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:: EL CORAZÓN DE CRISTAL::
PARTE NOVENA
Con la radio encendida a volumen bajo, Laura silenciosamente bajo al primer piso, haciendo una buena limpieza, moviendo sillas y mesas pasando el trapeador y desempolvando todos los muebles. Para cuando el sol de la mañana salió sobre el horizonte, la cocina y la sala estaban inmaculadas. Escuchando la alarma de Crystal desde el piso de arriba, Laura puso la sartén en el fuego y sacó una taza grande de café de la alacena. Considerando que el día anterior había sido duro para su compañera, Laura había decidido al menos darle a Crystal un buen comienzo para este día. Cuando la rubia bajó varios minutos más tarde, su pelo aun estaba húmedo por la ducha, fue recibida con un plato de huevos revueltos, tostadas y una taza de café humeante. —Pensé que podrías tener un buen desayuno antes de comenzar un día muy ocupado— Laura dijo mientras colocaba la taza sobre la mesa.
—Buenos días para ti también— Crystal dijo mientras tomaba su lugar —¿a qué hora te levantaste?—
—Realmente nunca me dormí. Creo que la lechuza que vive en mi está tratando de salir— Laura recogió su taza vacía y caminó hacia la cafetera. —Tuve una época, una vez, cuando estaba escribiendo mi último libro, no pude dormir por las noches durante casi un mes. ¿A qué hora crees que llegarás a casa esta noche? Tengo un poco de róbalo fresco que puedo descongelar. Algo de condimentos con limón y arroz y será una cena digna de un rey—
—Mi labio se ve mejor— Crystal dijo quedamente. —Tengo que ir al club después del trabajo y ver qué va a pasar—
—Creí que lo único que tenías que hacer era recoger tu cheque— Laura dijo mientras se sentaba a la mesa.
—Nunca dije que renunciaría, sólo que lo pensaría. Sabes, ganó más dinero en una hora trabajando en el club que lo que gano trabajando para Michael— Crystal presionó su tenedor sobre los huevos revueltos. —Tal vez puedo trabajar en el club medio tiempo y conservar ambos trabajos—
—Nada como tener dos velas encendidas al final. ¿No puedes conseguir otro trabajo en el club en lugar de quitarte la ropa? ¿No necesitan camareras?—
—No me contrataron para atender mesas, Laura. Mi trabajo allí es salir al escenario y quitarme la ropa al ritmo de la música—
Laura intentó no mostrar la decepción de su cara. —No creo que trabajar allí sea buena idea. Mira lo que te pasó. Quién sabe lo que podría ocurrir si regresas—
—Bueno, no voy a saber que va a pasar hasta que vaya. Por lo que sé, me reemplazaron y no tengo trabajo para regresar—
Es lo que más deseo, Laura pensó para sus adentros. —Estoy segura de que Michael te daría horas extras si necesitaras el dinero. Él es buena gente en cosas como esas—
—Puedo ganar en una noche bailando lo que me paga Michael por tres días de trabajo. Ese tipo de dinero es difícil de dejarlo pasar— Crystal redujo su taza de café. —Veremos que pasa—
—¿Qué tal si te bajo el alquiler?— Laura sabía que no podía permitirse perder ese dinero extra que el alquiler de Crystal le daba pero la idea de que la rubia se quitara la ropa frente a un montón de hombres calenturientos le era difícil de aceptar.
—No, el alquiler es más que razonable. Hablando de eso, necesito que me digas cuanto es por la mitad de los servicios y así poder pagártelos. Estoy segura de que ya tienes algunos recibos— Crystal metió el último bocado de comida en su boca. —Esta noche será el mejor momento de que tenga dinero después de recoger mi cheque. Espera hasta mañana y ya me lo habré gastado—
—No te preocupes por eso. No creo que tengas que darme mas de cincuenta dólares más o menos—
—Oh, por favor. Está la luz y el cable por no mencionar el teléfono también. Estoy segura de que hice que el recibo del agua aumentara también—
—El complejo se encarga de las cuentas de agua y tú nunca usas el teléfono—
—Soy aun responsable por la mitad de la cuenta telefónica la use o no— Crystal dijo, bajando su tenedor y haciendo a un lado el plato. —Estuvo muy rico, gracias—
—De nada— Laura tomó un sorbo de su café, intentando con todas sus fuerzas no volver con el tema del Tom Cat Club otra vez. Finalmente fue Crystal la que no aguantó estar en silencio por más tiempo.
—Mira, sé que no te gusta la idea de que me desnude...—
—No, no me gusta— Laura afirmó.
—Pero es lo que hacía antes de que me conocieras y que probablemente continúe haciendo. No puedo enorgullecerme de eso, incluso no me agrada, pero no puedo dejar ir el buen dinero que gano por ello—
—Tiene que haber un punto donde el dinero no sea suficiente para seguir degradándote de esa manera—
—Bueno, si lo hay, no lo he encontrado todavía— Crystal dijo firmemente. —Es legal y jodidamente mejor que trabajar en el callejón detrás del club, eso es seguro—
—Estoy de acuerdo contigo en eso— Laura admitió. —¿Puedes al menos prometerme que no harás eso, no importa lo duro que puedan estar las cosas?— Esta vez Laura se ganó al menos una pequeña sonrisa de Crystal.
—No he hecho eso en años y no tengo la intención de hacerlo nuevamente. Esos días se quedaron atrás—
—Y tal vez algún día el desnudarte quedará atrás también—
—Tal vez. Ahora mismo tengo que terminar de prepararme para el trabajo y escribir en mi cuaderno antes de que la Doc quiera mi cabeza— Para sorpresa de Laura, Crystal tomó sus manos entre las suyas. —Escucha, acerca de lo de anoche...— La mano se retiró y la rubia miró su plato vacío. —Gracias por escuchar. Yo…yo nunca le había contado todo esto a nadie—
—Cada vez que quieras hablar, aquí estaré—
—Creí que estarías en shock y asqueada por todo lo que te conté—
Laura extendió su mano y tomó la barbilla de Crystal, forzando a los ojos verdes a ver los suyos. —Sí, la mayor parte de lo que me contaste me dejó en shock pero la parte en que me sentí asqueada, tiene que ver con tu padre y no contigo— Soltó la barbilla de Crystal, contenta de que la joven mujer no girara su cabeza y evadiera su mirada. —Se requiere de mucho coraje para sobrevivir a algo como eso y mucho más valor el ser capaz de compartir lo que pasó con alguien—
—No te conté todo, sabes. Creí que si te contaba todo de una sola vez saldrías gritando de la habitación—
—Eso no pasaría— Laura aseguró. —Cualquier cosa que quieras contarme, la escucharé—
—Sabes, algunas veces me recuerdas a Paty. Ella era realmente paciente conmigo—
—Estoy segura de que si conociera a Paty me agradaría también— Laura miró su reloj de pulsera. —Pero tienes razón, necesitas apurarte si quieres llegar a tiempo al trabajo. Más te vale no haber dejado un desorden en el baño—
—Tu definición de desorden y la mía son completamente diferentes pero me aseguré de recoger las toallas y de secar lo mojado del piso.
