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:: SEÑORA PRESIDENTA ::
(MADAM PRESIDENT)

—¡Porque pretendo que se haga cargo de la manutención! ¡O que se responsabilice al menos! ¡O… o… arrghhhhhhh… algo!

Ooo, ahí está de nuevo esa vena hinchada en su frente. — ¿De qué estás hablando? — rió Lauren.

Dev se hizo a un lado para dejar a la vista a una enorme, hinchada y completamente embarazada perrita Pomerana. La hembra levantó la cansada cabeza y lloró suavemente. — ¿Te acuerdas de la perra de mi madre tan cara y de pura raza? — Dev movía el pie impacientemente. — ¡Esto es todo lo que queda de ella!

Lauren estalló en carcajadas y se alejó un poco de una malhumorada Dev. — ¡Lo siento! ¡Lo siento! — Continuó riéndose.

—¡No es gracioso! Tengo problemas con mi madre. ¡Si pudiera alcanzar mi trasero con su cuchara de madera, en estos momentos no me podría sentar!

El comentario de Dev no ayudó a calmar la risa de Lauren. — Tu madre te perdonará cualquier cosa, y lo sabes. Además ¿Cómo sabes que fue él quien lo hizo? — Inquirió, intentando a la vez cubrirse la risa con la mano. — Él no puede ser el único perro de la zona.

Dev arqueó una ceja. — Mira lo infeliz que es. — Señaló a la perra, cuya enorme barriga la obligaba a acostarse de lado como si fuera un cerdo mutante. — ¡Sólo dormir con Gremnlin podría hacer que un perro se sintiera tan patético!

Lauren entornó los ojos, pero cuando miró hacia abajo y vio a la triste perrita ante ella no pudo evitar exclamar — Oh… esta es la razón por la que no voy a tener niños. — Lauren giró la cabeza y silbó suavemente. — Gremlin, arrastra tu trasero hasta aquí ahora mismo.

El avergonzado animal salió lentamente de debajo de la cama. De repente, se paró y olfateó el aire. Su rabo empezó a moverse rápidamente y salió disparado hacia donde estaba la perrita. La "Princesa" Pomera empezó a gruñir y su rabo empezó a moverse también, golpeando rítmicamente las paredes de la camita donde estaba metida.

—Ah ¡jaa! — acusó Dev.

—¡Eso no prueba nada! — Exclamó Lauren cuando la redonda mascota intentó sentarse para dar la bienvenida a Grem. — De acuerdo — admitió — eso lo prueba.

La escritora se apiadó de Grem y lo entró en la cama, situándolo cuidadosamente al lado de Princesa. Eso no fue una tarea fácil, considerando que levantar a Grem era como levantar un torpedo en movimiento, y que ambos perros estaban moviéndose tanto que parecía que tenían espasmos.

Los perros empezaron a hacerse arrumacos. Grem ronroneaba como un gato durante todo el tiempo.

—¡Parece tan feliz ahora! Deben haber estado echándose de menos. Aww… Grem, que romántico eres. Estabas lamentándote por tu novia todo este tiempo. — ¿No es dulce, Devlyn?

—Sí, — asintió Dev. — realmente dulce.

—Parece que Grem va a ser papá. — Sonrió Lauren. — Supongo que eso te convierte en tía.

—¡De esto nada! ¡Son todo tuyos! — Dev hizo hincapié en cada palabra. — Grem es tuyo, y él la embarazó. Que lo pases bien, abuelita. Mi madre ha desheredado a la pequeña vagabunda y, por supuesto, yo no los quiero.

Dev luchó por mantener su indignación y su enfado, pero se iba derritiendo más rápido que la nieve un 4 de Julio

Pero un pequeño brillo en los ojos de Dev la delató. No estaba enfadada de verdad y Lauren lo sabía. Caminó hacia Dev y se puso de puntillas, dando a Dev un tierno beso en la mejilla. Cuando se retiró pudo ver que el gesto de la Presidenta se había suavizado considerablemente. — No seas tonta. — Besó de nuevo a Dev, esta vez en la barbilla. — ¿Cómo puedes enfadarte ante el amor verdadero? Por favor.

Dev luchó por mantener su indignación y enfado, pero estos se iban derritiendo más rápido que las figuras de hielo en el 4 de Julio Hizo un último esfuerzo de mantener su postura altiva, pero falló miserablemente. De nuevo.

Lauren se rió maliciosamente. Enredó sus dedos por el denso y negro pelo de Dev y la besó intensamente.

