus ojos se encontraran. —Sé que te da miedo estar en la oscuridad—
Crystal inclinó la cabeza y comenzó lentamente caminar de regreso a la feria, Laura rápidamente cogiendo el paso al lado de ella. —Pero me estoy divirtiendo— la joven dijo firmemente. —No voy apermitir que esto me asuste— Ella le dio a Laura un codazo juguetón. —Venga, vamos a encontrar un juego donde te pueda patear el trasero y ganar un premio para ti— Crystal sostuvo en lo alto el osito de peluche para mostrárselo. —Tal vezpueda ganar uno más grande que este—
Laura contuvo una protesta. Seguramente ella podría encontrar un espacio en su recámara para el animal si Crystal quería ganar un premio para ella. —Seguro, suena divertido. Vayamos a ver que juegos tienen los mejores premios—
Mientras buscaban el oso de peluche más grande en la feria, se detuvieron para que Crystal comprara otra cerveza y una botella de agua. Mientras esperaba, Laura dejó a sus ojos vagar por los alrededores, captando los sonidos y formas de la feria anual. Había personas de todas las edades,niños pequeños siendo llevados por sus padres, parejas de viejitos esforzándose por no ser atropellados por los adolescentes. Un centelleo brillante atrapó la atención de Laura moviéndose más cerca de la fuente.
Perfecto, ella pensó cuándo vioel brillante símbolo. El colgante de cristal. Lo que había provocado su atención fueron varios cristales que colgaban de una cuerda plástica delgada. Eran del tamaño perfecto para colocarlo en su espejo retrovisor y eso había sido algo que Laura siempre había querido comprar pero nunca antes había encontrado uno de este tipo. Ella estudió de que trataba el juego, intentando resolver el truco para ganar. Desafortunadamente no había realmente alguna manera fácil de ganar. Era una mesa plana grande situada a la mitad de la cabina. Varios recipientes estaban colocados pegados unos con otros, cada recipiente de diferente color. El área del juego estaba cercada con una soga y una apenas inflada pelota para ser usada. Los posibles ganadores eran aquellosque colocaban su dinero al color que apostaran logrando obtener así el premio correspondiente. Laura rápidamente hizo las matemáticas. Había muchos recipientes cafés, seguidos por rojos, verdes, amarillos, y negros. El recipiente plateado era el que sobresalía y era allí donde la pelota tenía que aterrizar para poder ganar el colgante de cristales. De otra manera el jugador se ganaría un regalo que correspondiera con el color donde aterrizara la pelota. No hay duda deque son cristales de verdady no de plástico corriente, ella pensó para sus adentros mientrasle dabala espalda a la cabina. Laura dio sólo un paso antes de encontrarse cara a cara con Crystal.
—Aquí no tienen ositos de peluche—, Crystal dijo, mirando la cabina de donde venia Laura.
—Estaba viendo los colgantes de cristales pero es imposible ganar. Venga, vamos a seguir buscando—
—No, espera un minuto— Crystal caminó hacia la cabina y se apoyó contra el riel, observando y aprendiendo cómo se jugaba el juego. Metiendo la mano en el bolsillo, saco un cuarto de dólar apostando al color plateado. El asistente continuaballamando a personas para que seintegraran al grupo y se ganaran un premio pero cuando ya ningún otro se aproximó, él se vio obligado a darle la pelota a ella. —Échala adentro del hoyo. Si tu dinero está en el color al que le atines, ganaras el premio que corresponda a ese color—
Crystal tiró la pelota, frunció el ceño cuando aterrizó en un recipiente café. Laura puso su mano en el hombro de la rubia. —Vamos, encontraremos alguna otra cosa parajugar—
—¿Qué harías si me lo ganara?—
—Siempre he pensado que sería agradable tener un colgante para mi espejo retrovisor—, Laura dijo, regresando su mano a su costado. —Pero no puedes ganar este. Es un truco. Hay sólo un recipiente plateado en toda la mesa y esta justo en la esquina. Eso es imposible de conseguir— El asistente escuchó sin intención la queja de la morena mujer y bufó, ajustando los recipientes para otro juego.
—¿Ustedva a seguir jugando o a seguir intentando ahuyentar a mis clientes?— El asistente se quejó.
—¿Realmente lo colgarías en tu espejo retrovisor si lo gano? Crystal preguntó, colocando otro cuarto de dólar sobre el color plateado.
—Por supuesto que lo haría. ¿Por qué supones que no lo haría?—
—No lo sé. Usualmente las personas allí cuelgan cosas que son importantes para ellos, como borlas de graduación o cosas como esas. De un amigo o algo— Dándose cuenta de cómo sonó, Crystal tomó la pelota y la lanzó en el hoyo antes de sacar sus cigarrillos del bolsillo y encender uno.
—Exactamente porque lo pondría allí—Laura dijo quedamente. —Siempre exhibo los regalos que me dan mis amigos—Ella devolvió la sonrisa que vio en la cara de Crystal. Esto va a tomar tiempo, ella pensó para sus adentros, convencida que la linda rubia gastaríahasta su último dólar para ganarse un colgante.
No fue solo un dólar, fueron diez dólares y tres cervezas más tarde antes de que Crystal finalmente hiciera que cayera la pelota en el recipiente plateado. —¡ Bien!— Ella gritó antes de ser absorbida en un abrazo de oso de Laura.
—¡Lohiciste!—La escritora dijo excitada mientras daba un paso atrás. El asistente, habiendo obtenido más dinero del que había esperado, sonrió también y recogió la percha de los colgantes para que la mujer morena escogiera uno. Laura escogió un octogonal multifacético con un diseño de copos de nieve. —Oh, es muy bonito— ella susurró, levantándolo haciala luz y moviéndolo en varias direcciones para ver el arco iris de colores que se reflejaban en todas direcciones. No queriendo meterlo en su mochila,comprobó lo largo del nailon adjunto y lo colgó alrededor de su cuello. Crystal simplemente se apoyó contra la cabina y sonrió, terminando lo último de su cerveza.
—Me alegro que te haya gustado—ella dijo, peleando contraun bostezo.
—Me gusta, muchísimo— Laura le aseguró, señalando con el dedo el colgante. —Gracias—
—No fue nada. ¿Qué quieres hacer ahora?—
Habiendo visto el bostezo reprimido, Laura decidió que ya era hora de dar fin al paseo. Eran ya después de las nueve y ella todavía tenia que intentar escribir algo. —¿Por qué no vamos a uno o dos juegos mas y después nos retiramos? Aun tenemos algo de lo que ganamos en el blackjack—
—Si creo que ya es tarde— Crystal dijo. —Pero demos algunos paseos primero—
—Seguro. Tú escoge, y nos pondremos en camino, — Laura estuvo de acuerdo.
Una enorme sonrisa cruzó la cara de la stripper. —Tejuego unas carreras hasta el barco pirata—
—¿Y nos sentaremos hasta el extremoesta vez?— Laura preguntó esperanzadamente.
—¿Qué te parece a la mitad entre el centro y el extremo esta vez? Y para la próxima veznos sentamos en la parte extrema—
—Hecho—dijo ella, siguiendo a Crystal a través dela feria hacia el barco pirata.
NOTAS:
Bola: Lanzamiento que hace la pitcher de manera errónea, y que no cuenta como strike.
Miller: Marca de cerveza reconocida en Estados Unidos.
Scrambler: Juego mecánico.
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