—Casi perfecto. Lo limpiaré más tarde— Laura observó a Crystal ponerse de pie. —¿Puedes al menos llamarme y dejarme saber a qué hora vendrás a casa esta noche?—
—Seguro— Trató de alcanzar su plato pero Laura la detuvo.
—Yo lo recogeré. Tú vístete—
***
El estacionamiento del Tom Cat Club estaba vacío cuando Crystal llegó. Después de un rápido vistazo por el espejo retrovisor para asegurarse de que todo estaba tranquilo en el lugar, caminó hacia la puerta lateral y presionó el timbre de la puerta. Con tres horas antes de la primera función, Crystal estaba segura que encontraría a Rick en su oficina.
¡—Crystal!— El corpulento hombre dijo por la sorpresa cuándo abrió la puerta.
—Hola Randy. ¿Se encuentra Rick?—
—Yeah, está en la barra platicando con alguien. Entra— El musculoso hombre la invitó a entrar ondeando su mano. —¿Y cuándo piensas regresar?—
—No estoy segura. Tengo que hablar con Rick primero—
—Bueno, sé amable. Realmente ha estado de pésimo humor las últimas dos semanas. Sara y Mónica renunciaron y acaba de enterarse de que alguien se está robando el licor—
—Oh genial— ella gimió. Rick se ponía muy difícil cuando las cosas iban viento en popa. Cuando iban mal, era imposible razonar con él.
—Sólo utiliza tu encanto— Randy dijo. —Después de la semana que ha tenido, verte le alegrará el día—
—Ya lo veremos— Crystal dijo nerviosamente mientras se dirigía abajo al vestíbulo.
Rick no estaba en la barra sino en su oficina para cuando Crystal lo encontró. Su puerta estaba ligeramente entreabierta, revisando los libros mayores del club. Bueno aquí voy. —¿Rick?— Ella llamó, tocando ligeramente la puerta.
—Crystal, qué sorpresa tan agradable— él dijo, señalando hacia una silla. —Entra y toma asiento. Esperaba que vinieras. Te llamé un par de veces pero nunca me devolviste las llamadas. Comenzaba a pensar que nunca te veríamos otra vez—
—Te dije que estaría de regreso después de que mi labio sanara— dijo mientras tomaba asiento.
—Pues luces genial. Tal vez con un kilito o dos de más pero puedes bajarlos sin ningún problema, estoy seguro. Después de todo, no se pueden esconder debajo de una tanga, ¿verdad?—
—Um, no supongo que no. Rick, acerca de regresar a trabajar …—
—Oh diablos, no tienes idea de lo difícil que ha sido esto últimamente— él continuó, sacando un cigarrillo de su paquete y prendiéndolo. —Primero Sara me dijo que su novio no la dejaría trabajar más y luego Mónica tuvo uno de sus pequeños desplantes y renunció. Y por eso te digo, eres un regalo enviado del cielo—
Oh genial. Ya puedes parar de hablar Rick. Decidiendo que si dejaba que Rick continuara hablando la tendría en el escenario en diez minutos, Crystal aspiró profundamente y practicó las palabras que había ensayado cuidadosamente en su mente una vez más.
—Es algo tarde pero creo que te puedo dar esta noche una presentación o dos—
—De hecho, de eso es de lo que quiero hablar contigo—
—Bien ¿cómo qué? ¿Viniste para decirme que ya estabas lista para regresar a trabajar o no?— La amabilidad que él había mostrado cuando ella entró a su oficina iba desapareciendo rápidamente.
—No estoy segura si quiero hacer el show más—
—¿No estás segura? ¿De qué diablos estás hablando?— Rick se inclinó hacia adelante, haciendo más pequeño el espacio entre los dos. —¿Y qué es lo que vas a hacer?—
—¿Qué tal de camarera? ¿O incluso ayudando detrás de la barra?—
—Los hombres no pagan buen dinero para ver tu trasero detrás de la barra, pagan por verte arriba en el escenario desnudándote para ellos—
—Bien, tal vez estoy cansada de desnudarme para ellos, tal vez quiero hacer algo más—
—Crystal Crystal Crystal— dijo en el tono más condescendiente que ella alguna vez le había escuchado. —Mira, si estás tratando de presionarme para que te dé más dinero no va a surtir efecto—
—No se trata de dinero—
—¿Bien, entonces de qué se trata todo esto?— El gerente preguntó coléricamente. —No necesito otra camarera u otra bartender. Lo que necesito y para lo que te contraté es para que pongas tu trasero sobre el escenario y muevas ese coño a quien quiera colocarte un gran billete, ¿lo entiendes?—
—Sí, lo entiendo, Rick— ella contestó tan coléricamente como él. —Pero tú no eres el que esta allá arriba. No tienes que soportar a todos esos estudiantes y hombres tratando de tocar tu cuerpo. Estoy harta de eso—
—¿Entonces qué carajos estas haciendo aquí, huh? ¿Encontraste un nuevo novio o algo así y te esta presionando con esto?— Rick sonrió, pensando que estaba en lo cierto. —Te voy a decir una cosa. Le puedes decir a tu novio que estás sirviendo mesas si eso te hace sentir mejor—
—No tengo novio. No es por eso que estoy haciendo esto— Crystal insistió, prendiendo un cigarrillo. —Sólo estoy cansada de desnudarme—
Rick dejó salir un largo suspiro y se reclinó en su silla. —Cuando viniste aquí por primera vez, no tenías ni un maldito centavo ni un nombre. Incluso no tenías un coche— Él negó con la cabeza. —No lo sé. Sólo estoy tratando de ayudarte. Tienes suerte de tener un trabajo como este. ¿Sabes a cuántas mujeres les encantaría tener la oportunidad de ser la estrella del show?— Con un suspiro fuerte, Rick abrió su gaveta del escritorio y sacó una carpeta de papel manila. —Iba a guardar esto para más tarde pero desde que pediste el permiso de ausentarte no hubo otra elección...¿recuerdas que quería hablar contigo después del show aquella noche?—
—¿Sí?—
—Iba a ofrecerte la oportunidad de hacer dinero de verdad. No dinero de uno o cinco que ganas aquí, sino de treintas y cincuentas—
Sólo hay una manera de ganar ese tipo de dinero, Crystal pensó para sus adentros.