Durante un largo y hechizador momento, ambas mujeres se olvidaron de los perros y del mundo.

Devlyn se lamió los labios cuando rompieron el beso. — Genial.

Lauren sonrió. — Mmmm hmmm…

El gruñido feliz de Gremnlin hizo que la atención de las dos mujeres se volviera a fijar en la parejita. Lauren se rascó la mandíbula pensativamente. — Bueno, piénsalo de este modo, Devlyn. Los niños, finalmente, tienen su propio perro.

—Oh, ¡no! — Dev sacudió la cabeza vigorosamente. "No nos vamos a quedar ni siquiera uno de esos pequeños demonios venidos del infierno. Así que esta parejita ya puede ir buscando hogares para sus semillas del diablo en cualquier otro sitio.

Lauren miró hacia abajo e hizo una mueca. — Van a ser… ummm… unos cachorros… un poco feos. "

—Estás siendo muy amable.

—Lo sé.

—Mi madre dice que el parto puede ser en cualquier momento, por eso espero que sepas algo sobre el parto de cachorros. Ahora si me disculpas, tengo una cita con el Ministro de Salud y Asuntos Sociales.

—Eso es genial. ¿Me puedes recoger un impreso para manutención alimentaria?

Dev se rió y negó con la cabeza. — Hablas como una verdadera Demócrata. Y no, no lo haré, pero me daré por satisfecha con que los esterilices.

Gremlin escogió ese momento exactamente para empezar a gruñir mucho mas fuerte. Princesa, por el contrario, permaneció en silencio.

—Jajaja, hablas como una verdadera emancipacionista.

—Prefiero emancipadora.

—Oh, ¿de verdad? — sonrió Lauren mientras cruzaba los brazos.

—Absolutamente. Porque así, mi amor, — Dev se acercó a Lauren, y hablando en su más profunda y sexy voz añadió, — puedo hacer que te liberes.

Lauren se inclinó hacia adelante hasta que su frente reposó sobre el pecho de Dev. Respiró profundamente. — Dios, me encanta cuando hablas sucio.

Ambas mujeres se echaron a reír.

Viernes, 13 de agosto

Dev se retiró del escritorio y dejó caer el boli claramente enfadada. — Dios, todo esto me pone enferma.

El Fiscal General Millar se inclinó hacia delante, haciendo crujir la silla mientras apoyaba sus antebrazos en el escritorio. — Tenemos que hacer una declaración para el país.

—Cuantas veces tengo que decir que esto no tiene nada que ver con el país, sino con un chico de 15 años! — gritó indignada.

—Un chico de 15 años que intentó matar a la Presidenta! — David cerró los ojos y sacudió la cabeza. Sabía que Dev iba a reaccionar de este modo. — Señora Presidenta, lo siento, pero estoy de acuerdo con el Fiscal General en esto.

—Más vale que tengas cuidado, David. El ACLU (Unidad para las Libertades Civiles de los Americanos) puede retirarte tu carné de socio por esto.

Miller se cuadró de hombros. — Esto es un tema serio, Señora Presidenta.

La cara de Dev se volvió de piedra. — No es necesario que me lo recuerde, Sr. Millar.

David intervino, esperando cortar la discusión. — Fue lo suficientemente mayor para comprar una pistola en la calle, planear el crimen durante semanas, colar un arma sin ser detectado por el Servicio Secreto o cualquier otro equipo de seguridad y dispararte tres veces. Esas no son las acciones de un niño, Sra. Presidenta.

—Nuestros informes están listos. Nuestra posición es firme. Estoy seguro de que ganaremos. — Dijo Millar confiado.

—Esto no debería ser sobre ganar o perder. Estáis hablando sobre, meter por el resto de su vida en una penitenciaría federal de máxima seguridad, a un chico que todavía es demasiado joven para afeitarse, y que gasta más dinero en medicación para el acné que en gasolina.

—Con el debido respeto, Sra. Presidenta, mi trabajo es procesar. — Miller se apoyó sobre el escritorio y se levantó. Ya había oído suficiente. Durante toda la reunión, la Presidenta había insistido en que justificara, no sólo los métodos de su oficina, sino también sus decisiones como Fiscal General. Si así era como actuaba Devlyn Marlowe ahora, cuando fueran a jucio prácticamente estaría testificando para la defensa! El hombre se detuvo al lado del escritorio y Dev se levantó para encontrarse con su desafiante mirada. — Mi trabajo no es hacer lo que es mejor para Louis Henry. Él tiene tres abogados que están cuidando sus derechos muy bien.

—¡Ya es suficiente Bill! — No era que David estuviera en desacuerdo con él. Pero podía ver que Dev estaba apunto de estallar, y discutir no era la mejor manera de solucionar el problema.

—Yo estoy de acuerdo en que Louis Henry es peligroso y que debería ser puesto en prisión el mayor tiempo posible. Me acuerdo de ello cada vez que me miro al espejo. — Alzó la mano y se tocó la pequeña cicatriz que le quedó en la sien izquierda. — Sólo digo que una penitenciaría federal es el sitio equivocado para él en este momento. Seguro que podemos encontrar algo más.

—¿Nos disculpa un momento? — David dirigió la mirada hacia la puerta. Me gustaría hablar con la Presidenta a solas un momento.

—Por supuesto. — Miller se alejó y salió enfadado de la oficina de Dev.

Dev se sentó de nuevo en el sillón. — Vas a gritarme, ¿no, David? Lo sé. Las venas de tu cuello están hinchadas y tu voz tiembla un poco. Beth tenía razón. Estás en una edad de riesgo para un ataque al corazón.

David gruñó frustrado, no queriendo sonreír ante el chiste de su amiga. No quería decir lo que iba a decir a continuación. A veces mi trabajo apesta. — Te hará parecer débil no ir tras Henry inflexiblemente.

La respiración de Dev empezó a agitarse de nuevo.

El Jefe de Personal levantó las manos. — Tranquiliza tus caballos, Devil! Y por una vez déjame terminar.

Dev cerró la boca de golpe.

—Cada debate político en la nación ya ha especulado por qué no has hecho este movimiento antes. Los Republicanos empezaron a murmurar hace tres semanas. Ahora, hasta los Demócratas más conservadores se les están uniendo. Estás apoyando una ley criminal justo ahora que incluye tu ADN en una base de datos. No es el momento de parecer flexible o débil ante el crimen!

—David…

—No he acabado. Sé que no te gusta Miller. Es agresivo y arrogante, y es asquerosamente bueno en su trabajo. Pero esta vez tiene razón, Dev. Louis Henry tiene que estar en prisión, no en un centro de menores. Lo creo realmente, no lo digo sólo por las implicaciones políticas.

Dev se cruzó de brazos y alzó las cejas. — ¿Puedo decir algo ya?

—Uh, sí. — David se rascó el cuello.

—Si esto es sobre el chico y no sobre mi política criminal, ¿por qué tanta charla?

David se encogió de hombros. — Me pagas para contarte la consecuencias políticas de las cosas. Esta vez, sin embargo, parece ser que lo que es lo mejor para ti, también es lo mejor para la política. Necesitas confiar en tu equipo.

Dev no podía soportar ver los ojos preocupados de David clavados en los suyos. Se levantó del escritorio y se dirigió hacia la ventana observando el despejado cielo azul. Se dio a si misma una gran patada en culo y agregó, — Odio esto David, no puedo dejar de pensar en mis hijos. Es como si este juicio hubiera tocado algún nervio sensible. Sólo puedo pensar en lo que los padres de Louis deben estar pasando.

—Y te sientes culpable porque ir a por él justo ahora te va a beneficiar en tu carrera.

—Sí. — Dev se volvió hacia su mejor amigo sin saber que decir. Sabía que si se empeñaba podía conseguir lo que quería. Pero ella nunca desobedecía los consejos de David. Eran muy valiosos y casi nunca equivocados. — Piensas que estoy muy implicada en el caso, y que esto está afectando mi juicio, ¿verdad?

—Sí

—Y que debería alejarme o dejarlo a otros.

—Sí

—Y que debería dejar que Miller siguiera con su propósito y que el Tribunal decida si Louis Henry debería ser juzgado como una adulto o no.

—Sí

—Y disfrutar de los beneficios políticos sin remordimientos.

—Sí

Dev suspiró pesadamente. — Estas conversaciones son siempre tan reveladoras, David. Debemos tener otra más pronto.

David sonrió. — Seguro que la tendremos. Bien, — David dio una palmada, — supongo que debería ir a por él.

—Supongo. — Dev sonrió cuando en lugar de dirigirse hacia la puerta, David se unió a ella en la ventana y puso la mano sobre su hombro. — Te das cuenta que Liza probablemente va a pegarme un grito en los próximos treinta segundos. Ya llego tarde a mi próxima cita.