—No tengo planes de trabajar aquí para siempre, estoy en tratos con una empresa grande en Nueva York. Tengo este otro trabajo funcionando y estaba planeando en darte a ti una oportunidad de hacer dinero de verdad con esto—
—Rick, tú sabes que yo no...—
—Relájate, bebé. Estoy hablando de algunas fiestas privadas, no de estar parada en las esquinas. Y oye, si quieres ganar algo extra yo no me meto en eso, yo estaré conforme siempre y cuando el cliente quede satisfecho—
Sintió que las paredes comenzaron a acercarse y Crystal rápidamente volteó su cabeza para ver que la puerta seguía entreabierta. Sabiendo que escapar era fácil, se obligó a permanecer en su asiento. —No puedo hacer eso Rick. Tú sabes cómo resultan al final todas esas cosas y no caeré en viejos trucos sólo por ti—
—Bebé, no estamos hablando de trucos, simplemente de algunas fiestas privadas. Estás haciendo esto muy grande— Regresó la carpeta de nuevo a su escritorio. —Pero si quieres desperdiciar el resto de tu vida trabajando en el club, adelante. Seis meses a partir de ahora y podré renunciar a este lugar y ser un hombre de negocios por mi cuenta. Si quieres unirte a los triunfadores eres bienvenida pero no creas ni por un momento que vas a hacer lo que eres aquí— Rick se puso de pie, su metro ochenta elevándose desde su posición. —Así que, tú tienes la última palabra cariño. Mete tu trasero en un traje y sal a trabajar o jódete en las calles. La elección es tuya—
Ahora la oficina le parecía definitivamente muy pequeña para su comodidad. Crystal había esperado regresar y sólo trabajar medio tiempo si no podía conseguir otro trabajo pero Rick dejó claro que esa no era una opción. También sabía que si regresaba a trabajar con Rick nunca la dejaría en paz hasta que estuviera trabajando en sus fiestas privadas, entreteniendo a hombres de negocios. Pues bien Laura, creo que tú deseo se va a cumplir. —Sólo dame mi ultimo cheque y me iré de aquí—
—Debí haber sabido que tomarías esa estúpida elección— Rick dijo, caminando hasta el archivero. —No vas a encontrar a nadie que te pague lo que yo te pago por mover esas tetas. No puedo creer que desaproveches esta oportunidad— Sacó un sobre del archivero y lo tiró sobre el escritorio. —Y ni pienses que te voy a dar una carta de recomendación—
—No te preocupes, no la necesito— Crystal se levantó y tomó el sobre que contenía su último cheque. Cuando se dio la vuelta, su cara se encontró contra el pecho del intimidante gerente.
—¿Sabes? de todas las chicas que he visto ir y venir de este lugar tú fuiste la única con la que pude haber hecho algo realmente bueno, pero siempre te creíste superior, ¿no es así? Mira, pero no toques ¿verdad Crystal?— Él se acercó aún más, obligándola a dar un paso atrás hasta que sintió la dureza del escritorio de madera detrás de ella. —Alguien te debería haber domado hace mucho tiempo y enseñado buenos modales—
—Déjame ir, Rick— ella dijo, intentando caminar hacia un lado. El molesto hombre rápidamente se interpuso en su camino.
—Tal vez nunca tuviste a un hombre que te enseñara como comportarte, ¿no es así?—
—Rick, por favor, sólo déjame ir— El corazón del Crystal latía furiosamente en su pecho.
—Hey Rick— Randy empujó la puerta abriéndola completamente. —El tipo de la entrega exige el pago antes de que baje la carga. Algo sobre nuestra cuenta que ya era demasiado alta. Lo siento, no sabía que estabas ocupado—
—Ya iba de salida— Crystal dijo, moviendo a Rick para abrirse paso y empujando prácticamente a Randy por su prisa de escapar. Sintió un gran alivio cuando llegó al vestíbulo que daba a la puerta lateral. ¿Cree que soy una estúpida o algo por el estilo? De ninguna maldita manera voy a volver a trabajar para él, jamás. Fui una idiota al pensar que él haría algo para intentar ayudarme. Empujó la puerta de emergencia y fue recibida por el sombrío estacionamiento. Llegando a su coche, Crystal se dio cuenta que sus manos temblaban mientras intentaba meter la llave al cerrojo. No ayudaba mucho que estuviera constantemente volteando hacia la puerta, temiendo que Rick saliera en cualquier momento. Para cuando ya estuvo dentro de su coche, Crystal sintió lágrimas cayendo por sus mejillas que no podía explicar. Tengo que largarme de aquí. Tengo que llegar a casa. No molestándose en limpiarse las lágrimas, Crystal encendió el coche y se fue rápidamente del estacionamiento.
* * *
El departamento estaba oscuro cuando llego Crystal, excepto por la bombilla que iluminaba la puerta principal. Dio una rápida mirada y vio que no se encontraba el Jeep de Laura. Me pregunto a dónde habrá ido, Crystal pensó mientras caminaba por el pequeño camino hacia la puerta.
Lanzando sus llaves sobre la mesa, Crystal caminó hacia la cocina, buscando en la oscuridad a tientas el apagador. Mirando la puerta del refrigerador, frunció el ceño cuando no vio ninguna nota para ella. —Probablemente estará de regreso en un momento— dijo para el cuarto vacío. ¿Qué dijo que quería para la cena? Alguna clase de pez. Arrugando su nariz ante el pensamiento, Crystal abrió el congelador y sacó una pizza congelada. Qué diablos, al menos es comestible. Algunos minutos más tarde la pizza estaba en el horno y Crystal estaba en el sofá. Con el control remoto de la televisión en la mano, comenzó a pasar los canales. Aburrido, sin interés, aburrido, oh Dios, no los Waltons. No, no, naw, Oh por favor, eso es tan falso. ¿Quién diantres va a creer que dos tipos pueden vencer al infierno salir de allí y seguir de pie? Sesenta canales y no hay nada interesante. Dejándolo en un show de juegos, lanzó el control remoto a la mesita de café y se miró su reloj de pulsera. ¿Dónde diablos estás? Pensé que ibas a quedarte en casa esta noche.