—Es verdad.

—Bueno, no es muy propio de ti malgastar unos cuantos segundos cuando podrías estar dándome una de tus charlas. Así que suéltalo, ¿qué quieres saber?

Una sonrisa maligna se formó en los labios de David. — ¿Dónde exactamente tiene Lauren el tatuaje?

 

Sábado, 14 de agosto.

 Dev estaba sonriendo como una tonta mientras ofrecía su mano a Lauren galantemente para ayudarla a salir de la limusina. — Sabes que ahora es oficial ya, ¿no? La prensa estará sobre nosotras de nuevo. — Se agarró del brazo de Lauren y con una exagerada lentitud se encaminó hacia las escaleras de la Casa Blanca.

Lauren se inclinó hacia Dev. — Después de una noche como esta, Señora Presidenta, la prensa se puede ir al infierno. No me importa lo que escriban sobre nosotras.

Dev se rió ante la respuesta de Lauren. — No les des carta blanca o se convertirán en unos buitres.

—¿No lo son normalmente?

—Buena respuesta. Cuando Sharon haga la rueda de prensa sobre esta noche, mencionará que eras mi acompañante. Entonces ya no habrá más desmentidos. ¿Estás preparada para eso?

La respuesta vino más rápidamente de lo había pensado. — Absolutamente. — Su integridad como biógrafa de Dev se situaría en el punto de mira. Pero, ¿no lo había estado ya antes? Devlyn estaría a su lado, y sabía de corazón que estaba preparada para ese reto. Lo que sentía por Dev, cómo se sentía cuando estaban juntas… todo eso merecía esos inconvenientes.

Dev se preguntó si sus mejillas padecerían un daño permanente si continuaba sonriendo de esa manera. Estaba tan orgullosa en ese momento que casi dolía. — ¿Estás cansada? ¿Te puedo invitar a una copa? Resulta que tengo un brandy increíblemente caro escondido en mi habitación.

Lauren miró hacia el cielo, plagado de un millón de estrellas. Aunque esta noche no envidiaba su posición allá en lo alto. Esta noche, las cosas aquí en la tierra eran maravillosamente mágicas. Habían ido a cenar y al teatro. La comida había sido exquisita, la representación la había hecho llorar, y la compañía ha sido inmejorable. El Servicio Secreto había estado allí, como siempre, pero desde que dispararon a Dev, cada vez le costaba más resentirse por su presencia. Lauren se rió para sí misma. Quizás me estoy acostumbrando a esta vida loca. No, no me estoy "acostumbrando", sólo estoy llevando mejor lo de aceptar las realidades.

A pesar del hecho de que esta había sido la primera aparición pública de Lauren y Dev como pareja, cuando una retirada estrella del rock hizo su aparición en escena, ésta captó toda la atención de la gente, para satisfacción de la nueva pareja. Lauren se preguntó de repente si había sido todo fruto de una agradable casualidad, o de las maquinaciones de cierta morena que era conocida por ser capaz de parar el mundo cuando realmente quería algo.

—Me siento genial ahora mismo, Devlyn. — Juntó su cadera a la de la otra mujer. — No estoy cansada para nada, y me encantaría tomar esa copa contigo. Pero antes de hacerlo, hay algo terriblemente importante que debes saber.

—A ver, veamos qué es eso tan importante, Srta. Strayer. — Dev se quitó la bufanda de seda de su cuello y la lió alrededor de los hombros de Lauren. — No me digas que tienes un novio celoso que se va a presentar aquí esta noche, y a quien voy a tener que romperle la nariz.

Lauren cogió la mano de Dev y la levantó para examinar sus largos dedos a la luz de la luna. — ¿Has hecho eso alguna vez? — preguntó curiosa. — Pegarle a alguien, quiero decir.

—Bueno, quizás una vez o dos… pero juro que solo cuando esa persona lo merecía.

—Tch. — Lauren le dio un pequeño golpecito a Dev en la mano pero no la dejó escapar. — No se si creerte o no. Nunca te he visto, ni de cerca, levantar una mano a los niños. Y no has dejado sin sentido todavía al Secretario de Defensa, aunque la verdad es que no has estado muy lejos. — Aunque Devlyn tenía el temperamento de un diablo cuando se la provocaba, debajo yacía una amable y sensible mujer. Lauren se preguntaba cuánto costaría enfadarla lo suficiente como para que llegara a la violencia.