Dos horas más tarde la pizza se había terminado y Crystal se encontró sentada en la silenciosa sala de estar mirando el reloj de la pared. La televisión había sido apagada para poner la radio, pero tampoco resultó muy entretenido y fue apagado también. ¿Vamos Laura, dónde estás? Su pregunta fue contestada cuando escuchó el sonido de una llave siendo metida en el cerrojo de la puerta principal. Crystal se levantó de un salto y abrió la puerta. —¿Dónde diablos has estado?— Crystal exigió.
—Hola. No esperaba que estuvieras en casa todavía— Laura dijo, sus brazos llenos de bolsas plásticas blancas de la tienda de comestibles. —Creí que debería comprar algunas cosas. Casi ya no teníamos nada—
Crystal siguió a su compañera hasta la cocina. —¿Cuánto tiempo te puede tomar eso? He estado en casa desde las siete—
Laura colocó las bolsas sobre el mostrador y comenzó a guardar los abarrotes en la alacena. —Voy al centro comercial que esta cerca de la interestatal. Tienen los mejores precios, por eso usualmente esta lleno de gente. Me tomó casi media hora sólo para llegar a la línea de cajas— Laura miró con atención en el bolso. —Espero que te gusten las naranjas. Estaban de oferta, así que compré dos bolsas—
—Olvida las naranjas por un minuto— Crystal dijo. —¿No me pudiste haber dejado una nota? No tenía ni idea de dónde estabas— Tomando la jarra de aceitunas, abrió el refrigerador y descuidadamente las lanzó en el estante. —A mí me estás jodiendo de que me asegure de dejarte saber a que hora vendré a casa ¿pero tú no puedes tomarte dos segundos para dejarme una nota?—
—Lo siento, pero no pensé que estarías en casa hasta más tarde. Dijiste que irías al Tom Cat Club y supuse que como no llegaste a las seis ibas a llegar más tarde— Laura dijo, doblando pulcramente las bolsas vacías.
—Sí bueno, he estado aquí mirando las paredes por lo menos dos horas preguntándome dónde diablos estabas. Dame eso— Tomando las bolsas de las naranjas, se volvió caminando hacia el refrigerador. —Estarás feliz de saber que ya no trabajaré más en el Tom Cat— dijo Crystal, empujando las naranjas dentro de las gavetas de abajo.
—Sí, estoy feliz de escuchar eso y cuidado con esas. Quiero naranjas, no jugo de naranja—
—Tuve un día pésimo en el trabajo y juro que si un retrasado más insiste en poner su maldita música de rap, le voy a empujar esa maldita gaveta del refrigerador en la garganta. Luego me voy a ver a Rick y se comporta como un verdadero imbécil entonces vengo a casa y tú no estas por ningún lado— Crystal le quitó de un tirón la mantequilla de la mano a Laura. Para molestia de Crystal, su compañera sonreía burlonamente. —¿Qué demonios es tan gracioso?—
—Es agradable saber que te preocupas— Laura dijo, entregándole la botella de leche. —¿Ya comiste?—
—Hice una pizza pero sabía más a la caja en la que venía. ¿Y tú?—
—Todavía no. Es muy tarde ahora. Sólo comeré un bocadillo—
—Pensé que ibas a preparar un pescado y arroz o algo parecido—
—Robalo y arroz. Lo haré mañana por la noche. El pescado se puede guardar— Laura entregó los últimos abarrotes y separó las bolsas. —Así es que, dime qué pasó en el Tom Cat—
—Oh Rick se comportó como un cabrón. Lo jodió. Odiaba trabajar para él, de cualquier manera. Tiene demasiada mala fama— Crystal metió la lata de sopa en la alacena antes de dirigirse hacia la puerta corrediza. —Voy a salir a fumar—
El otoño estaba definitivamente en camino. La temperatura estaba descendiendo rápidamente, haciendo de las tardes usualmente templadas algo pasado. Un particular viento frío, provocó a Crystal que temblara y tuvo que ahuecar su mano delante del encendedor para que no se apagara la flama antes de prender su cigarrillo. Estaré bien jodida si salgo aquí en el invierno. Supongo que tendré que hacerlo en mi habitación, si quiero fumar algo de ahora en adelante. Ah maldición, qué día. Sentándose bruscamente en la silla plástica, levantó sus pies hacia arriba del barandal de hierro, cruzando sus tobillos y apoyando sólo las dos patas traseras sobre la cubierta. Estaba demasiado oscuro como para ver algo excepto las sombras oscuras provocadas por la luz de la cocina. Crystal aprovechó la oscuridad para meditar sobre los acontecimientos del día. Mañana terminaremos el séptimo piso luego no sé qué me pondrá a hacer Michael. Carajo, ¿qué pasara si ya no me necesita? Naw, él tendrá algo. Él sabe que necesito el trabajo y siempre me sonríe cuando me ve. Encontrará alguna otra cosa que yo pueda hacer. Volteo la cabeza ante el sonido del corrimiento de la puerta, Crystal observó a Laura salir hacia la cubierta.
—¿Te importaría algo de compañía?— Laura se sentó sin esperar respuesta. —¿Estás segura que no quieres algo más de cenar?—
—Naw, estoy bien así. Realmente, no estoy hambrienta de cualquier manera— Crystal levantó su mano libre y frotó su brazo superior. —Diablos, se está poniendo frío aquí afuera—
—Eso es lo que ocurre cuando vives en el noroeste. El verano se va, el otoño llega y antes de que te des cuenta la nieve te llega hasta las caderas—
—Oh, no menciones la nieve. Esa es la última cosa en que quiero pensar. Ese oxidado coche mío, no me da prácticamente nada de calor. Puedo dejar la calefacción encendida media hora en la mañana y no lograría ni despejar el parabrisas entero— Crystal buscó en la oscuridad, sintiendo el cenicero que estaba en la mesa. —Supongo que no puedo pedir mucho por quinientos dólares. Tengo suerte de que se mueva—
—Jenny compro la 'cosa' por quinientos dólares también— dijo Laura. —Fue su proyecto alrededor de un año. Cada día se la pasaba jugando a ser Señorita Mecánica. Puedo pensar en cerca de doce o más coches interesantes para restaurar que esa monstruosidad anaranjada—
—¿Debo tomar eso como que no te agrada esa calabaza cuadrada con ruedas?—
—Es más que sólo el coche. Me he acostumbrado a eso ya, pero cuando recién lo compró tuvimos problemas, Jenny usaba el fregadero de la cocina para limpiar sus partes del motor y las herramientas no mejoraban la situación—
—¿Alguna vez me contarás qué pasó entre ustedes dos o va a permanecer como un oscuro secreto?— Crystal preguntó, retirando sus pies del barandal de hierro y poniéndose derecha en su asiento. Su curiosidad era demasiada y desde que Laura lo había mencionado no pensaba dejar pasar ese tema.