Dejando de lado esos profundos pensamientos, la escritora tomó aire profundamente. Las brisas de este final de verano todavía eran cálidas y húmedas, y el aroma a flores frescas flotaba en el ambiente. Casi se arrepentía de estar dando los últimos pasos hacia el interior de la Casa Blanca. — Lo que quería decirte es que odio el brandy. Siempre lo he odiado. Supongo que no sería posible tomar algo más complicado, como una perfecta y helada jarra de cerveza.

—Hmmmm… — Dev pretendió meditar su petición. — Sí, creo que puedo conseguir algo de eso. O al menos el personal de cocina puede. Quizás incluso pediré otra para mi y les diré que traigan un poco de helado también.

—Oooo… finalmente has sobrepasado mi ideal de perfección, Sra. Presidenta. — Lauren saludó con una sonrisa a varios miembros del personal de limpieza que estaban puliendo las escaleras mientras cotilleaban sobre sus parejas de telenovela favoritas. Se levantó los bajos del vestido y subió las escaleras sin ningún problema a pesar de sus afilados tacones. — ¿Debería cambiarme primero?

—Hmm, te diré qué haremos. Ven conmigo y te prestaré un chándal presidencial cómodo y ancho. Es lo que me voy a poner yo también. — Dev giró la cabeza y le susurró a Lauren en el oído, — sólo hay una cosa más cómoda.

Lauren tembló al sentir el aliento caliente de Dev en su oreja. — Si dices algo que contenga la palabra desnudo, voy a saltar sobre ti aquí mismo, en el pasillo. Te lo juro, Devlyn.

—Y se supone que eso debe frenarme para que no lo diga… — Dev se rió, asiendo aún más fuerte la mano de Lauren. — Tienes una mente muy sucia. Así que supongo que tendré que asegurarme de no decir la palabra desnuda hasta que lleguemos a mi habitación. No queremos dar un espectáculo.

—Mentirosa.

—Ohh, Srta Strayer, — la voz de Dev tenía un tono solemne pero juguetón a la vez — ¿he hecho algo que le haga pensar que no soy sino una amante muy privada y muy apasionada? — Esperó hasta que un encantador rubor empezó a mostrarse en las mejillas de Lauren. Maldita sea, es adorable. Ojalá supiera lo que esta pensando.

Lauren suspiró profundamente. Ok, tú empezaste esto, así que ahora no te acobardes. — Honestamente, Devlyn, no estoy segura. No me has dado ninguna señal clara hacia un lado u otro en lo que se refiere a… — Se mordió la lengua, entonces susurró. — Ya sabes. Esta claro como el barro.

Durante los dos últimos meses las mujeres se habían besado. Mucho. Muchísimo. Pero la cosa no había pasado de ahí. Por una parte, Lauren daba gracias. Le había dado tiempo a acostumbrarse y aceptar ciertos aspectos sobre sí misma y sobre cómo sería mantener una relación romántica con Devlyn. La mujer más alta estaba siendo increíblemente paciente sobre todo eso. O estaba increíblemente asustada. Lauren no podía decidirse por una. Pero nunca le había metido prisas, nunca la había presionado. El problema era que Lauren ya no era tan paciente como Dev. A la vez que sus ansiedades acerca de una relación con Devlyn más física e íntima se iban haciendo mayores, su líbido empezaba a tambalearse. Escandalosamente.

¡Encima estaba ese maldito libro! Era imposible que una mujer pudiera leer El gozo del sexo lésbico sin que acto seguido necesitaraprobar alguna de esas cosas. La imagen mental de Lauren de ella y Dev haciendo lo que ponía en la página 212 era casi suficiente para hacer estallar su cabeza. Oh, sí. Quería probar eso, especialmente.

—¿Qué quieres decir con… "ya sabes"? — Dev la atormentaba más. — No, no sé a qué te refieres para nada. Esquiar, patinar… — Abrió la puerta de su suite privada y encendió una lámpara de pie. Esta dejaba la habitación casi en penumbra, pero era más que suficiente para ver.

—Perra.

—¿Es así como te diriges a la Presidenta de los Estados Unidos? Tsss, tsss, pequeña. Puedo hacer que te azoten por eso. — La puerta no estaba cerrada todavía, y Dev estaba quitándose sus tacones. Uno voló por toda la habitación, golpeando la pared. — Aghh, ahora se explica porque nunca llevo. No sé como puedes soportar esos pequeños que siempre llevas. Ahh, esto está mucho mejor. — Gimió mientras cerraba los ojos y se masajeaba los pies.