—Ciertamente no es un secreto pero no es algo de lo que me gusta hablar— Laura dijo. —¿Terminaste ya tu cigarrillo? Preferiría hablar adentro en un lugar más agradable y caliente—
Después de una visita rápida al baño, Laura y Crystal se sentaron en los lados opuestos del sofá, ambas usando el brazo del sofá como respaldo. —Ok, ¿qué fue lo que pasó?— Crystal preguntó con urgencia.
—Pues bien...— Laura se restregó la cara con sus manos, tomándose algunos segundos para enfocar sus pensamientos. —Tienes que entender que eso pasó hace cuatro años y medio. Para ambas, era nuestra primera relación larga y seria y pensábamos que estaríamos juntas pasara lo que pasara. Acababa de lanzar mi tercer libro y lo estaba haciendo bien en el círculo lésbico. Incluso se publicaron algunos escritos míos en las revistas principales de lesbianas. Obtenía un gran número de correos de fans y dejé que mi nueva fama se interpusiera en mi relación. El rompimiento fue mi culpa, completamente— Laura apartó la mirada.
—¿Qué es lo que hiciste? La Doc parece que es de las que perdonan cualquier cosa—
—Jenny es una mujer muy misericordiosa y comprensiva pero no soportó que traicionara su confianza y eso fue lo que hice— Laura contempló a Crystal. —Esto no es algo fácil de contar para mí. Amé a Jenny muchísimo y todavía lo hago. Si pudiera regresar el tiempo y cambiar lo que pasó, lo haría en un segundo— La cara de Laura reflejó la culpabilidad que sentía en su corazón. —Pero el tiempo no es algo que yo pueda ser capaz de cambiar y una vez que la confianza se destroza no puede ser restaurada—
—No lo entiendo— Crystal dijo. —Tú y Jenny parecen ser de ese tipo de personas que tienen esa conexión especial de sentimientos. ¿Ustedes no trabajaron duro para solucionar las cosas y superarlo?—
—Aparentemente, no— la escritora dijo tristemente. —Intentamos por alrededor de seis meses, pero simplemente no pudimos dejarlo atrás. Jenny esperó hasta después de la Navidad para finalmente tomar la decisión y mudarse— Laura negó con la cabeza tristemente. —Ya estaba bastante acabado de cualquier manera. Jenny pasaba las noches en la habitación de invitados para ese entonces—
—Joder, en verdad la cagaste—
—La infidelidad hace eso— Laura dijo. —Tuve un desliz con una fan mientras estaba en Colorado en un festival de escritoras lesbianas—
—¿Y pensaste que la Doc no lo descubriría?—
—No planeé que pasara. Bueno, supongo que en mi interior, tal vez lo hice. Sabía que Lisa estaba interesada en mí, ella me había dejado claro más de una vez que no le importaba que yo tuviera pareja. Sabía que ella iba a estar allí y no le dije una palabra a Jenny sobre ella—
—Así que cuando el gato no está en casa los ratones hacen fiesta—
—No fue así— Laura protestó. —Me sobraron oportunidades antes de estar con otras mujeres y nunca acepté ninguna oferta— La escritora se reclinó y pasó sus dedos por su pelo oscuro. —Esto te va a sonar un poco tonto, pero me deje conquistar por todas las atenciones y adulaciones que Lisa me daba. Trabajé por un año y medio en Los Misterios del Rayo Lunar y ahora estaba siendo recompensada por todo ese duro trabajo. Estaba en las listas de los libros más recomendables y cuando estuve en esa convención me sentí como una celebridad. Eso nunca me había ocurrido antes. Para cuando llegue al hotel Lisa estaba a mi lado, sirviéndome bebidas, sentándose a un lado de mi en cada taller, siguiéndome como un perrito—
—Suena más a una zorra que a un perrito— dijo Crystal. —Así que ella quería a la gran escritora y lo logró, ¿hmm?—
—No le abrí la puerta de mi hotel y le quité toda la ropa. Estuvimos allí por cinco días y no pasó nada hasta la última noche—
—¿Y cómo lo descubrió la Doc? ¿Fue tu conciencia culpable?—
—No. Eso es probablemente lo que le dolió más. Ella se enteró por accidente. Después de que llegué a casa de la convención, Lisa no dejaba de enviarme mails. Le dije que sólo había sido cosa de una vez y que no pasaría de nuevo, que estaba enamorada de Jenny, y todo eso. Algunas veces, tenía más de cuatro mails de ella en un día. Finalmente dejé de contestarlos esperando que entendiera el mensaje—
—¿Y no lo entendió, ¿verdad?—
—Oh, sí lo entendió bien. Lisa se enojó cuando no contesté sus mails y comenzó a llamar por teléfono aquí. Incluso llamé a la compañía de teléfono para cambiar mi número, pero antes de que ellos pudieran hacerlo Lisa había llamado mientras estaba fuera y dejó un mensaje muy detallado de lo que había pasado en Colorado en el contestador. Jenny llegó a casa antes que yo—
—Oh, cielos— Crystal dijo, sacudiendo su cabeza. —Realmente la cagaste y bien—
—Con toda seguridad lo hice, aunque no usaría esas mismas palabras para describirlo—
—Por supuesto que no, Mary Poppins pero eso fue lo que hiciste—
—Sí, así es. Lo jodí todo horriblemente. Debí haber sabido que algo pasaba cuando llegué a casa y de lo único que quería hablar Jenny era acerca de la convención. Había pasado ya un mes desde eso y no entendía por qué ahora quería saberlo.
—Así que pretendiste que nada había pasado, ¿verdad?—
—Exactamente. Entonces Jenny puso el mensaje de la máquina y yo sólo quería morirme. Después de mentirle no había manera de poder minimizar el daño que había causado el mensaje. Creo que después de que Jenny pasó todo su tiempo libre trabajando en la 'cosa' y yo me la pasé en el dormitorio escribiendo, nos distanciamos y ya no nos íbamos a la cama al mismo tiempo— Laura apartó la mirada tristemente y se limpió las lágrimas. —Pero la noche en que Jenny pasó la noche en la habitación de invitados en lugar de venir a la cama conmigo, entonces supe que se había terminado—
—Eso realmente apesta— Crystal dijo quedamente. —No sé qué decir—
—Realmente, nunca había hablado de esto con nadie. Peter y Michael supieron que tuvimos problemas pero ellos marcaron una línea para no meterse e involucrarse. Aun ahora, Peter sólo sabe algunos detalles de lo que sucedió— Laura negó con la cabeza. —Pero supongo que eso ya es una cosa que quedó en el pasado. Vivo aquí y Jenny vive en otro lado. Supongo que todo se solucionó de la mejor manera posible. Aun estamos muy unidas como puedes ver—
—¿Quieres que regrese?— Crystal preguntó, necesitando satisfacer su curiosidad.