El sonido del gemido de Dev y su imagen en ese ajustado vestido negro con la cabeza hacia atrás y los ojos cerrados, era más que suficiente para que cada gota de sangre del cuerpo de Lauren se dirigiera inmediatamente hacia el sur de su cuerpo. — Dios mío. — murmuró mientras se humedecía los labios. — Estás intentando matarme, ¿verdad?

Dev abrió los ojos y se encaminó hacia la escritora, la cual estaba apoyada sobre el brazo del sofá. Se inclinó y posó sus labios sobre los de Lauren, jugando con la suave piel de alrededor de su boca mordiéndola y chupándola. Cuando ambas tenían la respiración entrecortada Dev se retiró y soltó aire, prácticamente deshecha por su propio juego. — No, no estoy jugando contigo para nada. — mintió descaradamente mientras se dirigía hacia el vestidor con unas piernas temblorosas.

Lauren gimió. — J

Lauren susurró. — “Repito: mentirosa.” Sonrió a la risa ahogada de Dev. “Odio tener que hacerme esto, Sra. Burlona. Pero me temo que voy a necesitar ayuda con estos botones. Emma estaba conmigo cuando me vestí.” Lauren se volvió, mostrándole una hilera de botones perlados que se abrían paso desde el comienzo de sus nalgas hasta el medio de su espalda. “Puedo alcanzarlos todos, pero son ajustados, minúsculos y me desesperan. ¿Me echas una mano?”

¡Sería un placer! —“¿Quién se burla de quien ahora?” Dev se desplazó detrás de Lauren y muy lentamente empezó a desabotonar su vestido. —“Pero recuerda, cariño,” apartó el cabello de su cuello y se acercó para probar su piel, —“Yo no pierdo con elegancia.”—Delicadamente deshizo cada botón, dejando que el dorso de su mano rozara la piel suave que no había sido tocada de ese modo desde hacía mucho tiempo.

—“Devlyn.” Gimió Lauren. Sus ojos se empezaron a entrecerrar. Su sangre empezó a palpitar caliente dentro de sus venas, aunque sabía que esta era la dura venganza a su petición de desabotonar el vestido. Desafortunadamente, a su cuerpo no le parecía importar. —“Se buena,” dijo arrastrando las palabras. — “Tú... dijiste algo sobre sudaderas.”

—“Claro que lo hice.” Dev rozó el cuello de la escritora sólo un segundo antes de darle un pequeño mordisco y deshacer el último botón. Pasó su mano por la espalda desnuda de Lauren antes de girarse sobre sus tobillos e irse al baño. “Sabes donde están. Búscalas.” Oh, Dios, necesito un vaso de agua bien fría… Y vaciarlo sobre mi cabeza.

Lauren respiró profundo. Sus ojos se rajaron y miró a Dev mientras desaparecía dentro del baño. “Malvada. Sencillamente malvada,” susurró.

Gran parte de Lauren quería seguir a Dev dentro del baño. Tan sólo con ese ligero empujón sospechó que terminarían en la cama, juntas. Pero Dev sólo parecía satisfecha jugando y bromeando, progresando con firmeza, pero muy lentamente. Lauren podía hacerlo. O eso esperaba. Un momento de duda la aisló de todo, y se rió de si misma, convencida de que después de que la sangre de su cuerpo fluyera directamente hasta su cerebro, estaría bien.

La mujer rubia se estaba subiendo las mangas de una de las sudaderas de Dev cuando la Presidenta salió del baño vestida con una bata azul marina de lana. Ya no había vestido, ni maquillaje ni prendas. El cabello alrededor de su rostro estaba ligeramente húmedo, y lucía cómoda y satisfecha. Durante el tiempo en el que Dev estuvo en el baño, la temperatura de Lauren se las había arreglado para normalizarse. De hecho, eso, junto con el poderoso aire acondicionado de la Casa Blanca, Lauren estaba sorprendida de estar luchando contra el frío. Se vistió sonriendo por el suave material abrigando su piel. La verdad era que disfrutaba vistiéndose con las sudaderas de Dev. Por una parte, porque eran de Dev y olían diferente a sus otras ropas, aún cuando Emma y toda la familia Marlowe usaban el servicio de lavandería de la Casa Blanca. Por otra era porque de verdad molestaba a Michael Oaks verla compartir cualquier cosa con la Presidenta. Atrévete a fastidiarme de nuevo, neurótico imbécil.