—Lo intenté por un tiempo después de que se mudó pero ahora creo que las cosas están mejor de esta manera. Creo que la soltería me sienta bien— La morena escritora se recargó, hundiéndose más en los cojines del sofá. —Al menos eso es lo que mi lista de citas me dice—
—Yeah, tampoco veo grandes romances en mi futuro— Crystal se lamentó. —¿Recuerdas esos cubos de colores cuando éramos pequeñas? ¿Los que tenían diferentes colores de cada lado y que tenías que colocar los mismos colores en un solo lado?—
—El cubo de Rubik— dijo Laura. —Sí, los recuerdo—
—Algunas veces me siento como uno. Como si estuviera toda enredada y nunca volveré a estar en orden otra vez— Una sonrisa traviesa apareció en sus labios. —Solía desarmar el cubo en pedazos y poner los colores correctamente—
—Yo compré el libro de como armar el cubo— Laura admitió.
—Apuesto también que se lo mostraste a todos tus amigos—
—¿Yo?— Laura fingió inocencia. —No necesite la aprobación de nadie— La cara inocente apenas duró unos segundos antes de que se convirtiera en una sonrisa. —Todos los que tenían uno y no lo podían armar me lo traían a mí. Podía armar esos y los de la serpiente también—
—Imagínate. Mis amigos me buscaban por los cigarrillos— Crystal dijo con orgullo. —Paty me enseñó como obtenerlos. En el boliche tenían una máquina de cigarros en la misma habitación que los videojuegos. Compraba un paquete por tres dólares y se los daba a mis amigos a veinticinco centavos por cigarrillo. De esa manera Paty yo teníamos dinero para gastar—
—Ah, tú eras ese tipo de niña del que mi madre me advirtió que no me juntara— Laura dijo con una sonrisa. —Ella pensaba que manteniéndome alejada de todo lo malo llegaría a ser una correcta y estirada esposa militar como ella. Su mejor opción para tener nietos y resulté ser una escritora de novelas de misterio lesbiana con ninguna intención de ser madre—
—Estoy segura que el álbum de fotos era abierto en las reuniones de madres, ¿no es así?— Crystal dijo con una sonrisa sardónica. Se enderezó fingiendo abrir un álbum. —Aquí está tu madre mostrando las fotos de tu graduación del bachillerato— La rubia fingió volver la página. —Aquí estás graduándote de la universidad. Oh, qué orgullo. Inteligencia y belleza. Apuesto que ella estaba pensando en las fotos sobre tu boda en las siguientes páginas—
—Y hasta en el color de liguero y el orden de las canciones— Laura afirmó, asumiendo la misma posición y abriendo un álbum imaginario de ella. —Tenía todo planeado por años. Lo único que no predijo, fue el joven chico militar elegante para casarse conmigo. Lo mejor que pudo obtener fue una ceremonia de bendición que Jenny y yo tuvimos aquí en el jardín trasero y creo que estaba molesta porque no la dejé planear con quién me iba a comprometer. Ella vino a la ceremonia pero no tomó fotos. Debe haberse quejado de mis centros de mesa que no estaban simétricamente colocados—
—Yeah, ¿No es horrible cómo no estamos de acuerdo con nuestras madres?— Crystal preguntó, pasando la página imaginaria. —La mía ni siquiera se graduó del bachillerato. Me imagino lo que ella pondría en el mío— Crystal cambió de posición ligeramente y fingió ser su madre abriendo un álbum. —Oh mira, aquí están mi Patty y Crystal con el oficial de policía inmediatamente después de que fueron atrapadas robando dulces de la farmacia de Coulson. Oh, y aquí están mis pequeños angelitos con otro agradable oficial de policía después de que tenían prohibido entrar a otra tienda por robar—
—Por lo menos eras constante— Laura bromeó.
—Yeah, probablemente creyó que estaríamos presas para cuando fuéramos adultas— Crystal dijo con un tono de amargura en su voz. —En la cárcel o viviendo con un borracho y con un par de niños como ella—
—Eso es lo más maravilloso de ser una adulta— Laura dijo quedamente. —No tenemos que darnos la gran vida, o vivir mal según sea el caso, según las expectativas de nuestros padres. Les guste o no, estaremos en desacuerdo con nuestras madres ya sea en una cosa u otra. Mírame, probablemente no este en la misma posición que tú, pero ciertamente no soy una devota esposa de un militar como mi madre quería. ¿Crees que estaría orgullosa por presumirme con sus amistades?— Laura negó con la cabeza. —Créeme, Mamá habla de la graduación de Bobby y a cual universidad irá pero ella evita mencionarme a mí ante sus amigos—
—¿Por qué? Es decir, tú tienes una licenciatura. Y eres una escritora y todo eso—
—Una escritora de novelas lesbianas de misterio— Laura aclaró. —Si ella menciona que soy una escritora, ellos querrán ir a comprar mis libros y eso es la ultima cosa que ella quiere que pase. Tienes que recordar que mis padres son republicanos. Ellos todavía son de los que te dicen no preguntes, esa es la regla—
—Pero la vi aquí ese día. Ella parecía feliz contigo—
—Oh, lo es la mayor parte— Laura dijo. —Simplemente, hay ciertas cosas de mi vida que a ella no le gustan, mi sexualidad es la número uno por supuesto. Pero no es sólo eso. A mamá le gusta el teatro, a mí no. A ella le gustan los recorridos largos y aburridos por los museos y galerías de arte. Yo prefiero ir a los bolos o jugar softbol. No soy la hija que ella imaginó que sería y eso no es siempre tan fácil para un padre de manejar. Hubo un tiempo, que ella encontraba cualquier excusa para no venir cuando Jenny y yo estábamos juntas, pero eso fue hace mucho tiempo. Pero ya lo ha superado y me ha aceptado como soy, con diferencias y todo lo demás—
—Debe ser agradable— dijo Crystal, moviéndose en una posición más confortable en el sofá. —No creo que mi madre pudiera aceptarme— Pasando sus dedos por su pelo rubio rápidamente, agregó. —¿Sabes algo? Es agradable saber que tu vida tampoco es tan perfecta —
Laura rió. —Ni mucho menos, Crystal. Tengo problemas como todos, sólo que yo tuve un escenario diferente. No somos tan diferentes—
—Como la noche y el día, tú eres una maniática de la limpieza—
—Tienes toda la razón en eso, chimenea con patas—, la escritora le regresó la broma. —Pero creo que me quedo contigo, de cualquier manera— El comentario le ganó a Laura una sonrisa completa de su compañera. —Ahora habrá algo que me gusta ver—
—Yeah bueno no te acostumbres— Crystal gruñó en broma. —No quiero que te la pases a mi alrededor y arruines mi reputación—
Laura tomó el control remoto de la mesita de café y encendió la televisión. —Creo que hay un juego de basquetbol esta noche. ¿Te gusta el baloncesto universitario de mujeres?—
—No soy aficionada de ningún deporte pero creo que si lo veo podría verlo de vez en cuando— dijo Crystal, observando los canales que iba pasando Laura al presionar repetidamente el botón. Cuando la revoltura de imágenes se detuvo, ya estaba el juego. —Voy por algo de beber. ¿Quieres algo?— Laura preguntó mientras se levantaba.
—Cerveza pero creo que ya no tengo. ¿Tienes algún refresco de cola?—
—Acabo de comprar algunos. ¿Lo quieres solo o lo quieres para preparar tu bebida?—
Crystal brincó fuera del sofá y se dirigió hacia las escaleras. —Me gustan mis bebidas con algo fuerte— ella dijo. —Solo tráeme un vaso, me encargaré de mezclarlo—
Mientras Crystal estaba arriba, Laura fue a la cocina. ¿Cuánto puede beber a esta hora? No más de un par de bebidas, estoy segura. Tiene que trabajar en la mañana. Canturreando una melodía para a sí misma, Laura abrió la alacena y saco dos vasos. Así que estabas preocupada por mí, ¿hmm? Apuesto que es algo que no habías hecho en mucho tiempo. Laura estaba segura de que los muros que Crystal se habían levantado, se estaban desmoronando rápidamente. Cuando no tenía la intención de revelar las razones que había detrás de su rompimiento con Jenny, Laura se dio cuenta que era importante para ella ser capaz de revelarle ese secreto a Crystal si es que quería que su compañera continuara compartiendo sus cosas personales. Un vaso colorido brillante, casi escondido en la parte trasera de la alacena capto su atención. Me había olvidado completamente de este, pensó mientras lo sacaba y lo miraba detenidamente. Perfecto. Esto tiene que hacerla sonreír. Retirando el vaso que ella originalmente había escogido para Crystal, Laura llenó ambos vasos con hielo y acababa de abrir la soda cuando su compañera bajo las escaleras.
—Lo siento, me tomó un minuto para encontrarlo— la rubia dijo, entrando en la cocina y destornillando la parte superior de su botella. El olor conocido que notó, le dijo a Laura la verdadera razón de por qué se había tardado tanto tiempo.
—No hay problema. Estoy sorprendida de que puedas encontrar cualquier cosa en esa área de desastre. Te diste un par de golpes de marihuana cuando estabas arriba, ¿verdad? Un día de estos, no necesitaras de eso para sentirte protegida. Yo no te lastimaré. Así que, ¿qué clase de bebida va a ser esa? ¿Un poco de sabor de grano o es un licor asesino que tenías debajo de la mesa?—
Crystal rió y comenzó a echar el whisky en el vaso. —Ésta es una buena manera de terminar el día, recostarse y tomar una bebida relajante—
—Oh, ¿tres partes de whisky y una parte de soda?—
—No te olvides el hielo, eso tiene que contar también— Crystal dijo.
—Sí, tienes razón. Tres partes de Whisky, una parte soda, un parte hielo. ¿Mejor?—
—Ahora lo entendiste. En realidad Crystal sólo vertió el equivalente de un trago de licor en su bebida, dándole apenas un color oscuro por el refresco de cola. Laura se preguntó si la bebida habría sido más fuerte si no hubiera bromeado con Crystal pero decidió que eso no tenía importancia. Iban a descansar sobre el sofá y observar un emocionante juego de baloncesto juntas.
—Lindo vaso—
—¿Te gusta?—
—Es bonito. Crystal sostuvo en alto el vaso amarillo y miró las palabras brillantemente coloridas proclamando que ella debería sonreír porque alguien la quería. —Cursi, pero bonito—
—Bueno, pues es verdad— Laura dijo, tomando la soda. —Te guste o no te guste, hay personas que te quieren y se preocupan por ti—
—Uh huh— Crystal dijo dudosamente, tomando el vaso de Laura. —Llevaré estos a la sala—
—Asegúrate de usar un posavasos—
Crystal fingió estar en shock. —Ni en sueños se me hubiera olvidado eso— ella dijo.
—Sí claro, te creo— dijo Laura. —Te creo tanto como si me dijeras que tienes un pantano en venta en la Florida—
—Y barato también— Crystal contestó. —Te haré una oferta que no podrás rehusar—
Una hora más tarde, los dos vasos vacíos yacían en posavasos sobre la mesita de café, el hielo ya hacia rato que se había derretido. El resultado favorecía hacia un equipo, las visitantes tomaron ventaja sobre el equipo de casa. Laura concentraba su atención muy a menudo en algo más importante que la televisión. El pelo de Crystal estaba algo despeinado. La mirada de Laura se movió hacia abajo, estudiando la curva delicada de la nariz de Crystal y los labios suaves y carnosos. No había duda que su compañera era hermosa pero Laura ahora se encontraba mirando a Crystal de una manera diferente que antes. Para con eso, Laura, se amonestó a sí misma. Ella es heterosexual y no está interesada. Tiene demasiado equipaje, ¿recuerdas? En ese momento el pitazo sonó deteniendo el juego y la televisión mandó a un anuncio publicitario. De reojo, Laura se dio cuenta de que era un anuncio de servicio público que promovía acerca de ayudar a prevenir el abuso de menores. Los ojos de Crystal nunca dejaron de mirar la pantalla pero aun de perfil su rostro mostraba todos sus sentimientos. Laura observó como la mandíbula de Crystal se tensaba con fuerza y sus labios se contraían. Aun estás intentando proteger a la pequeña niña que vive en ti, ¿no es así? El deseo de abrazar a Crystal crecía dentro de Laura pero la escritora permaneció quieta en su asiento. Lo más seguro es que se vaya corriendo hacia arriba. Y probablemente pensaría que le estás haciendo insinuaciones amorosas. Cuando el anuncio publicitario terminó el juego fue reanudado, Laura miró contenta que la tristeza en el rostro de Crystal desaparecía. Eso es, sólo olvídate de todo eso y disfruta el juego. —¿La chica de las Henderson es buena, ¿no te parece?— Laura preguntó.