Dev miró a Lauren y le hizo saber con un gesto que se girara mientras se vestía con otro juego de sudaderas que estaba fuera del vestidor. La escritora se giró obedientemente enfrentando la pared, pero miró a hurtadillas sobre su hombro justo mientras Dev se desvestía.

—“Ojos al frente, Strayer,” Bromeó Dev mientras se ponía los pantalones.

Lauren chilló mientras volvía bruscamente la cabeza al frente. Pero ya había obtenido un buen vistazo de una absolutamente increíble parte trasera. Su mente se extravió en el momento en el que estaban en la cabaña Marlowe en Ohio. Oooo... Es como un sexy rompecabezas que tengo que ordenar pieza por pieza. Y al final... oh, Dios. Una sonrisa enorme curvó sus labios ante al delicioso pensamiento.

Manos fuertes sobre sus hombros la sacaron de sus pensamientos. —“¿Aún te apetece esa cerveza?” — “Uh huh.” Asintió Lauren, antes de volverse. El capítulo seis era todo sobre como usar la comida... ¡para! ¡Ya para! Vas a volverte loca.

La habitación de Dev era grande y espaciosa, así que se situaron en la sala de estar sobre un gran y mullido sofá, acurrucándose juntas. Ya habían hecho esto muchas veces antes, especialmente cuando Dev tenía algo en mente y sólo necesitaba hablar de ello. Ambas mujeres estaban bien con ello, todo eso hablaba por si sólo de su creciente camaraderíae intimidad como amigas. Lauren dejó sus piernas sobre el mueble y se apoyó sobre el hombro de Dev.

Suspiró mientras el peso familiar del brazo de Dev se situaba alrededor de ella. —“La obra estuvo maravillosa. Gracias por haberme invitado a salir.”

—“Oh, fue un placer. Créeme. Me alegra que hayamos llegado al punto donde podamos salir en público. La prensa va a perder la cabeza. Pero espero que sea por poco tiempo. Los conservadores estarán en guardia. Todo se va a calentar un poco y seremos llamadas por nombres desagradables. Pero si mantenemos bajas nuestras cabezas y permanecemos quietas, la tormenta se irá.”—

—“Confío en ti, Devlyn.”—

—“Me alegra escucharlo, Super Ratón”—

Los ojos de Lauren se perdieron sobre la repisa donde una fotografía de los niños Marlowe se mostraba orgullosamente. Sonrió al verla. Habían sido muy dulces al tratar de animarla después del suicidio de su madre. Especialmente Ashley. Le habían hecho tarjetas con sus dibujos mostrándoselas para que las pusiera en su habitación. Pero en su corazón Lauren sabía que no era justo para ellos comparar la pérdida de su madre con la de ella. Tuvo 31 años para conocer a su madre y falló. A esos dulces niños les fue robada esa oportunidad prematuramente. —“Háblame de Samantha, Devlyn,” — Lauren se sorprendió al pedírselo. —“No hablas mucho de ella.”—

Dev se tensó por un momento e inconcientemente atrajo a Lauren más cerca de ella. —“Estudiaba ciencias políticas cuando la conocí en la universidad y era tres años mayor que yo. David y Beth nos presentaron y caímos atraidas la una por la otra enseguida. Salimos durante casi un año antes de que le propusiera matrimonio. Y poco después tuvimos una ceremonia de compromiso.” — Dev empezaba a acariciar el brazo de Lauren con la punta de sus dedos.

Echó un vistazo a Lauren, quien la miraba con genuino interés, así que reticentemente continuó.

—“Ocho años después de eso, tan pronto como se hizo legal en Ohio, tuvimos un corto servicio civil. Pero ya estábamos casadas en nuestros corazones. Tuvimos tres niños, y la amé muchísimo.” —Una sonrisa amarga bordeó el camino sobre los labios de Dev. —“Vosotras hubieseis sido muy buenas amigas.” —Se encogió de hombros. —“No creo que haya nada más que decir.”

Lauren frunció el ceño y se giró entre los brazos de Dev hasta que estuvieron en frente una de la otra y pudo mirarla a los ojos mientras hablaba. —“Creo que estás equivocada. Creo que hay mucho más que decir acerca de alguien quien, obviamente, fue tan importante en tu vida.”—

Dev se encogió de hombros nuevamente, dos cejas oscuras se juntaron. —“Supongo que si lo hay. Sólo no que no sabría que decir.”—

Tranquila y sin ser vista, Devlyn se quedó mirando la pared por tanto tiempo que Lauren decidió cambiar el tema. Abrió la boca para hablar cuando el suave zumbido perforó el silencio de la habitación.