—Ella sabe jugar basquetbol, eso es seguro— Crystal contestó. —No puedo creer que haya hecho ese tiro—
—¿El que se quedó girando en el aro algunos segundos antes de entrar?—
—Sí—
—Ese fue un buen tiro— Laura estuvo de acuerdo. —Ella estaba a pocos segundos del pitazo cuando hizo el tiro—
—No van a ganar a estas alturas. Quedan sólo dos minutos de juego—
—Estás en lo cierto. Estoy segura que Peter va a estar decepcionado. Él siempre les apuesta a ellas— Laura se inclinó hacia adelante y tomó el control remoto. —¿Y que quieres hacer ahora? Creo que dan una película a las diez—
—Tengo que irme a la cama— Crystal dijo antes de dar un largo bostezo. —Espero que Michael tenga algo mas de trabajo para mí. Ya casi hemos terminado con la demolición—
—Seguro que sí tendrá algo— Laura dijo, presionando el botón rojo y apagando la televisión. —No me había dado cuenta lo tarde que era. Vas a estar arrastrándote de sueño mañana—
—Naw, estoy acostumbrada a acostarme tarde y a tener que trabajar sin haber dormido mucho— Crystal se puso de pie y se estiró como un gato, subiendo sus manos por encima de su cabeza. —¿No te vas a acostar?—
—No tengo que levantarme temprano. No, probablemente encenderé la computadora y regresaré a trabajar en mi historia sin fin— Laura se puso de pie y caminó hacia el apagador. —Necesito hacer un poco de investigación en línea para la siguiente parte—
—¿Crees que mañana puedas mostrarme ese sitio del GED que mencionaste?—
—Seguro. Lo buscaré esta noche y lo marcare en mis favoritos para tenerlo listo para ti—
—¿Qué harás qué?— Crystal sacudió su cabeza. —No importa. Debe ser tu idioma computadorsense o algo así—
Laura presionó dos interruptores, apagando las luces del cuarto y encendiendo los únicos sobre las escaleras. —Un día de éstos te mostraré, así ya no le tendrás miedo a las computadoras—
—Sí, claro— Crystal dijo dudosamente. —Justo después de que me gane la lotería—
Laura comenzó a subir las escaleras detrás de ella. —He escuchado que eso puede pasar si compras un boleto de vez en cuando— Cuando llegaron a la parte de arriba extendió su mano y tocó el brazo de Crystal. —Espera un minuto— Laura terminó de subir las escaleras y se paró cara a cara con su compañera. —Sólo quería darte las buenas noches— ella comenzó, deteniéndose para escoger sus palabras. —Sabes que si alguna vez quieres venir y ver la televisión conmigo, eres más que bienvenida—
—Gracias— Crystal miró hacia otro lado incómoda, luego miró hacia atrás. —No quiero...—
—No te preocupes por eso— Laura dijo, alejándose de la joven mujer. —Eres buena compañía y tuvimos una plática agradable— Seriamente, dudó que Crystal alguna vez haya tenido una amiga íntima con la que se pudiera relajar y solo poder hablar de todo y de nada. Probablemente a nadie más que su hermana, Laura meditó. —Buscaré el sitio del GED y lo revisaremos mañana juntas en la noche— Le dio a Crystal un apretón cariñoso en el brazo. —No te preocupes. Te haremos pasar tus estudios con éxito, lo prometo. Solía darles tutorías a mis amigos cuando estaba en la escuela y les ayudaba a subir de calificaciones— No soltando su agarre del brazo de Crystal, Laura dio un paso adelante hasta quedar a sólo centímetros de ella. —¿Te parecería bien un abrazo de buenas noches?— Sintiendo a Crystal dudar, Laura tomó la iniciativa, rodeó con sus brazos a la joven mujer. A diferencia de la primera vez que se habían abrazado, esta vez para Laura fue diferente, sintió el cuerpo femenino presionado contra su cuerpo. Crystal se sentía cálida y suave, su blusa olía ligeramente a cigarrillo. —Dulces sueños— susurró suavemente, sonriendo cuando sintió los brazos de Crystal rodeándola para corresponder al abrazo ¿Ves? Está bien poder abrirse a alguien, Laura pensó, dando un último apretón antes de dar un paso atrás. —Duerme bien—
—Tú también— Crystal dijo, alcanzando la manija de la puerta. No te acuestes tan tarde—
—No lo haré— Laura prometió. —Sólo tengo que encargarme de unas cosas y después me iré a la cama—
Las 'cosas' de las que se tenía que encargar no eran sólo encontrar el sitio del GED sino también imprimir las diferentes pruebas de cada tema. Mientras esperaba a que cada página se imprimiera, Laura examinó las diferentes preguntas. Oh, esta fácil. Todo el mundo sabe que un triángulo con todos sus lados iguales es un equilátero. Esto será fácil para ella. Otra prueba salió de la impresora. Uf. Me olvidé de historia. No podría recordar todas esas fechas. Miró la lista impresa de las fechas de los exámenes de la localidad y sentía que Crystal podría ser capaz de pasar el examen para Primavera. Hmm, ¿seis meses para aprender tres años de bachillerato? Tal vez para el verano. La impresora hizo la última impresión antes de anunciar que el trabajo había terminado y la última hoja salió de la bandeja. Laura tomó su taza vacía y clavó los ojos en ella. Oh vaya, es demasiado tarde como para hacer otro poco de té, pensó, bajando la taza y mirando la pantalla. Ok Laura, has pasado las dos últimas horas imprimiendo todo lo posible que se encuentra en ese sitio. Miró el casi medio fajo de hojas pulcramente apiladas al lado de la impresora. Mejor no le muestro toda esa pila de hojas a Crystal de una sola vez, sino saldrá gritando fuera de aquí. Carajo, si yo viese una pila como esta que tuviera que estudiar también saldría huyendo. Distraídamente, dio un clic sobre el icono de búsqueda, abriendo su buscador favorito. Había otra cosa que tenía que ver con su compañera que podía ser solucionada por internet y a pesar de la hora, Laura se sintió dispuesta a iniciar esa búsqueda.
—Ok, veamos cuánta información hay por aquí— dijo mientras tecleaba las palabras 'Encontrar a personas perdidas' y dio un click sobre el botón buscar.
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