—“Sam fue la única mujer en la que confié lo suficiente como para darle mi vida completamente. Ella sostuvo quien fui en la palma de su mano en el centro de su corazón. Intrigó mi mente, desafió mi alma y calmó mi cuerpo y mi espíritu. Cuando murió, estuve segura de que había perdido todas esas cosas para siempre.” —Miró a la mujer que sostenía entre sus brazos y sonrió suavemente. —“Pero creo haberlas encontrado otra vez.”—

¿Calmó su cuerpo y su espíritu? Jesús. ¡Pensé que no sabía que decir! Lauren trató de sofocar el rayo de celos que la recorría por aquellas palabras. Tú le preguntaste, Lauri. Ahora aguántalo y aprende a vivir con su respuesta. Tú sabías que ella la amó así. Pero de alguna forma, era diferente oírlo desde los labios de Dev.

La mujer más pequeña se apartó de Dev inconscientemente.

—“Oh, Dios, lo siento tanto.”— Cerró los ojos. ¡Demasiado, idiota! ¡Fue demasiado! —“No quería... digo... no quise herirte ni que te sintieras mal.”—¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! Dev se acercó mientras Lauren se retiraba, sin querer dejarla ir. — “¿Cómo puedo compensarlo, Lauren? No quiero que sientas celos de Sam. Ella fue parte de mi vida, sí. Pero parte de ello se terminó y está,” se detuvo, sintiendo el comienzo de su lágrimas, “muerto.”— Se limpió el rostro. —“Sé que necesito seguir con mi vida, y quiero seguir mi vida contigo a mi lado.”—

Lauren deslizó sus manos a través de las sombras y limpió las lágrimas de Dev con delicados dedos. — “No quise hacerte sentir mal. Soy yo quien debería disculparse, no tú. Quiero saber acerca de ella.”— Abrió lastimosamente los ojos grises a su amiga. —“Sólo que fue un poco difícil de oír. Me tomó por sorpresa. Pero fue precioso, y me alegra que hayas tenido eso... y a los niños.”— Sonrió débilmente y tomó en sus manos las mejillas de Dev. —“Fui yo quien preguntó acerca de ella, ¿no? Así que, está bien. Lo prometo,”— susurró. Lauren se acercó y suavemente besó las húmedas mejillas de Dev, degustando los restos salobres de las lágrimas.

Gracias a Dios. —"No quiero hacerte sentir menos especial o importante en mi vida. Y ciertamente no quiero hacerte sentir como si tuvieras que competir con ella, porque no es cierto"—Dev respiró profundamente.

"De perdidos al río...—Ya que estamos hablando de Samantha, será mejor que vaya hasta el final. Si vas a pensar que soy una completa idiota, mejor que tengas todos los datos. "Vale, voy a confesarte algo que muy poca gente sabe de mí. ¿Te acuerdas de cuando Beth me hizo aquella pregunta sobre sexo durante el juego?—

Lauren parpadeó, intentando seguir el hilo de lo que parecía un cambio de tema radical. Después asintió lentamente. —"Por supuesto".

Dev se encogió de hombros un tanto avergonzada. —"Bueno, ya te dije que sólo había estado con una persona. Ésa era obviamente Samantha"—. Lauren asintió de nuevo, todavía confusa. —"Lo daba por hecho".

—"Bueno, no es sólo que fuese la única. Emm... ambas esperamos." — La escritora miró a Dev con aire dubitativo. —"¿A tener permiso?" — aventuró de repente, ya que no tenía la más mínima pista acerca de lo que Dev intentaba decir. Ésta, por su parte, frunció el ceño. —"¿Permiso? ¿Por qué crees que necesitábamos permiso de alguien? Ambas éramos adultas. No, esperábamos a estar casadas. Bueno, yo esperaba; ella tan sólo se quejaba a su madre",— intentó bromear Dev. No me he sentido tan ridícula en toda mi vida.

Se frotó las manos para secarse el sudor, deseando no sonar tan mayor. Tan anticuada. Lauren era espontánea y aventurera. No había la más mínima posibilidad de que encontrara aquello atrayente en una compañera potencial.

—"No sé por qué. Yo era joven, y es algo que... aún hoy... me tome a la ligera". Dev se detuvo y entrelazó los brazos, deseando que Lauren no se echara a reír.

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